Capitulo 2: Buenas y Malas noticias.

En la negrura de la noche unas figuras se acercaban a una lujosa mansión

-Cissy, hermanita como estas?-

La cara de la menor de las Black, era de total desconcierto, buscaba entre todos los rostros a su hijo, Draco, sus ojos azules estaban a punto de derramar unas lagrimas, que luchaban por no salir.

-¡Draco!, donde esta mi hijo, Bella?-

La bruja esbozo una sonrisa que hizo que a todos los presentes se les erizara la piel.

-Hm, como decírtelo, veras, el pequeño –

Antes de que dijera nada, Snape la interrumpió

-Será mejor que se vallan, ya no es su presencia necesaria, aquí-

Con una mano despidió a los demás mortifagos que los acompañaron a la mansión, cuando los tres se quedaron solos, el mortio empezó a hablar

-Cissy, veras, lo que voy a decirte es un tanto difícil, no sé por dónde empezar, Draco, es un gran chico de una fuerza y una inteligencia…-

-vamos Snape, es, el chico ya no es….-

La mirada de la señora Malfoy estaba desencajada

-¡qué quieres decir con eso!-, grito la rubia a su hermana morena

-pues eso, hermanita, que Draco fue un chico valiente y murió tratando de cumplir su misión-

Ante las frías palabras de Bellatrix, Severus buscaba una forma de explicarse, de justificar su falla, ante la promesa hecha hace un año ya, mientras tanto Narcisa, por fin dejaba salir todas las lagrimas que estuvo reteniendo por tanto tiempo, desde que se entero cual iba a hacer la misión de Draco, tuvo un presentimiento, y ese no vaticinaba nada bueno.

-¡tú, tu prometiste que mi hijo, iba a estar bien tu me lo prometiste, hiciste un juramento inquebrantable!, como, cómo es posible que…, que mi hijo este muerto y tu no?-

Sin pensarlo se fue a los golpes en contra de Severus, lo golpeaba en el pecho las lagrimas le nublaban la vista, era tanto el dolor que sentía, que no existen palabras para describirlo, cansada de golpear al profesor se dejo caer al suelo, se abrazaba, su bebe, su hijo, su Draco estaba muerto, no podía con tanto dolor, como una señora soporto el dolor de ver a su esposo en la cárcel y lo afronto como la dama de sociedad que es, pero esto, la pérdida de su único hijo iba mas allá de todo dolor, de toda frontera conocida, su llanto poco a poco se hizo menos audible para los dos mortios hasta que solo era un pequeño susurro.

-vamos, Cissy, no es el fin del mundo, deberías estar orgullosa, de que Draco murió tratando de cumplir lo que mi señor le encomendó, y no se porto como un cobarde o peor aun que se hubiera dejado capturar, como al patético de su padre. -

Dicho esto la mortio soltó una risotada que inundo el salón, sin imaginarse que su hermana menor, cual resorte se levanto desde el suelo y en dos pasos se acerco a ella, golpeándole el rostro haciendo que esta cayera al suelo por la fuerza de la cachetada.

-eres una maldita Bellatrix, estas seca por dentro, estás hablando de mi familia, de mi hijo y de mi esposo, ¡claro! como tú no tienes hijos, nunca conociste el placer de ser madre de tener un esposo el cual te amara, por lo que eres y no pon interés, me das asco,- Narcisa mantenía la mirada fija en su hermana mayor, -y tu, por que no salvaste a mi hijo, por que esta muero y tu no?, ¡anda respóndeme maldito traidor!- en ese momento ya no existía la dulce y tierna Narcissa Malfoy, ni la señora de sociedad, en los ojos de ella se podía leer, le coraje y la tristeza por su hijo, por su esposo, había perdido todo por culpa del maldito señor tenebroso.

-Cissy, yo, estaba protegiendo a Draco, pero me tenían vigilado, y cuando llegue a la torre, encontré su cuerpo ya sin vida, lo lamento- Snape tenía que fingir, por Draco, por el, por ella…., tenía que ser fuerte y mantenerse firme.

Después de las palabras del hombre se hizo un silencio que parecía asfixiante, en ese mismo instante la rubia recordó algo, algo tan importante que no podía creer como lo había dejado pasar, la pregunta que rondaba en su cabeza era donde estaba el cuerpo de su hijo, quería verlo, quería abrazarlo y besarlo por última vez, necesitaba ver con sus propios ojos que lo que decían esos dos era cierto.

