Capítulo II
Sor Granger
Hermione Granger es una chica común, nada hay en ella que me llame la atención, es más, me da asco. Siempre pavoneándose frente al resto como una santurrona, con sus dos perros falderos atrás, cararrajada y la comadreja, el trío me da pena.
Camina mirando hacia el suelo, y muchas veces murmura sola mientras está haciendo algo, como si estuviera repasando mentalmente las clases que tendremos en dos semanas más, creo que tiene tan poca vida que tiene que llenarla con libros y con materias; si no fuese una sabelotodo que levanta su mano en cada clase, no sería nadie, nadie ni siquiera notaría su presencia.
Se muerde el labio constantemente, aún no descifro por qué, pero lo hace bastante seguido, cuando habla, cuando duda, quizás cuando teme... quizás muerde su labio cada vez que se da cuenta que su vida es una basura. Lo muggle se le nota a leguas, el hedor de su sangre asquerosa infecta cada lugar al que va.
Después de observar el día de hoy cada uno de sus movimientos pienso que quizás lo que más me molesta de ella es su actitud de autosuficiencia, cómo si el mundo fuese un reto que ella fácilmente puede lograr, sola. Sí, es eso lo que más me molesta de ella, cuando camina es una santa perfecta, "sor Granger", sonríe a todos amablemente, sabe todas las preguntas en clases, es amiga de Potty-chico-maravilla, ayuda a los imbéciles que no tienen dedos de frente como Longbottom, toma su papel de prefecta tan a pecho que ella no rompe ninguna regla, tiene horarios que chequea constantemente... es como si su vida estuviese perfectamente calculada y nada pudiese salirse su estúpido esquema, que pena, creo que Granger no sabe lo que es vivir.
... Aunque ¿alguien acaso lo sabe, mi vida fue quizás tan calculada como la de Granger, sólo que no la calculé yo, sino mi padre, mi estirpe, mi apellido, porque soy un Malfoy. Draco Malfoy, y desde el momento en que nací mi destino ya estaba echado¿patético, me niego a pensarlo, prefiero evadirlo mientras pueda, a cada minuto que pueda, prefiero contener la respiración mientras alcance, que morir ahogado por todo. D.M.
Granger entraba al comedor a la hora exacta. Venía como de costumbre de la biblioteca, estaba preparando unos pergaminos que la profesora McGonagall les había pedido esta tarde.
Se acercó a su puesto de costumbre entre Harry y Ron y comenzó a charlar animada, por lo que parecía.
Esa era la escena que un chico de ojos grises observaba desde la otra esquina del Gran Comedor.
- ¿Observando a tu presa, querido? -preguntó seductoramente Parkinson ocupando el lugar vacío que había al lado de Draco Malfoy, éste se limitó a mirarla unos segundos y luego volvió a desviar su vista a la mesa de Gryffindor.
- No sé cómo pude aceptar tu reto - concluyó luego de un momento - soy un Malfoy, esa sangresucia será lejos lo más patético que he tocado en mi vida.
- Draco, créeme has hecho cosas peores, o tocado cosas peores, otra cosa es que no lo recuerdes... -comentó Pansy subiendo los ojos irónicamente.
- Pero a ella la he odiado desde que tengo memoria de este colegio.
- Quizás a ella la odies, pero a mi me deseas, y sé que harías cualquier cosa por mí ¿verdad Dragoncito? - dijo la morena haciendo pucheritos coquetos. Draco sólo rió, la verdad es que no sabía si había aceptado la apuesta por Pansy o por su orgullo propio, a Draco Malfoy ninguna mujer se le resistía, y eso, él mismo lo podía probar: con Hermione Granger, la inmaculada y santurrona amiga de Harry Potter.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Hermione suspiró, estaba recostada en un sillón en la sala de los prefectos junto al fuego, era otoño, pero ese día había sido especialmente frío, lo cual ameritaba una lectura ligera (Aritmancia avanzada nivel 4) y un café junto a la chimenea.
Le había costado bastante hacer callar a todos los alumnos de primer año y haberlos mandado todos a dormir, hasta que ya no quedase gente en la sala común que la pudiese ver escabullirse a la sala de los prefectos que nadie solía ocupar, nadie excepto ella, claro está.
Le había tomado especia cariño a esa sala, había sido algo así como su escondite desde quinto año cuando le informaron que era prefecta de Gryffindor... y pensar que éste era su último año en Hogwarts¡qué nostalgia, cuántas cosas habían pasado en el castillo, cuantos momentos, cuantos amigos, cuantas historias, de aventura de terror, de misterio... "pero nada de amor", pensó para sí misma. La verdad es que se podía decir que Hermione Granger era una soñadora-idealista compulsiva, había decidido a esperar hasta que llegase prácticamente un príncipe azul a sacarla de su letargo, claro que... ya se estaba aburriendo de la espera.
