El comienzo. Parte 1
Naruto aterrizó después de que esas raras luces le hiciesen levantar vuelo hasta chocar contra el techo rocoso de la caverna, estaba bajando lentamente cómo si una energía invisible lo estuviera bajando.
Al aterrizar en el suelo, Naruto se puso completamente tensó y asustado ante lo desconocido que lo rodeaba, ya que estaba en la misma zona, parecida a un templo en ruinas a estar en una especie de templo en ruinas que estaba siendo devorado lentamente por el bosque. Se giró hacia atrás para ver las mismas dos estatuas tan intactas cómo antes, cómo a su vez la puerta aunque cerrada.
Pero a diferencia del…otro templo, este sí tenía una salida, y viendo que era el único camino que tenía, se adentró.
Después de salir del templo, estaba en un callejón sin salida, ya que la única forma de poder salir era a través de otro túnel, pero la única forma de llegar hasta ahí sería escalando, pero la pared rocosa estaba bastante lisa que le era imposible escalarla.
Se sentó en el suelo de césped y puso sus manos en su rostro, si hubiese escuchado a esa voz gruesa de no tomar esa - ¡Hola! – Naruto levantó su rostro y vio a su alrededor intentando localizar el dueño de esa voz de un niño con una entonación muy infantil - ¡Aquí estoy! – pero aún no lo encontraba, es como si un fantasma le estuviese hablando – Creo que exactamente sería arriba – Naruto levantó la vista hacia el próximo piso que estaba el túnel, pero no había nadie, además de ser el único lugar con soporte que tenía esta zona – Específicamente, encima de tú cabeza – al alzar la mirada, vio a un ser de una sonrisa un tanto escalofriante además de poseer un rostro como si fuese la de un muñeco.
Naruto gritó y retrocedió un poco ante el ser, que aterrizo al suelo para mirarle fijamente, aunque ocasionalmente perdía su mirada encima de su hombro para después posarse Naruto. Así continuó por varios minutos ante la mirada un poco asustadiza de Naruto – Vaya, es la primera vez que esa gruñona se reduce de tamaño o ¿acaso lo hizo para compensar el tamaño de su nuevo amo? – pregunto con una voz levemente payasa, aun mirándolo y desviando la mirada cada tanto.
Está…cosa tenía un sombrero de color naranja con plumas de distintos colores como de adorno por una cuerdita blanca un kimono de hombre-o niño en este caso-de color naranja con un collarín parecido a madera de gran tamaño con plumas enganchadas, zapatos parecido de punta alta naranjas y un faro en su cintura.
Por un leve instante, sintió una leve presencia y, por un instante, escucho un leve gruñido de molestia, pero a diferencia de las otras dos voces que escucho anteriormente, esta sonaba como la de esa mujer con marcas que siempre se comportaba bien con él.
- ¿Q-Quién? – pregunto un poco temeroso Naruto.
- Pues esa espada ¿quién más? – pregunto cómo si estuviese hablando con un bobo.
- Es…¿Espada? – el ser de sonrisa espeluznante señalo a la misma dirección que miraba cada tanto. Al mover su mano a su hombro izquierdo, sintió la misma sensación al agarrar el mango de esa gran espada. Lo agarró y lo deslizo, ya que había algo que lo tenía encerrado a su alrededor. Después de sacarlo y presenciarlo en su totalidad.
La espada estaba casi igual como la sacó, pero con la obvia excepción de que su tamaño era mucho más pequeño, casi del tamaño de su brazo. Si no fuese gracias a las leves luces que salían de entre los árboles que le daban un hermoso brillo reflejado, quizás la haya confundido con un juguete.
- Interesante – dijo la cosa aún con esa sonrisa – El actual héroe sacó la Espada Maestra y derrotó al Rey de la Oscuridad y la puso en su lugar de nacimiento – desapareció, para la sorpresa del niño, para después aparecer detrás de Naruto, casi haciéndole saltar del susto – Pero esa mandona aún está ahí…interesante-
- ¿In-Interesante? ¿Q-Qué significa eso?
En vez de responderle, esa cosa se rió y agarró a Naruto y fueron teles transportados a la boca de la caverna – Este camino te dirá todas tus respuestas – ella se giró y caminó para salir de la zona, siendo seguido por Naruto – Héroe del Tiempo.