-donde está su cuerpo?, lo quiero ver, quiero tener a mi hijo, por favor, Severus- su voz apenas era audible, se volvió a desmoronar y ya no pudo contener mas sus lagrimas, Bellatrix la observaba con odio, rencor y un poco de pena, a pesar de que no era apegada a los Malfoy apreciaba a su hermana, pero esta humillación no se la perdonaría nunca, mas tarde se las cobraría con lo único que le quedaba a su hermana.

-todavía no entiendo, como es que a ti no te paso nada Severus?, después de todo, tú hiciste una promesa, no?, le prometiste a Cissy…. Oh! Ya veo fue muy inteligente de tu parte, solo prometiste cumplir la misión de Draco si él no podía desempeñarla, ¡muy inteligente!, la verdad se me escapo ese pequeño detalle, pero, no entiendo- los ojos de la mortifaga empezaron a brillar de una manera especial, tenía que escupir su veneno - no se supone que el graaan Albus Dumbledore, era más bueno que la miel, como se atrevió a matar al pobre de Draco, eso no, no lo entiendo, o acaso alguien más lo mato, cuando yo llegue mi pequeño sobrino estaba ya sin vida, tu sabes quién lo mato?-

Severus entendió a la perfección el plan de la mortia, pero no iba a caer en su juego, si planeaba poner en contra a los Malfoy y al profesor, este ultimo iría un paso adelante, no se dejaría intimidar por una estúpida asesina.

-no creo que Albus haya sido capaz de matar a un estudiante, aun en defensa propia, yo creo que hubo alguien más ahí, no sé quien, pero habían dos escobas en la torre lo recuerdas, bella?-

Narcisa volteo a ver a su hermana mayor, hablaban mucho, decían tanto, pero no le daban la respuesta que ella necesitaba, la única cosa que quería escuchar era en donde se encontraba su hijo?, tenía que darle una despedida digna de él, digna de un Malfoy.

-no, no lo recuerdo Severus-

-por favor- , los dos mortios giraron a ver a la ama de la mansión, -…..por favor, en donde, está el cuerpo de mi hijo?-…. el profesor apreciaba a aquella mujer, después de todo consideraba a los tres parte de su familia, ya que él nunca pudo hacer una propia, y a Draco lo consideraba casi como su hijo, respiro profundo y paso saliva con gran dificultad, confesarle lo que había pasado con el joven, no era fácil, no era nada fácil.

-Cissy- respiro nuevamente, - por…., por…- como explicar, como explicarle a una madre, que habían abandonado el cuerpo de su hijo, que el deseo de ella, no se podría cumplir, no podría darle un adiós como esta deseaba.

-abandonamos a Draco, bueno, en realidad, Severus, fue el que dio la orden de dejarlo ahí, como advertencia, ¿no es así?-

La cara de sorpresa que puso el mencionado fue un deleite para la cruel mortifaga.

-no, no es así como lo dices, Bella…. Cissy tuvimos que dejar el cuerpo de Draco, en la torre, no podíamos correr el riesgo, estábamos en medio de una misión para el señor tenebroso, y se cumplió, sabíamos que podrían haber bajas, y traer con nosotros el cuerpo de Draco, solo complicaría mas nuestra huida, después de todo teníamos que sembrar el miedo, y matar al anciano-.

Las palabras salieron así, como si fuese de los más natural, no lo medito, tenía que ser brutal, si quería asegurarse de que el plan saliera a la perfección y de que el alma de aquel chico se redimiera.

-váyanse, los dos ahora de mi casa, largo, ahora-

No hubo lagrimas, ni siquiera gritos, las últimas palabras, causaron una gran conmoción en la dama, con una elegancia natural giro dándole la espalda a los dos presentes y se encamino hacia la salida de la habitación.

-ya saben por donde está la salida- fueron sus últimas palabras antes de que su figura pasara el umbral de la puerta.

