Capitulo 2

"Un heredero"

Iori estaba sentado en su sillón negro mirando desde el enorme ventanal el jardín de afuera, pensando en lo que le dijo Chizuru, aun no estaba muy convencido de que esa muchacha podría ayudarlo ¿Cómo? Se comía la cabeza pensando si debía buscarla, pero era su única opción por el momento. Alguien toco la puerta de su despacho sacándolo de sus pensamientos.

—Pase.-contesto Iori secamente viendo a quien entraba.

Era su viejo mayordomo "Kenji" quien hizo una breve inclinación ante el pelirrojo.

— Señor. Todos han llegado, lo esperan en la sala.

Iori se levanto y miro a Kenji con amabilidad, cosa que no hacia con los demás pero solo Kenji podía ver al verdadero Iori Yagami, el que esta debajo de esa cascara llena de odio y hostilidad.

— Llego la hora. –el pelirrojo toco el hombro del viejo mayordomo. — Viejo amigo, agradezco que estés en estos momentos a mi lado.

— Siempre estaré presente mi señor.

Kenji sonrió complacido, aun recordaba cuando era tan solo un niño indefenso que caminaba solitario por los pasillos buscándolo, siempre curaba sus heridas las cuales les proporcionaba su padre pero Iori consideraba en su corazón a Kenji como padre, muchas veces se lo dijo.

Ambos llegaron a la sala antigua de la mansión, donde estaban reunida su familia, ese lugar era como el nucleo del Clan ya que fue testigo de muchos secretos e historias de la familia, como también batallas e incluso donde su ancestro hizo el pacto con Orochi, ese pacto de sangre que jamás tuvo que haberse realizado, donde todo su clan salieron perdiendo gracias a ese pacto estaban sus huellas en cada rincón del lugar.

Iori se dirigió a su sillón negro que lo esperaba y se sentó en su lugar, ese lugar que solo podían ocupar su líder, todo el grupo familiar giraron sus cabezas para verlo.

— Buenas noches. - sus ojos carmesí brillaban mirando con atención a cada uno de ellos quienes asintieron con respeto. — ¿quisiera saber el porque de esta reunión?

—Yo te lo diré. –dijo una voz entrando al lugar, todos voltearon a verlo con sorpresa.

—Fudo. –dijo Iori seriamente. —Te creía muerto.

—Ya ves que no primito. –sonrió hipócritamente.

— ¿Qué haces aquí, Fudo? Haz sido expulsado del Clan. –le recordó Andrew, el mas viejo de los Yagami, un hombre de pelo rojo que no pasaba de los cuarenta años.

— ¡Sigo siendo un Yagami! –exclamo con furia. —Debería ser yo la cabeza del Clan y no este mequetrefe que se cree dios.

En ese momento Iori se levanto como rayo y lo tomo del cuello estampándolo contra la pared.

— ¿Me estas desafiando? –le pregunto Iori con una voz temible, todos se levantaron preocupados, nadie trataba de detenerlo, sabían de lo que Iori Yagami podría llegar hacer, todos le temían y el único que lo enfrentaba del Clan era Fudo, su primo, un joven de 23 años muy parecido a Iori a diferencia que su cabello rojo lo peinaba hacia atrás dejando ver todo su rostro, Fudo es un año menor que Iori, siempre decía que el debió ser el líder, que el hubiera acabado con Kyo sin problemas, que el era el mejor pero a lo contrario de Iori el era considerado un demonio, su hobbie era matar sin escrúpulos y de la peor manera, no se sabe a cuantas almas mando al otro mundo.

—Si Iori, yo te desafío el liderazgo. –se deshizo de su agarre mirándolo con un puro odio, quería acabarlo, quería probarles a todos quien era el mas fuerte.

—Bien. – y con una sonrisa macabra Iori lo golpeo con fuerza en el rostro haciendo que su primo se estrellara contra el suelo, Fudo desde el suelo lo observo, odiaba la rapidez de su primo, odiaba que siempre estuviera un paso adelante antes que el, simplemente lo odio desde que nació ya que le arrebato su herencia de llevar las riendas del Clan y de las enseñanzas que solo a el se le proporciono. —Lárgate de aquí Fudo si no quietes morir.

—Te arrepentirás... –susurro escupiendo sangre en el piso y se levanto para enfrentarlo.

— ¡YA BASTA! –alzo la voz una mujer de cabello negro y ojos carmesí. —No deberíamos destruirnos entre nosotros cuando nuestro objetivo son los Kusanagi.

— Ami tiene razón Iori, los Kusanagi disfrutan plenamente sus vidas con la espera de un nuevo heredero mientras que nosotros cada día vamos desapareciendo. –dijo un hombre de unos treinta años llamado Wan.

— ¿Y que sugieres que haga? ¡YO NO TENGO LA CULPA QUE IMBECIL DE KYO SE NIEGUE A PELEEAR! –rugió Iori acercándose al hombre.

—Un nuevo heredero. –hablo Andrew, todos lo miraron con atención. —Asi es camaradas, nuestro líder debe tener su propio heredero, asi como su padre lo hizo... la generación de los Yagami debe prevalecer.

—Un heredero... eso es imposible, ninguna mujer se prestaría si es consciente del segundo efecto del pacto de sangre–le recordó Iori mirando a Andrew.

—Tienes razón, la Señora Natsuki que en paz descanse amaba a tu padre Iori y estaba al tanto de todo y aun asi acepto las consecuencias. –le dijo la mujer, Iori bajo un poco la vista, sabia muy bien el sacrificio que su madre hizo por el.

— ¿Y que pasaría si yo traigo a mi heredero mas rápido que Iori? –cuestiono Fudo y todos lo miraron con asombro. Andrew tomo la palabra respondiéndole.

—Si eso sucede, tomaras el liderazgo de nuestro clan hasta que tu heredero sea mayor de edad y ocupe su lugar, pero antes deberás vencer al actual. –Fudo sonrió satisfecho mirando a Iori.

—Antes lo mato. –apretó sus puños Iori. —NADIE me despojara de seguir siendo la cabeza del clan.

—nuestro líder deberá ser el mas fuerte y quien traiga a este mundo a un nuevo heredero. –termino diciendo el hombre, todos asintieron de acuerdo y comenzaron a salir de la sala, solo quedaron los primos que se miraban con un profundo odio.

—Despídete del trono Iori.

—Eso ya lo veremos imbécil.

Fudo se alejo de su primo riéndose a carcajadas como un psicópata, una risa muy parecida a la de Iori.

Continuara...