Capítulo 2.- La respuesta de Akane
Ukyo despertó en una cama grande tapada por varias sábanas, sin saber en donde se encontraba. Abrió los ojos y vio a Ryoga dormirdo en una silla al lado suyo, apoyado en una mesa usando sus brazos como cojín. Levanto la mirada y vió el esqueleto, estaba en la consulta del doctor Tompú, pero ella no recodaba esta habitación...
Se sentia extraña, no recordaba nada de lo que habia pasado.
-¿Que ha pasado? ¿Quien soy y que hago aquí con este chico al lado? Pensó la joven de ojos azules.
Se sentó sobre la cama, miró al chico que yacía a su lado y lo despertó.
-Hola, ¿quien eres y como es que me has estado vigilando mientras dormia? Dijo la chica algo confusa.
Ryoga se despertó y con cara de sorpresa le contesto:
-Ukyo, soy yo, Ryoga, ¿No lo ves? Estaba a tu lado porque me tenias preocupado, quedaste inconsciente tras el incidente y te traje a la consulta del doctor Tompú.
-¿Ukyo? ¿Es asi como me llamo? Preguntó la chica de cabello castaño
El chico del pañuelo amarillo la miraba preocupado. -Parece que tiene amnesia, y todo a sido por mi culpa, me siento responsable de lo que le está pasando... Pensó mientras la miraba extrañado.
-Si, te llamas Ukyo y eres cocinera de okonomiyakis en el restaurante UChan's. Por lo que parece veo que padeces de amnesia, pero no te preocupes, yo te ayudaré a recordar, despues de todo, me siento en el deber de ayudarte y tengo la responsabilidad de hacerlo. Dijo el chico convencido.
-Bueno, pero antes quisiera hacerte unas preguntas. Dijo la chica mirando al chico que tenia delante. ¿Ryoga has dicho que te llamabas no? ¿Como es que tienes tanta confianza para estar a mi lado mientras duermo y eres tan amable conmigo? ¿Acaso tu y yo somos...?
La chica se sonrojó, mientras el la miraba extrañado, no entendia a qué se referia.
-¿Somos que? Dijo el chico con cara de sorpresa.
-Pues... eso... que si somos... novios!
Al chico le subió toda la sangre de todo el cuerpo a la cabeza, quedando totalmente rojizo, hasta que le salió humo de la cabeza, se levantó rapidamente y moviendo los brazos de arriba a abajo le dijo:
-No no! Para nada! Nosotros solo somos amigos Ukyo! No pienses nada extraño!
La chica, sorprendida por la reaccion de su compañero, con un tono triste en su cara, bajó la cabeza y dijo: -Entiendo...
De repente entró el doctor Tompú en la habitación, llevaba dos cuencos con sopa caliente en una bandeja agarrada con las manos por cada extremo y de cuyos cuencos se desprendia vapor a causa de la temperatura de estos.
-Veo que por fin te has despertado. Dijo el médico mientras dejaba la bandeja encima de la mesa donde estaba Ryoga. -Os he traido algo para que padais cenar.
-¿Y usted quien es? Preguntó la muchacha con cara de asombro.
-Esto... deja que le explique doctor Tompú. Dijo Ryoga con algo de nerviosismo.
-Por lo que parece padece de amnesia, sabia que algo asi ocurriria en cuanto se despertara. Dijo el médico posando sus dedos índice y pulgar en la barbilla.
-¿Entonces ya lo tenia previsto? Dijo el chico maravillado por los saberes medicinaes que tenia el doctor, solo con ver el golpe ya habia adivinado los efectos que le provocaría la lesión. -Si es así, seguro que ya ha pensado en como curarla ¿verdad? Dijo el chico algo mas tranquilo.
-Pues... verás Ryoga... No existe ninguna cura inmediata ante este tipo de situaciones.
-Pero... ¿Entonces como va a recuperar su memoria?
-Solo nos cabe confiar en que el tiempo arregle esta situación.
El doctor Tompú salió de la habitación dejando a los dos jovenes cenando tranquilamente. La joven ojiazul miró a Ryoga mientras comia, pensando en cual podria ser la relación entre ellos dos.
-Creo que antes dejamos una conversación a medias. Dijo la chica sorbiendo la cuchara llena de sopa.
Ryoga con mucho nerviosismo, giró su cabeza. -¿Que quieres decir?