Ron se le había declarado en la madriguera este verano. Lo conocía desde siempre, hubo minutos incluso en que pensó que lo suyo era algo más que amistad, el chico sabía muchas cosas de ella y viceversa, quizás en este último tiempo ella lo conocía como nadie; sin embargo, había comprobado que lo que sentía por él no era amor, sino un profundo cariño casi de hermanos. ¡Pobre Ron, pensó para sí, le costó tanto decirle que la amaba, se puso extremadamente rojo, tanto que Hermione incluso pensó que podía llegar a explotar. La primera vez que lo dijo, fue tan rápido que no se le entendió nada, y luego ¡fue tan dulce, pero vamos, era Ron... y no, estaba segura de que él no era precisamente su príncipe azul.
Alguien entró a la habitación y Hermione se sobresaltó, y no era su príncipe azul quien entraba, sino...
- ¡Malfoy1 ¿Qué haces aquí? -interrogó la castaña dándose vuelta y acomodando su ropa arrugada por la posición en la que estaba¡que escándalo si Draco Malfoy veía algo más de lo prudente!.
Como supuso Draco, la chica estaba allí, sentada, leyendo un libro enorme, "aburridísimo" pensó Draco.
En todos estos años había entrado pocas veces a la sala de los prefectos, no le llamaba la atención una sala llena de sillones y de escritorios, con muchos libros esparcidos en varios estantes, decorada con los colores de las cuatro casas y con una gran y acogedora chimenea. La sola idea de encontrarse allí con un Hufflepuff o con un Gryffindor (sabiendo además quienes eran) lo repugnaba, por lo que rara vez visitó el lugar... aunque ahora, tenía otros propósitos, claro está.
- Por si no lo recordabas, también soy prefecto sabelotodo, creí que tenías más neuronas como para recordarlo... aunque, quizás tanto pelo te haya sobre colapsado la cabeza.
Hermione elevó la vista enfadada, sabía que no podía cruzar más de dos palabras amables con Malfoy.
- ¿Qué es lo que quieres? -preguntó finalmente de forma directa, ella no estaba dispuesta a salir de la cómoda habitación, además, era prácticamente la única que la usaba, así que el rubio, después de tantos años, casi ya había perdido su derecho a usarla.
- Eso no es de tu incumbencia, y... a propósito podrías ir saliendo del cuarto, pretendo tener una noche agradable y tú no estás en mis planes, aunque ... no sé si santurronería alcance a entender el mensaje...
Hermione desenfocó los ojos, eso si que no, no iba a permitir que Draco Malfoy llevase "amigas" a esa sala.
- ¿Por qué siempre tienes que ser tan morboso, Malfoy?
- ¿Por qué siempre tienes que ser tan mojigata?
- Mira, si quieres ir a acostarte con quien quieras de este colegio, hazlo, pero a mi no me molestes más por hoy, tengo deberes que hacer.
- ¿Qué deberes si acabamos de entrar¿los de la semana que viene, los del mes entrante o los deberes extra que le pediste a tus profesores, que patetética Granger, en la vida hay mucho más que deberes.
- ¿Ah sí¿Como qué, supongo que pasearme por las camas de la mitad del colegio no es mi opción, gracias - sentenció Hermione cortante¿quien se creía Draco Malfoy?
- No sabía que estuvieras pendiente de todos los secretos de del castillo -replicó Draco desafiante, que la chica estuviese al corriente de todas sus andanzas no le convenía.
- El problema es que no son secretos, Malfoy, todos saben qué clase de hombre eres
- Y¿qué clase de hombre soy? -preguntó Draco comenzando a acercarse a Hermione con las manos en los bolsillos y apoyándose en el respaldo de un sillón cercano al de la castaña, mirándola de frente, de modo seductor, evidentemente tratando de poner nerviosa a la Gryffindor.
- La clase de hombre que no vale la pena y que sólo hace perder el tiempo...como ahora - respondó Hermione bajando la vista ¡que Draco Malfoy la estuviese provocando!.
- Creo que estos minutos conmigo han sido lo único agradable en toda tu vida en Hogwarts - dijo Draco, conciente de que un mechón de su cabello caía rebelde sobre sus pálidos ojos, sabía quien era, sabía que eso volvía locas a todas, y Granger no iba a ser la excepción.
- ¿Por qué siempre eres tan ególatra, mira, allí va tu ego corriendo ¿por qué no vas a atraparlo y me dejas de una vez por todas tranquila? - Hermione se puso de pie, frente a frente al rubio, desafiante, si creía que esos ojos grises podían tener algún efecto sobre ella, se equivocaba, sabía con la clase de hombre que estaba tratando, y también sabía lo fuerte que era ella misma.
- Usualmente me piden que me quede... -murmuró levantando una ceja y provocativo.
Hermione bufó y se dio la vuelta, dándole la espalda al muchacho¡no podía creer lo insufrible que podía llegar a ser!
- Pero quizás tenga razón y te deje - continuó Draco- con una virgen frígida como tú no voy a llegar tener ninguna entretención esta noche, aunque quizás me pase a ver a alguna leoncita por tu sala común, no sabes lo salvajes que pueden llegar a ser.
