El primer capítulo... Por cierto, esta primera parte es sólo una introducción a la historia.

Casi ninguno de los personajes me pertenecen, pertenecen a Stephenie Meyer.


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Los problemas de casa

19 de septiembre

Querido diario:

15 días. 15 días son los que lleva Bella sin salir de casa a causa de su locura. Y ni siquiera ha tratado de impedirlo. Yo también me estoy empezando a volver loca, pero porque no sé lo que le pasa a mi hija.

¿Y cómo lo voy a saber? Los secretos de Bella son los mejor guardados de, por lo menos, de todo el continente. Sólo hay una manera de descubrir sus secretos. Y es leyendo su diario, donde cuenta todo lo que siente y todo lo que le pasa, absolutamente todo.

Ya llevo varios días pensando en leerlo, pero para conseguirlo tendría que entrar en su habitación a buscarlo, pero no sé si puedo arriesgarme, ya que debería dejar la puerta abierta, por si debo escapar. Le tengo miedo a mi hija. Y eso no es normal.

Si dejara la puerta abierta, siempre habría riesgo de que Bella huyera, y no puedo arriesgarme a que haga eso. Si saliera de su habitación, podría hacerle daño a Seth. El pobre Seth. Él es el que más está sufriendo. Es lo suficientemente mayor como para saber que a su hermana le pasa algo y que está sufriendo, pero no es lo suficientemente mayor como para comprender qué. Y Bella y Seth siempre han sido tan buenos amigos…

Por otro lado, tanto Charlie como yo estamos completamente destrozados. No sólo tenemos que soportar el calvario que estamos sufriendo, también tenemos que soportar a vecinos, amigos y demás conocidos (e incluso desconocidos) preguntando sobre qué le pasa a Bella. Pero no podíamos decírselo a nadie, por lo que nos inventamos una excusa.

"¿Qué le pasa a Isabella? Hace tiempo que no se la ve por la calle. Ni siquiera ha ido a la fiesta de principio de curso de este año". "Es que tiene una enfermedad. No sabemos muy bien el nombre, era un nombre científico. Pero el médico nos ha dicho que es muy contagiosa y que es mejor para Katherine que se quede en casa". Menos mal que el médico de Bella no nos ha delatado.

¿No te he contado nada sobre la locura de Bella, verdad? No, me parece que no. Todo comenzó el día tres. Mi hija debería haber ido al instituto a recoger el horario y alguna que otra cosa más, pero enfermó. Tuvo mucha fiebre; dolores insufribles por todo el cuerpo, sobre todo de cabeza, de garganta y de estómago; escalofríos,… Y al día siguiente volvió a estar perfectamente bien. Pero sólo físicamente. Aquella mañana, mientras que Charlie estaba trabajando, Seth y yo salimos a hacer las compras y a dar un paseo. Bella, en cambio, se quedó en casa leyendo. Cuando volvimos, Seth fue a darle un trozo del chocolate que a ella le encantaba, y cuando entró en la habitación, descubrió que ella no estaba leyendo. Había desordenado toda la habitación y le había robado la caja de herramientas a Charlie. Estaba agujereándose una ceja cuando la vimos. Fue horrible. Seth se encerró en su habitación por órdenes mías y Charlie y yo intentamos hacerla reaccionar. No lo conseguimos.

Cuando se durmió, le arrebatamos la caja de herramientas de. A la mañana siguiente, cuando se enteró, se enfadó mucho, pero después de un rato volvió a ser la Bella de siempre. Como cada domingo, salimos a pasear los cuatro. Se separó de nosotros para comprar algo de comer para Seth y para ella. Minutos después, escuchamos que había una chica "dando un espectáculo", y nos temimos lo peor. Y lo peor fue lo que sucedió.

Bella había empezado a quitarse la ropa, pero Emmett llegó y se la llevó de allí. No sé cómo consiguió que nadie dijera nadie. Entre Charlie y Emmett encerraron a Bella en su habitación. Ella empezó a romper cosas y dijo, o más bien gritó que como no le devolviéramos la caja de herramientas de Charlie, lo próximo que rompería sería la familia. Tuvimos que darle lo que pedía.

Emmett es el único aparte de nosotros que sabe sobre la locura de Bella.

Enseguida seguiré escribiendo. Están llamando a la puerta.

Renée.

