Capítulo 2 - Bienvenido a Konoha
«Diálogos y Pensamientos»
Pharos despertó acostado en una cama pero no se molestó en abrir los ojos, puesto que el olor a medicamentos y antibióticos le indicó que se encontraba en un hospital.
«Carajo, me siento peor que una pila de mierda. Lo que sea que haya hecho con el portal dimensional en el templo me debe haber lanzado a cualquier lugar del planeta. Tengo suerte de haber caído en un lugar con un hospital cerca.» Mientras pensaba en ello recordó detalles de los últimos momentos de consciencia. Un resplandor que impedía ver nada, haber caído en una ruta o en un camino que parecía ser circulado durante la tarde, unas puertas enormes y un símbolo que recordaba a una hoja. Ante este último recuerdo, abrió los ojos rápidamente y se levantó disparado, y se hubiera lanzado por la ventana, de no ser porque la iluminación del hospital le hizo recordar que sus ojos no se habían acostumbrado.
Después de que sus ojos se acostumbraron, pudo distinguir la típica habitación de hospital con paredes blancas y mobiliario blanco. Sin embargo, había algo que no encajaba en el lugar, o más bien varios. En primer lugar varias figuras vestidas con una especie de armadura gris, máscaras blancas con ciertas reminiscencias a animales, trajes y pantalones negros, junto con tantos o katanas a la espalda, mirándole fijamente y preparados con un kunai en mano. Y en segundo lugar, un hombre de unos 60 años, vestido en una túnica blanca, con un sombrero rojo con una esquina blanca y un kanji rojo que representa la palabra "fuego", con una ligera sonrisa, sentado en una silla delante de su cama de hospital.
«Veo que has despertado. ¿Cómo te sientes?» El Hokage preguntó con calidez, haciendo que Pharos se sorprendiera por un momento. ¿Qué Hokage permite a un extraño potencialmente peligroso hospedarse en la aldea después de haber aparecido de la nada y encima se "preocupa", por así decirlo, del bienestar de dicho desconocido, como para incluso venir en persona? «Sólo el Sandaime sería así.» Pharos rápidamente se dio cuenta de que el viaje ínter-dimensional salió horrendamente para el demonio. «Bueno, al menos estoy en el Universo Naruto, así que supongo que puedo disfrutar unas "vacaciones".»
«Honestamente, siento que me hubieran retorcido y estirado como si estuviera hecho de goma, para después ser succionado hacia una tormenta de arena y fuego y luego ser lanzado como un meteorito hacia el suelo y haberme hecho pedazos, si eso es posible.» El Hokage rió un poco al ver la cara del joven mago, que le recordaba a Kakashi Hatake después de haber cuidado a Naruto durante su primer cumpleaños. Cara de cansancio absoluto e intención asesina. Kakashi le dijo al Hokage que después de presentar su informe, no quería volver a hablar del asunto jamás en su vida. Por no decir que la misión subió al rango B, siendo originalmente de rango C.
«Bien, viendo que aún no te has recuperado del todo, te sugiero que descanses al menos unas horas más, hasta que te den el alta o decidas escaparte por la ventana como planeabas hacer hace un momento. De todos modos dejaré a un operativo ANBU a cargo de tu vigilancia, y una vez que estés recuperado, te llevará a mi oficina, quiero discutir ciertos asuntos contigo, en privado.» El Hokage cambió a un semblante serio, indicando la gravedad del asunto. «Carajo y doble carajo. Tenía que venir con una decena de kunais que son prácticamente iguales a los del Yondaime Hokage, y por si acaso un montón de rollos de papiro para sellar los monstruos del inframundo que esperaba encontrar en la cámara oculta.»
«Discúlpeme, pero ¿quién es usted? ¿Y dónde están mis ropas anteriores? Honestamente no me siento cómodo con la bata de hospital jejeje, si usted me entiende…» «Espero que no me hayan dejado sin mi túnica y capa especial, porque entonces voy a dejar la aldea ardiendo en las llamas del infierno.»
«Mi nombre es Hiruzen Sarutobi, Sandaime Hokage de Konohagakure no Sato, la aldea en la que te encuentras ahora. Como Hokage, soy el líder de la aldea. No te preocupes, tus ropas están sobre la otra cama de la habitación, junto con tus pertenencias personales. No te preocupes, lo único que hemos confiscado son los kunais. Más tarde te los devolveré. Aunque tengo una pregunta. ¿De qué material están hechos? Nunca antes he visto un material que condujera tan bien el chakra.» El Hokage esperaba echar algo de luz al asunto, aunque fuese una pregunta algo inquisidora. Pharos dudó por un momento pero le contestó.
