Capitulo 2

Los recuerdos de aquel día.

El jardín de atrás de la casa no era lo que se podía llamar admirable. Las hojas secas estaban tiradas en el suelo siendo arrastradas por el viento helado que chocaba en la piel desnuda de Hermione haciendo que sus pelos se enrizaran. Robert mantenía la mano en su cintura conduciéndola hasta un rincón alejado iluminado por la débil luz de la luna.

Hermione estaba junto a un rosal miró a Robert, que le sonreía dulcemente, El rostro de porcelana llamó la atención de sus ojos. Sus manos permanecían en la cintura acercándola cada vez más a su cuerpo sin que ella se diese cuenta de la delicadeza de su toque.

Los ojos de Hermione viajaron por el rostro de el hasta llegar a su boca roja , húmeda y llamativa.

"Contrólate Hermione"

Trato de decirse a ella misma mirando la cara angelical que Robert tenía.

Cerró los ojos rápidamente y recordó , por mas que no le gustase hacerlo, lo que él le había dicho antes. Con ese recuerdo en su mente ella colocó sus manos en el pecho de Robert y se alejó lentamente tratando de entender por qué le resultaba tan difícil hacer eso.

-¿Qué quieres Robert?- Preguntó mordiéndose el labio.

-A ti.

La palabra llegó a su estómago como un bloque de hielo. Era difícil resistirse a sus ojos. Tuvo que luchar para apartar la mirada y fijarla en la rosa marchita a su lado.

¿Por qué era tan guapo?

Unos ojos tan claros que se aproximaban a un tono dorado como el reflejo que la luz solar deja en el agua cuando se encontraban. La boca llamativa, roja como si acabara de comer una deliciosa fresa cuyo sabor de sus labios son iguales a ese delicioso manjar.

Una leve sonrisa surgía

Su piel le atrae.

Su olor la embriaga

Incluso después de todo , era difícil resistirse a él, a su encanto.

-He cambiado de opinión-Dijo sin mirarlo tratando de resistir la tentación de envolver su cuerpo con los brazos apretándolo y no dejarlo ir.

-Aun no he visto tus dotes femeninas.

Sus dedos subieron por sus costillas a través de su regazo dejándola con dificultad para respirar. Subió por su cuello trazando las líneas perfectas de su cara pasando por encima de sus labios entreabiertos.

"Te lo prometiste a ti misma"

El deseo estar mas cerca fue aun mayor que las insinuaciones de las palabras pronunciadas por los labios que ahora estaban tan cercanos a los suyos.

Robert fue su primer novio. Se habían conocido en una reunión de la Orden en su quinto año. Un año mayor que ella y con mas experiencia, de inmediato quedó encantado con los ojos de la bella Gryffindor. Conversaban sobre todo, hasta que un día él rompió la barrera entre ellos y se besaron bajo un árbol, a la luz de la luna que iluminaba el parque donde se encontraban.

A partir de ahí comenzaron a salir. Pero Robert cansado de la vida de novios responsables, intentó algo más. Hermione le gustaba sus roces, besos y caricias. Era tan bueno, no había necesidad de algo más, pero Robert quería más, él no lo entendía. Así que un hermoso día soleado hizo lo que ella nunca se imaginó que él intentaría.

Los dos estaban en el cuarto de Hermione, en la cuartel de la Orden, leyendo un libro acostados en la cama, sus manos estaban entrelazadas. Ella leía en voz alta mientras él, que no prestaba atención, enrollaba su cabello con el dedo mirando para su rostro de muñeca y su boca rosada.

Él besó su rostro haciendo que ella sonriera levemente, pero sin detener la lectura. Los labios descendieron por su cuello y sus manos acariciaban su espalda. Ella tranquilamente le pidió a que se detuviera, pero sus manos calientes ya estaban por dentro de su blusa y subía por su espalda acariciando su piel llegando hasta el cierre de su sujetador.

Él lo abrió.

Ella volvió a decir que no y la beso tan ardientemente que se le olvidó incluso las palabras que estaban en su lengua, que en este momento estaba bailando con la de él.

La acostó en la cama y se puso encima de ella.

