Bueno subi esto más rapido de lo que pense, no se preocupen las demás las actualizare pronto, de hecho ya tengo escrito un capitulo de "Kawai maid-kun", otro de "Eh de la mafia yo", y voy a la mitad del de "Dame-tsuna o Vongola Decimo" y sobre la traducción de la segunda parte de "El cielo de las lagrimas" bueno ese tendran que esperar más porque se me borro el archivo y ya lo había terminado, y bueno las otras historias las subire dentro de una semana, porque bueno eso los tengo en mi memoria, la cual esta en casa de mi abuela.
Lily: Bueno ya para no aburrir eh aqui la continuación.
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn no le pertenece a Fannyneko-chan
es propiedad de Amano-san
Hibari Kyoya
Había pasado un mes desde tu transferencia y por alguna extraña razón te volviste, por así decirlo amiga de Chrome y los demás, al principio te molestaba que te siguieran, pero después de un tiempo les encontraste interesantes eh incluso no tan idiotas como pensabas, aunque a veces hartaban tu paciencia y terminabas desquitándote con el pobre castaño o algún estúpido que se cruzara en tu camino, con quien mejor te llevabas era con chrome y Hana, esta última parecía que te entendía porque no hablaba de estupideces como las demás chicas, y chrome, bueno detrás de la apariencia de niña inocente se encontraba una sádica chica. Para acabarla, por así decirlo, por alguna razón más extraña terminaste siendo la secretaria del comité disciplinario y entablaste una relación amigos-enemigos, con el idiota de las tonfas, como solías decirle, y por más que odiaras aceptarlo te era agradable estar con esas personas.
Herbívora.-Te llamo Hibari.-Prepárame un té.-Te ordeno mientras revisaba algunos papeles de su escritorio.
No soy tu criada, prepáralo tú mismo.-Le contestaste ignorando su orden mientras seguías haciendo tu trabajo, revisar más papeles que misteriosamente incrementaron desde tu llegada.
Eres una herbívora y yo soy tu jefe así que hazlo.-Te ordeno conteniendo su ira asesina.
…No…-volviste a responderle, haciéndole enojar y antes de que te volviera a ordenar te paraste del sillón de cuero en el que estabas, tomaste los papeles y se los dejaste en el escritorio.-eh terminado así que me marcho, y prepárate tú mismo el té no seas flojo hibari-baka.-dijiste mientras te retirabas y sobabas tu cuello, realmente querías ir a casa a descansar, habías estado desde hace horas trabajando y ya casi anochecía, sin mencionar que no habías comido nada más que una barrita que te regalo Chrome.-tengo ganas de hamburguesa.-Pensaste tomando el pomo de la puerta por un par de segundos para después esquivar ágilmente una tonfa que se dirigía hacia ti.
A donde crees que vas herbívora.-te hablo amenazante.-Por desobedecer mis órdenes te morderé hasta la muerte.-volvió a decir mientras se abalanzaba contra ti.
Rápidamente sacaste debajo de tu falda tu fiable arma, una especie de pequeña barra metálica que se podía alargar al apretar un simple botón, deteniendo así el ataque que te iba dirigido.
Moh, hibari-baka no tengo ganas de pelear, ya es tarde, tengo hambre.-empezaste a hablar mientras esquivabas y contraatacabas.- y quiero comer hamburguesas.-finalizaste, no esperando que el azabache se detuviera, sorprendentemente se detuvo guardando sus tonfas.-que rayos pasa.-te dijiste mentalmente, hibari kyoya el sádico de las peleas se detenía en medio de una batalla, quedaste en un leve shock mientras el prefecto pasaba de ti y abría la puerta.
Que rayos esperas herbívora.-Te dijo haciéndote despertar.
Creo que después de todo es humano y también le dio hambre.-Fue tu resolución mientras salías de la oficina y emprendías tu camino a casa.
Porque rayos me sigues.-Pronunciaste mientras seguías caminando, y nuevamente no obtuviste respuesta, decidiste ignorarlo seguro su casa quedaba por la tuya y él no te seguía.- Ah bueno.-Murmuraste vencida. Mientras que a una considerable distancia, medio metro, detrás de ti caminaba el azabache en silencio.