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Draco llevaba horas en esa incómoda posición, con exactitud no sabía cuántas; después de que viera a Severus Snape matar al único hombre que lo ayudo a salir de ese abismo negro en el que se estaba consumiendo, pensó que ya nadie podría ayudarlo. De la nada vio como la figura de Potter, salía de quien sabe de donde, dejándolo en la total oscuridad perdiéndose en el marco de la puerta, a lo lejos escuchaba gritos de sus compañeros, niños que no tenían nada que ver con esa absurda pelea, jóvenes que tenían toda una vida por delante y que ahora luchaban en contra de mortifagos y un hombre lobo, sedientos de venganza, con deseos de matar, importándoles muy poco la edad de sus oponentes.

Sentía un hormigueo en su cuerpo, le recorría desde la punta del dedo pequeño del pie hasta la punta del cabello, estaba tenso, los gritos y las explosiones habían cesado, ahora todo estaba en una inquietante calma, escucho unos pasos acercándose a la torre, una figura algo encorvada se vislumbraba desde las sombras que la luna reflejaba en la puerta, lo reconoció apenas se adentro al cuarto oscuro, sus ojos estaban cansados, su mirada vacía, pero sabía que no lo vería, nadie sabría que él estaba ahí.

-finite incantatem- Remus Lupin pronuncio este hechizo y vio como el cuerpo de Draco Malfoy caía al piso como un saco de papas, el slytherin estaba entumido, sentía como su cuerpo iba poco a poco recuperando su movilidad, Draco alzo la vista para agradecerle a su antiguo profesor, pero antes de que pudiera pronunciar palabra alguna, el licántropo se acerco al joven.

- no digas nada- sus palabras no demostraban ninguna emoción, el chico asintió, - puedes caminar, necesitas más tiempo para recuperarte?, nadie puede vernos, recuerda que ahora estas muerto, te llevare a la base de la orden ellos te protegerán, has decido lo correcto, con el tiempo veras que ha sido la mejor decisión, bien vámonos, iremos al despacho de…- en ese momento al antiguo profesor se le atoraron las palabras en la garganta, viajarían por medio de polvos flu, hacia el cuartel de la orden, solo que eso implicaba viajar por la única chimenea que en esos momentos se encontraba vacía, la de Albus Dumbledore, el joven entendió, y solo asintió, dándole así, valor al cansado hombre.

Caminaron con demasiado sigilo entre las fríos pasillos del castillo, ninguno de los dos hablaba, cada uno sumergido en sus pensamientos, Draco tenía tantas preguntas, pero sabía que no era el momento, no sabía que iba a pasar con él, que pasaría con su madre, como se tomaría lo de su supuesta muerte, era así como el viejo profesor lo ayudaría, a él y a sus padres, fingiendo su propia muerte, y después de eso que, a donde iría, en donde estará el recinto de tal orden, lo acepataran, lo mandarían a azkaban, el joven tenía muchas dudas en su mente y no se mostraba nada alentador, después de todo el era el principal culpable de la muerte del director de Hogwarts, gracias a él pudieron entrar los mortios al castillo, antes de que el joven siguiera con sus interrogantes supo que había llegado al despacho de su antiguo profesor.

-bellotas dulces- la gárgola que resguarda la dirección se fue moviendo para darles acceso a los dos hombres que se encontraban ahí, subieron las escaleras y ahí entre las paredes de vieron el retrato de Dumbledore, dormido, a Draco le recorría un frio por la espalda.

-profesor- el chico no sabía cómo dirigirse al hombre que estaba a su lado, - a donde exactamente vamos- Remus lo observo y sonrió, era sincero con ese gesto, Draco siempre ha sido orgulloso y altanero, pero en ese momento se mostraba como un dócil niño, se acerco a el joven.

-no te preocupes estarás, seguro-

-pero a donde vamos-

-ya te dije, nos iremos con los miembros de la orden- Lupin lo observo detenidamente, ellos te protegerán, vamos con los padres de Ron y Ginny Weasley, viajaremos a la madriguera-.

El slytherin se paró en seco, irían a donde?, no el no iría ahí, ni loco, ni en sus mas torcidos sueños, ni aunque fuese el lugar más seguro, jamás pondría un pie en la casa o en ese lugar lleno de comadrejas, nunca viviría en el hogar de uno de sus principales enemigos.

-vamos Draco, no seas tímido, es hora de irnos- el joven sintió como el antiguo profesor de DCAO, lo jalaba y lo llevaba hasta la chimenea, se sentía como un niño jalado por su padre para ir a la escuela, de pronto una llamarada verde lo cubrió.