Ya que muchas están emocionadas respecto a mi nueva historia, aquí les traigo el segundo capitulo tan anhelado. Para las que no lo saben, por accidente eliminé esta historia, en ves de Nuestra reina (La cual, por cierto tiene una encuesta que pueden encontrar en la parte superior de mi perfil) que era la que quería eliminar
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Tormenta escarlata, capitulo 2: Un poco mas cerca.
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Iss P.O.V.
Justo después de llegar a mi habitación, Félix se retiró al igual que Demetri extrañamente, dejándome completamente sola en este gigantesco cuarto. Antes de irse me dijo que había un armario que contenía ropa que me agradaría y que era de mi talla exacta. No mentía, la ropa era totalmente espectacular, no era ropa de marca ni de diseñador, solo era ropa sexy y a la moda. Tomé una rápida ducha usando mi habitual shampú con olor a fresas y otro tipo de frutos rojos, cuando terminé me cepillé los dientes ya que no lo había hecho en todo el día,y de seguro tenía un aliento que no era para nada bueno. Una vez completada mi tarea de aseo personal, salí del cuarto de baño camino hacía el clóset, dejando caer mi toalla, me probé unos cuantos conjuntos, pero ninguno me convencía completamente para este día.
Al final, me decidí por un suéter negro con puntos blancos que se amoldaba a mis cuervas no tan exageradas pero si notorias, un jean ajustado a la cadera; también llevaba unos botines de tacón no muy altos color negro que con un pequeño bolso que combinaba a la perfección, además de una bufanda gris y una boina del mismo color que mis botines.
Perfecta.
Ya que ni Demetri ni Félix aparecían, tomaría mi propia iniciativa y pasearía por el castillo para conocerlo un poco. Ya lo se, era una idea bastante estúpida, considerando que estoy en un lugar donde habitan mas de cien vampiros come humanos, sin mencionar que al parecer para los vampiros mi sangre es irresistible, o eso es lo que me han dicho.
Olvidándome de todos esos pensamientos ramdom, me apresuré a salir de la habitación, camino a cualquier parte.
Primero paseé por los pasillos admirando las incontables pinturas de varios de los reyes Vulturi, algunas de las pinturas los tenían a ellos tres en conjunto o sentados en sus tronos, y a veces estaban individualmente, pero también estaban varias obras de arte que contenían paisajes de Volterra.
Me pareció algo extraño que no hubiera ningún guardia en los pasillos, tal vez estaban ocupados cumpliendo alguna misión, o que se yo...
Estuve frente a varias puertas de madera que tenían nombres escritos en placas que lucían hechas de oro, no lo dudo, pero jamás encontré las de Demetri y Félix. Creo que llegué hasta el jardín del castillo, por me encontré con una puerta de vidrio que daba justo en la entrada de este.
Era muy hermoso, tenía todo tipo de flores, como Rosas, Margaritas, Orquídeas, Tulipanes, Lirios, Claveles, Narcisos, flores de cerezos, Gladíolos, Fresías, Violetas e incluso un estanque muy bien decorado, aparte de varios tipos de arboles, y mi favorito, el de cerezas.
Todo era muy especial, era como un paraíso hecho especialmente para ángeles, además de relajante y conmovedor. Me sentí muy cansada de repente, debe ser por el entorno. Caminé a pasos muy lentos y perezosos hasta la sombra de un gran árbol, donde una calmante b risa golpeaba mi cara, poco a poco me recosté del tronco, y me quedé allí a meditar... o a dormir.
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Caius P.O.V.
Definitivamente detesto a mi 'querida' esposa... Athenodora.
Cada día tenemos innumerables peleas sobre cualquier idiotez. Esta vez, fue solo porque decía que la estaba engañando con Heidi, la encargada de conseguir el alimento de los reyes, eso es ridículo. Yo nunca he engañado con nadie mas, ni siquiera cuando colma mi paciencia y tengo tantas ganas de vengarme, en la época en la que nací, engañar a una mujer está mal, y no es de un caballero, aunque yo sea el vampiro mas sanguinario de toda la historia. No he vivido mas de tres mil años solo para soportar a la bruja de mi esposa, que muy pronto ya no lo será, no pienso seguir estando a su lado mas. Lo único que me reconforta es el relajante entorno del jardín que se encuentra aquí en el castillo, tiene flores y arboles de todo tipo, además de un hermoso lado al lado de un gran y frondoso árbol de cerezos.
Se suponía que mañana en la mañana recibiríamos a la nueva adquisición de Aro... Isabella. Yo no pude ver muy bien la última vez que estuvo en el castillo, ya que extrañamente Athenodora y yo peleamos esa misma tarde y no estaba de humor para nada, solo quería acabar con ese maldito asunto de una sola vez por todas. Félix y Demetri la buscaron y trajeron exitosamente hoy al castillo, la audiencia sería pronto. Por lo que me dijeron, no tuvieron ningún problema para traerla hasta acá, de hecho, el empático llamado Jasper, que pertenecía al clan Cullen, la entregó fácilmente, a cambio de que lo dejaran unirse también, y no creo que Aro tenga algún problema, el siempre quiso a Jasper para su guardia, pero el siempre se negó, hasta que Aro se dio por vencido.