«Están hechos de lo que yo llamo 'hierro meteórico'. No tengo idea de la composición exacta, sólo sé que utilicé un pedazo de metal medianamente grande que pude extraer de un meteorito que cayó a unos pocos kilómetros de un templo en el que vivía. Hasta ahora he podido notar que son extremadamente resistentes, mucho más que otros metales que conozco, son buenos conductores de energía y son bastante livianos, considerando las propiedades de resistencia y durabilidad de los mismos. Sin embargo son extremadamente resistentes al calor, por lo que me costó mucho trabajo forjarlos, además de requerir que el fuego tuviera temperaturas tan altas que simplemente tuve que trabajar con todo tipo de improvisaciones para evitar estar a menos de cinco metros del metal. Incluso después de la forja y todo el trabajo que hice, el único elemento que no conduce casi nada es el fuego, conduce bien cualquier otro elemento, no se oxida, no se corroe, es casi perfecto, en mi opinión al menos. También mi bastón de combate está hecho del mismo material, pero tiene además varios sellos especiales que mejoran su capacidad defensiva contra técnicas elementales de gran magnitud y puedo usarlos para crear barreras, aunque pueden ser algo agotadoras.» «Bien, espero que el Hokage esté contento, le revelé una buena cantidad de información sobre mis armas preferidas. Pensar que el día que los fabriqué dije que me iba a llevar el secreto a la tumba…»
El Hokage estaba sorprendido por la excelente calidad de las armas del desconocido. Era un excelente herrero, tuvo acceso a un material de calidad inconmensurable, y sus armas eran fácilmente superiores a las de los demás. «Vaya, es muy impresionante, pero ¿cómo puede un niño de unos cinco o seis años de edad ser un experto en armas y sellos?» La pregunta del Hokage sorprendió al mago, quien rápidamente pasó a moverse de la cama, quitándose las mantas de encima y mirando sus manos se dio cuenta de que ya no eran ligeramente ásperas y su cuerpo no tenía las cicatrices y marcas de quemaduras leves que debían haber quedado después de los experimentos del Hiraishin. Decidió que el cambio inesperado en su cuerpo podía ser problemático, y tendría que comprobar a fondo su capacidad de batalla y resistencia física antes de meterse en problemas tratando de reabrir el portal hacia el templo. Por el momento, decidió comprobar si podía mover bien su cuerpo, aunque no tuvo los resultados deseados, al menos el cuerpo respondía a los comandos dados, aunque fuera un poco lento y propenso a equivocaciones.
«Digamos que estuve experimentando con algo que básicamente me hizo migrar entre dimensiones, con algunas regresiones en mi cuerpo. Y así es como terminé delante de la puerta de la aldea.» Confesó Pharos, con algo de vergüenza. El Hokage se sorprendió un poco, pero considerando que los sellos del desconocido estaban implementados sobre kunais con la misma forma que las del difunto Rayo Amarillo de Konoha, era más que posible.
«Bueno, eso explica algunas cosas. Te esperaré en mi oficina cuando hayas salido del hospital. ¿Cuál es tu nombre?» Preguntó el anciano Hokage. Pharos dudó nuevamente, pero cómo nadie le conocía en este lugar, y la probabilidad de que alguien hubiera utilizado el portal dimensional en el templo era una en un millón, decidió decirle de todas formas.
«Mi nombre es Pharos, Hokage-sama. Le veré en su oficina una vez que haya salido de aquí, confío en su operativo ANBU para llevarme hasta allí. Por cierto, ¿qué día es hoy y cuantos tiempo ha pasado desde que estoy aquí?» El Hokage le contestó:
«Hoy es 9 de octubre, y han pasado unas 15 horas desde que te entraste al hospital. Nada serio realmente, cansancio algo severo, un par de golpes y un poco de polvo del camino. Recién son las 10 de la mañana, así que espero verte en mi oficina antes del final del día.» Pharos se sorprendió de que el calendario de este mundo y el suyo estuvieran sincronizados, pero decidió no darle demasiada vuelta. Supuso que tenía suficiente tiempo para descansar un poco más, vestirse e ir después del almuerzo a la oficina del Hokage.
