Hermione apareció nuevamente en el callejo Diagon, disculpándose con la pastelera por su tardanza, retiro el pastel con diseño de Quidditch. Cuando apareció, Ginny la esperaba, furibunda.

-¿Dónde demonios estabas, Hermione?, casi mando a Harry o a Ron a buscarte. Te has demorado casi dos horas, pensé que te había pasado algo. –exclamo, Ginny Potter.

Ella se sonrojo, pero maldiciendo internamente a Malfoy.

-me encontré con un idiota. –respondió, Hermione.

Ginny cambio su expresión.

-estas bien, no te hizo nada. –pregunto, preocupada.

-sí, no te preocupes. Sabes que puedo con cualquier tipo de persona. –aseguro, Hermione con una sonrisa.

Ginny entrecerró los ojos, con suspicacia. Pero antes que pudiera decir algo, Harry entro a la cocina.

-Hermione, llegaste. –exclamo, Harry con una sonrisa. –Ginny pensó que te fuiste hacer el pastel; en vez, de comprarlo. –bromeo.

Hermione se ruborizo, su esposa lo miro mal.

-no es graciosos, Harry. –dijo Ginny, molesta, colocando el pastel en un reciente.

Harry miro a Hermione con una sonrisa.

-eres la última en llegar. –le anuncio, el azabache. –incluso, Malfoy llego con bebidas, hace quince minutos. –aseguro.

Ella bufo, molesta.

-paso algo entre ustedes. –pregunto, Harry confundido.

-no, por supuesto que no. Solo estoy molesta del contratiempo que tuve, nada más. –aseguro con una sonrisa. –Ya me conoces…

Harry sonrió.

-sí, la prefecta perfecta de la puntualidad. –comento, divertido.

Ginny sonrió con burla.

-Harry…. –exclamo, Hermione avergonzada.

-vamos, Hermione, no te avergüences. –la animo, Ginny. –siempre hay una primera vez para todo. Y si este era el momento para ser impuntual, te perdono. Pero no lo vuelvas hacer.

Ella rodo los ojos.

-gracias por perdonarme en tan semejante falta, Ginny. –respondió con sorna.

La pelirroja ignoro su sarcasmo.

-ahora, ve a disfrutar de la fiesta mientras termino de arreglar el pastel. Harry asegúrate que tenga una copa en su mano. –ordeno, Ginny.

-sí, señora. –dijo haciendo un saludo militar con una sonrisa.

Su esposa y amiga sonrieron.

vamos, Hermione, sino Ginny es capaz de sacar nuevamente el carácter monumental de los Weasley. –comento mientras salían de la concina.

-te escuche. –exclamo, Ginny atrás.

Los dos sonrieron.

-te tienen bien entrenado, Harry. –se burló, Hermione.

-¿y tú no lo estás? –comento con una sonrisa.

-por supuesto que no. –refuto, ofendida. –es más, yo tengo bien entrenado a mi marido. A él sabe lo que le conviene. –aseguro con suficiencia.

-por merlín, Hermione. Ahórrame tus intimidades. Suficiente tengo que enterarme por la boca de tu marido, lo que ustedes hacen algunas veces, para escucharte a ti. Si hubiera sabido como serian ustedes, no le hubiera animado a seguirte. –rezongo, arrugando la nariz. Ella sonrió.

-bueno, tú lo conoces. Siempre habla demás, y es un mal habitó que se me ha pegado. –se defendió.

Harry rodo los ojos.

-que se te ha pegado… -bufo. –más bien, que te ha influenciado. –Hermione sonrió.

Antes de llegar, donde estaban todos reunidos. Harry se fue a servirle una copa mientras Hermione observaba a los invitados de la fiesta. Por un lado, vio a los señores Weasley charlando con los Malfoy, Andrómeda y Remus. Los niños junto al cumpleañero jugaban en el jugo temático que había preparado, Harry. En otra mesa, se encontraban Fleur, Bill, Tonks y Charlie, que estaba de vacaciones. George, Blaise y Draco se encontraba hablando animadamente. Ellos tres habían congeniado muy desde que se estableció una amistad; en especial, por sus gusto a las bromas. Pansy, Angelina, Astoria y Theo se encontraban debajo de un árbol, pendientes de los niños más pequeños mientras charlaban.

