-Ritsuka! Por fin te encuentro, estaba muy preocupado, yo…- se detuvo al percatar que los ojos del menor se encontraban clavados en la maleta que llevaba con el
-E… esa maleta estaba bajo mi cama-
-Te traje algunas cosas, pensé que era lo mejor-
-Gra…gracias, creo que ya no podré volver a mi casa por un… buen tiempo- Dijo agachando la mirada, el castaño pudo ver como una lagrima surcaba su delicado rostro, corto la lagrima con el dedo meñique –Ritsuka, no… no me gusta verte llorar- al mismo tiempo que decía esto el moreno subía su mirada hasta que se encontró con aquellas dagas zafiro que lo llevaban hasta un paraíso de paz.
-Soubi yo… este… no tengo donde ir, iría a casa de Yuiko, pero no seria prudente, podría ir donde Yayoi pero el me mataría a preguntas. Lo otro seria ir donde Shinome-Sansei o donde mi psicóloga pero ellas demandarían a mi madre solo… solo me quedas tu, Soubi- Esto ultimo lo dijo con un hilo de voz y una voz muy temblorosa.
Soubi se sentó a su lado y deposito tiernamente un beso en los labios del ojimatista, haciéndolo terminar sus excusas –Déjame decirte algo, esta semana que estuve sin saber de ti, sin verte fue como un infierno, trate de aguantar lo mas posible pero este fue mi limite, trate de llamarte pero como nunca contestaste ni devolviste alguna de mis miles de llamada tuve que ir a verte, te amo Ritsuka, te a…-
-¡Cállate!, no quiero oírlo, duele oírlo, por eso no quería verte, no quiero que me quieras porque Seimei te lo ordeno, quiero que me ames como Aoyagi Ritsuka, no como el hermano menor de Seimei yo… yo…- No pudo terminar porque un nudo se le había creado en la garganta.
-Ritsuka yo… Para mi tu… -Soubi no quiso decir nada mas, ya que sabia lo terco que era su pequeño neko, entonces se paro y lo abrazo, Ritsuka al sentir los protectores brazos del mayor intento liberarse –[No, no debo dejarme llevar, se que todo es una mentira… entonces… ¿Por qué se siente tan bien?]- peleo un poco mas hasta que se rindió ante los brazos que lo aferraban fuertemente, el castaño le dijo casi susurrando en su oído.
-Ritsuka, si no le crees a mis palabras entonces tendrás que creerle a mis manos, a mis labios, a mis besos y caricias- esto ultimo lo dijo muy cerca casi apegado a su oreja humana provocando que el menor se estremeciera y que se ruborizara de golpe, lo que causo que al mayor se le escapara una risita traviesa.
Mientras lo besaba, con sus grandes manos acariciaba las orejas gatunas del menor, este sentía como su temperatura aumentaba con cada caricia y aun más cuando la lengua del mayor se paseaba libremente por su boca.
-Soubi… So…Soubi, A… aquí no- Dijo cuando logro separarse un poco- Po.. ¿Por qué no nos vamos a tu..?- un sonrojo aun más evidente se asomo en sus mejillas. –[¿Cómo es posible que unas cuantas caricias me pongan así?]-
Soubi lo miro sonriente y se levanto tomándolo en brazos, el menor s resistió un poco pero termino cediendo ante su amado.
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Cuando llegaron al departamento este se encontraba aparentemente vacío, el castaño comenzó a revisar el departamento pero efectivamente este se encontraba vacío, se percato que encima de la mesa había una nota "Sou-Chan, me llamaron de la universidad para un viaje de ultimo minuto, intente llamarte pero, para variar, no contestaste, vuelvo en dos semanas, Cuídate, Atte. Kio" –[Uhm… Dos semanas, Kio no podrías haber sido mas oportuno, así tendré mas tiempo para estar a solas con mi gatito]- A todo esto Ritsuka se encontraba sentado en el suelo, apoyado en la pared observando todos y cada uno de los movimientos del mayor, de pronto este se le acerco.
-¿Por qué no te sientas ahí?- Dijo señalando la cama
-Etto… [¿Que hago?] El piso esta muy cómodo
Una sonrisa surco el delicado rostro del castaño, provocando que el moreno se enojara un poco, se le acerco y suavemente al niño y lo miro de cerca, como si tratara de grabar todos los rasgos de la cara el menor.
