Nada de lo que aparece aqui es mio, los personajes (a excepción de la protagonista), lugares, etc. son obra de JK Rowling
La verdad
Entró al gran comedor más tranquila de lo que había entrado anoche. Las dudas que tenía se habían disipado y estaba más segura, ahora lo único que le apetecía era desayunar y conversar con sus amigas. Se sentó al lado de Helena, la chica de pelo negro liso y enfrente de Rominna, la chica rubia de pelo corto, y de Christinne, pelo castaño enmarañado por sus bucles rebeldes.
-¡Buenos días chicas!-saludo a todas con una gran sonrisa.
-Buenos días-le respondieron al unisonó todas.
-Parece que alguien se ha despertado de mejor humor que el que traía ayer.-señalo Helena
-La verdad si, ayer tenía muchas cosas en mente y por eso estaba así. Pero hoy me he despertado tranquila. ¿Que cotilleos hay?
-Bueno, la verdad no mucho, Emma y David lo han dejado, Roland parece que está interesado en Susan, nuestra querida Rominna ha saludado efusivamente a Fred y Marcus ha estado mirando todo el rato hacia aquí, adivina a quien buscaba-la última frase Helena la dijo con ironía.
-Vaya, que decepción-tras haber pasado un verano aburridísimo aunque lleno planes Sidney se esperaba más acción en la escuela a la vuelta-Bueno supongo que ahora que estamos de vuelta deberemos darle algo de aventura al castillo.
-Esa es mi Sid!-comento entusiasta Rominna.
Continuaron charlando sobre las aventuras y desventuras de lo sucedido a cada una en el verano mientras desayunaban. Al terminar se dispusieron a ir hacia el aula de Transformaciones, les tocaba clase doble junto a los Hufflepuff. McGonagall les esperaba en el aula para comenzar las clases de EXTASIS con los alumnos de Gryffindor y Hufflepuff, sin duda el nivel de transformaciones que les enseñaría sería más complicado que otros años, por eso esperaba que los alumnos estuvieran a la altura.
Había trascurrido toda la mañana y la hora del almuerzo, Snape acababa de salir del gran comedor y se dirigía a las mazmorras para comenzar con la tercera clase de ese dia, a primera hora de la mañana había tenido clase con los de segundo y después con cuarto. Sin duda ambas clases habían salido bien pero no estaban a las expectativas de lo que el profesor esperaba, los alumnos no hacían más que hablar, pasarse notitas, cuchichear y eso exasperaba muchísimo al profesor que no hacía más que girarse para poner orden. Horace le había dicho que debía tomárselo con calma, que era mejor un ambiente de trabajo distendido para que los alumnos no estuvieran tan tensos pero eso era contrario a la idea que tenia Severus de enseñanza. Cuando llego al aula ya habían varios estudiantes esperando en la entrada, Snape abrió la puerta y entro, tras el los estudiantes y fueron colocándose en mesas próximas a la del profesor aunque evitando la primera fila. Slughorn no tardo en llegar y fue hasta la mesa del profesor que durante esta semana tendría dos asientos. Minutos más tarde llego la última tanda de estudiantes, entre los cuales se encontraba la muchacha que Slughorn le había presentado la noche anterior. Ella tomó la iniciativa de colocarse en la primera fila aunque hacia el extremo derecho, con ella se colocaron varias muchachas y muchos chicos que antes se habían puesto en otros asientos se levantaron para ponerse detrás de ella.
-Silencio-Snape echo un rápido vistazo a toda la clase-Imagino que ya estamos todos y que ustedes son el 6º curso. Veo que somos muy pocos-apenas eran 14-Me alegro, así trabajaremos mejor. Este es el curso en el que empiezan a prepararse para el EXTASIS así que el nivel subirá considerablemente. La poción que hay que realizar la tienen en la pizarra, los ingredientes en el armario, tienen una hora y media.
Se sentó en el escritorio junto a Horace y comenzaron a revisar informes, recibía las explicaciones de él sobre el expediente de los alumnos y demás formularios.
