ADVERTENCIA: Está muy fuerte, explícito. Y es que el español es un idioma con palabras muy crudas. Casi me avergüenzo escribiendo esto.

Finalmente me digné a escribir una continuación. Ya hacía tiempo que la planeaba pero no fue hasta ahora que me inspiré de verdad para escribirla.

Disfrútenla mucho porque tomé varios consejos de Holic para complementar esta historia ;)

Disclaimer: Este fic es mío pero los personajes y todo ese rollo pertenece a Obha y Obata.

Por cierto, dedico este capítulo a Holic que me inspiró con su review y a Lrivaille26 porque recientemente me escribió muuuchos reviews que me levantaron los ánimos.


Irónicamente, cuando regresé a casa dispuesto a doblar la ropa nuevamente me encontré con un par de boxers que no me pertenecían. Sonriendo puse todas mis prendas limpias en su lugar y me puse a jugar una partida de Mario en mi GameBoy sin dejar de pensar ni un momento en Mello.

Pero es que joder, como podría si el tipo me había follado tan sensacionalmente que aún podía sentirlo dentro de mí. Por más raro y vulgar que eso sonara. Casi con dificultad, pasé los niveles pero de inmediato me aburrí. Extraño, lo sé. Decidí cambiar a algo más complicado, así que me puse a jugar Final Fantasy XIII en mi x-box distrayéndome exitosamente y perdiendo el tiempo hasta que finalmente fue tiempo de ir a dormir. A las 3 de la mañana. Genial.


El viernes

Todos los malditos días fueron iguales y ya no aguantaba la tensión sexual que me mataba. No podría esperar al domingo, aunque faltaran dos días. Era demasiado. Pff, de que hablaba. Nunca en la vida me había molestado en despertar mi sex drive y de repente en lo único que pienso es en ser follado contra toda superficie plana por ese rubio sexy, mandón y rudo que…argh, joder. Ahora sí que estoy excitado.

Me concentré en el ardiente recuerdo del domingo pasado mientras me bajaba los pantalones y la ropa interior de pac-man que restringían mí miembro. Acomodado en mi cama con las piernas abiertas sin vergüenza, ya que sólo yo estoy aquí, no es como si alguien me fuera a ver hacer esto, comencé a acariciarme con lentitud, aumentando la velocidad a cada momento y deslizando el pulgar por la punta con fuerza embarrando el pre-semen. Mi mano libre temblaba deseosa de…hacer algo, supongo. Sin pensarlo tomé la botellita de lubricante que tenía bajo la almohada y puse una buena cantidad en mis dedos. Solté mi miembro para acariciar mis pezones como lo había hecho Mello el domingo pasado y me estremecí al contacto. Deslicé mis dedos lubricados por mi cuerpo lentamente hasta llegar entre mis piernas y acariciar mis testículos suavemente finalmente llegando a mi ano. Nuevamente sujete mi pene y lo acaricié de arriba a abajo con lentitud enloquecedora.

Con la mano que tenía cerca de mi ano comencé a acariciar los alrededores hasta finalmente introducir un dedo. Gemí nuevamente y frucí el ceño. No se sentía tan bien ahora que había experimentado los dedos alargados y expertos de Mello, pero tendría que ser suficiente. Extrañamente, al pensar en Mello me excité aún más, aunque la incomodidad estaba presente; definitivamente se sintió mejor cuando fueron los dedos de Mello y no los míos, pero eso seguro se debía a que yo no sabía muy bien que estaba haciendo y Mello actuó como todo un experto.

Decidí ignorar todas mis inseguridades e introduje el dedo más al fondo, acariciando al mismo tiempo mi pene con fuerza. Ni sabía que me gustaba rudo, hasta ahora. El proceso fue lento, y raro pero una vez llevaba los tres dentro todo se empezó a sentir extrañamente mejor. Apresuré el movimiento de ambas manos, masturbándome furiosamente mientras introducía con fuerza los dedos húmedos una y otra vez. En una ocasión rocé esa parte dentro de mí que me causó un escalofrío tan placentero que casi me vine. Fue con el recuerdo de Mello y su miembro dentro de mí que pude llegar a mi clímax.

Una vez bajé de las nubes me avergoncé. Vaya que era un chico vulgar. Era cierto eso que decían. Los callados y retraídos son los peores. Casi me reí por eso pero el vacío en mi estómago me lo impidió. Quería a Mello conmigo. No sabía por qué pero así era. Incluso aunque lo haya conocido en dos ocasiones y hayamos follado a la segunda. Darme cuenta de eso me causo más gracia. Que fácil que soy, en serio. Pero bah, que le hago. Dejando todo de lado, me metí bajo las cobijas después de limpiar la suciedad de mi semen en mi estómago con una camisa sucia del suelo y me dormí deseando que de una puta vez fuera domingo.


El domingo

Finalmente, por la mañana recogí todas mis prendas sucias y me encaminé casi saltando a la lavandería. Una sonrisa idiota y grande estaba en mi rostro. Cuando entré sólo se encontraba un anciano que parecía mayordomo y un niño de pelo blanco lo acompañaba.

Decidí encargarme de mis prendas y esperar hasta que llegara Mello, pero rápidamente paso el tiempo y para cuando me di cuenta ya estaba sacando de la secadora todas mis cosas. El anciano y el niño se habían ido hacia rato y yo aquí esperando en vano. Derrotado tomé mi ropa y me dispuse a irme pero en ese momento alguien entró por la puerta y siendo el torpe que soy choqué con dicha persona.

