Como ya saben, Twilight le pertenece a Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco (MuaHaHaHa) ¡Espero que les guste!


¿Quién me oirá si no me oyes?

Y nadie me responde, y tengo miedo. (Olga Orozco)

Cap 1 ¿Qué te parece?

Bien, tenía sentido que el sol brillara. Generalmente no contaba con la suerte, pero hoy resultaba indispensable. Claro, como era lógico, este día sufría escasez de tréboles.

Sentí vibrar el celular en mi bolsillo, y no tuve que mirarlo para saber lo que significaba. La alarma.

Cinco treinta de la tarde. No faltaban ni dos horas para la estúpida "Fiesta de Despedida" que organizaban los egresados del instituto de Forks, y todavía no estaba lista; porque obviamente, formaba parte de esa generación.

Mi única escusa, medianamente creíble, para faltar, era el mal tiempo -aunque eso no fuera usual en este pueblo gris- y ahora estaba arruinada.

Me asuste con el sonido del timbre, no era posible que ya hubieran venido a buscarme. Sabía que mi mejor amigo era un obsesionado de la puntualidad, y que su novia estaba incluso más loca; pero una hora y media antes: eso era nuevo.

-¡Hey Bells!- saludo Jasper, desde el umbral. Enarqué una ceja- Es que Alice, pensó que talvez necesitarías ayuda-

-Y sabes que mi intuición no falla- dijo saliendo del auto, del que no se había movido antes.

-Alice, estas hermosa- halagarla la ponía de buen humor. Quizás así, evitaría caer en sus garras.

Esta chica era un tanto… energética. Solo nos conocíamos hace un año, ya que ella no era de aquí, pero a Jasper lo conocía desde siempre. No recordaba un solo día sin él.

Solo es dos años mayor que yo, por lo que nos separamos cuando entró en la facultad de arquitectura, en Chicago. A Alice la conocí al año siguiente, cuando Jasper vino de visita con su nueva novia.

Creo que no tardamos mucho en hacernos amigas. Debo admitir que el merito fue todo suyo.

Ella era la muchacha más hermosa de todas las que había visto, talvez como un hada por su menudez, además de la más segura de todas. Tenía el pelo corto y una elegancia natural al caminar y siempre sabía como lucir perfecta.

-Lo sé- respondió risueña- Y tú lo estarás también cuando terminemos-

Sonreí y rodee los ojos. Aunque nunca lo admitiría, la mayoría del tiempo, me divertían sus locuras.

Si alguien subía las escaleras y entraba a la primera puerta, me encontraría a mí a medio vestir, y a Alice riéndose delicadamente sobre mi cama. Jasper estaba impacientándose ya, hasta había subido a golpear unas tres o cuatro veces.

"Ya sabes Jazz, las cosas de chicas llevan tiempo" le había dicho la ultima vez, con todo el sarcasmo que podía destilar mi voz.

Después de todo era su culpa que tuviera que ir a la fiesta.

Alice estaba despampanante con su sencillo vestido blanco. Ella podía hacer que un pedazo de tela y unos metros de encaje, lucieran espectaculares.

Por mi lado, yo estaba bien. El vestido lo tenía desde antes, había sido el regalo de cumpleaños de la abuela. El color verde no era mi preferido, pero quedaba precioso en una prenda así. No era extraordinario, pero lo prefería.

Llegar a la fiesta fue lo más fácil y rápido, Forks era pequeño. Allí estaban todos mis compañeros.

Era una reunión informal, por lo que todos estaban mas o menos parecidos. Sin duda Jazz y Allie eran los más encantadores.

Él siempre había sido, algo así, como el chico lindo para todas. Salvo para mí, claro.

-Bella, este año será tan divertido- canturreó Alice tomando mi mano- lo presiento.

- Y todos sabemos que tu intuición no falla- completé.

Ella tenía una intuición completamente acertada. Era una especie de "Don Natural". A veces asustaba.

-Exacto- volvió su vista al frente y nos condujo hasta un par de sillas vacías- No puedo esperar a viviéramos juntas ¡Tengo que presentarte a Rose!- parecía muy entusiasmada.

- ¿A quién?

- ¡A Rose! Tu sabes, mi amiga- observó mi mueca desconcertada y puse los ojos en blanco- ¿Roselie? Te hablé de ella ¿Recuerdas?

- Oh. Si, me acuerdo

Rosalie Hale, era amiga de Alice de niñas. Mejores amigas.