Tomé rumbo al jardín para pasear y meditar un poco sobre todo. Estaba irritable, tanto, que hasta detestaba que Aro o incluso Marcus que es el mas tranquilo y pacífico de los tres me hablara de la manera mas suave . Necesitaba liberar todas estas emociones y sentimientos encontrados, y yo no soy un hombre que hace eso a menudo, soy mas del tipo sanguinario.
Cuando llegué a mi destino, abrí las puertas de vidrio que daban una hermosa vista al día. Admiré el estanque que contenía peses koy de varios tonos de naranja. Los árboles habían crecido un poco mas desde la última vez que visite el jardín, y las flores también.
Me iba a sentar en mi lugar habitual de meditación cuando un maravilloso pero a la vez conocido aroma detecté. El aroma era como Fresías y lluvia, con un toque exótico y suave de vainilla. Era exquisito, ¿De donde proviene ese aroma? El olor me hacía agua la boca, era totalmente nuevo. Ni si quiera cuando conocí a Athenodora cuando era humana, tenía un olor que se comparara con este, cuando no era irritable. Me moría por saber de donde venía, porque si era de un humano, no dudaría en probarlo.
Lo seguí hasta el mismo lugar en donde me dirigía desde un principio, mi lugar de meditación y concentración, el árbol de cerezos.
Me quedé atónito.
En ese lugar, descansaba la criatura mas hermosa que mis ojos como humano o vampiro hayan visto jamás y nunca.
Una bella mujer de pelo largo con rizos castaños, hermoso rostro en forma de corazón con unos labios llenos y rosados listos para ser besados todo el día, su nariz era perfilada y suave, pero su piel... Dios, era la mas hermosa que había visto alguna vez, cremosa, blanca, pero su cara tenía un leve rubor tan encantador. Y ni hablar de su cuerpo, ¡Maldición! Sentía que me ponía duro de tan solo mirarla, sus caderas eran perfectas, al igual que sus curvas en su cintura. Ella dormía plácida y cómodamente bajo el árbol, sin ninguna preocupación. Pero ahora que lo pienso un poco, ella me parece un poco conocida... como si ya la hubiera visto antes, pero no estoy seguro.
¡Isabella Swan!
¿Como no la reconocí antes? Ella está bastante cambiada y diferente a como la vi la última vez, bueno, no la pude ver mucho, estaba ocupado pensando en otro tipo de cosas como para preocuparme por una humana insignificante. Pero ya no es tan insignificante... ¿Verdad? Me decía mi conciencia. Era verdad.
Sentía una rara calidez e torno a mi. Me acerqué a ella un poco mas, con pasos suaves y gentiles, e intención de despertarla. Cuando estuve frente a ella, con la yema de mi dedo índice, rosé cuidadosamente su mejilla. Me sobresalté cuando dio señales de despertarse ¿Que le diría? Por primera vez en todos mis años de experiencias con mujeres humanas y vampiras, la única que ha logrado impresionarme ha sido la humana que llegué a odiar en un principio.
''Mmmm...'' Ella murmuró, y luego bostezó.
Definitivamente ya no sabía que hacer. Tal vez podría hablar un poco con ella para causarle una buena impresión. Si, tal vez debería hacer eso...
ella se estiró un poco, creando pequeños sonidos de huesos en movimiento, luego dejó escapar otro bostezo y por fin, abrió los ojos... los mas hermosos, eran de color marrón chocolate, y enormes con grandes pestañas oscuras y largas, eran como la ventana a su alma.
''Buenas tardes, Isabella. Veo que haz despertado.'' Dije con la voz mas seductora que pude.
Isabella Swan, será mía...
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Iss P.O.V.
Me quedé de un momento a otro dormida profundamente bajo el árbol de cerezos. Se sentía la suave brisa rozar mi piel y rostro, así como el sonido de las hojas de los demás arbustos y árboles. Todo era armonía y tranquilidad de la buena. Pero de un momento a otro sentí que algo rozaba suavemente mi mejilla con algo aún mas sedoso.
''Mmmm...'' Murmure.
Poco a poco abrí los ojos, solo para cerrarlos de nuevo por la luz del día soleado. Lo intenté de nuevo, esta vez con mas éxito, para permitirme mirar a la persona que jamás pensé ver en este lugar. Con su larga cabellera rubia y sus ojos rojos rubí, me daba una mirada bastante intensa.
''Buenas tardes, Isabella. Veo que haz despertado.''
Caius Vulturi, el hombre que me quería ver muerta.
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Bueno, se que el capitulo estuvo muy corto, pero no puedo hacer nada, estoy demasiado ocupada con tareas importantes como para pasarme todo el día escribiendo. Literalmente escribo de madrugada, porque el tiempo no me alcanza.
Y no se preocupen por Caius, es solo para darle emoción a la historia. ;)
Cat.
