Hola Hola de nuevo! Después de muchísimo tiempo eh regresado, ya se que no tengo justificación y mucho menos perdón jaja pero antes de que me maten e traído el segundo capítulo de esta historia que al aprecer agrado a varias jaja espero sea de su agrado y prometo actualizar más seguido ja
Muchísimas gracias a:
Desluvyakeane, weriita, vampire andrea, lunakari y Sasusaku love
Por sus lindos comentarios y a todos y todas las que agregaron esta historia a favoritos y followers.
Nos vemos la próxima.
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El aroma del viento.
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Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
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Capítulo 2: ¿Quién vale más?
Pequeña de estatura; no más de 1. 55, piel Blanca como la nieve, suave y delicada. Largas piernas torneadas, caderas anchas acompañadas de un buen trasero, cintura estrecha, pechos medianos, del tamaño perfecto, rostro con facciones finas.
Labios carnosos, nariz respingona, unos hermosos ojos Jade acompañados de una largas y risadas pestañas. Cejas rosadas perfectamente delineadas y un bello pero exótico, cabello rosa pálido dividido en una fina línea recta cayendo por cada lado de su rostro elegantemente hasta sus caderas, quizá un poco más abajo.
Era preciosa de pies a cabeza.
Se sentí orgulloso de tenerla como su esposa, ja, hasta se daba el lujo de presumirla en público, como si de un trofeo se tratara. Demostrándoles a todos esos hombres que se atrevían a mirarla descaradamente, que ella era suya, de su propiedad. Unas pequeña sonrisa arrogante se formó en su rostro.
Ella se mantenía tan joven y bella como cuando eran unos jóvenes de 19 años, con su aire de inocencia pero carácter de mujer madura, gracias a la familia de la que provenía, desbordaba elegancia, clase, educación y un amplio conocimiento. Tan grande como el suyo.
Había dejado callado a más de un hombre cuando intentaban hacerla menos por ser mujer en el mundo de los negocios.
No podía haber escogido mejor esposa, mejor mujer de la cual enamorarse.
Pero entonces…. ¿Por qué la engañaba?
¿Por qué tenía una amante?
Si Sakura era perfecta para el….
-¡Sasuke-kun! –
El leve gritito de su esposa lo trajo a la realidad, sacándole de sus pensamientos. Ella se encontraba delante suyo agitando su mano derecha frente a su rostro, lo miraba con curiosidad.
-¿Hmmp?
-Creo que te perdiste en tus pensamientos – dijo soltando una risita.-, ¿Sucede algo malo? – pregunto ahora con preocupación.
-Hn, no. Sólo pensaba que tengo una reunión importante al medio día – contestó regresando la vista a su plato. -, pero ¿Qué me decías?
Sakura suspiro y se alejó adentrándose a la cocina.
-¡Este viernes es el Festival deportivo en la escuela de Sarada-chan! – grito. -, le prometiste que irías.
¡Mierda! Había olvidado Por completo el compromiso con su hija, la pequeña estaba muy entusiasmada por ese Festival, se la había pasado hablando durante días sobre el dichoso evento donde ella participaría junto con el hijo de Naruto.
-Hn, y nadie a dicho que no piense ir – comió algo de la fruta que su esposa había preparado para el. -Se lo prometí a Sarada.
Sakura apareció de nuevo en el comedor con una sonrisa en el rostro, sus ojos Jade destellaban alegría. -Entonces le diré que si irás- afirmó dando pequeños aplausos, Sasuke sonrió, había veces que su esposa se comportaba como una niña. -¡Se emocionara bastante.!
Sasuke asintió, comió algo más de fruta, le dio un trago a su café y se levantó dispuesto a marcharse al trabajo, Sakura lo acompañó hasta la entrada de la casa, le dio un cálido abrazo, un amoroso beso y un "buena suerte".
Y ahí fue donde Sasuke entendió porque engañaba a su esposa, Sakura era amorosa, amable, linda y tierna en todos los aspectos. Siempre enamorada de la idea del amor…. Siempre soñadora.
Incluso a la hora de hacer el amor, era tan…. Sumisa. Dejándolo a él hacer todo, hacerla suya de la forma que el deseara, y por lo regular era el quien siempre tomaba la iniciativa seduciéndola hasta que ella cedía…. Porque de lo contrario no tendrían nada de acción.
Sakura siempre era apegada a las reglas, amante de lo bueno, disciplinado y justo.