«Hai, Hokage-sama, pretendo estar allí después del mediodía o a la media tarde. Gracias por su hospitalidad» El Hokage sonrió un poco, saludó y se fue, dejando un operativo ANBU a cargo del mago. Pharos mientras tanto decidió recostarse un poco y descansar hasta el almuerzo.
Pensó en los experimentos con el Hiraishin y que quizás podría trabajar en mejorarlo hasta el punto de poder aparecer en cualquier punto conocido por el usuario, pero para ello necesitaría crear una técnica nueva que sería mucho más compleja, y realmente no se encontraba con ganas de hacer algo así, menos teniendo en cuenta que el portal dimensional del templo podría bien servir para ese fin, aunque con algunas limitaciones.
Decidió leer un rollo de papiro que tenía información sobre magia de transporte, pero al final vaciló y decidió ejercitar el debilitado cuerpo de cinco años de edad que tendría que acostumbrarse a usar durante el tiempo que permaneciera en el mundo shinobi, aunque con cuidado y a paso lento. Rápidamente notó que su cuerpo si bien respondía con mejor precisión, su resistencia todavía no era suficiente. Sin embargo, le mantuvo ocupado hasta la hora del almuerzo.
«Me pregunto si la comida del hospital de Konoha es buena. Con los hospitales de mi mundo depende de a cuál vayas. Si eliges el estatal, la comida puede ser entre menos que aceptable y ligeramente buena. Si vas a una clínica privada, la comida siempre es entre buena y excelente.» Pharos decidió echarle un buen vistazo a la comida que la enfermera le trajo, buscó venenos y drogas de todo tipo, luego de convencerse de que podía comer tranquilo, decidió tomar los palillos «qué bueno que aprendí a comer con palillos cuando tuve que atender a ese amigo de Shimsu, que venía de Japón», y empezar a devorar el plato de ramen que tenía delante.
Se sorprendió porque era exquisito, y empezó a sospechar. La comida era demasiado buena para ser verdad, y venenos y drogas no parecía tener, así que creó varias teorías sobre ello. Pero todas fueron descartadas, hasta que escuchó a alguien decir en voz alta en el pasillo que le devolvieran su ramen especial de Ichiraku. Pharos cayó en la cuenta de que alguna de las enfermeras atrapó a un cierto Naruto Uzumaki y le quitó el ramen. Afortunadamente, le dieron dos tazones, así que se movió hacia la puerta con la mirada penetrante del ANBU oculto en la pared sobre la nuca, y la abrió. Buscó a un individuo de cabello rubio ligeramente enmarañado y en puntas con ojos azules y marcas de bigotes en las mejillas. Cuando lo encontró y lo vio gritándoles a las enfermeras del pasillo para que le devolvieran el ramen que había comprado, le llamó.
«¡Oye niño, tú el que grita por ramen, ven aquí!» El mencionado dirigió la mirada y se encontró con una mirada poco común para él, otra persona (un niño como él) le llamaba, pero no le miraba con odio o asco, le sonreía, aunque fuera ligeramente, sin intenciones ocultas. Por un momento se quedó mirando al desconocido, pero luego empezó a caminar lentamente hacia el pelirrojo, como esperando que se deshiciera en polvo, como si fuera una simple ilusión. Pero cuando llegó hasta la puerta de Pharos, el mago seguía allí, con una leve sonrisa, con sinceridad.
«Me parece que las enfermeras se confundieron y me dieron tu almuerzo, aún queda un tazón de ramen todavía caliente si quieres. ¿Quieres acompañarme?» Naruto no se lo creía, un niño desconocido le reconoció como una persona normal y trató de devolverle el tazón restante de ramen. Y por si no fuera suficiente no le molestaba que le acompañara. Sin saber cómo responder a la situación, simplemente asintió con la cabeza lentamente y con los ojos abiertos al límite de lo imposible. Pharos le tomó de la muñeca, y casi tironeó para llevarlo hacia la cama de hospital en la que estaba almorzando.
Naruto, ya habiendo superado el estupor y recuperado el control de su cuerpo, subió a la cama, se acomodó, dio gracias por la comida y comenzó a almorzar. Pharos decidió moverse hacia su túnica, extrajo una pequeña caja verde de uno de los bolsillos y extrajo un par de palillos para terminar de ingerir su tazón de ramen. Habiendo llevado ya parte del tazón vaciado antes de llamar a Naruto, y con la velocidad con la que Naruto tragaba el ramen, terminaron al mismo tiempo. El Jinchūriki decidió iniciar la conversación, sin importarle lo que dijeran las enfermeras que daban vueltas por el pasillo o la presencia del ANBU en la habitación.