Tenía las manos subiendo por su barriga.

Ella detuvo el beso y pidió que parara.

No se detuvo.

"Se que quieres-"Le dijo al oído

"Entregate a mi"

Pidió.

"No-Le dijo ella intentando alejarlo. Pero su cuerpo pesaba mucho para sus finos brazos, su varita estaba encima de la mesa de la habitación."

Su mano seguía subiendo, encontrado un camino entre sus pechos dentro del sujetador.

Tocó aquella región tan suave, nunca antes explorada y ahora conquistada por la fuerza. Le apretó.

Gritó pidiendo que parara.

Pero no paro de subir la camisa hasta que la belleza escondida fue revelada ante sus ojos.

Un pecho apareció allí y lo besó.

Ella lo golpeó.

"Robert, no!"

Fue empujado al otro lado de la cama mientras que Hermione se encogía y lloraba tratando de conseguir la blusa y esconder lo que nunca debería haber sido mostrado mucho menos tocado o besado. Robert se acercó otra vez tocando la boca en su oído. Las palabras aún permanecían frescas en su memoria.

"Ningún hombre quiere tu inteligencia"

-Ya te mostré todos mis dotes, que tu no mereces ni conocer Robert- Dijo por fin alejándose al a vez que se giraba dándole la espalda.

Hermione se frotaba los brazos mientras caminaba para el lado contrario del que había venido y abría la puerta de la cocina vacía, probablemente estaban todos en la sala aún divirtiéndose, ella quería ir allí y encontrarse con Ginny, necesitaba a su mejor amiga en este momento, pero él fue mas rápido, la agarro del brazo y la sostuvo con su cuerpo antes de que la puerta de la cocina se cerrara

-Se que tu quieres Hermione,se que lo deseas, que en el fondo estas realmente loca por esto.

-Estoy loca de ganas de alejarme de ti, Robert.

Ella se deshizo de las manos grandes y se dirigió hacia la puerta de la sala. Terminó tropezando con una silla de la cocina que estaba iluminada apenas por algunas velas aun encendidas. Antes de llegar a tocar el pomo de la puerta unas manos volvieron a cogerla empujándola lejos de aquella puerta sosteniéndola entre su cuerpo y la fría pared que le causó un escalofrio por el contacto de la piel expuesta por el vestido. Ella levantó la vista y se encontró con el rostro de él tan cerca de su boca, que casi estaban unidas.

-Cuidado Hermione , un día puedes querer lo que ahora rechazas.

Y con un solo movimiento, la besó.

Sentir nuevamente aquellos labios en los suyos, haciendo presión pidiéndole paso, era electrizante. La lucha para detenerlo era demasiado grande. Dentro de si ella sabía que no debería permitir que esto sucediera , pero era difícil resistirse a él. Estaba enamorada aún, aún lo amaba, aún lo quería, aún lloraba por él. Hermione cedió a los cariños que las manos le hacían por la espalda , entregándose a los ardientes besos con lengua que aquellos labios calientes le daban.

-Para - Dijo finalmente alejándose - Vete Robert - Dijo en voz baja como si no quisiera que él hiciera eso. Como si quisiera que él permaneciera allí besándola, pero los recuerdos volvieron a su cabeza - Por favor, vete.

Él se rió y se aproximó nuevamente haciéndola jadear cuando él la recostó nuevamente en la pared helada y susurro al oído:

- Si eso es lo que quieres.

Robert echó una última mirada penetrante a Hermione y se fue con una sonrisa. Hermione esperó un poco para moverse, pero al final se separó de la pared y se tambaleó hacia una silla donde se dejó caer con dificultad para respirar. Como todo se aclaraba cuando se alejaba de él , ¿cómo conseguía pensar con claridad cuando no olía su aroma?. Poco a poco se dio cuenta de la estupidez que acababa de hacer. Se dejó besar, dejó que se acercara a ella nuevamente.

-Tonta, tonta y tonta. Eres la mas tonta del mundo Hermione Granger- dijo golpeándose la frente con la palma de la mano.

- Ese era el último adjetivo que yo imaginaría de usted señorita.