Todo lo contrario de ella…. De Ino.
Aquélla rubia, cinco años menor que Sakura y jodidamente bella, le había cautivado por completo, con su exuberante figura bien proporcionada, su larga cabellera rubia, sus hermosos ojos azules…. Y su rebeldía.
Descarada en todos los sentidos, no tenía pena alguna en decir lo que pensaba, coqueta, atrevida y sexy. Exuberante escotes y encantadoras palabras seductoras, siempre tomando la iniciativa en todo y a veces hasta el mando a la hora de tener intimidad.
A ella no tenía que seducirla, era ella quien lo seducida a él, haciéndole cosas que lo volvían completamente loco, esa chiquilla sabía siempre lo que hacia. Estaba llena de energía, con ansias de vivir y comerse al mundo.
Estaba hundido hasta el cuello con ella pero lo peor era que no sentía remordimiento alguno.
Ni siquiera porque era la novia de su hermano.
Ni siquiera por su hija.
Y mucho menos por Sakura.
Era un maldito bastardo, lo sabía, pero le daba igual. Había vuelto parte de su vida a Ino, permitiéndole entrar en situaciones, pensamientos y lugares, que ni la misma Sakura había tenido acceso…. ¿En que momento se había convertido en alguien así?
No lo sabía y no quería saberlo.
Estaba seguro de lo que le separaba era el maldito infierno por lo que hacia…. Pero al menos lo disfrutaría.
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Su mirada se perdía en algún punto inexistente de la majestuosa ciudad baja sus pies, o mas bien, bajo su oficina. A través de ese gran ventanal detrás de su escritorio, contemplaba algo que ni siquiera el sabía, había girado sus silla de rueditas y de pronto…. Se había quedado así.
-Si no te conociera, diría que estas planeando como conquistar el Mundo. –
La bromista voz de Karin lo trajo a la realidad, sacándolo de donde quisiera que estuviera. Sonrió con diversión al momento que giraba su silla encontrándose con una despampanante pelirroja avanzando a su mini bar.
Uzumaki Karin.
Era una mujer bella, de la edad de Sakura, con una voluptuosa figura bien proporcionada, parecía modelo en lugar de asistente. Con su elegancia y Gracia al caminar, su larga cabellera roja a la mitad de su espalda perfectamente alisada.
Sus gafas marrones remarcando sus preciosos ojos rojos, sus facciones delicada y Bellas. Vistiendo un traje de falda y sacó color blanco, camisa roja y tacones de alta costura del color de la blusa. Siempre con ese aire de superioridad y arrogancia.
-Quizá lo haga – comentó al fin.
-Estoy libre los fines de semana – siguió el juego con una sonrisita divertida. -, ahí por si quieres contestarme como tu asistente.
Ambos rieron, Itachi se levantó y se acercó a ella para abrazarla, cuando ella le hubo correspondido y después de saludarse, prosiguieron a servirse un trago.
-Y, ¿Cómo estas? – se aventuró a preguntar Karin tomando asiento en la pequeña salita.
-Hn, aún Vivo – se sentó a su lado.
Karin rodó los ojos, Itachi evadía el tema.
-Me refiero a ¿Cómo te has sentido? – fue más directa. -¿Ya superase tu etapa de alcohólico?
-Ahora bebo con moderación – señaló su vaso en lo alto. – y en cuanto a ¿Cómo me siento? Pues e estado bien de Salud, la semana pasada quiso darme un resfriado, pero nada grave. – sonrió burlón al ver la cara de fastidio de la pelirroja.
-Esos malditos infieles se merecen el infierno – susurro Karin dejando de lado lo anterior. -, si yo estuviera en su lugar de ustedes, los mataría. – bebió de golpe el contenido de su vaso.
El Uchiha mayor arquero una ceja.
-¿Qué? – la pelirroja se encogió de hombros. -no digo que no lloraría, sólo que me guardaría mis lágrimas para su funeral.
-¿Su funeral?-
-Si, los secuestraria a los dos, después los torturaría haciéndole ver lo que perdieron por estúpidos – una sonrisa macabra adorno su rostro. -por último los mató y botó sus cadáveres por ahí, eh visto suficientes series de detectives como para saber como no dejar evidencia. -entrecerró los ojos -Que se jodan los dos en el maldito infierno.