-Todavia no me has contestado que hay entre nosotros, no es muy común que solo unos amigos se tengan tanta confianza, dime, ¿Acaso te gusto o es que eres un pervertido?
El chico se puso como un tomate, levantándose de la silla y gritando: -No no! Ukyo! Estás muy equivocada! Yo solo... estaba preocupado por ti! Solo eso! Entre nosotros no hay nada! En serio! Se sentó en la silla y empezó a pensar: -No quiero que se entere de que está aquí por mi culpa, de seguro que me llevo su grande espátula a la cabeza...
La joven del cabello castaño seguia sin entender nada, no sabia que pensar. -A lo mejor en verdad solo somos amigos... No entiendo entonces como es que se preocupa tanto por mi...
En ese momento llamaron a la puerta. Ranma y Akane aparecieron por la puerta.
-Hola Ukyo, ¿como te encuentras? Pregunto Ranma con un tono preocupado.
-Oye Ryoga, ¿Y estos quienes son? Dijo la cocinera al compañero que tenia al lado.
-Són la hermosa Akane y el pervertido de Ranma, son amigos tuyos que van a tu misma clase en el instituto.
Akane se mantuvo en la puerta, no se atrevia a pasar y acercarse tanto a Ryoga, tenia que pensar todavia muchas cosas antes de darle una respuesta. Intentó evitar mirarlo disimulando mirando hacia otros lados de la habitación, evitando cruzar su mirada con la del chico que le habia abierto el corazón.
-¿Cómo que quienes somos? ¿Cómo puedes no acordarte de mi? Dijo Ranma con su rostro un tono enfadado.
-Verás Ranma, Ukyo padece de una fuerte amnesia y no recuerda nada de lo que ha sucedido, ni siquiera recordaba su nombre. Dijo el chico-cerdo
Ranma se acercó a él y le susurró al oido: -Menos mal Ryoga, sinó nos iba a caer una buena por lo sucedido...
Ukyo estaba perdida en sus pensamientos: -Que chico tan guapo, no puedo creer que de verdad sea un pervertido... Y la otra chica... ¿Porqué no se abrá acercado? ¿No se supone que es amiga mia?
-Bueno Ukyo, te dejamos en buenas manos, espero que te recuperes pronto y te pongas buena. Dijo el chico cuya trenza colgaba por su espalda.
Ranma y Akane salieron de la habitación, dejando solos a Ukyo y Ryoga.
-Dime Ryoga... ¿En verdad es un pervertido ese tal Ranma? Dijo Ukyo.
-Pues verás... Ese es un término que utilizo yo para insultarlo, pero en realidad es tu prometido.
La chica abrió los ojos como platos, no se podia creer que estuviera prometida.
-Vuestros padres os prometieron cuando ahún érais unos crios, pero el padre de Ranma te abandonó llevándose el carro de los okonomiyakis que le habia regalado tu padre por el compromiso.
-Entonces... ¿quien era la chica que se quedó en la entrada?
-Ella es la hermosa Akane Tendo, hija del mejor amigo del padre de Ranma, ellos los prometieron para que al casarse él pueda hacerse cargo del gimnasio de los Tendo.
-Entonces ¿como es posible que Ranma tenga dos prometidas? Dijo la muchacha un tanto extrañada.
-Si tu supieras... no soys solo 2 las prometidas de Ranma, también está Shampoo, una mujer china de la tribu de las amazonas que por su tradición tiene que casarse con Ranma, ya que él la batió en duelo en un enfrentamiento. Y además también está Kodachi, una niña engreida y rica que se autoproclamó su prometida por la fuerza.
-Este Ranma parece ser un casanova... Dijo con disgusto la cocinera.
-Si... no entiendo como Akane puede estar con ese enjendro de la naturaleza, si tan solo pudiera derrotarle delante de ella... Susurró Ryoga en voz baja.
-La quieres... ¿verdad? Preguntó la ojiazul
-Esto... bueno yo...
-Vi como la mirabas. Le cortó. -Estas enamorado de ella... Prosiguió con un tono triste en la cara
Ryoga se quedó en blanco, le habían sorprendido las palabras que le pronunciaba la muchacha, pero más ahun le sorprendia que se hubiera puesto triste al decirlo.
-Será mejor que te vayas a descansar, despues de estar pendiente de mi todo el dia, estarás hecho polvo. Dijo la cocinera mientras se daba la vuelta y se tapaba con las mantas.
