Aclaración: Naruto y sus personajes no me pertenecen, si no a Masashi Kishimoto. (Y si me pertenecieran,no habrían muerto Itachi, Sasori y Neji T.T) (Y le daría a Sarada uno o dos hermanitos . )

La historia es una adaptación al sasusaku de la obra de Apuleyo "el asno de oro" Eros y Psique"

Advertencia:

Naaa! Luego lo verán. Sin más remedio el capitulo dos! :D


A la mañana siguiente, cuando despertó estaba sola en la cama; su esposo se había marchado oculto todavía en la noche.

De este modo pasaban los días, y con el paso del tiempo se acostumbró a que su única compañía en la jornada fueran las voces sin cuerpo y a que su esposo solo apareciera de noche y por el día estuviera ausente, de modo que aún no conocía su rostro.

Durante este tiempo los padres de Sakura envejecían entre el luto y la tristeza de haber enviado a su hija a la muerte. Sus hermanas mayores, al propagarse su historia, decidieron acudir a la casa paterna.

Una noche el marido así habló a Sakura:

—Sakura dulcísima y querida esposa (n/a: no imagino que Sasuke hablara así .), he de advertirte de una grave amenaza: tus hermanas pensando que has muerto, pronto se acercarán a la roca donde te dejaron y te llamaran con grandes quejas y lamentos.

—No las escuches, ni atiendas sus ruegos, pues si así lo hicieras, ciertamente me causarías un gran dolor, mas para ti sería la más completa perdición.

Sakura así lo convino y le prometió que obraría según le había aconsejado. Mas se pasó el día siguiente llorando, y lamentándose sin probar bocado. Incluso por las noches, cuando compartía lecho con su esposo, no podía dejar de llorar pensando en su desdichada familia y en que se hallaba en una cárcel dorada, donde con nadie era factible conversar ni a nadie ver. Ante tal situación su cónyuge creyó necesario repetir su advertencia:

—Sakura, ¿qué es esto? Ni de día ni de noche ni entre mis brazos dejas de atormentarte. Haz lo que quieras, mas recuerda; solo te acordaras de la seriedad de mis avisos cuando comiences, y será tarde para arrepentirte.

Entonces Sakura comenzó a rogar a su esposo con insistencia de que le permitiera ver a sus hermanas para mitigar su luto. Al fin consiguió, no solo el permiso para verlas sino también para poder enseñarles el palacio y regalarles oro y alhajas, no sin ser advertida previamente de que no respondiera a pregunta alguna sobre su aspecto físico, ni cediera a la curiosidad sacrílega de querer ver su rostro, pues tal acción supondría la ruptura de su matrimonio. A todo esto repuso Sakura, ya con el ánimo dichoso, que cien veces moriría antes de poner en peligro su matrimonio ya que él era el mejor de los maridos, preferible incluso al propio Sasuke (eros); así que no debía preocuparse por ello.

Así, que al día siguiente, como oyera a sus hermanas lamentarse desde la roca, ordenó al céfiro que las recogiera y salió a esperarlas fuera del palacio.

—Hermanas- les dijo cuando las tuvo, aún lacrimosas por su luto y asombradas por el viaje ante su vista — entren dichosas en está que es su casa y reanimen su ánimo decaído conmigo.

Y hablando así les abrió las puertas del palacio y comenzó a mostrarles todas las riquezas que atesoraba. Deslumbradas por todas las sorpresas, las hermanas no tardaron en preguntarle sobre su marido. Sakura atenta a los consejos de su cónyuge, lo describió vagamente como un joven que apenas tenía barba y les dijo que andaba ocupado en cacerías y asuntos rústicos, pero temiendo más preguntas les hizo coger joyas y alhajas con varios pretextos consiguió rápidamente que se marcharan.

Mas las hermanas lejos de quedar contentas por hallar viva a su hermana y en inmejorable situación, fueron presas de la mayor envidia.

— Qué cruel e injusto es el destino! Exclamo Tayuya, en cuanto cruzo el umbral de su casa.

— ¿Cómo es posible que a nosotras, mayores por nacimiento, nos haya tocado tener maridos extranjeros que nos tienen por esclavas y nos hacen vivir como exiliadas, y Sakura, nació cuando nuestra madre estaba ya harta de parir, corresponda a un modelo de belleza y tesoros?