Cuando Harry le entrego su copa, salieron a la terraza. Saludando a todos, se acercó a la mesa, donde estaba Ron, Neville, Daphne y Luna que se encontraba cerca de Draco. Lo miro pero su atención fue llamada por la rubia Greengrass.

-por fin has llegado, Hermione. Ginny estaba a punto de maldecir a alguien. –aseguro, burlonamente.

Algunos sonrieron, ella rodo los ojos.

-sí, ya me hecho toda su furia acumulada. –respondió cansinamente.

-¿se puede saber dónde fuiste a buscar ese pastel, Hermione? –pregunto, Ron.

Ella apretó los dientes.

-al mismo lugar de siempre. –respondió, sentándose a lado de Luna.

-pues, te tomaste tu tiempo. –comento, Ron.

Hermione se encogió de hombro.

-no me hubiera demorado tanto, si me hubiera quedado en la pastelería. Pero estaba aburrida de estar de pies, y decidí caminar, viendo los escaparates. Lastimosamente me encontré con un idiota, y perdí mi valioso tiempo para regresar. –aseguro.

-¿pero estas bien? –pregunto, Neville.

-por supuesto. Solo un intercambios de palabras, nada que haya hecho llegar a las varitas. –aseguro, tranquilizándolos. Ella miro a Ron. –y Hugo, ¿Cómo está?

-está durmiendo. Se encuentra un poco mejor; pero le di la poción que le recetaste. –respondió con una aliviada sonrisa. –gracias a merlín, que eres sanadora. Y pueda contar contigo, en todo tiempo. –dijo a bocajarro.

Hermione rodo los ojos mientras los otros sonreían.

-al menos, estoy tan acostumbrada a tu inesperada y total sinceridad que no me sorprende que hables en ese tono, tan conveniente. –aseguro. Ron se sonrojo.

Los demás se burlaron de él.

-no es que sea conveniente… -se trató de defender, Ron totalmente avergonzado.

-ya déjalo, así, Ron. –dijo Hermione con una sonrisa, poniendo su mano sobre la de él.

Él le sonrió, pero antes que pudiera decir algo…

-Hermione, mi ahijada se ha quedado dormida. Creo que debería llevarla con Hugo, estará más cómoda en la cama. –le dijo, Astoria cargando a la pequeña niña de cabello castaño.

-está bien. –acepto.

Hermione acogió a su hija entre sus brazos. La pequeña se removió, mas no abrió los ojos, y se acomodó.

–gracias, Tory.

La castaña de ojos verdes, asintió con una sonrisa.

-no, gracias a ti. –aseguro.

Hermione asintió, marchándose con su hija adormilada. Cuando se aseguró que estaba bien acomodada, y no había probabilidades de caerse, salió de la habitación. Al salir se encontró con Draco, soltando un bufido, trato de pasar, ignorándolo; pero no logro, cuando él la atajo.

-vamos, Granger. No puedes seguir molesta por lo que paso. –dijo, Draco con una sonrisa. Ella bufo nuevamente.

-por supuesto que puedo. Me tendiste una trampa, y por tu culpa he llegado tarde. Aparte tuve que escuchar a Ginny, y ya sabes cómo se pone, cuando no le sale como quiere su fiesta. –refuto, molesta. Él sonrió.

-culpable, lo sé. –acepto. –pero, no podía esperar para estar contigo. –aseguro, atrayéndola hacia él.

-no, Malfoy, aquí no. –dijo, Hermione tratando de separarse. –Harry u otro pueden venir a buscarnos. –él soltó un bufido. –además, están los niños durmiendo, y nos pueden escuchar. –la soltó de mala gana.

-está bien, pero cuando termine la fiesta, te quiero solo para mí. –exigió. Ella bufo.

-¿no crees que fue suficiente por hoy, este juego? –pregunto.

Draco le brindo una mirada inocente.

-¿Qué juego? –pregunto, Teddy, sorprendiéndolos.

Hermione y Draco se miraron, antes de contestarle. Él se encogió de hombro, ella rodo los ojos, "que ayuda". En momento como ese, Hermione se preguntaba porque se había involucrado una relación con Draco.

-nada, solo el juego de tu tío en molestarme. –respondió, Hermione con una sonrisa a su ahijado.

-¡ah!, entiendo... –Teddy asintió, acostumbrado a la relación de su madrina con su tío. –la tía Ginny está reuniendo a todos para cantarle el cumpleaños a James. –anuncio.