-Sí, será mejor que me vaya... Bajando la cabeza, se levantó, cogió la bandeja y se paró en la puerta: -Buenas noches Ukyo... Salió de la habitación y cerró la puerta.
-Buenas noche Ryoga... Pensó ella.
Aquella noche, en casa de los Tendo, la joven peliazul estaba estirada sobre su cama mirando hacia el techo. Sabia que pronto tenia que darle una respuesta a su apreciado amigo, no podia dormir de ninguna manera, asi que se puso su kimono de lucha y bajó al gimnásio para desfogarse un poco.
La sorpresa se la llevó cuando vió la luz encendida, y al acercarse, vió a su prometido dando patadas al aire y puñetazos. Él estaba concentrado, llevaba puestos los pantalones, pero en la parte de arriba no vestia ningun tipo de prenda.
La joven de las Tendo intentó no hacer ruido y se quedó perpleja mirando el rostro de su prometido, le habia visto en varias ocasiones sin camiseta, pero en aquella ocasión le parecia un tanto agradable ver como se marcaban los músculos en la piel del artista marcial.
Sin darse cuenta, soltó un suspiro, que hizo que el chico se diera cuenta de la presencia de su prometida. Se acercó a ella y dijo: -Akane, ¿que haces despierta a estas horas?
La chica estaba sorprendida por haber sido descubierta "in fraganti" por el chico. -Ehm... Bueno... Yo... No podia dormir... y...
-Ya entiendo. Dijo Ranma. -Es por lo de Ryoga... Finalizó el chico con cara de tristeza en la cara...
-Ranma yo... ahún no he decidido qué respuesta voy a darle en cuanto lo vea...
Ranma miró hacia el techo y con los ojos cerrados dijo: -No se qué ha encontrado en una marimacho como tu... Soltó con un tono sarcástico.
La joven de ojos marrones se enfadó y gritó: -Pues yo no se que ven tus "prometidas" en ti! Ryoga es mucho mas amable, mas atento y mas educado que tu!
Ranma se puso serio. -Akane... Siento que tengas esa idea de mi...
Pasó por el lado de su prometida y se dirigió a la casa para darse una ducha. Pero entonces fué detenido.
-Ranma... solo dime una cosa: Lo que me dijiste en las fuentes de Yusenko... ¿Lo dijiste de verdad? ¿O solo lo hiciste por desesperacion?
Ranma recordó aquella escena al detalle, cuando sostenia a su prometida entre sus brazos, creyendo que habia perdido la vida y le gritó que la amaba. En ese momento su piél cojió el color de una cereza madura y se puso muy nervioso, tanto, que empezó a tremolar sintiendo como sus piernas lo traicionaban. En ese momento se distinguió una sobra pasar por encima de sus cabezas. Cuando esa sombra pasó por debajo de la luz de una farola, se distinguió al maestro Happosai con un gran cargamento de ropa interior dentro de su gigantesco pañuelo. Ranma aprovechó la distracción de la muchacha para escabullir-se de esa tensa e insoportable situación.
Akane, despues de ver como el viejo desaparecia, miro delante suyo con la sorpresa de que su prometido no se encontraba delante suyo. Pero no le importaba, sonrió y pensó: -Se ha puesto nervioso y se ha sonrojado, es muy probable que sienta por mi lo que me confesó...
Al dia siguiente, entró el doctor Tompú en la habitación donde se econtraba la joven castaña, con una bandeja donde traia el desayuno. Apartó las cortinas, dejando pasar un rayo de luz que llegaba hacia el rostro de la cocinera.
-Buenos dias Ukyo, ¿Has dormido bien?
-Buenos dias doctor, si, muchas gracias por dejarme quedar en su casa y traerme el desayuno.
-Es mi deber como médico tratar bien a mis clientes para que se sientan satisfechos. Le propinó esa sonrisa característca suya.
-¿Le puedo preguntar donde está Ryoga? Dijo con un poco de vergüenza la muchacha.
-No te preocupes, salió temprano a dar una vuelta, dijo que queria hacer algo de ejercicio, que calculaba que estaria por aquí sobre la hora de comer. Le contestó el médico mientras examinaba a la chica con sus cascos de escuchar que tienen los medicos.
El chico del pañuelo en la cabeza corria por las calles de Nerima mientras pensaba en todo lo ocurrido. -¿Por qué motivo se puso triste al saber que mi corazón pertenecia a Akane? ¿Y como es que no saltó a abrazar a Ranma en cuando lo vió? A lo mejor en realidad ella no está enamorado de ese travesti con cola, puede que ella sólo sintiese su atracción por la fuerte amistad que los unía de pequeños...