Tanto que habían decidido ir a estudiar juntas. Según la describía Alice, era una mujer-diosa. Melena rubia, figura espectacular y personalidad fuerte. Supongo que debían ser un dúo intimidante para el resto de nosotras.

Rose estudiaba psicología en la universidad de Jasper y Alice estaba cursando su segundo año en la escuela de Bellas Artes.

Tenía entendido que las familias de ambas eran de un buen nivel social; por lo que consiguieron dos hermosos lugares en el campus, aunque Alice no estudiara allí.

-¡Será fabuloso!- gritó, pero parecía que intentaba contenerse. Reí- Además, tenemos que conseguirte un novio- rodé los ojos, ante eso.

-Gracias pero no lo necesito-

-Oh, por supuesto que si- sonaba como una abuela que regañaba a sus nietos por no usar abrigo- Quisiera tener citas triples.-suspiró- Tengo tantos planes…

-¿Triple? ¿Cuántos novios quieres que tenga?

-Vamos Bella no son todos para ti- bromeó- Igual me refería a Rose y a Emm.

Yo estaba al tanto de cada detalle de la vida de Rosalie, aunque la no la conociera. Emmett era la nueva conquista de esta chica inconquistable, pero parecía que esta vez era algo serio.

-De todos modos no cuentes conmigo, no quiero ningún novio.

-¿Quién tiene novio?- preguntó Jasper, apareciendo detrás de Alice.

-Pues no lo tiene Bella- contestó mi amiga mirándome. Jazz también me miró y me dedicó una sonrisa de disculpas; le sonreí también.

-Allie no la molestes más y vamos a bailar: he estado tratando de llamar tu atención desde que llegamos- le hablaba mientras la abrazaba por la cintura- Y estoy dispuesto a pelear por ti.

-No molestaba a nadie- dijo ceñuda, mientras se dejaba llevar por su enamorado hasta la pista.

Los veía bailar, reírse y eventualmente besarse. Él la abrazaba y ella lo apartaba: jugaban. Se besaban y reían, entonces volvían a bailar.

Estaría con ellos todos estos años, supongo que tendría que acostumbrarme a estar cubierta de miel, cuando estuviera cerca de este par.

AGRADECEMOS A TODOS LOS EGRESADOS Y LOS DESPEDIMOS CON UN FUERTE APLAUSO. A PARTIR DE AHORA COMIENZAN SUS VIDAS, CHICOS- todos estallaron en aplausos.

-por fin una vida-pensé.

-Despierta Bella, estamos llegando- alguien zarandeaba mi brazo.

-¿Ya llegamos?- mi voz sonaba completamente patosa.

- Has dormido todo el viaje Bells- mi dijo Jasper desde el asiento del conductor.

Mire por la ventanilla. El paisaje era diferente y el sonido me resultaba completamente extraño. Hasta el movimiento bajo mis pies era distinto al de calles empedradas de Forks.

-Es lindo ¿No?- preguntó Alice mirando através de su ventanilla.

-Si lo es- contesté sonriendo.

-Espera a ver donde viviremos ¡Te encantará!-

-Seguro que si Allie, no te preocupes- algo en su mirada me alarmó.

-Podemos redecorarlo sino es así ¿Cuál es tu color favorito?- parecía una malvada genio ideando un plan macabro.

Reí por todas las ideas que debían estar cruzando por su mente.

Observé a Jasper por el espejo retrovisor y me di cuenta de que también sonreía; solo que él sonreía con orgullo y cariño. Era un joven enamorado, tan estúpidamente cursi como sonaba.

-Seguramente es perfecto, no creo que haya que cambiarlo- le dije, restándole importancia.

-Eso lo veremos cuando llegues, de todas formas saldremos de compras- declaró firmemente, aunque sin mirarme.

-Alice- mi tono se volvió autoritario- tengo que vivir durante todo el mes con el dinero que mi abuela me dió-

-Vamos Bella, no te preocupes, será un regalo de bienvenida- sonaba totalmente despreocupada y no había apartado la vista del paisaje.

Al parecer mi tono de voz no era lo suficientemente amenazador para esta chica de cincuenta gramos y metro y medio.

-Por favor, en verdad no quiero- una vez que el plan (A) había sido derrotado; lo siguiente en la lista, era la suplica.

-¿En algún momento de nuestra conversación he preguntado si querías?- Rayos, Alice me estaba mandando directamente a base 3.

-No voy a ir. Y si digo que no voy a ir ¡No voy!- por favor, por favor, por favor que el alboroto me salve de esta, rogué en mi interior.