19 de septiembre

(más tarde)

Querido diario:

Era Emmett. Cuando Charlie tiene que irse a trabajar, es él el que se queda cuidando de la casa. Yo no me veo capaz. Estoy demasiado débil, psicológicamente hablando. Pero, aparte de cuidarnos de Bella, Emmett también aporta algo de humor y alegra a Seth. Charlie y yo no somos capaces de mantener el sentido del humor, pero Emmett siempre ha sido más fuerte, no sólo que nosotros, sino que la mayoría de la gente. Siempre lo he admirado mucho.

Sigo pensando en el diario de Bella.

Renée.

20 de septiembre

Hola, diario:

Hoy he pasado la noche en casa de Bella. Los tíos Renée y Charlie lo están pasando mal. Yo también. Y pensar que sólo hace un mes que Bella y yo estábamos en España con los chicos…

Hablando de los chicos, echo mucho de menos a Rosalie. Intenté contarle lo que le estaba pasando a Bella, pero es casi imposible, por no decir absolutamente imposible, contar algo de tal gravedad por teléfono.

Y también hablé con Edward. Me puse tan nervioso que tuve que colgar. ¿Cómo contarle algo así?

Hablando de contar, hoy he tenido que contar la mentira de la enfermedad de Bella a las diez visitas y llamadas que he recibido. ¡Si sólo nos falta que venga el alcalde de Forks! (Menos mal que el señor alcalde no ha venido, todo hay que decirlo).

Tía Renée me ha contado que quiere conseguir el diario de Bella para descubrir que puede haberle pasado. Pero no se atreve. Debe ser duro tenerle miedo a tu propia hija. Me he ofrecido a buscar el diario de Bella, pues Seth sabe todos los posibles escondites del diario de su hermana y me los contó todos, aunque los haya olvidado. Tía Renée me ha dicho que no, que nunca se arriesgaría a que Bella me hiciera daño.

Aun así, yo quiero ayudar. Yo quiero mucho a Bella, ya que es mi única prima y lo que más quiero en estos momentos es que se cure.

Aun recuerdo cuando la encontré en el parque quitándose los pantalones después de haberse quitado la camiseta. Por suerte, había muy poca gente, y mi mejor amigo, Jared, consiguió que nadie dijera nada sobre lo que había pasado. Le debo una muy gorda. Cuando Isabella empezó a romper cosas en su habitación…

Espera. ¿La he llamado Isabella? Cada día estoy peor.

A lo que iba. Cuando empezó a romper cosas y Charlie y yo entramos para darle la caja de herramientas, observé que había roto la foto.

Nuestra foto. La foto en la que aparecíamos los seis. Ella amaba esa foto. Aun estando loca, no consigo comprender cómo pudo haberla roto. Ella me decía que le encantaba mirar la foto y recordar todo lo que habíamos hecho los seis durante nuestro viaje a España.

Y a mí me encantaba escucharla mientras me contaba esas cosas. Echo tanto de menos poder hablar con ella…

Emmett.

20 de septiembre

Hola, di.

"¿Cómo está mi hermana?"-fue lo primero que le pregunté a Emmett. Me dijo que seguía igual. Vino a verme para preguntarme los posibles escondites del diario de mi hermana, ya que los había olvidado.

Lo primero que me preguntó fue si conocía algún escondite que estuviera fuera de su habitación. Le conté que hace unos meses lo encontré en uno de los cajones del estudio y que hace un par de años lo encontré en el hueco de la escalera. Después me preguntó dónde lo había encontrado por última vez. Le dije que estaba en la caja en la que guardaba libros y cuadernos de cursos anteriores.

Yo estoy mal. Sé que Bells está mal, que le pasa algo, y nadie quiere decirme qué. Y lo peor es que, cuando voy a clase, todos me preguntan por ella, y yo no sé qué hacer o qué decirles, por lo que siempre cuento la mentira de que está enferma. Pero esa no es la verdad.

Aunque creo que ya sé cuál es la verdad. Mi hermana se ha vuelto loca. Esa es la única explicación a lo que vi aquel día en el que mi hermana se estaba haciendo un piercing casero. Y además, cuando me miró, su mirada y su expresión eran de loca. Lo he visto en la tele.

Aún así, me cuesta mucho aceptarlo, y es normal, ya que Bella es mi mejor amiga. Lo es desde que tengo memoria. Ella me enseñó a leer y a escribir. Y a montar en bicicleta. Y a andar en patines. Vamos, que ella me ha enseñado todo lo importante de la vida.