«Gracias por el ramen, ¿Cuál es tu nombre?»
«Mi nombre es Pharos, ¿y el tuyo?»
«¡Uzumaki Naruto!» «¡No lo puedo creer, este chico no sólo me ve como una persona normal, me trata como tal y además me devuelve uno de mis tazones de ramen! Quizás se convierta en mi primer amigo. ¡Debe ser el mejor día de mi vida hasta ahora!» Mientras que por fuera Naruto sonreía libremente, por dentro explotaba de alegría y felicidad, algo que no había sentido durante mucho tiempo.
«Mucho gusto en conocerte, Naruto-san.» «Quién lo diría, mi primer día en este mundo y conozco a mi segundo personaje favorito, empiezo a dudar sobre querer volver al templo.»
«Por favor, sólo llámame Naruto. ¡Mucho gusto en conocerte a ti también Pharos! jajaja» Rió Naruto
«¿Qué es tan gracioso, Naruto?»
«Pues tu nombre, es algo raro jeje»
«Bueno, para serte sincero no soy de aquí, estaba probando unas ideas que tenía y digamos que terminé estrellándome delante de la puerta de la aldea, con un par de golpes y algo de cansancio. Eso me recuerda, debo ir a ver al Hokage, quiere algunas explicaciones por mi 'aparición' justo enfrente de la aldea. ¿Y tú qué haces en el hospital? A mi me parece que no tienes nada que curarte aquí…» Preguntó el mago, que se fue a un pequeño vestidor y se colocó sus ropas (que por suerte se acomodaron a su tamaño, por alguna casualidad durante el cambio dimensional), colocó su Bō a la espalda, quedándole excesivamente grande, decidió aplicar su magia para hacerlo más pequeño, pero en vez de magia, usó chakra, para su sorpresa «Posiblemente en esta dimensión, cada vez que trato de usar mi magia, sale algún jutsu o solamente chakra. Afortunadamente, parece que el bastón actuó de la manera que quería.»
«Err, bueno, me di un par de golpes así que Jiji me dijo que me fuera al hospital… a pesar de que me siento bien…» respondió Naruto, molesto.
Ya ajustado a su pequeño cuerpo, el mago terminó de colocarse la capa, ordenó un poco su cama de hospital y desechó los tazones vacíos del ramen. Vio que Naruto estaba algo indeciso sobre qué hacer, así que decidió sonreír un poco y preguntarle:
«Oye Naruto, quieres ayudarme a ir a la oficina del Hokage? El operativo ANBU tiene esa función, pero preferiría ir con alguien más, si no te molesta.»
Naruto aprovechó y sin vacilaciones le respondió «¡Por supuesto! ¡Quiero ir a visitar al viejo!»
«¡Vamos entonces!»
Salieron del hospital, después de haber informado a las enfermeras, acompañados del ANBU. Puesto que Naruto iba corriendo y a los saltos, Pharos le siguió la corriente y llegaron rápidamente a la Torre Hokage. Subieron las escaleras con la misma velocidad hasta llegar a una puerta. Naruto, sin esperar más, abrió la puerta de golpe, para encontrarse con los tres compañeros de equipo sobrevivientes del Hokage, ellos eran Danzo Shimura, Homura Mitokado y Koharu Utatane. Estos tres lanzando una mirada fría y de desaprobación al pequeño rubio, quien casi retrocede por el miedo, de no ser por la mano que sintió apoyarse en su hombro derecho, perteneciente a Pharos.
«Oye Naruto, la próxima vez no me dejes tan atrás, OK? Casi me pierdo entre la gente y los pasillos y oficinas.» Viendo el ligero temor del contenedor de Kurama, observó hacia la habitación y encontró la razón. Los tres consejeros estaban dirigiendo su intención asesina (al menos todo la intención asesina que podían emitir a su edad) y sus miradas frías directamente hacia Naruto, por lo que Pharos decidió contraatacar con su propia intención asesina hacia los consejeros, emitiendo al mismo tiempo un pulso de energía que rápidamente calmó a Naruto. Mientras que Naruto se dejaba llevar por el pulso de energía pacífica y se tranquilizaba, los consejeros recibieron la enorme intención asesina proveniente del desconocido y rápidamente dieron un paso atrás, excepto Danzo, que simplemente entrecerró el ojo.