Mientras tanto el resto de alumnos recorrían la clase en busca de los ingredientes, cada uno comenzaba a realizar la poción en silencio aunque cruzándose miradas interrogatorias. Pasaba el tiempo y continuaban realizando la poción aunque cada vez tenían mas dudas sobre si lo estaban haciendo de una manera correcta, la mayoría levantaba la mano pero eran ignorados, incluso varios se acercaron hasta el escritorio a preguntar y lo único que consiguieron fue una mirada de burla por parte del profesor. La única que no se había levantado era Sidney, quien continuaba concentrada en su caldero y atenta a las instrucciones. Miraba de vez en cuando de reojo a la mesa de los profesores y obtenía sonrisas de Slughorn que la hacían sentirse confiada de la correcta elaboración de su poción.
A mitad de la clase ambos profesores se levantaron y fueron por cada lateral, Slughorn por el derecho y Snape por el izquierdo para revisar el trabajo de los estudiantes. Snape componía gestos de desaprobación con la mayoría de los calderos y en varios casos chasco la lengua exasperada. Slughorn corregía las faltas con amabilidad, cuando llego al caldero de Sidney sonrió.
-No me has defraudado, veo que tu don para pociones sigue intacto a pesar del paso del verano.
Al escuchar las alabanzas Severus se acerco hasta el caldero de la joven.
-Vaya, por fin una poción aceptable.
-¿Aceptable? Oh vamos Severus esta perfecta y sin ni siquiera haber pedido ayuda.-replico Slughorn.
-Sin duda es algo más espesa de lo que tendría que ser.
-Disculpe señor, pero he seguido las indicaciones que usted dijo al pie de la letra y este es el resultado-contesto Sidney algo molesta puesto que era la primera vez que le sacaban algún defecto a un trabajo suyo.
-Señorita, en pociones no solo hay que seguir las instrucciones al pie de la letra, a veces es necesario tener un don y aunque el profesor considere que lo tiene yo aun no veo nada de extraordinario.-Severus soltó esto sin intención de que sonara cruel pero acabo resultándolo, algo ante lo cual la joven se sonrojo y abrió la boca a modo de sorpresa, sin duda estaba acostumbrada a las alabanzas.
Cuando se disponía a marcharse hacia la mesa escucho la réplica de la alumna.
-Quizá entonces en vez de apuntar tanto en la pizarra debería preocuparse por enseñarnos ese don.-Ella estaba realmente molesta, nadie se había atrevido nunca a desafiarla de aquel modo y mucho menos delante de sus compañeros.
-5 puntos menos para...dígame ¿cual es su casa?-era una pregunta irónica, el ya lo sabía por el escudo de su capa.
-Gryffindor
-Oh vaya, es una verdadera lástima.-mostró una mueca irónica y se fue a sentar. Horace le siguió aunque con la cabeza baja.
Continúo la clase y el ambiente era mucho más tenso que al principio, si antes Sidney miraba de reojo y amable ahora miraba con total precisión y descaro a una sola persona, Severus Snape. Le taladraba con la mirada, tenía la mandíbula tensa y se tensaba aún más cuando este respondía a sus miradas con suficiencia. El continuaba revisando formularios y había notado la intensa mirada que esa chica le estaba dedicando.
Cuando faltaban 5 minutos para terminar la clase dejo los pergaminos y dijo:
-Muy bien, quedan 5 minutos quiero que cojan un frasco vacio del estante y depositen en él una cantidad de muestra de la poción que han realizado y la dejen sobre mi mesa, cuando terminen pueden marcharse.
Los alumnos obedecieron y fueron lentamente a coger el frasco y a rellenar la poción, cuando Oliver Hicks regreso de dejar su muestra en la mesa de Snape paso deliberadamente por la mesa de Sidney para susurrarle:
-No le hagas caso, tu poción es perfecta-y la sonrió.
-Gracias.-lo dijo con una sonrisa forzada y apagada pero aún así lo agradeció.
La mayoría de estudiantes ya se habían ido y solo quedaban un grupo rezagado de al fondo y Sidney con Helena. Esta última se apresuro a entregarla y espero a su amiga en la puerta.
-Espero que este en perfectas condiciones o por lo menos que sea algo más que "aceptable".-dijo ella al entregarle su muestra con la etiqueta que la identificaba, el cogió la muestra ignorando la etiqueta.
-Lo está querida.-respondió Slughorn amablemente-Como siempre.
-Eso es algo que comprobaremos.-contesto secamente Snape con una mueca.
Sidney se giro y salió del aula con firmeza, no quería llegar tarde ni enfadada a su clase de Runas.
-Deberías tomártelo con más calma Severus, en todos los años que he dado clase aquí he aprendido eso, además te puedo asegurar que ella es de las mejores alumnas que he tenido.