- ¿Perdón¿Puedes repetir eso por favor? - que Draco Malfoy la llamase "virgen frígida" no lo iba a aguantar¿qué se creía, además ¿cómo sabía que era virgen¿acaso era de su incumbencia¡no¡al menos tenía la conciencia tranquila, no era como todas las chicas que se acostaban con cualquiera y que cambiaban de novio como si cambiasen de sábanas su cama; ¿para qué, pensaba que cada una de esas chicas se tiene que sentir increíblemente usada por los tipos con los que se acostaban¡cero respeto, sí, prefería lejos ser virgen que ser una promiscua, y el mejor ejemplo de promiscuidad se encontraba frente a sus ojos...
- ¿Qué parte, lo de virgen frígida o lo de entretenerme esta noche con una leona, porque creo que te sorprendió más lo segundo que lo primero, acéptalo Granger, nadie se quiere acostar contigo ni por pena - sabía que eso la iba a herir, y tampoco sabía por qué exactamente lo había dicho, la chica lo había provocado, estaba allí supuestamente para seducirla y llevársela pronto a la cama y de un momento a otro había perdido los estribos y se encontraba desafiando a la Gryffindor para ver cuánto podía soportar...
- Eso no es asunto tuyo, que yo sí quiera esperar y hacer de mi momento uno especial no es de tu incumbencia - Hermione quedó conforme con su comentario, quizás quedaría como una nerd santurrona, pero iba a dar en el blanco, dudaba seriamente que Malfoy alguna vez en su vida hubiese amado de verdad, no, para él todo se limitaba al sexo.
- Pero podría serlo- dijo Draco tentador, le molestaba tanto la "alta moral" de Hermione¡mentiras, estaba seguro de que nadie había tenido la molestia de haberla seducido para llevársela a la cama, tan patéticamente perfecta que nadie se le acercaba, y Ron que "la respetaba" según Pansy¡nada que ver, Ron tenía que ser gay, no había otra explicación para preferir a la sabelotodo antes de que a Pansy.
- ¡Eres insufrible! - bufó enfadada Hermione no encontrando una mejor palabra que lo describiese.
- Granger¿eres lesbiana? - preguntó Draco.
- ¿Perdón? - eso ya había sido la gota que rebalsó el vaso, en los pocos minutos que llevaban "hablando" DracoMalfoy la había insultado, pero llamarla lesbiana¿qué se creía? - ¿estás bromendo, verdad?
- Lo siento, creí percibir un dejo lesbiánico en tu forma de pensar
- Que yo no sea una promiscua como tu no quiere decir que me gusten las chicas, sólo... estoy esperando. Además, quiero un hombre que me respete - bufó Hermione. ¡Rayos¿por qué razón en el cielo estaba hablando estas cosas con Malfoy, ni siquiera se podía explicar a sí misma como la conversación había llegado a este punto.
- Pues te vas a quedar esperando toda tu vida si sigues ahí sentada con la nariz tras un libro, con ese pelo y esa ropa 2 tallas más grandes de lo que necesitas, es que acaso no tienes ni siquiera compasión por los espejos, Granger?
- Te voy a decir algo Malfoy y espero que te quede bien claro, tengo cosas más importantes que hacer que perder el tiempo contigo con tu egocentrismo, si tu quieres revolcarte con cuanta chica exista en este colegio, hazlo, espero que alguna vez aprendas la lección, y también espero que alguna vez te enamores de algo más que no sea tu reflejo en el espejo, aunque con tus neuronas... dudo que lo logres.
Hermione ya estaba lo suficientemente alterada como para squiera pensar en retomar su agradable descanso junto a la chimenea, Draco Malfoy la sacaba totalmente de quicio con su actitud egocéntrica y narcisista, sí existían otras maneras de pensar más que en sexo, aunque claramente el rubio y su corto entendimiento no alcanzaban a verlo. Estaba harta, tomó su libro y salió por el retrato de un arlequín que tocaba la flauta. Definitivamente no podía cruzar más de dos palabras con Malfoy sin que éste la exasperara.
Draco sonrió y miró hacia el cielo, su primer encuentro con la castaña no había sido como esperaba, pero aún así tenía una sonrisa triunfal en sus delgados labios.
- En un par de días más, cae.
Hola a todas, cómo están?
Bueno, no me he demorado mucho en subir el segundo capítulo así que no se puede alegar (de hecho, lo iba a subir ayer pero tuve problemas con la página y no puede!) , ví que habían varios reviews así que me decidí continuar con la historia, además yo misma quiero saber lo que pasa, evidentemente hay cambios con los personajes de la película y hay muchas ocsas que no irán, además, tengo que tratar de ser fiel a las personalidades de Draco y Hermione (aunque a ella me la he puesto más moralista, perdón!).
Ahora, quiero agradecer a: Harrymaniatica, DaniiBlack, Yuzuki Lisianthus, Embercita, Jos Black, Margara y Beautifly92 por sus reviews, de verdad son lo que me anima a seguir :o).
pd: a mi no me gustó en especial este capítulo, pero buueno, por favor compréndamne y discúlpenme, pero he andado bajoneada estos días y la inspiración anda escaza, perometo que el próximo va a ser mejor, aunque ya saben! Sin RR no hay próximo (jajja sí, chantaje emocional, pero les juro que es lo único que me da los ánimos para escribir).
Besos!
