Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, sí no, a Masashi Kishimoto. Quién es creador de todo este fantástico universo.

Notas de autor: Espero que les entretenga la lectura, dejen un comentario si así lo desean. Me haría muy feliz que lo hicieran. Gracias por leer esta humilde historia.

Me dejaron un Review y fui muy feliz. Gracias :3

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Capítulo Dos: A escondidas.

El viernes por fin había llegado, los últimos días habían pasado pesados y largos para tanto para Sarada como para Naruto. Se extrañaba el uno al otro a cada segundo que pasaba, pero no podían solo escaparse de sus vidas preestablecidas sin más cuando ellos quisieran. Ambos eran totalmente conscientes de la situación "peligrosa" en la que se hallaban y de que lo que hacían era catalogado por la mayoría de las personas como incorrecto, como algo malo.

Prohibido.

El día de Naruto Uzumaki fue bastante pesado, lleno de interminables pilas de papeles que debía revisar, firmar y leer con cuidado al ser el mandatario de la aldea de la Hoja, era agotador y le resultaba fastidioso tener que hacer eso casi todos los días. Era la parte menos elegante de su trabajo soñado. Pero aun así, amaba su trabajo, no soñó en vano toda su vida con ser Hokage para terminar odiando aquella profesión; le gustaba saber que había sido elegido casi por decisión unánime, que no estaba ahí solo porque el anterior Hokage lo había puesto. No, le llenaba el saber que la gente lo había elegido… porque ellos lo reconocían como algo más que un monstruo, un contenedor o un niño "sin talento". Era un héroe ante los ojos de todo el Mundo Ninja, su nombre retumbaba y causaba júbilo en todas las aldeas ninja. El, Uzumaki Naruto junto a Uchiha Sasuke habían traído la paz al mundo y eso, era lo que hacía que las toneladas de papeleo valieran la pena.

Al final de la jornada, soltó la pluma y se hundió en la acochada silla de la oficina dejando salir un suspiro de cansancio. Solo debía esperar a que Shikamaru le avisara que se iba a casa, entonces esperaría unos minutos y saldría después del al encuentro con Sarada. Siempre hacia la misma rutina cuando decidían reunirse, todo estaba tan fríamente calculado en la mente de ambos. Nadie podía verlos juntos.

Nadie.

Eso podría significar una tragedia. Solo buscaban ser felices el uno con el otro, sin importar si estaba bien o mal

El pomo de la puerta de la oficina del séptimo giro y se abrió, como había estado esperando era Shikamaru con una expresión de fastidio y aburrimiento total.

—Me voy, hasta mañana—anunció Shikamaru con desánimo, cerrando la puerta tras de sí para salir de la torre. Naruto nunca se sintió tan bien al oír aquellas palabras salir de su "ayudante", la emoción creció en su interior.

Espero unos cuantos minutos y salió de ahí de acuerdo al plan que ya tenía trazado.

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Mientras tanto, en la residencia Uzumaki-Hyuga; Hinata, Bolt e Himawari aguardaban pacientemente sentados en el comedor de la casa el regreso de Naruto. Eran cerca de las nueve y media y aun no volvía. Hinata solía servir la cena bastante tarde esperando que su esposo volviese de su trabajo como Hokage y los acompañara. Casi siempre, esperaban por un rato hasta perder las esperanzas y terminar comiendo una cena fría para desgracia de ella e Himawari, quienes aún anhelaban poder compartir ese momento como ese con Naruto.

Himawari suspiró derrotada y se volvió hacia Hinata, ocultando la decepción que sentía.

— ¿Por qué no viene papá? —Preguntó la hija más pequeña del matrimonio Uzumaki. Hinata le devolvió la mirada mientras se dirigía a guardar en el refrigerador el resto de la cena que había preparado con tanto esmero. — Desde hace meses que casi no lo vemos, mamá.

Hinata desvió la mirada sin saber que decir exactamente porque era verdad lo que decía su pequeña hija; hacía un año que los escasos momentos que Naruto solía pasar con ellos cada vez que podía eran ya nulos. No existían, es como si Naruto se hubiese cansado de ellos y sin dignarse a decirles absolutamente nada, los había desplazado lentamente hasta dejarlo por completo en un segundo plano de su vida.

Hinata era una mujer inteligente y suspicaz, ella sabía que su relación con Naruto había estado agonizando por cerca de cinco años hasta que llegó al punto muerto en el que se hallaban, ella se empeñó en negárselo a sí misma. Se resistió a aceptar ese hecho pero finalmente lo hizo, tomando la decisión de permanecer a su lado por sus hijos aunque eso significara estar atrapada en un matrimonio sin amor.

Ella lo haría por sus hijos, interpretó el silencio de Naruto como un acuerdo mutuo de permanecer juntos por Bolt e Himawari. Todo fue de esa forma por años, Hinata sufría en silencio y se tragaba sus lágrimas pero todo empezó a decaer desde que el Uzumaki no solo era distante con ella si no también con sus hijos.

Bolt nunca se tuvo una buena relación con su padre, a los doce años solía tener roces con él, discutir y desobedecerlo. Era una relación complicada, en aquel entonces se debía a que Bolt lo extrañaba y deseaba que pasara tiempo con el e Himawari. Con lentitud su turbia relación se volvió pésima y Bolt solo sentía decepción cuando pensaba en el.

