Letanía: Singeki No Kyojin es propiedad exclusiva de Hajime Isayama.
Querido Adán: con toda la emoción del mundo me senté a responder tu comentario, pero recordé que, aunque los usuarios no registrados pueden comentar libremente, los autores no podemos responder a esos Reviews por mensajería privada. T…T Quería escribirte una biblia y podría hacerlo por acá, pero soy muy quisquillosa con eso porque me gusta que las respuestas que doy sean privadas. ¡Así que solo me resta agradecerte un montón de veces por comentar!
II: Berenjenas
Se llamaba Sasha Blousse y pertenecía a lo que los Erdianos llamaban "la élite de la Legión de Reconocimiento". No solo guardaba una estrecha relación de cercanía con Eren Jaeger, el recipiente del poder titán más devastador de todos, sino que además formaba parte del "Escuadrón de Levi", el Ackerman que valía por un ejército Erdiano y el único con el mérito de casi finar la vida del Jefe de Guerra Zeke Jaeger, quien antes suponía su equivalente en las líneas de Mare.
Desde su perspectiva como soldado de Mare sitiado en el campo enemigo, acercarse a Sasha significaba peligro. Pero algo más poderoso que su voluntad de servir a Mare lo motivó a conservar la perla en un pañuelo durante todo ese año y hacer cierta pregunta a Connie: la curiosidad o, como Nikolo habría de nombrar más tarde, el primer pellizco del amor.
—Connie, ¿es cierto que Sasha viene de un pueblo allende a los bosques? —Sabía mucho antes de realizar la pregunta que no era más que el cocinero, sin embargo, limitarse a preparar la comida, pese a verse tan sencillo o como una actividad de no mucha importancia, tenía un beneficio considerable, pues los comensales acostumbraban a dialogar sobre cualquier aspecto que afectara sus vidas mientras almorzaban o esperaban el servicio de los alimentos, haciendo del "cocinero" un oyente tácito de cosas que a lo mejor no era de su incumbencia escuchar.
Quizás por lo último, precisamente, Connie había puesto una expresión recelosa. Para Nikolo era razonable, la comida no borraba la memoria y un año de convivencia tampoco borraría los rencores de más de un siglo en guerra.
—¿Por qué te interesa saberlo?
—Lo escuché murmurar entre los demás y…—se dio cuenta de que había respondido lo que no le habían preguntado—. Me preguntaba si es por esos terrenos que se dan estas berenjenas. No he visto parecidas en Mare.
—Sí— dijo, aunque su semblante se había suavizado, percibía restos de reticencia en su tono de voz—. Su pueblo queda no muy lejos del mío, pero no es de ahí que se han traído esas berenjenas. —Explicó en resumen que la erradicación de los titanes puros había promovido los cultivos, así como las actividades agrícolas—. Bueno, iré a informar a los demás que la comida todavía no está lista.
Aunque breve, aquel diálogo le hizo olvidar que Connie había ido a preguntar por la comida. Mientras le veía partir, Nikolo tuvo el presentimiento de que la desconfianza en ese momento visible en Connie, no había sido por los estragos de la guerra, sino para recordarle que la línea divisoria entre Erdianos y Marleanos no debía cruzarse.
Y que el círculo entre Jean, Connie y Sasha era tan estrecho que no había lugar para él.