Pharos entretanto notó una característica extraña de la energía de Naruto, pareciera que existieran múltiples personalidades y chakras coexistiendo al mismo tiempo, cada una con sus propias emociones, pero decidió que investigaría ese detalle más tarde. El Hokage observaba la situación tranquilamente desde su asiento, casi con diversión. Pero decidió parar el concurso de miradas aclarando la garganta.
«Homura, Koharu, Danzo, les tengo que pedir que dejemos este asunto para más tarde. Tengo que atender a mis dos invitados recién llegados. Los veré en la reunión del concejo.» Dicho esto, los susodichos se retiraron con una ligera reverencia y marcharon hacia la puerta, sin evitar Danzo hacer una última observación sobre el mago. No creía que un niño que ni siquiera estaba en edad de entrar a la academia podía emitir una intención asesina tan poderosa y perfectamente dirigida y al mismo tiempo emitir un pulso de energía capaz de calmar el miedo de alguien. Tendría que poner algunos ANBU de Raíz a investigar todo lo posible sobre el mocoso y ver si podía sacar algo útil de ello.
«Hokage-sama, he venido para tener la charla que me solicitó, pero supongo que podemos hacer algo de tiempo para Naruto.» El Hokage dirigió una sonrisa a ambos, y luego se enfocó en Naruto.
«Hola Naruto-kun, Pharos-kun. Veo que ambos salieron del hospital al mismo tiempo. Pharos, espero que la comida no haya sido tan mala como Naruto suele decir.» dijo el Hokage con algo de risa. Pharos rió un poco también y con Naruto procedió a explicarle todo el incidente del ramen en el hospital. Después de un poco de risa, Hiruzen decidió que era hora de hablar sobre lo ocurrido el día anterior.
«Bien, veo que tuvieron una mañana divertida. Naruto, tendré que pedirte que te retires porque tengo que hablar con Pharos sobre su llegada inesperada y el agujero que dejó delante de la puerta de la aldea. Puedes esperar en el pasillo hasta que termine con Pharos, puede que necesite a alguien que le muestre la aldea.» Dijo el Sandaime con una pequeña sonrisa. Naruto hizo un pequeño berrinche, pero le dio un abrazo a Hiruzen y decidió esperar en el pasillo.
Una vez que estuvieron solos, el Hokage dio la señal a los ANBU para que se retiraran y activó los sellos de privacidad. Pharos, viendo que la ubicación era segura, tomó asiento delante del anciano.
«Bien, creo que sabes por qué estás aquí. Así que por qué no me explicas cómo apareciste delante de la aldea y dejaste un cráter en el proceso.» Pharos consideró por un momento que debería contarle a Hiruzen y qué cosas debería ocultar o disfrazar. Después de pensarlo un poco más decidió comenzar.
«Hokage-sama, originalmente yo no soy de este mundo, posiblemente ni siquiera de esta dimensión del universo. Originalmente mi vivienda se ubica en un templo de miles de años de antigüedad rodeado de desiertos, en otra dimensión. Dicho templo guarda todo tipo de secretos del pasado, desde simples biografías hasta poderes más allá de la comprensión humana.
Yo soy el cuidador de ese templo, puesto que soy el único que conoce su ubicación, las formas de acceso y las medidas de seguridad para entrar dentro del complejo y poder acceder a los artefactos y conocimientos allí almacenados. Estuve bajo el cuidado del anterior guardián del templo durante los primeros cinco años, un anciano simpático llamado Shimsu y que quería como si fuera mi propio abuelo. Posteriormente estuve otros tres años cuidando el lugar, hasta que ocurrió el "incidente" que me trajo aquí.
Una pequeña prueba de un artefacto que pensaba investigar para ver su utilidad en el futuro. Sin embargo, la cámara en la que se alojaba el artefacto era muy antigua, por lo que cuando la energía utilizada por el mismo empezó a crecer, empezaron a caerme pedazos de escombros y arena del techo, impidiéndome concentrarme y provocando que en vez de ir a la dimensión que quería ir, terminara a las puertas de la aldea. Discúlpeme por el cráter en el camino, Sandaime-sama, pero no esperaba caer como un meteorito.» Explicó Pharos. El Hokage consideró todo lo que le había dicho, y no encontrando nada demasiado raro o sospechoso, y viendo que el lenguaje corporal del pelirrojo indicaba sinceridad, se movió a la siguiente pregunta. Sacó los kunais de tres puntas fabricados por el mago y procedió a cuestionar lo que tenía en mente.