Itachi soltó una carcajada por las ocurrencias de la pelirroja, ella si que sabía como hacer olvidar las penas por un rato. Platicaron un rato más sobre cosas triviales y Sakura, de como estaba la peli rosa para después pasar al tema importante.
-Bien, gracias a tu Secretaría, logre obtener la información de los celulares de Sasuke e Ino- comenzó a explicar. – logre hackear sus cuentas y gracias a eso, ahora sabremos todo de ellos. Sus citas, correos y demás cosas. – sonrió. – Como la cita que tienen este viernes.
Itachi soltó un largo suspiro. -¿Acaso eso no es invasión a la privacidad?
Karin río. -No si ellos no lo descubren.
-Hmmp,, este viernes es el Festival deportivo de mi sobrina – murmuró más para el que para la chica. -acaso ¿Sasuke no irá?
-Pues al parecer…. No. – afirmó Karin.
-Ese maldito bastardo. – Mascullo apretando los puños tan fuerte que estaba seguro que las uñas atravesaban su piel. -, poner por encima a la amante.
Karin entristecido y algo de ira también se acumuló en su interior, Sasuke era un maldito.
-Itachi – llamó levantándose de su lugar y tomando sus cosas para marcharse, camino hacia la puerta y antes de abrirla le sonrió. – Hay que hacer que ellos paguen muy caro.
El peli negro asintió y con un suave movimiento de mano se despidió de la pelirroja.
Sasuke pagaría muy cara todos y cada uno de sus errores.
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El bullicio de la gente comenzaba a crecer más y más conforme iban pasando los minutos, el lugar comenzaba a llenarse de familiares, padres y alumnos que llegaban al Festival. Sakura miraba de manera insistente su reloj de pulsera, pasaban de las once y media del día y Sasuke no aparecía por ningún lado, le había prometido a Sarada ir, no podía romper su promesa ¿O si?
Una parte de su corazón se oprimió de tan sólo pensarlo, Sasuke no podía ser tan maldito ¿Verdad? No cuando toda la demás familia Uchiha había asistido, joder ¡Hasta Madara estaba ahí!
Mikoto, Fugaku, Shisui, Izuna, Obito y Madara, todos ellos habían llegado con una alegría bastante extraña en ellos, pero que se comprendía porque se trataba de Sarada, la pequeña nieta y sobrina consentida de todos. Todos venían con ropas deportivas y banderillas con el nombre de Sarada grabado.
Hasta Madara traía un alto parlante.
Todos ellos ya habían entrado a buscar un lugar cerca de la pista de carreras, donde se llevaría a cabo todo. Para tener una mejor vista de su sobrina, ella se había quedado afuera en el portón con la excusa de esperar a Sasuke.
Pero era más que evidente que este no llegaría.
Sin embargo, una pequeñísima parte de su ser le daba esperanza, esperanza de que Sasuke apareciera agitado por correr para llegar a tiempo. Pero así como nació esa esperanza, se desapareció….
-Sasuke no vendrá – Itachi apareció a un lado de ella causando que casi saltará de un susto. -Al parecer tuvo una "reunión" muy importante de última hora.
Sakura comprendió enseguida el sarcasmo de Itachi, una pequeña parte de su alma murió al darse cuenta que Sasuke…. Había preferido a su amante.
Tenía ganas de llorar, patalear y gritar a los cuatro vientos su dolor, ¿Por qué le hacía eso a Sarada? Porque una cosa era que la engañaba a ella pero ¿A su hija? Ella no tenía la culpa de nada. Pero quizá la mayor parte de la culpa la tenía ella, por permitir todo eso…. Si tan sólo lo enfrentará.
-Vamos – ordenó Itachi con una leve sonrisa y ofreciéndole el brazo.
Sakura asintió y trató de sonreír también.
-¿No te parece que esas no son ropas adecuadas para este evento? – cuestióno en el camino con una sonrisa y divertido por el leve sonrojo en las mejillas de Sakura.
Sakura vestía un lindo vestido de encaje verde menta de tirantes y discreto escote de corazón hasta la mitad de sus piernas, unos tacones de color crema y bolso del color de los tacones. Lucía espectacular hasta con lo más sencillo.
-Fui a la oficina en la mañana, tenía asuntos pendientes y tuve que pasarme hacia aquí. – explicó brevemente. – Aunque tu tampoco vienes muy deportivo que digamos.