Metido en sus pensamientos, llegó hasta el Dojo de los Tendo sin darse cuenta. Cuando levantó su mirada del suelo, se percató de que estaba enfrente de la puerta en donde vivia su más hermosa perdición. Entró por la puerta principal, y sin pasar por la entrada de la casa se dirigió directamente hacia el patio, donde Ranma y su padre daban brincos como canguros peleándose por una gamba que llevaba Genmà entre unos palillos que aguantaba con los dedos.
-Ésa gamba era mia! Devuélvemela ladrón! Gritaba el chico de la camisa roja.
-No te da vergüenza! Insultar asi a tu pobre padre por una simple gamba! Respondió el hombre-panda mientras se metia la gamba en la boca.
-Ohhh!!! Te vas a enterar maldito traidor! Gritó el chico muy enojado.
-Ven a por mi si te atreves! Le provocó su padre.
-Pues claro que me atrevo! Esto no va a quedar asi!
En un acto instantáneo Ranma con mucha velocidad, se situó de un salto por encima de la cabeza de su viejo, dándole una patada que lo hizo caer al estanque que habia en el jardin, convirtiéndose al instante en un gigantesco panda.
-Te lo tienes merecido. Dijo el chico mientras le daba la espalda y caminaba muy enfadado.
En ese momento, Kasumi saludó a Ryoga que se encontraba detras de un arbusto contemplando el espectáculo. -Hola Ryoga, ¿Que hacer por aqui?
Ryoga se dió un espanto girándose de inmediato. -Esto... yo... mira... pasaba por aqui y...
-¿Porque no desayunas con nosotros? Le propuso la grande de los Tendo.
-Está bien... dijo sonrojado el joven muchacho.
-Miren quien traigo para almorzar! Dijo Kasumi con su sonrisa en la boca.
Akane vió al joven luchador y se puso un tanto nerviosa.
-Hola Ryoga! Que alegria verte por aquí. Exclamó la menor de las Tendo con una sonrisa en la cara.
Se sentaron en la mesa para saborear los manjares que habia cocinado la experta culinaria de la casa. Ranma miraba al joven chico de reojo.
-Que Ryoga... Seguro que ya te has vuelto a perder y has venido a parar aquí como siempre... Dijo mirándolo de reojo.
Ryoga se sonrojó y sin decir nada continuó comiendo.
Cuando se acabó su ración, se levantó de la mesa, hizo una reverencia y tras agradecer a la familia su agradable hospitalidad salió por la puerta de la entrada para dirigirse hacia la calle. En ese momento fué detuvido por una voz maravillosa y agradable para sus oidos.
-Ryoga espera! Grito la peliazul de ojos marrones.
El chico se giró algo nervioso, se puso la mano en la cabeza y sonriendo dijo: Dime Akane, ¿que sucede?
La chica se sonrojó ante la presencia de todos los presentes en la casa, lo cojió de la mano y lo sacó a la calle para poder hablar mas tranquilos.
-He estado dándole vueltas a lo que intentabas decirme en la carta, si no me equivoco... Sé que confesabas tus sentimientos hacia mi...
El chico se sonrojó de tal manera que no se le distinguia si era un chaval o era un cangrejo. Jugando con sus dedos se atrevió a decir: Y bien... Akane... ¿Que opinas?
Akane bajó la mirada, no sabia como decirle la verdad sin hacerle daño, el chico no se merecia que le partieran el corazon... Pero pensó que cuanto antes se lo dijera, antes podria rehacer su vida, asi que fué clara en sus palabras:
-Ryoga yo... me alaga mucho que sientas eso por mi, pero... Debo decirte que yo ya estoy enamorada de otro hombre... Lo siento...
Ryoga se quedó de piedra con la boca abierta. Las palabras que nunca en su vida hubiera querido escuchar salian de la boca de la mujer a la que amaba, ahún sabiendo que algun dia las iba a oir, dado que el ya sabia que ella sentia algo por Ranma. Con el corazón destrozado, se dió media vuelta y salió corriendo mientras varias lágrimas brotaban de sus ojos.
Fin del capítulo 2
Notas:
Gracias a isabel20, Munchis y Lobo Hibiky por vuestros reviews, seguiré escribiendo cada dia para poder complaceros con varios capitulos de este intento de fic que me estoy inventando ^^
