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Disclaimer:
LAS TORTUGAS NINJA
no me pertenecen.
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PAPÁ-SAMA
Splinter estaba llevando un pequeño refrigerador; lo transportaba ayudándose con un carrito transportador plegable.
Desde hace semanas que había caído en cuenta que necesitaban uno; éste les ayudaría a conservar los alimentos que tenían. Lo consiguió en el depósito de basura casi nuevo (ahí mismo también consiguió el carrito transportador; realmente le había sido muy útil).
Era de noche, pero era la única hora en la que podía escabullirse al depósito de basura y no descubrieran que no era humano.
Pero mientras jalaba el carrito transportador, iba pensando que, en realidad, necesitaban muchas cosas, por ejemplo, camas individuales para cada uno de sus hijos; colchas para cada uno; sábanas para cada uno; almohadas para cada uno; pijamas para cada uno...
Dejó ese pensamiento de lado porque sus niños todavía eran pequeños. Esa cuestión ya la resolvería en su momento (momento que le parecía que llegaría pronto porque tenía la impresión de que los niños estaban creciendo muy rápido).
Quizás lo siguiente que debería traer sería una televisión, pero sería muy cuidadoso sobre el tipo de programas que les permitiría ver a sus hijos.
Entró a su casa haciendo algo de ruido lo que, naturalmente, provocó el caos.
- ¡Papá llegó! – gritó al escuchar los ruidos el pequeño que traía puesta una pijama color naranja.
- ¡Eh! – hecho que alborotó a los otros; salieron en estampida de la habitación en la que todos dormían.
- Konichiwa hijos.- Splinter los saludó con alegría al verlos acercarse.
- ¡Konichiwa otosan! – los niños también se alegraron de verlo, pero tuvieron que frenar su carrera por la cosa pesada que llevaba.
La primera impresión que tuvieron los niños fue que su padre había llevado una caja blanca.
- ¿Ese es el refri? – preguntó Leonardo.
- Hai, pero manténganse alejados hasta que lo instale. –
Los niños obedecieron; mantuvieron una distancia prudente, además de quedarse en silencio, mientras su padre jalaba el carrito hasta el lugar donde quedaría colocado el aparato electrodoméstico.
Splinter no demoró mucho puesto que la casa no era muy grande; sólo tuvo que dar unos cuantos pasos más.
- Aquí está bien. – suspiró de alivio porque el trayecto había sido algo largo.
Entonces flexionó las rodillas y cargó el refrigerador para bajarlo del carrito transportador.
- Wow… - exclamaron los niños al ver que su padre cargaba la pesada caja como si estuviera hecha de papel.
Pero en el rostro de Splinter era evidente el esfuerzo que hacía.
- ¡Papá, – dijo el pequeño que vestía una pijama roja – eres muy fuerte! –
Splinter no pudo agradecer el cumplido hasta que dejó el refrigerador en el suelo.
- Por ustedes, mis hijos… - resopló – sí. –
Rafael observaba a su padre con admiración; los otros pequeños le miraban en espera de saber que faltaba por hacer, aunque las expresiones de sus rostros los delataban: ya querían ver cómo funcionaba el aparato.
Splinter hubiese preferido sentarse y descansar unos minutos, pero también estaba impaciente por conectar el refrigerador y guardar la comida dentro de éste, así que buscó el cable y lo conectó a la toma de corriente eléctrica.
Los niños enseguida escucharon un sonido raro.
- ¿Qué es ese sonido, papá? – preguntó Donatelo con curiosidad.
- Es el sonido que el aparato hace mientras funciona; durara un momento, se apagara e iniciará de nuevo. –
- Ah. –
- Ahora podemos guardar la gelatina, la leche de soya y las algas... –
Pero antes de que Splinter terminara de hablar, Miguel Ángel, Donatelo y Rafael se apresuraron a tomar las cosas.
- ¡Eh! –
De la mesa, Miguel Ángel tomó el plato que contenía la gelatina; Donatelo tomó la jarra que contenía la leche de soya y Rafael agarró la enorme bandeja que contenía las algas.
- ¡Uf! – la bandeja con algas era pesada.
Miguel Ángel y Donatelo pronto regresaron con su padre y él abrió la puerta del refrigerador
- Oh. – los niños se sorprendieron de todos los espacios y cajones que había dentro los cuales facilitaban el guardado de los alimentos.
- Hijos, coloquen la comida dentro; el refrigerador no debe permanecer mucho tiempo abierto.
Los dos niños obedecieron.
- ¡Está frío! – exclamó el pequeño con la pijama naranja, incluso titiritó un poco.
Splinter cerró la puerta.
- Es gracias al frio que la comida se conserva mucho tiempo. –
- ¡Ah! – exclamó el pequeño de la pijama morada – Tú sabes muchas cosas, papá. –
- Algunas. – le reiteró Splinter con una sonrisa.
- ¡Mira papá-sama! – gritó Rafael que apenas había conseguido dar unos cuantos pasos para llegar al refrigerador - ¡Soy fuerte como tú! –
A Splinter le sorprendió que su hijo de la pijama roja le hubiese llamado "sama", pero no pudo pensar en si era la forma correcta de usar esa etiqueta, porque tuvo que acudir rápido en su ayuda.
- Rafael, con cuidado. – le pidió estando a unos pasos de su hijo.
- Puedo llevarlo. - por supuesto que la pequeña tortuga tenía cuidado en cada paso que daba.
Splinter ya estaba al lado de Rafael pero dudo en quitarle la bandeja. Él deseaba que sus hijos se sintieran capaces de cualquier proeza, pero al mismo tiempo, temía llegar impedirles a que intentaran las cosas por sí mismos, o incluso llegar a sobreprotegerlos.
- Falta poco hijo. – lo alentó.
La tortuguita dio unos pasos más, Splinter abrió la puerta del refrigerador, y las algas quedaron guardadas.
- ¡Bbbrr! Hace frío ahí adentro. – Rafal también lo comprobó.
- ¿Verdad? – le dijo Miguel Ángel.
Terminada la proeza de su pequeño, Splinter sintió que el cansancio estaba por derribarlo al suelo, pero aún debía hacer que sus hijos regresaran a la cama.
Les pidió que volvieran a la habitación y que en un momento les llevaría leche caliente para que pudiesen dormir con más facilidad.
Los niños le contestaron con un fuerte "hai".
A Splinter le pareció que sus hijos aún tenían mucha energía. Un vaso con leche caliente no sería suficiente. Probaría además contándoles un cuento, y por si acaso, les cantaría una canción de cuna.
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N/A: "Sama" se usa para dirigirse a alguien con mucho mucho respeto o admiración.
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Lo que me gustaba de 2012 es que llegaban a decir palabras en japonés, pero algo pasó con la versión latina que los omitieron.
Gracias por leer.
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