He estado pensando… ¿para qué querrá Emmett el diario de Bells? Que yo sepa, Bella siempre le ha pedido a Emmett que no lo lea y él siempre ha respetado eso. Pero claro, ahora todo es diferente.

Sólo espero que los demás sigan queriendo a Bells a pesar de lo que le pasa, como hago yo…

Seth.

21 de septiembre

Hola, diario:

Lo he conseguido. Ahora mismo, mientras escribo esto, tengo el diario de Bells en mi mano izquierda. ¿Quieres saber cómo lo conseguí?

Aproveché la hora en la que mi prima dormía. Y digo "la hora" porque SÓLO duerme una hora. Yo sería incapaz. A lo que iba, mi prima dormía entre las 00:01 y las 01:01. Hacia las doce y cinco entré en su habitación. Me quedé observando a Bella un rato. Estaba fatal. Tenía el cuerpo lleno de heridas, cicatrices, marcas e infecciones. Estaba tirada en el suelo, de espaldas a la puerta.

Me puse a buscar el diario minutos después. Revolví el armario, el escritorio, la cómoda y la estantería, todo ya de por sí revuelto. Al no encontrarlo, recurrí a buscar alguna tabla suelta en el suelo. ¡Justo como yo pensaba! Estaba debajo de una tabla al lado de la cama vacía. Iba a irme cuando descubrí que mi prima había desaparecido. Pero la sentía. Sentía que me miraba. Me giré.

Bella me apuntaba con un cuchillo. No sabía de dónde lo había sacado. Me señaló la puerta. Yo me fui, asegurándome de cerrar la puerta con llave.

Y aquí estoy. Tía Renée me va a matar cuando se entere. Pero no me importa. He hecho lo que creía correcto. Luego te cuento cómo me ha ido.

Emmett.

21 de septiembre

(más tarde)

Hola otra vez, diario:

Creía que tía Renée me iba a matar. Y eso fue precisamente lo que quiso hacer. Supongo que no lo hizo porque estábamos en terreno neutral (vamos, con Seth delante), o porque no encontró ningún arma cerca. Supongo que lo mejor será que no me acerque mucho a ella por unos días.

Aún así, ha aceptado el diario de Bella. Lo necesita. La verdad, yo dudo de que encuentre algo ahí, pero, alguna esperanza tiene que tener.

Antes, cuando iba al baño y he pasado por delante de la habitación de mi prima, un papel se ha deslizado por debajo de la puerta. Lo he cogido, pues ponía mi nombre. Esto es lo que ponía:

"Déjame en paz, Emmett. Y no vuelvas a entrar en mi habitación. Sé que Renée espera encontrar algo en ese diario, pero, la verdad, lo dudo. Y yo no estoy loca. Simplemente, debo hacerle caso a él. Tengo suerte de que él me haya elegido. ¿Sabes? Me dice que soy la mejor, y que, con suerte, algún día podré estar con él.

No te preocupes. Sé que no has entendido nada de lo que acabo de contarte, pero no es necesario. Yo ya sé todo lo que debería saber.

A lo que iba. Como se te ocurra volver a entrar en mi habitación sin que él te lo haya permitido, tendré que matarte, aunque no me apetezca para nada.

Se enfadó muchísimo conmigo cuando se enteró de que habías entrado en mi habitación. Me echó una gran bronca. Yo estaba tan disgustada que empecé a llorar, pero él enseguida se acercó a mí, me besó y me dijo que lamentaba haberme hecho llorar. ¿No es un cielo? Y encima, besa tan bien… Bueno, besar y otras cosas, creo que ya me has entendido.

Quedas advertido. No vuelvas a entrar aquí.

Isabella".

Es espeluznante. Y solo de pensar en las cosas que mi prima ha podido hacer con ÉL… Estoy empezando a decir chorradas. Él no existe. Bella está loca. Esa es la verdad.

Emmett.

21 de septiembre

Querido diario:

Emmett ha conseguido el diario de Isabella. Me dijo que no le había costado nada. La verdad, cuando me lo contó, estuve a punto de darle una bofetada. ¿Acaso no le dije que ni se le ocurriera buscarlo, que era peligroso? Por lo visto, se pasa lo que yo le diga por… Renée, serenate.

Aún así, ahora que tengo el diario, me da miedo leerlo. ¿Y si lo que pone en él es aún peor de lo que ya le sucede? ¿Y si descubro cosas que no quiero o no debo saber?