-Horace no pretendo contrariarle pero quizá es hora de que aplique mis métodos y que los estudiantes que han vivido entre algodones se acostumbren a otro nivel.
-La señorita Potter tiene ese nivel de sobra Severus, aunque también reconozco que tiene mucho carácter, ¡como para no tenerlo con los padres que tiene! Aún recuerdo las rabietas de su madre, lo único que digo es que...
-Perdona, ¿Cómo has dicho?-dijo de pronto Severus cuando se dio cuenta de lo que acababa de decir.
-He dicho que tiene el nivel necesario y que...
-No, eso no, el nombre, ¡su nombre!
-La señorita Potter, ¿Por qué lo dices Severus?
-¿Potter?
-Si, Sidney Potter Evans, ella es la hija de James y Lily, ahora que lo pienso seguro que te acuerdas de ellos, fueron compañeros tuyos cuando estudiaste aquí.
-Si, si, los recuerdo.-La verdad cayó como un jarro de agua fría para Severus, trato de disimular como pudo y fue hasta el despacho a por otro bloque de pergaminos que repasaría en la última clase. Sin duda acababa de hacer un enorme descubrimiento.
Horace lo saco de sus pensamientos hablando sobre los padres de ella.
-Sin duda en cuanto a personalidad diría que se parece mucho más a Lily, es dulce, amable e inteligente, aunque es tan conocida y admirada ¡como lo era James! Pero físicamente apenas se parece a ambos, como mucho algunos rasgos de la cara, no tiene ni el color de pelo ni de ojos de ninguno, es extraño aunque es hermosa, eso sin duda.
Llegaron los alumnos para la última clase y tanto Horace como Severus se callaron, el último borró la poción escrita en la pizarra y escribió una nueva.
Llego la hora de la cena, alumnos y profesores estaban hambrientos y cansados, el primer dia había sido agotador para ambos. El profesorado charlaba amigablemente en la mesa alta comentando anécdotas sobre el primer dia, sin duda los primeros días siempre dejaban historias simpáticas que contar, los despistes, retrasos o equivocaciones eran anécdotas frecuentes. Mientras tanto las quejas y las risas no cesaban en las mesas de alumnos, algunos se reían por lo que les había sucedido y otros se quejaban como era el caso de ella.
-¿Aún molesta?-dijo Helena a su amiga mientras cogía una empanada de calabaza y se servía jugo en su vaso.
-Si, aún lo estoy-suspiro amargamente-Creí que ese profesor seria más sencillo o por lo menos igual que Slughorn y al parecer es un hueso duro de roer.
-Tranquila, seguro que es por ser el primer dia, el también debe estar nervioso y quiere imponer disciplina, veras que con el paso de los días se irá relajando.
-Eso espero, porque no me gusta su actitud-Sidney cogió su vaso y comenzó a beber lentamente el jugo de calabaza mientras miraba con disimulo la mesa de profesores en dirección al de pociones. Este se hallaba distraído comiendo hasta que sus miradas se encontraron, ella mantuvo la mirada, de una manera fría, mientras dejaba el vaso en la mesa y le dedicaba una sonrisa muy sarcástica.
Cuando el se encontró con su mirada la sostuvo, aunque más temeroso que antes, la observaba pormenorizadamente, no solo ahora sino desde que ella entro al comedor. Trataba de encontrar el parecido físico de ella con el de su madre, con Lily, su adorada Lily. Sin duda la muchacha era hermosa y probablemente la más bella que había en Hogwarts, era alta, bien proporcionada, con una complexión física muy buena, el tono de su piel era algo más oscuro que el de su madre, su pelo era de un color marrón chocolate con brillo, sedoso, largo puesto que le llegaba por la mitad de la espalda y con suaves ondas. Sus ojos de color miel profundos, con unas largas pestañas, su nariz era idéntica a la de Lily, sus labios eran iguales también aunque lucían más rojos, quizá por el maquillaje que solían ponerse las adolescentes. Las facciones de su cara eran muy delicadas, parecía una belleza angelical, aunque cuando mirabas a sus ojos estos reflejaban algo distinto a lo angelical, en ese instante reflejaban furia, aversión. Dejo de mirarla y siguió cenando, era la segunda vez en toda su vida que él era el que retiraba la mirada a una persona, la primera había sido curiosamente a la madre de ella. No sabía porque lo había hecho, con cualquier otro habría sostenido la mirada y habría visto como la persona la retiraba avergonzada, sin embargo ella, su mirada y su expresión eran desafiantes. Cuando termino de cenar se retiro inmediatamente a su habitación.