Los dos asintieron, Teddy inmediatamente se fue. Cuando Hermione empezaba a caminar, Draco la agarro el brazo.

-recuerda, Granger. Todo para mí, después. Te olvidaras de todos y serás exclusivamente para mí. –exigió, posesivo.

-no lo hare. –aseguro cruzándose de brazo.

-si es por tu marido, ni te preocupes. –afirmo tranquilamente.

-no es por mi marido. –respondió, Hermione fulminando con la mirada.

-¡ah!, entonces si es por mi esposa, tampoco te preocupes. Ella estará ocupada recuperándose de una larga sesión de hacerle el amor, que ni cuenta se dará que no estaré hay por unas buenas y largas horas, contigo. –dijo con desfachatez.

Ella descruzo los brazos, sorprendida.

-estás loco, como puedes decirlo de esa manera. –pregunto. Él sonrió. –no sé, cómo me he vuelto loca en aceptar esto. –comento, negando con la cabeza. Sorprendida de sí misma, que de Draco.

-ese es el efecto que causo en todas las mujeres, Granger. –aseguro con una sexi sonrisa.

Hermione bufo, él amplio su sonrisa.

–ahora, vamos. Oh, todo se preguntaran que tanto hacemos.

Ella se sonrojo.

-merlín, espero que no. –comento, Hermione avergonzada.

Draco soltó una sonrisa, burlona. Ignorando la sonrisa, Hermione camino rápidamente hacia la terraza. Cuando salió, encontró a la mayoría reunida, listo para cantarle el cumpleaños de James.

-valla, pensé que tenía que enviarlos a buscar, nuevamente. Pensé que ya habían destruido mi casa. –sugirió, Ginny burlona.

Los demás se sonrieron.

-Ginny. –exclamo, Hermione sonrojada.

–jamás dañaríamos algo de tu propiedad, pelirroja. Y menos, si es la casa de Potter. –aseguro, Draco. –además, sabemos comportamos como adultos. –muchos soltaron algunos bufido, en desacuerdo. Él lo ignoro. –también creo que no somos el centro de atención, sino James. –dijo, desviando sus atenciones al cumpleañero.

Cometido que logro exitosamente, todos volvieron su atención a James. Cuando empezaron a cantar, Draco le guiño un ojo a Hermione. Ella negó con la cabeza, acostumbrada de verlo salirse con la suya. Sonrió, uniéndose a cantar con todas las personas de ese lugar. Cuando repartían el pedazo de pastel para los pequeños, Draco se acercó con su hijo, Scorpius de 4 años en brazos. El pequeño era físicamente parecido a su padre, ojos grises, piel pálida y el cabello platinado, pero sus amigos decían que en carácter era parecido más a su madre.

Cuando el pequeño vio a Hermione, sonrió ampliamente. Para la castaña, la carita del pequeño con sus sonrisas adornadas en sus labios, era lo más bellos que había visto.

-mami. –exclamo, Scorpius estirando sus pequeños bracitos para que lo cargara.

Hermione sonrió.

-ven, cariño. –dijo, tomándolo en brazos.

-mami, papi dice que no puedo comer dulce. –acuso, el pequeño haciendo un puchero.

Ella miro a su marido, esperando una explicación.

-no dije que no podía comer, solo dije que esperara hasta que hablara contigo. –se defendió, Draco.

Ella sonrió, burlona.

-por merlín, Draco. Solo es un pedazo de dulce, no le hará daño. Ahora ve a buscarle su dulce, sino tendras que aguantarle su pataleta. –ordeno.

Él hizo una mueca, pero se levantó a buscarlo.

-amigo, te tienen bien entrenado. –dijo, Harry al haber visto todo.

-tú no te quedas atrás. –rebatió, burlonamente.

Draco vio a Harry como se colocaba un delantal como se lo había sugerido la pelirroja, para que le ayudara a terminar de servir los pasteles.

-bueno que puedo decirte, hay que complacerlas. –dijo, resignado con una amplia sonrisa.

Draco miro donde se encontraba Hermione y su hijo, luego miro al azabache.

-al menos vale la pena, complacerlas. –aseguro, Draco con una sonrisa.

Agarrando los dos platito, regresó a la mesa con su esposa e hijo.