Prólogo
—¡HEY BASTARDO-ARU!—Gritó la china a la persona que se encontraba recargada al otro lado de la reja—¡SE QUE ME ESTAS ESCUCHANDO PEDAZO DE MIERDA!—Okita Sougo ignoró por completo a la chica mientras se colocaba los audífonos de su preciada Kiku-Ichimonji Rx-78.
El disfrutaba ver su sufrir, de hecho el disfrutaba ver el sufrir de todos, pero más el de la china. Era como tener una dona con relleno de chocolate, diferente a las demás.
—Déjalo Kagura-chan, si le dejamos tranquilo así al menos saldremos de aquí —Dijo Shinpachi mientras se dejaba caer en el frío suelo dentro de la celda que los separaba de la libertad —Venga, mejor intentemos conciliar el sueño, seguro y mañana nos sueltan.
— ¡¿QUE MIERDAS HABLAS DE QUE MAÑANA NOS SUELTAN, PATSUAN!? ¡Si nos sueltan hoy estos bastardos!—Habló en el mayor nivel de histeria Sakata Gintoki demostrando orgullosamente que él había sido el tutor de Kagura, persona que le enseñó palabras como "mierda, bastardo"
—Lo siento Danna, pero Kondo-san me dijo que no los dejara salir hasta nuevo aviso. —Explicó el sádico quitándose uno de sus audífonos haciendo que Kagura se molestara más.
— ¿¡POR QUÉ SOLO ME IGNORAS A MI ASQUEROSO RENACUAJO!?—Sacó una de sus manos por el espacio que dejaban las barras y tomó a Okita del saco negro que identificaba a los del shinsengumi, restregándolo fuertemente contra el acero.
—Porque eres una china y yo no hablar chino—Contestó Okita hablando con torpeza intentando arremedar el idioma de Kagura.
— ¡Shinpachi, juro que en tu nombre que lo mato-aru!— Y antes de que pudiera restregarlo de nuevo contra las barras, el castaño se apartó, retrocediendo unos cuantos pasos. Le regaló una sonrisa de superioridad a la china, haciendo que esta se alterara aún más, al límite de comenzar a morder las barras de metal intentando destruir la distancia que había entre ambos.
— ¡Y yo juro en nombre de Patsuan matar a ese adicto a la mayonesa!—Acompañó Gintoki mientras pateaba las barras.
— ¡Hey por qué solo en mi nombre!
Tener al yorozuya frente a ti era un espectáculo mejor que los Oscar, no duraban ni 10 minutos en perder la calma, comenzando a hacer destrozos ya sea en su mismo hogar o por todo Kabuki-Cho; Razón por la cual yacían en la cárcel del shinsengumi en estos momentos.
Kagura se tomó los últimos residuos de la leche de fresa que Gintoki compró hace dos días y este como adulto que es, empezó a hacer su berrinche mundial donde aclamaba sus derechos de "adicto al azúcar" ocasionando una terrible lucha por todo Kabuki-Cho. Una pelea en donde hubo unas cuantas calles destrozadas, autos volteados y un Zura cantando rap (Sí, los desastres se aproximaban cuando Katsura cantaba rap)
El shinsengumi apareció y encarceló a todo el yorozuya, incluso a Shinpachi, quien intentaba por todos los medios calmar a sus compañeros.
—La verdad es divertido verlos desde aquí, creo que pediré horas extra este día —Y con esto, Okita Sougo se sentó frente a ellos, haciendo enfurecer todavía más a Kagura sin dejar atrás a Gintoki.
—Divertido será como va a estar tu cara cuando salga de aquí-aru. —El castaño se carcajeo ante las palabras de la china.
—Divertido es soñar contigo mientras te saco todas las tripas.
Shinpachi quien había permanecido tranquilo todo este tiempo se levantó en un segundo.
—No puedo permitir que amenaces así a Kagura-Chan. —Defendió con ojos intimidantes, sacando ese lado que pocas veces vemos de un personaje tan cliché.
—No te creas mucho solo por tener un trabajo, chiquillo. —espetó ahora Gintoki.
—Chicos...—Unas lagrimitas de felicidad se acumularon en los ojos de Kagura. Ella admiraba a sus compañeros del Yorozuya, dándolo todo por ella.
— ¿Qué tal si hacemos un trato Yorozuya? —Okita se quitó los audífonos y un inmenso silencio se hizo presente —Me dan a la china por medio mes y los dejo salir.
— ¿Crees que te dejaremos a Kagura por la libertad?
—No somos tan tontos para hacerle eso a Kagura-chan.
—Exacto, tú entiendes bien Patsuan.
—Son los mejores, Gin-chan, Shinpachi…
—Te la dejamos por un mes entero con moñito y todo. —Comentaron al unísono los dos hombres dentro de la celda, dejando a Kagura con la peor humillación de su vida.
Okita sonrió ante la respuesta e introdujo su mano derecha en el bolsillo trasero del pantalón, sacando un manojo de llaves. Abrió la celda y mientras Gintoki intentaba salir Kagura lo tomó de su cabello, alzándolo por los aires para terminar azotándolo contra el suelo.
Shinpachi intentó aprovechar que Kagura estaba intentando descargar toda su furia en Gintoki para salir, pero fue demasiado tarde, la china ya estaba detrás de él, pateando su costado con toda la fuerza posible haciendo estrellar al pobre Patsuan contra la pared más cercana, no olvidando mencionar que el impacto destrozo a las gafas.
— ¿Por qué te enojas tanto? ¿Tan malo es estar conmigo? Te daré todo el sukombu que pidas.
Kagura se sintió atraída por tal oferta y termino aceptando, segundos después se arrepintió pensando en lo sádico que era el chico, esto iba a ser un infierno. Había caído en la trampa del rey sádico.