Bueno por lo menos ya no tendré que soportar su presencia.-te dijiste mientras sacabas la llave de tu casa y abrías la puerta y cerrabas detrás de ti, solo para escuchar un pequeño golpe, volteaste y ahí detrás de tu puerta se encontraba un golpeado hibari sobándose la nariz. Te le quedaste viendo a sus ojos un par de segundo para después gritar.-Que demonios crees que haces entrando a mi casa Hibari-baka.
Cállate herbívora, dijiste que comerías hamburguesas y como soy tu jefe debes alimentarme.-Te respondió mientras cerraba la puerta y pasaba nuevamente de ti.
Qué clase de estúpida lógica es esa.-Gritaste en tu mente.- Tranquilízate, solo dale una maldita hamburguesa y haz que se largue.-te dijiste mientras avanzabas a la cocina, en la cual ya se encontraba hibari esperando su hamburguesa.
Tardare un poco en hacerlas, lárgate a ver televisión.-Le dijiste recibiendo un simple bufido como contestación, una vez que se fue a la sala te dirigiste a tu alcoba a cambiarte el uniforme por un short negro y una blusa blanca de tirantes junto con unas pantuflas de pájaro amarillo que por alguna extraña razón te recordaba a la mascota del azabache, cuando terminaste de cambiarte te dirigiste a preparar las hamburguesas y como la sala tenía vista a la cocina pudiste observar a un entretenido hibari viendo televisión.-Tch, se comporta como si fuera su casa.-murmuraste mientras seguías preparando lo que sería su cena.
Un par de minutos después se encontraban cenando, pero no en el comedor, ya que empezó un programa que tanto tu como hibari gustaban y se quedaron cenando en la sala, tu por alguna extraña razón volteaste tu vista al azabache impactándote por lo que veías, ahí frente a ti, hibari, el idiota de las tonfas, el demonio de Namimori, él sádico prefecto, estaba sonriendo como niño pequeño, te frotaste los ojos creyendo que era una ilusión, pero no era completamente real lentamente sacaste tu teléfono y cuando estabas a punto de seleccionar la opción de cámara hibari volteo a verte regresando a su cara habitual,-rayos.-maldijiste, sin embargo su habitual ceño fruncido duro poco, ya que de un momento a otro empezó a examinarte de arriba abajo, claro el azabache se acababa de dar cuenta que te habías cambiado de ropa, sin embargo su mirada te causaba un poco de nerviosismo.-¿Qué?-exclamaste ya harta de su mirada, pero no obtuviste respuesta alguna de parte de él, solo regreso su mirada al televisor.
Parecía que Dios te odiaba, cuando por fin lograste que se quisiera largar de tu casa, ya que después de terminar de cenar quiso seguir viendo televisión, una lluvia empezó, claro que tú lo hubieras mandado a su casa no importara si se empapaba, pero cuando ibas a hacerlo recordaste al hibari sonriente y algo dentro de ti no pudo resistir esa ternura, fue como cuando estabas lista para golpear a tsuna pero su cara de cachorro abandonado te hizo arrepentirte y mejor te fuiste a pelear con hibari.
Mierda, porque tuve que ver eso.-Te maldijiste mentalmente
Ah Hibari no parecía importarle la lluvia y estaba listo para irse, quizás lo dejarías irse, de todos modos a ti que te importaba, pero de repente una fugaz imagen cruzo por tu mente. Hibari con orejas y cola de gato, dentro de una caja de cartón, empapado por la lluvia y con un letrero que decía adóptenme.
Me hace mal juntarme con kyoko.-murmuraste mientras tomabas la muñeca de hibari eh impedías que se marchara, dicha acción hizo que este te volteara a verte confundido.-Si enfermas y mueres tendré que hacer todo tu trabajo.-pusiste de excusa.- puedes quedarte aquí por hoy, después de todo vivo sola.
Dejaste a un confundido hibari en la sala mientras te dirigías a tu habitación, para después regresar con una pijama color morada y con un pequeño canario en la camisa, la habías comprado para regalársela a tu padre, pero total comprabas otra y listo.-Ponte esto.-Le ordenaste entregándole la ropa.
No me ordenes herbívora,-te contesto tomando la ropa.
O lo haces, o tu uniforme se arruga.-le contestaste haciéndole pensar.