Le producía tanta rabia que su padre apoyara y escuchara más a su compañera de equipo; Sarada Uchiha. Cuando la muchacha de ojos y radiante cabello negro necesitaba un hombro para llorar, alguien con quien hablar o acompañarla, ahí estaba Naruto Uzumaki. Siendo más un padre para Sarada que para él o su hermana.

—Sabes que tu padre es el Hokage y tiene mucho trabajo, Hima—Respondió Hinata con una sonrisa forzada para reconfortar a su hija. Himawari solo asintió un poco más animada. — A tu padre le gustaría estar aquí pero su trabajo no lo permite. Ahora, come tu cena.

La chica asintió y se dispuso a hacerlo. En medio del silencio que había entre los miembros de la familia Hyuga-Uzumaki resonó la risa irónica de Bolt al mismo tiempo que dejaba caer la cuchara metálica sobre el plato de sopa helada.

—No, Hima. Papá no viene porque no le importamos. — Explicó Bolt a Himawari como si fuese lo más obvio del mundo, le lanzo una mirada a su madre y esta le devolvió una de amenaza. Su pequeña era una chica sensible y las palabras de su hermano podían afectarla demasiado, Hinata no quería que Himawari terminara resentida con Naruto como lo estaba Bolt.

Ella no quería que Himawari odiara a su esposo.

— ¿Mamá? —la chica se volvió hacia su madre con los ojos brillosos y voz temblorosa, a punto de llorar por lo dicho. Buscaba consuelo en su madre, hacia años atrás le habría dicho a Bolt muy segura de que eso no era cierto, que su padre los amaba. Pero no era tonta ni estaba ciega, veía la enorme distancia que se venía forjando hacía tiempo. Distancia que parecía tener con ellos también.

Himawari miró a su madre quedarse helada, perdida en sus pensamientos y a Bolt molesto. Sus ojos se llenaron de lágrimas nublándole la visión, rápidamente se levantó y corrió a su habitación destruida mascullando que ya no tenía más hambre. La oyeron subir las escaleras con rapidez. Hinata decidió darle algo de tiempo a solas para calmarse, más tarde ella iría a hablar con su hija, cubriendo a Naruto como siempre.

— ¿Te gusta ver llorar a tu hermana? —preguntó Hinata seria con una mirada triste dirigida a Bolt, le dolía que su hijo se sintiera de esa forma; lleno de rabia y rencor hacia alguien que se supone debía querer. Hinata sintió un nudo en la garganta de pensar que a pesar de sus intentos de preservar la buena imagen de su esposo ante sus hijos, ellos parecían empezar a darse cuenta de la verdadera situación; su familia estaba rota.

El chico la observó sin expresión.

—La verdad duele. —masculló el muchacho rubio antes de levantarse para irse directo a su habitación, sintiéndose una persona horrible por decirle todo eso a su hermana pero al mismo tiempo hirviendo de la ira por ver a su hermana y madre sufrir.

Hinata lo observó alejarse, no lo impidió porque ella misma necesitaba espacio. Todo estaba cayéndose a pedazos y no podía hacer nada en contra de ello. Se hundió en sus cavilaciones mientras recogía los restos de la cena fría en medio del vacío silencio de esa triste casa.

Esa noche Hinata durmió y lloró sola.

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La emoción que invadía el interior de Naruto era enorme, en esos dos meses extraño muchísimo a Sarada. Espero tanto ese día, el volver a verla, abrazarla… besarla.

Como lo dictaba la rutina acordada con la chica; ellos debían verse a las diez de la noche en aquella banca en la cual años atrás, cuando el equipo siete no era más que un trío de gennins, Naruto casi logró besar a Sakura Haruno con la apariencia de Sasuke.

Cuando llego, la vio ahí sentada aguardando a su encuentro. Tan puntual como siempre. Camino unos metros más sin que Sarada notase que se acercaba a ella, lucia pensativa y perdida en sí misma.

—Sarada…— La llamó y ella volteó mientras una sonrisa se formaba en su pálido rostro.

La muchacha se levantó de la banca, podía vislumbrarse la emoción del reencuentro en ella. Tímidamente ella tomó su mano, con cuidado y le dedicó una mirada ilusionada. Ambos sonrieron mientras se transportaban a un lugar muy lejos de ahí. Una cabaña en medio de la nada construida por Naruto con ayuda de sus clones de sombra.

Esa pequeña casa de madera era su lugar especial. En ella podían ser libres por unas cuantas horas… ahí no existía nada prohibido, nadie los juzgaba por los sentimientos que los aquejaban. No existían los títulos, estatus, edad ni inhibiciones.

Nada.

Sólo dos personas enamoradas.

Entraron, las tablas del piso rechinaron al caminar sobre él. Sarada dejo su pequeña mochila en el sofá, aspirando el aire con olor a madera de la residencia. El pecho se le llenó de una hermosa sensación cálida y sonrió para ella misma.

—Extrañé este lugar. — Admitió animada, se dejó caer en el sofá junto a sus cosas ante la mirada alegre del Séptimo.

— ¿Más que a mí? —Preguntoó él en broma sentándose a su lado.

Sarada río en respuesta, negando divertida.

—Jamás podría.

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Notas Finales: Gracias por leer. UwU Me hizo feliz ver que algunas personas se pasaron por esta historia. ¡Gracias! Quizás en este capitulo no pasa gran cosa pero en el muestro como va la situación actual :D

Comenten que les pareció, y hasta el siguiente capítulo.