― Oh, joder. Lo siento mucho― me disculpé avergonzado. Me levante, porque sí, soy tan torpe que terminé en el suelo, y miré al recién llegado. Oh vaya, es Mello. Mis ojos se abrieron como platos y él sonrió seximente. La clase de sonrisa que te tira la ropa interior. Un escalofrío me recorrió la espalda con la forma en que sus ojos se paseaban por mi cuerpo libremente.

― Lamento la tardanza. Tuve un compromiso. ― asentí sin saber que decir. A quien le importaba si había estado en la cárcel y hasta ahora salía, el punto es que estaba aquí conmigo justo ahora. Recordé de inmediato que el boxer negro que le pertenecía no lo traje y me sonrojé. Aunque, mi torpeza y mala memoria podría servir como excusa para invitarlo a mi apartamento. Nada mal Matt, no piensas con anticipación pero aun así piensas.

Sonreí con lo que esperaba fuera algo de sensualidad, y me acerqué a él incitante. No tenía idea de que estaba haciendo pero por la forma en que entreabrió la boca y sus ojos azules se oscurecieron diría que iba por buen camino.

― Sabes, ahora que lo recuerdo. No traje la ropa interior que casualmente terminó de nuevo en mi cesto de ropa así que podrías ya sabes, tal vez, si quieres…ir y…― genial, ahora hablaba como tartaja. Mello pareció comprender, porque nuevamente sonrió seximente mostrando sus dientes blancos y se acercó a mí.

― ¿Y qué esperamos entonces? ― preguntó divertido. Me sonrojé más y asentí apenas notando que no llevaba prendas para lavar. ¿Acaso no era día de la colada?

― Oye Mello, ¿y no lavarás nada? ― cuestioné curioso deteniendo mi andar. Él negó con la cabeza abriendo la puerta por la que entró y saliendo, conmigo detrás de él.

― Nah, alguien más se ha encargado de eso. ― asentí pensativo pero luego sólo me encaminé a mi apartamento nerviosamente. Casi me tropiezo en las escaleras al subir y tardé como cinco minutos en meter la jodida llave en el lugar correcto. Cada cosa me hacía pensar en lo que pasaría en unos pocos minutos y eso me calentaba y me ponía nervioso a partes iguales.

Al fin dentro de mi humilde morada dejé el cesto en el sillón y me giré para preguntarle si deseaba beber algo, no esperando que se me lanzara como animal hambriento y me besara con fuerza. Pronto me dejé llevar por sus labios húmedos contra los míos y a ciegas nos guié a mi recámara. Con vergüenza noté que era un desastre con videojuegos por doquier, paquetes de cigarros vacíos, cajas de pizza y latas de red bull.

No fue la vista más encantadora de todas pero lo bueno era que la cama estaba vacía y rápidamente los dos dimos a parar ahí. No tardó en desvestirme por completo, dejándome expuesto y avergonzado ante mi muy excitado miembro. él mismo se sacó la ropa y mientras terminaba de desabrochar sus pantalones de cuero que siempre le veía puestos, tomé el bote de lubricante medio vacío de la vez pasada y se lo pasé. Alzó una ceja divertido y yo bufé, instándolo a que continuara de una maldita vez. Se rió sardónico pero no se entretuvo demasiado en lubricar sus dedos. No pude evitar retorcerme al pensar en su miembro dentro de mí por lo que abrí las piernas de inmediato como un animal en celo y Mello no tardó en prepararme con rapidez y cuidado.

Sí, definitivamente sus dedos largos y delgados se sentían mejor que los míos. Casi de inmediato los sacó y se posicionó entre mis piernas más cómodamente acariciando mi ano con la punta de su pene erecto. Empujó lentamente y pronto se encontraba dentro de mí moviéndose con un vaivén delicioso y rápido acariciando mi próstata volviéndome loco. Su boca no se despegaba de mi cuello, dejando mordidas, besos y probablemente chupetones a su paso. En cambio yo, gemía sin cuidado, hasta sonaba como una mala película porno pero no podía quedarme callado, se sentía genial tenerlo dentro. Casi me vengo en serio cuando su mano derecha se dirigió sin preámbulos a mi miembro olvidado para acariciarlo velozmente. Sabía que estaba a punto de correrme y decidí disfrutar lo más posible. Tomé su rostro con mis manos y lo miré a los ojos intentando mirarlo seximente pero fallando con cada gemido que soltaba. Decidí morder mi labio inferior para callarme un rato y finalmente simplemente opté por besarlo.

El sentir como entraba y salía con rapidez me hizo pensar lo íntimo de la situación y antes de darme cuenta me estaba corriendo fuertemente, los dedos de los pies doblados por el placer y cada parte de mi cuerpo temblando incontrolablemente al sentir su semen derramarse dentro de mí. Mello gruñó roncamente en mis labios y apresuró el movimiento de sus caderas hasta que ya había terminado.

Ahora me sentía como gelatina, cansado y respirando agitadamente mientras él se deslizaba de mi cuerpo y se acomodaba a mi lado. Sonrió con picardía y me miró divertido.

― Así que, ¿nos vemos el próximo domingo? ― preguntó.

Obviamente sabía la respuesta a esa pregunta. Sólo pude negar con la cabeza mientras sonreía y pensar que no podía esperar a que ese bendito domingo llegara de nuevo.

Y en efecto, bendito domingo.


Sé que está corto pero que esperaban, es puro PWP.

Dejen reviews y diganme que les pareció. Se me hace que está algo fuerte pero ya que, es lo que pasa cuando se lee mucho yaoi.

Byebye.

Jassy.