-[Por que con solo mirarme provocas este nerviosismo en mi?- el ojimatista lo miro directamente a los ojos todo el tiempo que pudo soportar, luego desvió la mirada pero unas heladas manos evitaron que girara el rostro y poco a poco se acerco, el moreno estaba estático mientras que el castaño le daba un beso en los labios, el ojimatista intento separarse pero sin éxito, cuando el mayor lo soltó este estaba sonrojado a mas no poder.
-¿Tienes hambre?
-Am.. Un poco
-Entonces, ¿que quieres comer?
- no… se [A ti] – al pensar esto se sonrojo aun mas
Soubi se dirigió a la cocina mientras que el niño se hundía en sus pensamientos.
-[¿Qué hago?, lo quiero, lo quiero mucho, pero no puedo creerle, como podré saber si es verdad lo que el me dice, quiero creerle pero no puedo, lo quiero, lo a…]- de pronto llevo sus manos a sus orejas gatunas –[Estas orejas simbolizan inocencia, pero… no me molestaría dárselas a el, sinceramente a el seria al único a quien se las daría. Pero… pe… ¿y si me estoy equivocando?, ¿Y si el no me quiere tanto como dice?]- un rojo más fuerte se asomo en sus mejillas cuando recordó las palabras del mayor en el parque.
El luchador entro en la habitación sacando al menor de sus pensamientos
-¿Pensabas en mi?- dijo el castaño al momento que el moreno negaba con la cabeza, el mayor se acerco de a poco mientras que el menor no hacia nada mas que mirarlo fijamente sin parpadear
-Te quiero Ritsuka, te…
-¡BASTA!- grito alejándolo de su lado –Te… ¡TE dije que no quería oírlo! Te…- el mayor lo abrazo y lo giro para que lo observara ya que el menor se había volteado para no mirarlo a los ojos –Ritsuka yo…- no dijo nada mas y lo beso, el menor quiso soltarse pero algo dentro de el no lo dejo.
-Ya te dije que si no le crees a mis palabras tendrás que creerle a mis caricias- Dijo al momento que lo tomaba en brazos y lo llevaba a la cama
El luchador no dejo de besarlo y aprisionarlo entre sus brazos hasta que llegaron a la cama, ahí lo deposito, el sacrificio lo miraba fijo con sus hermosas iris amatistas, estupefacto, esperando los movimientos del castaño, este lo observo por un instante, realmente quería recordar este momento con lujo de detalle por siempre.
-So.. Soubi ¿Qué vas a hacer? ¿Quieres…- un tierno nerviosismo se presentaba tanto en su voz como en sus ojos y un sonrojo asomo al pensar lo que iba a decir- Hacerme perder mis orejas?
-Haré lo que sea por demostrarte que te amo, Ritsuka, tu dijiste que no le creías a mis palabras, entonces dime ¿Qué puedo hacer para que me creas?
El ojimatista se quedo pensando, de todo lo que el castaño pudo responder eso fue lo ultimo que se le ocurrió, realmente no sabia que decir, en verdad "Eso" seria lo único que demostraría su amor pero… el no quería perder sus orejas todavía… ¿o si?, y si así fuera, ¿Quería perderlas con Soubi?. No sabia que decir y realmente l mirada de Soubi no ayudaba mucho, el sentía como esas dagas zafiro entraban en su alma buscando la respuesta.
-Etto… yo… am… lo que… Sou… Soubi yo….- El luchador disfrutaba de esa imagen , adoraba ver como su niño se encontraba tan nervioso que ni siquiera podía coordinar las ideas mientras que sus mejillas se coloreaban cada vez mas.
-Ritsuka, te quedan dos opciones, pedirme que te demuestre mi amor o creerle a mis palabras, dime ¿Qué prefieres?- mientras esperaba la respuesta continuo besando el cuello del ojimatista.
-[¿Qué hago?, debo sacar estas dudas de mi corazón, pero… pero… ¿Qué hago? Lo quiero, lo se, pero… ¡AH! Si dejara de tocarme podría pensar mejor ¬¬'' pero… no quiero que pare]- mientras el menor pensaba, el mayor continuo llenándolo de besos, de pronto comenzó a mover sus manos por debajo de la polera del ojimatista, lo que provoco que este se estremeciera bajo suyo.
-Ritsuka… decídete luego o yo no respondo- dijo al momento que comenzaba lentamente a subir su polera