- Lo digo en serio Isabella; no quieres discutir conmigo- Esa era la señal para rendirme. Ella había volteado a verme mientras hablaba.

Jasper soltó una carcajada.

-Maldita maniática compulsiva y su maldito novio baboso- mascullé.

Ante eso mi amigo idiota río más fuerte.

-Tú vas a pagar todo lo que ella compre. Lo sabes ¿Verdad?- dije refiriéndome a él. Asintió mientras apoyaba su codo en la puerta cerrada.

-¿Qué hay con eso?- preguntó retándome a seguir.

-Nada- desvié la vista para resultar interesante- Solo quería que lo supieras- mi voz sonó jodidamente perfecta.

Alice revisaba su celular mientras Jasper pensaba en como responder para que me asuste.

-Cuidado con lo que haces Bella- dijo tratando de ser atemorizante.

-El que avisa no traiciona, mi querido amigo- contesté tan natural que me llené de orgullo de mis propias palabras.

-Rose irá- anunció Alice volviendo al mundo real- Será la oportunidad perfecta para que se conozcan.

No se me ocurría nada más para contestar que sonreír.

-Bueno señoritas, hemos llegado-

Prácticamente salte del auto. Había sido un viaje largo y tenía las piernas agarrotadas.

Jasper llevó nuestros bolsos hasta arriba y nos ayudó con algunas cajas. Había traído pocas cosas, ya que no cabían muchas en el coche, igualmente Alice tenía todo lo necesario.

-Tengo que irme- dijo Jasper, prendiéndose la cazadora- Acomódense y prepárense, por que esta noche invito la cena.

Saludó a Alice y me saludo a mí. Cuando él se fue, realmente pude apreciar el lugar. Mi amiga lo notó en ese mismo instante.

-¿Qué te parece?- la pregunta inevitable no tardó en venir.

-No tengo palabras, es completamente…hermoso- Ella sonrió con autosuficiencia- ¿Lo has decorado tú?-

-La mayoría si, tu sabes, Jasper también ayudo- Me guiñó uno de sus preciosos ojos azules. Hasta una persona como yo podía percatarse del mal gusto decorativo de Jasper.

Las puerta se abrió de repente; Alice sin alterarse siguió ordenando la ropa sobre la mesa.

No pude evitar dirigir mi vista hacia la entrada.

Frente a mí se encontraba la mujer más deslumbrante; sin dudas. Había visto centenares de chicas lindas en mi vida pero ninguna como ella. Era mucho más que una rubia alta. Era despampanante.

Todo cuadro en una segundo. Rosalie, Rose. El nombre le calzaba perfecto. Tan perfecta como una rosa. Definitivamente, intimidante.

-Hola Rose- saludó Alice, abrazándola cuando se acercó- Te he extrañado- dijo efusivamente.

-Te dije que no podrías vivir sin mí- contestó ella devolviéndole el abrazo.

-Por suerte he estado con Bella- sonrió tomando mi mano- Bella esta es Rose, Rose esta es Bella- Nos presentó.

-Un gusto conocerte- ella me sonrió- Alice ha estado hablando mucho sobre ti, literalmente- cerró los ojos y los abrió teatralmente.

-El gusto es mió; ella también me ha estado hablando sobre ti- Rió naturalmente, por lo que no pude evitar imitarla.

-¿Qué hacíais? – preguntó.

-Íbamos a arreglarnos ¿Nos ayudas?- dijo Alice guiándonos a su habitación.

-Ni si quieras tenías que preguntarlo-

Era increíble como reían. Era muy divertido estar a su alrededor. En un principio me sentí un poco incómoda, pero no tardaron en hacerme sentir parte.

Perecían un par de niñas sobre tacones altos. Muy altos.

Alice me prestó ropa, que sin aparente explicación me quedó, y Rose mi dio unos zapatos suyos, ya que teníamos la misma medida de pie.

Ellas también se cambiaron.

Alice le ofreció que nos acompañara a nuestra cena con Jasper, pero Rose ya tenía planes: una cena familiar o algo así.

Ella se marchó antes de que llegara Jasper, así que fui la afortunada ganadora de una visita guíada por el departamento.

Verdaderamente era lo mejor que había visto. Seguramente quién lo visitará pensaría igual.

Tenía dos habitaciones, la de Alice pintada de durazno, y una pequeña cocina. El comedor era cómodo y todos los muebles combinaban perfectamente. Compartíamos el único baño, que era lo suficiente amplio para las dos. Ella ya me había hecho un espacio.