— Pues ya has visto cuantas gemas, alhajas y tesoros tiene y como es de hermoso el esposo que tiene. Si no miente, nunca habrá mujer más feliz en toda la tierra. En cambio yo soporto a un viejo calvo y más débil que un niño, obsesionado por cerrar todo bajo llave. Anunció Tayuya.

— A demás, fíjate Tayuya que la obedecen los vientos. Sin duda su esposo debe ser un dios: dijo Karin_ ¡Tu marido es igual que el mío, encorvado y tan enfermo que el único placer que recibo de él es la caricia de sus dedos rasposos y torcidos, aduras penas!

—Yo estoy perdiendo mi belleza y mi juventud, he soportado con buen ánimo las mal olientes cataplasmas y remedios, mas parezco enfermera que una esposa….

—Lo que más me duele, es la jactancia y la desmesurada ostentación con la que nos ha enseñado sus riquezas, el ridículo que nos ha hecho pasar: Dijo Karin con rencor.

—Pero sé que podemos hacer para que no nos considere sus esclavas, en lugar de sus hermanas mayores: no diremos nada a nuestros padres y a los aldeanos sobre esto. Pues no hay felicidad para un rico si se desconoce su riqueza.

Acordando este plan, escondieron sus regalos y para que todos pensaran que Sakura seguía desaparecida, volvieron a tomar luto: con cabellos desordenados, lamentos constantes y lloros continuos.

Esa misma noche el esposo desconocido advirtió a Sakura.

—Aún no ves el gran peligro que te amenaza? Solo si te mantienes callada lograras evitar el cruel destino. Tus hermanas traidoras como viles zorras, ( n/a : xD morí) te están preparando trampas y la mayor de ellas es persuadirte de que veas mi rostro, cosa que si haces como ya te he dicho, considera de no verlo nunca más.

—Así que si vinieran y sé que vendrán: dijo Sasuke — no digas ni oigas nada sobre mi aspecto, puesto que si guardas silencio, el niño que en tu vientre crece será divino; si hablas nacerá mortal.

Con la alegría de esta noticia pasaban los días y los meses de feliz gestación, y al mismo ritmo la belleza de Sakura iba aumentando, hasta que una noche su esposo volvió a referirse a sus hermanas.

—Sakura – le dijo en tono de advertencia— esas mujeres perversas y criminales que dicen llamarse tus hermanas ya han preparado nuestra ruina.

—Mañana dulcísima esposa, al igual que las sirenas, tus hermanas lanzarán voces de tristeza desde los riscos del monte. No las escuches ni vayas a verlas y líbranos a todos a mí, a ti y a nuestro retoño ya próximo de esta inminente calamidad.

—Querido y dulce esposo- le respondió Sakura entre lágrimas — ¿acaso no te he demostrado mi reserva y mi moderación en el hablar? ¿acaso no me has indicado y sé que debo decir y que callar— solo te pido que, ya que no puedo ver tu rostro me sea justo ver a mis hermanas, no temas por mí la firmeza de mi ánimo.

—Por tu linda y perfumada cabellera, por tu amor y por el niño que llevo en mi vientre y que me mostrara en él tu belleza, te suplico que me dejes hablar y ver con mis hermanas, y te prometo que desde ahora no me preocupare mas en ver tu rostro ni por estas tinieblas; tu serás mi luz en esta oscuridad.

Ablandado por estas palabras, por sus caricias y lágrimas que las acompañaban, Sasuke cedió al fin a su petición y le otorgo su permiso.

A la mañana siguiente, tal como había se lo había anunciado, aparecieron sus hermanas en el risco.

Sakura les envío a céfiro y en un momento las tuvo en su presencia. Tras aliviar su cansancio con un vaporoso baño, pasaron al salón y se acomodaron en un cómodo sillón, mientras saciaban su hambre con majares delicados y fiambres exquisitos, la música de las flautas y cítaras acariciaba sus oídos y relajaba sus ánimos. Entonces las hermanas comenzaron con su plan.

—En verdad dijo aduladora Karin — Sakura ya no pareces una muchacha sino una verdadera madre. No sabes cuanta alegría va a proporcionar tu hijo a nuestra familia. Además, si su padre es tan hermoso como dices, va a nacer un niño más bello que el propio Sasuke.

—Si, por que de un joven tan apuesto y una mujer como tú, el fruto ha de ser superior_ continuó Tayuyá.

—Por cierto ¿hoy tampoco lo veremos?

—¿Sigue de caza o con asuntos de tierras? Siguió Karin

—¿De dónde nos habías dicho que era?