«Dime, Pharos, estos kunais son muy similares a los que usaba nuestro difunto Yondaime Hokage. ¿Por qué has utilizado esta forma particular al momento de crearlos, y para qué son los sellos que tienen colocados?» El mago se vio atrapado, no esperaba que le preguntara específicamente eso. Pero rápidamente encontró algo con que tapar el problema, al menos de momento.
«Bueno, la forma de los kunais es así debido a que están basados en una forma algo estilizada de unas espadas cortas que se usaban para combates de demostración o ceremoniales algunos miles de años antes de mi tiempo. Con respecto a los sellos que les he colocado… son el resultado de una larga investigación para crear un método de transporte rápido y efectivo, basado en la apertura de agujeros de gusano y otros principios de funcionamiento del espacio-tiempo. Básicamente, el usuario puede "aterrizar" en cualquiera de los sellos, sin importar que tan cerca o lejos estén, en un instante.
El desarrollo de esta técnica me llevó casi 11 meses de trabajo continuo, lectura e investigación del funcionamiento del universo y las dimensiones espacio-temporales, y un montón de quemaduras y cortes por todo el cuerpo. Después de haber terminado la técnica con éxito, decidí mejorarla para poder "aterrizar" en cualquier punto, independientemente de la existencia de un sello. Lo que me llevó a probar el artefacto que me lanzó como un cometa a las puertas de la aldea.» Finalizó Pharos. El Hokage analizó todo y afortunadamente para el mago no pidió más detalles. Así que decidió cerrar el tema y proseguir con su estancia en la aldea.
«Bien, Pharos, creo que no hay problema según lo que me has contado. Así que te devuelvo tus kunais. ¿Planeas quedarte en la aldea mucho tiempo o simplemente terminarás de solucionar tu problema e intentarás volver por tu cuenta?» El mago analizó las opciones.
«Hokage-sama, desearía quedarme en la aldea por tiempo indefinido, si es posible, quisiera disfrutar de unas "vacaciones" por así decirlo, y ofrecerme al servicio de la aldea, pasar algún tiempo con Naruto quizás. Es probable que poder recrear una técnica que me permita volver a mi dimensión sea muy difícil y tenga que esperar años o décadas, o puede que sencillamente sea imposible. Así que pienso disfrutar del tiempo que tenga aquí, también entrenar un poco y ofrecerme a ayudar a la aldea hasta ese entonces.» El Hokage se quedó levemente sorprendido por la respuesta del mago, pero le agradó mucho que quisiera pasar tiempo con Naruto y que quisiera ayudar a la aldea hasta su partida. Sin darle más vueltas, tomó unos papeles de uno de los cajones de su escritorio, los comenzó a rellenar y estampó el sello del Hokage. Dejó dichos formularios en una pila separada y se dirigió a Pharos.
«Muy bien, tienes permitida la residencia en Konoha. Ven por la tarde a buscar las llaves de tu departamento. Naruto puede guiarte por la aldea. Puesto que eres un ciudadano de Konoha a partir de ahora, ya no tendrás un operativo ANBU siguiéndote a todos lados. Sin embargo, debo advertirte de algo, Naruto tiene la mala suerte de que la aldea lo detesta por algo que no es y de lo que no puede hacer nada. Mucha gente ignorante lo odia abiertamente y otros simplemente actúan como si no existiera. Así que debes de andar cuidando de ti y de Naruto mientras caminen por la aldea. Te pido que no lo juzgues precipitadamente.»
«Eso explica porque la energía de Naruto está desequilibrada, siento en el dos chakras con mucha carga emocional, el de él mismo, que tiene cierta carga de tristeza, pero a la vez es increíblemente puro y sin el más mínimo rastro de odio; y otro más, cargado de ira y odio, pero a la vez cargado de remordimientos. Además sentí perfectamente las emociones frías de esas tres personas que estaban aquí cuando llegamos, todas dirigidas hacia Naruto. Seguiré su consejo, Hokage-sama. Gracias por su tiempo.» Con esto, Pharos se dio la vuelta y salió de la oficina, dejando a Sarutobi ligeramente sorprendido y contento.