Al contrario de lo que dijo Helena la actitud del profesor no cambio con el paso de los días, ni siquiera de las semanas, se volvió más mordaz e irónico con los comentarios que les dedicaba a los alumnos. Sidney aun recordaba la manera en que se burlo de ella cuando esta se despedía del profesor Slughorn en su última clase de pociones, ella que se había acercado a él al final de la clase para desearle buena suerte y agradecerle lo que había hecho por ella recibió una mirada sarcástica de Snape además de un:
-Cuanto dramatismo señorita Potter! Me gustaría ver cómo reacciona ante una verdadera catástrofe.
Ella trato de ignorarlo y se despidió amablemente de Slughorn, pero sin duda se marcho enojada. Estaban a mitad de Octubre, el estrés le estaba pasando factura, sus responsabilidades no le dejaban mucho tiempo libre y el poco que tenia lo aprovechaba repasando lecciones e investigando. Por si fuera poco la temporada de Quidditch comenzaba mañana, primer partido de la temporada Gryffindor contra Ravenclaw. Como capitana de Gryffindor había aprovechado los sábados para realizar alguna que otra prueba a los alumnos que se presentaron debido a la baja de uno de los del equipo, y el resto lo había dedicado a entrenarse. Entre los planes que había hecho en verano estaba el de seguir entrenando con la escoba, era buscadora, al igual que su padre. Era muy buena y a ella le gustaba el quidditch pero solo como hobby, sin embargo su padre quería que se dedicara a él de forma profesional. Muchas veces había discutido con el por eso y una de las últimas discusiones fue al comienzo de curso, cuando su padre supo por fin las asignaturas que había escogido. Ninguna iba encaminada a deportes.
Era viernes, estaba terminando de almorzar, por la mañana había tenido clase de historia, aburridísima para no variar y otra clase de encantamientos, al menos esta fue más divertida, todos se rieron cuando vieron el efecto que provoco el hechizo de Rominna en el profesor Flitwick, este no paraba de hablar en rima.
Por desgracia tras el almuerzo tenia doble clase de pociones. En los ratos libres que tenia aunque no quería reconocerlo había estado investigando en gran parte sobre la asignatura, buscando el temario avanzado, quería ir siempre un paso por delante del profesor, no quería reflejarle sorpresa o miedo. Era por ello que todavía a estas alturas no había cometido ningún fallo y no había recibido críticas tan duras como las del primer dia aunque si comentarios irónicos, ya que el profesor no podía burlarse de sus pociones lo hacía de otras facetas, entre ellas la especial atención que obtenía de los chicos. Oliver, Simon y Marcus eran siempre los blancos perfectos donde lanzar las burlas, Snape había comenzado incluso a llamarlos "los bufones de la señorita Potter".
Recogió sus cosas y salió hacia las mazmorras, en la mesa ya la esperaba Rominna y Helena, Christinne llevaba dos días en enfermería debido a un ataque de nervios, sus notas en los ejercicios no estaban siendo como ella esperaba y eso la decepciono mucho.
La mayor parte de los alumnos aun no habían llegado así que Snape esperaba tranquilamente revisando los estantes, justo al lado de la mesa de Sidney.
-Hola preciosa-saludo Marcus en voz baja a Sidney
-Hola Marcus, ¿qué tal?
-Bien, mañana es el gran dia, ¿nerviosa?-le dijo alzando una ceja
-Oh vamos, sabes que os vamos a ganar
-Yo que tu no estaría tan segura, el hecho de que seas una dama no implica que no vaya a ir a por ti.
-Me alegra que me digas eso, no me gustaría ver como después de que te machaque vas llorando diciendo que perdiste porque era una chica.
-Solo quería recordarte que me sigues debiendo una cita y quería que no te echaras atrás a pesar del resultado de mañana.
-¿Cita? Que yo sepa solo tenemos una conversación entre amigos, nada más.
-Bueno, para mi es casi lo mismo, además podríamos tenerla esta noche, ¿qué te parece?
-Yo...
En ese momento Snape interrumpió, se giro bruscamente, lanzó una mirada gélida hacia Marcus y comenzó la clase.