Ante tal acoso, Sakura fuera por el hecho de ver a sus hermanas, fuera por la atmosfera feliz de momento, fuera por terminar el tema, se le ocurrió comentar que su marido, era un hombre de mediana edad, de cabello canoso y con grandes negocios que se hallaba fuera de la provincia por cuestiones de trabajo. Y en cuanto se deshizo de ellas las envío cargadas de costosos presentes devuelta a ellas, mientras céfiro las llevaba en volada al monte, iban comentando con malicia.

—¿Qué te parece Karin, este prodigio? Comentó Tayuya. — quien era ayer joven y sin barba, hoy es maduro y ya peina canas ¿Cómo se explica esta maravilla? Para mí que esta nos engaña como una despreciable o nunca ha visto a su marido. Y bien es cierto que está casada, por lo visto lleva un buen embarazo.

—¡Imagínate si fuera un niño divino!, lo mejor será que hagamos como la otra vez: no digamos nada a nadie.

Karin asintió a todo y entre ambas iban pensando cómo podían aprovechar estas circunstancias para apoderarse de su riqueza y quitarle la felicidad a Sakura, así con ardiente envidia llegaron a sus casas.

—¡Ay, hermana! –comenzaron las dos mujeres más mentirosas y criminales del mundo. — ¡Ay Sakura, feliz e ignorante de tan gran calamidad! ¡Ay, hermana!, te hallas en el más grave de los peligros. Nosotras, que nos desvelamos por cuidar de ti y de tu hijo, hemos sabido que aquel con quien duermes y crees que es tu marido es una serpiente grande y llena de veneno. En seguida hemos recordado que el oráculo Obito profetizó que serías mujer de una cruel bestia.

—Sin duda ese monstruo, que ha sido visto a los campesinos de la región y es buscado por los cazadores, tiene la intención de devorarte a ti y a tu niño en cuanto nazca: hablo Karin — es mas dicen que todos los privilegios que ahora disfrutas, no tienen otro fin que engordarte y hacerte más sabrosa.

—Decide ahora, te quedas con él y su deleitosa y peligrosa vida o regresas con nosotras y salvar tu vida; lo que hagas nos parecerá bien porque ya hemos cumplido con nuestro deber de hermanas avisándote: vociferó Tayuya.

La pobre Sakura atontada y alterada por tan grave parlamento; cayó en el enredo que le habían preparado sus hermanas, y desobedeciendo las advertencias de su esposo, replicó:

—Queridas hermanas, que con tanto desvelo cuidan de mí, no puedo dudar de la sinceridad de sus palabras, ni de las palabras que escucharon de la boca los labradores. — deben tener razón y así se explica porque mi esposo no me permite ver su rostro y saber algún detalle de él, ni su origen, ni nación.

—Es más, siempre me dice que vendrán grandes males si intento verlo. — ¿qué puedo hacer? ¿cómo pueden ayudarme?

—No te preocupes: dijo Tayuya— que nosotras siempre temerosas de ti y de tu seguridad, ya hemos pensado un plan para liberarte de este monstruo.— esconde debajo la cama una navaja muy afilada, oculta en un extremo del cuarto una lámpara bien llena de aceite y encendida, de manera que su luz no se vea, y esta noche, cuando la bestia llegue a tu cama y la sientas resoplar con el sueño, levántate descalza, alza la lámpara y con la mayor fuerza que tengas clávale en el cuello la navaja y córtale la cabeza.

—Y no pienses que te faltara nuestra ayuda. Una vez muerto, vendremos y te ayudaremos a cargar todas estas riquezas, y te buscaremos, siendo tú humana, un marido humano.

Tras esto se despidieron sus hermanas que, temiendo recibir algún mal por un concejo tan taimado, regresaron precipitadamente con sus maridos.

Sakura pasó toda la jornada entre dudas y vacilaciones: aunque odiaba a la serpiente, seguía amando a su esposo, y tal lucha la fatigaba y la llevaba a desear su muerte, a tachar de mentirosas sus hermanas; recordaba las advertencias del marido y vacilaba, desconfiaba de él y quería apresurar su fin. Mientras caía la noche, decidió hacer caso a sus hermanas y lo preparó tal como le habían a aconsejado. Así cuando su esposo dormía profundamente, descubrió la lámpara y a duras penas ahogó un grito de sorpresa, porque la luz revelaba el cuerpo de la fiera más dulce y agradables de todas Sasuke el dios del amor.