No sé qué hacer. Charlie me ha dicho que si no me atrevo a leerlo sola podemos leerlo juntos o puede leerlo él solo. Le he dicho que tengo que pensarlo. Creo que debo leerlo yo sola. Es una intuición. Y suelo tener buena intuición.

Por otra parte, quizás no sea correcto leer el diario de Isabella. Quizá estemos violando su intimidad. Quizá ella no quiere que lo leamos. Bueno, eso no es lo que ella dice.

Me explico.

Justo antes de ponerme a escribirte, he pasado por delante de la habitación de mi hija, y he visto una nota justo al lado de su puerta. La he cogido. Ponía mi nombre. La abrí y la leí.

"Estoy bien, mamá. Y no estoy loca. De eso es, probablemente, de lo único de lo que puedes estar segura. Créeme, lo que hago no lo hago porque me apetezca, no, lo hago porque él me dice que lo haga. Y yo debo hacerlo, porque si no lo hago me abandonará. Siempre me amenaza con eso.

Y yo creo que lo amo. Como comprenderás, no puedo dejar que se me escape así como así.

Y por cierto, sé que esperas encontrar la causa y la solución a mi "locura" en mi diario, pero, aparte de que no estoy loca, la razón te la acabo de explicar. Pero no te preocupes, sé que lo leerás de todas maneras. Siempre has querido hacerlo. Pero no me molesta.

En mi diario podrás descubrir cosas sobre mi antiguo amor. Bueno, más bien capricho. Creía que amaba a Edward, pero ahora que lo he conocido a él, sé que todo fue un sueño.

Isabella".

¿No es extraño? Mi hija se ha inventado a un novio. Mi hija tiene un novio imaginario.

Renée.

22 de septiembre

Hola, di:

Esto es muy extraño. Es tan extraño que no sabía a quién contárselo, ya que ella me lo ha prohibido. He dudado en contártelo hasta a ti, pero, al final, he pensado: "Total, nadie lo va a leer". Así que ahí va.

Ayer recibí una nota de mi hermana. Y créeme, es muy rara.

"Hola, hermanito. Te preguntarás cómo puedo escribirte esto estando tan loca como estoy. La respuesta a esta pregunta es que yo no estoy loca, Seth. Te lo prometo.

Quiero que sepas que es a ti a quien te cuento esto porque eres la persona en quien más confío. Quiero contarte lo que estoy viviendo, esta experiencia tan maravillosa. Pero antes tienes que prometerme que no le contarás a nadie sobre esta carta… Sí, ya sabía que me seguías siendo leal a pesar de no verme.

Todo comenzó aquel día en el que me puse enferma, el día tres. Cuando os fuisteis, al día siguiente, recibí una visita. Era un chico hermoso. De pelo rubio, cuerpo perfecto y ojos… no sé de qué color. Se llamaba Henry. Me dijo que me había elegido para estar junto a él, pero que antes debía pasar por una prueba. Tenía que demostrar que era digna de estar a su lado, y para eso, debía obedecerle en todo.

Aunque al principio me pareció que estaba loco, enseguida me di cuenta de que lo amaba y de que tenía que quedarme con él para siempre. Y, precisamente por eso, acepté.

Él me dijo lo que tenía que hacer. Al principio pensé que no sería capaz y él enseguida me dio fuerzas. Él es así, capaz de controlarnos tanto a mí como a mis estados de ánimo.

Empezamos a conocernos, y nos hicimos amigos. Nos contábamos todo, bueno, yo le contaba todo a él. Él me escuchaba mientras no apartaba la mirada de mis ojos.

Hasta que, hace siete días, me besó. Y fue el mejor beso de mi vida. Sentí como si hubiéramos viajado a un lugar en el que sólo estábamos nosotros dos. Fue genial.

Y así con todos los que vinieron después, y los abrazos, y las caricias, y… Mejor lo dejo ahí. No puedo contarte más, pues eres demasiado pequeño.

Por último, debo volver a advertirte sobre que no debes mostrarles esto ni a Emmett, ni a papá, ni a mamá. Imagínate lo que ocurriría si al final se enteraran de que no estoy loca. No lo soportarían. Deben tener algo que buscar.

Isabella".

Es lo más raro que me ha pasado en la vida. Por suerte, a ti puedo contártelo todo.

Seth


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