El había escuchado que tenían una ¿cita?, acaso eran novios, el suponía que no pero tampoco lo sabía con certeza, ella siempre se hallaba acompañada, o de su grupo habitual de amigas o de algunos chicos que se acercaban tímidamente a saludarla. No hacía falta ser experto en legeremancia para saber que pensaban o que interés tenían los chicos que se acercaban a ella, la miraban embobados, especialmente el grupo bautizado por el mismo como "los bufones de la señorita Potter". Los tres estaban más atentos de cualquier cosa que pudiera hacer ella, incluso de un movimiento ligero de su pelo, que de su poción.
Dicto las órdenes de siempre y espero paciente a que los alumnos se pusieran en marcha a hacer su poción. Observaba atentamente lo que hacia ella, esperaba a que se girase para continuar la conversación con ese chico y poder saber que le contestaría ella. Desde que supo quien era ella su interés por conocerla aumento. Con el paso de las semanas se entero por casualidad que era prefecta, también supo que era capitana del equipo de quidditch y por lo que le habían comentado era muy buena. Supo por boca de otros profesores que provocaba el mismo efecto con los chicos en todas las clases y desde que entro a Hogwarts. Ninguno le dijo si había tenido alguna relación, todos coincidían en que se la veía rodeada de muchos chicos pero que ninguno parecía llamarle la atención. Con el tiempo descubrió por el mismo que ella era muy vanidosa y hasta a veces arrogante, se miraba muchas veces al espejo durante la clase, siempre que aparecía en clase además iba perfecta y no dudaba en preguntarle a alguna de sus amigas en medio de clase que aspecto tenia. Cada vez que alguien la observaba a ella o a su trabajo ella respondía con una mirada altiva y llena de suficiencia. Sin duda era consciente de ser mejor que el resto y se enorgullecía de ello.
Severus deambulaba entre los calderos observando el progreso de las pociones, se detuvo en el de Oliver chasqueando la lengua en signo de desaprobación.
-Si estuviera más pendiente de su poción que de hacia qué lado se mueve el pelo de la señorita Potter habría sido capaz de saber que había que removerlo 3 veces y no 4.
Oliver asintió avergonzado, el tono empleado por el profesor había sido lo suficientemente alto para que ella pudiera escucharlo, se había girado y le había dedicado una mirada de comprensión. Cuando noto que el profesor se dirigía hacia ella se giro de nuevo hacia su caldero y siguió troceando los ingredientes que faltaban. El se acerco sigilosamente por la espalda de la joven, miraba el caldero por encima de su hombro, rozando su pelo, por unos instantes hasta cerró los ojos y olio disimuladamente su pelo. Lavanda.
Ella noto la pausa que él hizo y se giro lentamente preguntándole con voz suave
-¿Algo que señalar profesor?
-Debería cortar esas ramas en una posición inclinada del cuchillo.
-Gracias.
-No hay de qué. Por cierto suerte mañana, he oído que le toca jugar, sepa que romperse cualquier parte del cuerpo no le será de excusa para no entregar el trabajo que voy a mandar.
-Lo tendré en cuenta profesor.- ¿le había deseado suerte? ¿Había sido irónico o amable?
Continuo la clase como las demás y en esta ocasión les pidió 70 centímetros de pergamino sobre la poción que habían trabajado y sus efectos para el próximo dia, al final se quedo la última para entregarle el frasco con la muestra.
-¿Vendrá mañana al partido profesor?
-No me queda otra opción, créame preferiría estar descansando.
-¿No le gusta el quidditch?
-No tengo especial interés por él, lo considero un pasatiempo más.
-Entonces opina casi igual que yo, vaya es sorprendente ver que hay algo en lo que estamos de acuerdo.
-¿Para no interesarle entra dentro de sus intereses no cree?
-Mis intereses se dirigen a otros rumbos señor. Aun así estoy segura de que no se arrepentirá de haber venido, nuestro equipo siempre ofrece grandes partidos.
-No prometa cosas de ese estilo o me veré en la obligación de recordarle que aun sigo esperando la aparición de ese "extraordinario don" del cual le calificaba el antiguo profesor.-Dijo sarcásticamente Snape.
Ella le sonrió maliciosamente, se despidió de él y se encamino al gran comedor, no quería cenar mucho ni entretenerse conversando, solo quería subir a su habitación y descansar, había logrado obtener algo de información aunque de poca utilidad del profesor y mañana le tocaba enfrentarse a un arduo partido.
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