Itachi llevaba pantalones de vestir negros, camisa de manga larga color vino, sin corbata y lustrosos zapatos negros. Ni siquiera llevaba saco u maletín.
-Me tocó trabajar – contestó simple.
-Entonces, ya somos dos.
Ambos rieron.
-¡Tiiooooo Itachi! – grito una alegre Sarada corriendo en dirección al peli negro y lanzándose a sus brazos. -¡Viniste!
Sakura e Itachi se vieron rápidamente contagiados por la alegría de la pequeña peli negra.
-¿Estas lista para ganar? – Sarada asintió ante la pregunta de su tío. – Patéales el trasero a todos.
-Los haré comer el polvo – siguió Sarada soltando una risita. -¿Y Papa? ¿No vino contigo?
Sakura e Itachi intercambiaron miradas cómplices, Sakura carraspeo atrayendo la mirada confusa de su hija. -Tu Papa tuvo una reunión de último momento. -mintió.
-Te manda la mejor de las suertes y dice que luego te lo compensará – mintió Itachi también. -, pero ¿Quién lo necesita? Cuando tienes a tu fabuloso tío Itachi. – bromeó sacándole una sonrisa a Sarada.
Sakura contemplaba todo con ternura, si había alguien que podía hacer olvidar a Sarada su tristeza e incluso a Sasuke, era el Uchiha mayor.
-¡Bueno, me voy! – anunció bajando de los brazos de su tío. - ¡Te quiero mama! –
-¡Yo también te quiero, suerte.!
Y así, se dirigieron a las gradas donde la demás familia Uchiha los esperaba con sus asientos ya apartados. La competencia comenzó,, los gritos efusivos por parte de Mikoto, Shisui, Itachi e Izuna no se hicieron esperar, mientras que Fugaku y Madara agitaban las banderitas.
Sakura reía por todo lo que veía, nunca antes había visto tan entusiasmada a la familia Uchiha, todos ellos eran muy serios a excepción de Itachi, pero verlos ahora, parecían parte de una porra.
Sin embargo, las cosas se complicaron en la carrera de obstáculos, donde uno de los obstáculos era la famosa prueba de las donitas, esa donde cuelgan pequeñas donitas espolvoreadas de un hilo y el integrante tiene que comerlas lo más rápido posible para seguir avanzando.
Pues bien, era el turno de Mitzuki de comer las tres pequeñas donas pero al niño se le complicaba comerlas rápido, haciendo que se quedará atrás y que Chouchou tomará la delantera puesto que ella no había tenido ningún problema en comerlas.
Las nervios de la familia Uchiha estaban a flor de piel, sentían que Sarada perdería.
-¡Vamos maldito niño! – vocifero Madara con su alto parlante asombrado a todos. -¡Comételas aunque te atragantes, luego irás al doctor! – se subió al asiento. -¡¿Qué nunca haz comido doniitas?! –
Decir que toda la familia estaba asombrada, era poco, pero eso no significaba que fueran tontos, no señor, se habían hecho a un lado dejando sólo a Madara, no dejarían que su imagen se viera afectada por el desperfecto de Madara.
Sakura no supo si fueron los gritos de Madara o las extrañas ondas negras que emitía, lo que provocó que el niño demorará las donas pero de alguna u otra forma lo había logrado, haciendo que Sarada recuperará la delantera cuando le tocó el relevo.
Y de forma más o menos pacífica terminó el Festival con la victoria del equipo de la pequeña Uchiha, toda la familia estaba contenta por ello que no se negaron cuando Itachi propuso ir a festejar a un restaurante, alegando que tanto la pequeña como ellos estaban hambrientos.
Itachi se llevó a Sarada y Sakura con el, mientras que detrás le seguían los demás en la camioneta familiar de Fugaku. Loa guio hasta un restaurante bastante elegante y con una amplia gama de comida. Una vez en el lugar, escogieron una mesa redonda para diez personas.
Platicaban y reían mientras avanzaban a su mesa, de verdad estaban contentos por aquella tarde familiar que habían tenido, incluso habían tomado fotos que más tarde revelarían y se irían al álbum familiar como uno de los momentos memorables.
Pero toda la felicidad se vino abajo.
Un silencio casi sepulcral invadió el lugar cuando sin "querer" se encontraron a Sasuke caminando a la salida… con una mujer. Una mujer que no era Sakura.
Sakura se paralizó, Sasuke estaba ahí…. Con Ino.