Alice había ubicado un pequeño juego de sillones en la entrada, simulando una sala de estar y tenía en las paredes unos cuantos cuadros pintados por ella misma.

-No veo el toque de Jasper por ningún lado- comenté todavía mirando boquiabierta.

-Él eligió la alfombra de bienvenida- dijo señalando el rectángulo blanco en el suelo -Claro, yo le dí las opciones.

Ambas reímos.

Iba a ser muy fácil acostumbrarme a esta vida, si todos los días eran parecidos.

Alice era sumamente feliz, lo que a Jasper indudablemente lo hacía feliz. Rose también parecía feliz.

Si todos lo eran; también yo tendría que serlo ¿No?

-No tú eres la excepción a la regla, estúpida.-

Rodé los ojos a la voz de mi conciencia. Desde los trece años había aprendido a ignorarla. De no haberlo hecho estaría loca. O muerta.

-Tal vez tendrías que estarlo-

-¡Alice!- grité ya cansada de escuchar aquel timbre malicioso de mi mente- ¿Por qué…por qué no…? ¿Quieres peinarme?-

-Por supuesto- contestó dudosa mirándome de forma extraña- Tú… ¿Quieres que lo haga?- no parecía muy confiada.

-Eso creo- la verdad era que ni yo lo creía, pero necesitaba un escape y mi pequeña hada madrina era lo único que tenía al alcance.

Alice lo dejo pasar y comenzó a arreglarme con esmero.

Estuvimos completamente listas solo unos minutos antes de que Jasper llegara. Tan puntual como siempre.

Resultaba extraña y emocionante a la vez, esta sensación de alivio y aventura.

Generalmente no era de esas chicas adictas a la adrenalina, pero esto por muy inocente que sea, era excitante.

Tenía que admitir que me agradaba, independientemente de mi odio a los cambios.

El lugar al que fuimos parecía elegante y costoso, aunque Jasper afirmara lo contrario.

La cena no tardo en llegar y la ubicación era magnifica. La noche reclamaba la corona de reina.

-¿Qué te pareció el lugar, Bella?- preguntó Jasper.

-Me quedé muda en cuanto lo vi. Alice es increíble- le contesté.

-Si, lo sé- tenía cara de un enfermo de amor- ella es asombrosa.-

-Deja de ser tan meloso, Jasper, me das nauseas- él me rodó los ojos- De todos modos es fantástica.-

-Ustedes dos-dijo Alice señalándonos- Dejen de hablar de mí como si no estuviera, y escúchenme.-

-¿Qué sucede?- fue Jasper el que habló.

-Sucede, par de aduladores, que el próximo sábado es el cumpleaños de Rose y adivinen ¡Estamos invitados!-

-Alice, amor, eso no es impredecible has ido a cada una de sus fiestas desde que tenías seis- ella lo ignoró.

-Bella, necesitaremos comprar vestidos en nuestro día de compras.

-¿También estoy invitada?- pregunté con total desconcierto.

-Si, Bella, le has caído de maravillas- la cuestioné con la mirada- No es la persona más demostrativa de todas, pero la conozco.

-Me alegro- dije sinceramente.

-¿Será una fiesta o una reunión?- dijo Jasper inseguro-Por que si es una fiesta, Bella; querrás prepararte.

-No critiques mis fiestas- se defendió Alice- De cualquier manera ella se decidió por algo más íntimo.-

-Estupendo, hace mucho que no nos juntamos- Jasper parecía disfrutar de la compañía de Emmett, el novio de Rose. Según él, todavía no eran amigos, pero a mi entender, no tendría que esperar mucho para ello.

-¿La familia de Rose vive aquí?- pregunté de súbito, solo porque lo había tenido en la mente desde hacía algunas horas atrás.

-No Bells, ella vivía conmigo en Jacksonville ¿Recuerdas?- me sentí entupida pero asentí, agitando la cabeza- ¿Por qué preguntas?

-Solo, me pareció que ella había dicho algo sobre una cena familiar-

-Oh si lo dijo; pero no se refería a su familia-me contestó.

-¿A quién se refería entonces?-

-Le llama así a cuando va a cenar con Emmett y su hermano- la respuesta de Jasper, pareció totalmente obvia.

-Entiendo, perdón, hoy estoy distraída- talvez los nuevos aires me afectaban de más.