Solo lo hago por mi uniforme.-murmuro Hibari.-Donde está el baño
Al fondo a la derecha.-Contestaste triunfante, cuando hibari finalmente salió tú te encontrabas en la sala con un par de cobijas y una almohada,-Ah, ya acabaste.-volteaste a verlo, -la pijama realmente le sienta bien-pensaste,-en que rayos pienso.-te regañaste mentalmente.
Que es eso.-Te pregunto señalando a la improvisada cama,
Un sillón con un par de cobijas y una almohada.-le contestaste rápidamente.
Eso lo se.-Te contesto un tanto enojado,-pregunto por qué.
Porque solo hay una cama.-contestaste, y de repente una idea cruzo tu cabeza.-O es que acaso eres un pervertido y querías que durmiéramos juntos.- le insinuaste pícaramente, al parecer el juntarte con el otro cabeza de piña, entiéndase mukuro, te afectaba, pero te daba muy buenas ideas para molestar a la "alondra" como piña-san le llamaba.
...no…-respondió después de unos segundos.
Aja, como digas.-seguiste.-bueno es tarde y mañana tengo que despertar temprano por culpa de alguien, así que buenas noches.-dijiste mientras te dirigías al sillón y hibari te observaba extrañado.- el cuarto esta una puerta antes que el baño.-hablaste corriéndolo, pensabas dejarle la cama al azabache, lo conocías y sabías muy bien que era un tanto vanidoso y de seguro no aceptaba otra cosa más que dormir en la cama.
Te recostaste y aplaudiste dos veces para apagar las luces de la sala.-Largo.-Pronunciaste al observar que el prefecto seguía ahí.
Realmente eres una estúpida herbívora.-le escuchaste decir, ibas a reclamarle cuando sentiste unos brazos tomarte y cargarte al estilo novia.
H-hey, que haces bájame.-Reclamaste mientras intentabas zafarte, cosa que fue inútil ya que te tenía muy bien agarrada.-Sueltame, Hibari-baka.-gritaste.
Muy bien.-Te contesto mientras te dejaba caer sobre la cama.
Qué diablos crees que haces.-Gritaste enojada y un poco sonrojada.
Llevarte a donde perteneces.-Te contesto, volteando a otro lado.
Pero…-intentaste hablar.
No me importa dormir en el sillón.-Te interrumpió, sorprendiéndote, Hibari estaba a punto de salir de la habitación cuando hablaste.
En ese caso no me importa compartir la cama.-Susurraste lo suficientemente fuerte para ser escuchada y sonrojarte unos segundos después.- Eh, quiero decir, la cama es amplia…-empezaste señalando el espacio.- Lo que quiero decir es… bueno haz lo que quieras.-Exclamaste mientras te cubrías con las cobijas, poco después sentiste un peso al lado opuesto de la cama y caíste rendida a los brazos de Morfeo.
Suave y calientito.-murmuraste apegándote más a "tu almohada".-hmm, huele bien, como a hibari.-volviste a murmurar acomodándote mejor.- Espera Hibari.-Exclamaste abriendo tus ojos, notando que "tu almohada" se trataba del bien formado pecho de hibari en el cual te encontrabas acurrucada, además unos brazos rodeaban tu cintura apegándote más al azabache, te sonrojaste monumentalmente eh intentaste zafarte antes de que hibari despertara, lo hiciste lo más rápido posible, pero no fue suficiente ya que al intentar moverte el azabache despertó mirándote con duda.- …Buenos días…emm, puedes….- pronunciaste señalando sus brazos haciendo que el chico se diera cuenta de la posición en la que se encontraban y te soltara rápidamente.
Que crees que haces herbívora.-Exclamo levantándose de la cama.
Eso debería preguntar yo, hibari-baka.-Respondiste mientras tu cara regresaba a su tono natural.
….-Hibari se quedó en silencio y te miro firmemente a tus ojos (color) para después exclamar ambos al mismo tiempo.- Nadie sabrá nada.-decidieron dejarlo de lado y seguir normalmente, no contando que un hombre apuesto de patillas rizadas les observaba.
To be continued...
Si conocen los jóvenes titanes imagínense que es la barra de metal que usa robín.
Si, en este fic Reborn es adulto.