Al escuchar esa voz familiar, aunque no lo había escuchado por muchos años pero aun así lo recordaba.
Era esa pequeñita bola blanca, aunque más específicamente, era un hada.
Vio cómo, en uno de los huecos casi imposible de ver a simple vista, salió la pequeña hada – Has regresado – dijo la pequeña hadita redondeada, moviéndose de arriba y debajo de forma muy contenta de verlo nuevamente.
Naruto asintió - ¿Cuánto ha pasado desde mi viaje?
- 7 años, desde tú ida.
Naruto cerró los ojos, asintiendo ante las palabras de la hada, por lo menos no tenía que explicar el por qué un "Naruto" de 12 años estaba caminando por ahí a pesar que debería de tener 5 años "Por lo menos un problemas menos que enfrentar" - ¿Sabes una salida de este lugar, hada?
- Si, por aquí, Héroe del Tiempo – la hada voló hacia una pared y, como si fuese un fantasma, la atravesó.
Naruto le siguió.
Después de caminar un rato en un posadillo rocoso bastante oscuro. Solo tenía a la pequeña hada como su única guía aunque tenñia que tener mucho cuidado al pisar, ya que posiblemente podía caerse en un hueco, barranco o que algún animal podría utilizar este lugar como refugió.
Después de unos minutos de silencio, los dos se detuvieron al estar en una escalera circular que llevaba hacia arriba.
Sabiendo que era la única salida, Naruto miro a la hada – Gracias.
La hada, moviendo todo su cuerpo imitando lo posible un asentimiento, se fue hacia arriba siendo comido poco a poco por la oscuridad, solo señalando que aún está ahí como si fuese una pequeña y débil luz de una estrella blanca.
Asintiendo para sí mismo, camino subiendo las escaleras.
Iba a ser largo.
Después de una larga y callada caminata, por fin los dos salieron del bosque, solo viendo al frente suyo un pasaje hermoso de verdes praderas extendiéndose a lo lejos. Sólo lo único anormal que veía era un castillo de color gris a lo lejos.
- Te dije que este era un atajo.
Naruto bajo la mirada, esto no era, hasta donde él supiese, Konoha o sus alrededores ¿Dónde estaba?
- ¿Dónde estamos? – pregunto y, al mirar a su compañero…desapareció, sin dejar alguna especie de rastro. Es como si el aire se lo hubiese comido.
Suspiro en una mezcla de ansiedad y miedo, no estaba en Konoha y no sabía por dónde estaba.
" – En Hyrule, maestro – " sonó una voz casi autómata y sin emociones en su cabeza, haciéndole temblar ligeramente por el miedo que sintió levemente.
Suspiro. Levantó la mirada con un poco de decisión y camino hacia ese castillo.
Solo esperaba que…
"No me reconozcan"
Después de caminar por varios minutos, se sentó estando muy cansado y hambriento. La carrera que hizo para salir de su hogar le impidió comer algo para poder alimentar algo.
- ¡Hey! – se pudo escuchar el grito de una mujer. Naruto se giró, esperando que no fuese alguien que lo reconociese como lo hacían en su hogar - ¿Qué estás haciendo sentado aquí fuera, pequeño? Podrías resfriarte – Naruto miro la mujer de tez morena, mirándole con una expresión preocupada - ¿Cómo te llamas?
Naruto trago saliva, acaso…¿acaso ella sabrá quién es él o… - N-Naruto U-Uzumaki.
Naruto empujo una pared de piedra que estaba un poco fuera de lugar. Después de llegar hasta allí. La hada salió por un pequeño túnel de ratón lo suficientemente grande para ella y dejándolo solo únicamente con los rayos de sol saliendo por los pequeños huecos.
Después de varios empujones con su hombro y darle varias patadas, la roca se sobresalió un poco y, con fuerza, lo agarro y lo movió hacia la izquierda y rodo. Haciéndole cegar un poco después de que los rayos de la luz del sol le pegasen a la cara.
Después de acostumbrarse de la luz, y que abriese un poco los ojos, vio que al frente suyo había un gran bosque que se extendía a kilómetros y ver que, en medio de la nada frondoso, había una aldea.
Al frente de él, apareció una figura azulada humanoide, que no lo podía verle muy bien gracias a que no se acostumbraba a la luz del sol.
- Bienvenido a casa, maestro.
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