-No te preocupes- dijo Alice- Seguramente estás nerviosa por la mudanza y todo eso.-

-Es exactamente lo que pensé- comenté mirando el plato de comida frente a mí.

-Te acostumbrarás- me consoló Jasper- y verás que todo va a ser divertido cuando lo hagas.-

-Eso espero, en verdad.-

-Si no lo haces, Rose y yo te obligaremos- bromeó Allie.

-Eso si me asusta- dije. Jasper rió, disimuladamente, y no pude evitar pensar en que talvez él estaría recordando alguna anécdota.

-A buen fin no hay malos medios ¿verdad?- contraatacó ella.

-No quiero saberlo- murmuré.

Nos la pasamos riendo la mayor parte de la noche. Me dolerían las mejillas de tanto estirarlas.

No era la chica más alegre de todas. En realidad no era muy alegre. Punto. Pero solo cuando estaba con Jasper, y a partir de ahora Alice, me volvía tan risueña.

Nos fuimos, ya entrada la madrugada, en ese momento de la noche en que el cielo estaba tan oscuro que brillaban las estrellas. La luna era magnifica.

Ni Jasper, ni yo, discutimos al momento de pagar. Hacía años que teníamos constituido un trato: si él invitaba una cena, la próxima pagaba yo. Así ayudábamos a cuidar nuestros bolsillos sin privarnos de salir.

Siempre tan caballeroso, nos dejó justo en la puerta. Podría haber apostado a que se moría por entrar, pero él siempre lograba dominar sus impulsos. Lo llamaba el arte del auntocontrol.*

Fue maravilloso- dijo Alice en medio de un suspiro, con sus zapatos en la mano-¿Estás cansada?-

-Si un poco. Perdí la noción del tiempo, completamente.- respondí, ocultando un bostezo.

-A veces el tiempo pasa volando- tomo asiento en uno de los sillones blancos- Cuando te diviertes, claro.-

-Pues entonces me he divertido a lo grande- las dos reímos. Seguramente a esta altura de la velada, nuestra cordura no era de fiar.

-Vamos Bella, será mejor que vayamos a dormir. Necesitarás recuperar la energía.-

-¿Recuperar energía? ¡No lo dudes! Planeo dormir toda la semana

-Te a consejo que te reserves mañana, el día completo- la observe con el seño fruncido. Definitivamente esta chica no tenía todas las neuronas en contacto ¡¿Mañana? Ese, justamente, sería el día ideal para desarrollar la inercia.

-¿Qué? ¿Por qué? – la mueca en su rostro fue muy graciosa, aunque ella intentara simular enfado.

-¿Lo olvidaste?- rodó los ojos ante mi incertidumbre-¡Iremos de compras! ¿Recuerdas?- sonreí…muy a mi pesar.

-Si, hablando del tema, no sé si…quiero ir después de todo.- largo una carcajada histérica. Lo entendí: no tenía poder de decisión.

-A veces eres tan graciosa, Bella- se levantó para encaminarse a su habitación. Caminaba con gracia exquisita.

-Descansa Bella- dijo parada bajo el marco de la puerta. Sonreía honestamente.

-Tú también Alice.-respondí

Hubo un momento en que me sentí especial. Solo era mi amiga saludándome, pero se sentía bien. Se sentía como en casa.

Inconscientemente me levanté y caminé. No había prestado atención a mi cuarto, pero me gustaba de sobremanera.

Me cambié, me preparé y corrí hacia la cama, dispuesta a perderme en ella. Si lo sé, demasiado cursi para un par de sábana, pero en este momento era mi deseo más deseado.

Todo estaba en su lugar, incluso yo. Haber desencajado siempre no era tan incómodo como parecía, cuando te acostumbrabas.

Era una forma fácil de vivir, nadie te molesta-tu no molestas a nadie. Sencillo; solitario.

Vivir con la abuela no había sido tan malo. Ella era atenta y cariñosa; pero a veces era yo quien tenía que cuidarla. Lo que me molestaba no era el hecho de tener que ser su niñera, sino que cuando ella enfermaba se caía mi único poste. Era duro verla caer.

Sonreí con melancolía; tendría que llamarla mañana. Claro solo si seguía completa para el final de la tarde.

¿Quién sabe lo que puede pasar en una tarde con Alice? Talvez solo ella lo sepa.


* Irónico ¿No?

Bueno...no se que escribir aca, pero quería agradecerle a quien leyó mis palabritas. Es mi primer fic; siéntanse libres de hacerme correcciones (si les gusto y quieren comentar, también (-; ) ¡Besos!