Capítulo 2 Depresión
Él simplemente me sonrió, esa sonrisa con sus dientes blancos brillantes, siempre fue magnifica y sus ojos tan verdes como las hojas de los robles en plena primavera, después de sonreír, me dijo que no me preocupara, que había sido su culpa, yo le había tirado mi café encima. Y me compro un café, como si de verdad hubiera sido su culpa, yo fui la que había volteado abruptamente.
– ¿Tienes prisa? – me preguntó.
– Un poco, sí ah… – dije con una sonrisa. – Tengo una cita, – voltee a ver mi reloj, – ¡en siete minutos! – quise volver a salir corriendo…
– Te llevo – me dijo con ofreciendo me su brazo y una linda sonrisa, después de tomar mi carpeta de la mesa donde la había puesto cuando me dijo que me esperara que me compraría otro café. Y caramba, no acepto un NO por respuesta, me llevo en su coche que estaba estacionado enfrente, de este modo llegue a la oficina en menos de 4 minutos.
Se despidió dándome un beso en la mejilla y me puso su tarjeta en la mano, – Llámame, si no me llamas tendré que venir a recogerte, ya sé dónde trabajas. – me dijo sonriendo como siempre.
El resto del día lo estoy pasando en off, no puede haber peor sábado que este. Bonnie, una amiga doctora, me dio unas pastillas con el té, según que para relajarme. Me siento como aletargada, como si estuviera volando en las nubes. Ve tú a saber qué tipo droga saco del hospital para darme. Siento que se me están cerrando los ojos, no quiero dormir, no quiero… bueno, quizás sí y cuando despierte esto probablemente haya sido una enorme pesadilla.
A lo lejos oigo las voces de Elena, Bonnie, Sloan, Nadia y Valeria. Si parece que Elena llamo a los refuerzos. Dicen que me he puesto muy mal, que se yo… solamente sé que mi Martin se ha ido, se ha ido para siempre, al igual que mis padres adoptivos, al igual que mis padres biológicos, al igual que mis tíos, al igual que mi pequeño bebé, las lágrimas recorren mis mejilla, los sollozos invaden la habitación. Yo no puedo hacer otra cosa que llorar, siento que me caigo a pedazos, cierro los ojos y lo único que viene a mi mente son ese par de hermosos ojos verdes, esa sonrisa, suspiro no puedo creer que ya nunca más vaya a escuchar su voz, vuelvo a cerrar los ojos aprieto los puños; y oigo su risa, esa risa tan contagiosa que siempre me hacía reír.
Lloro, sollozo, recuerdo. Recuerdos, tantos recuerdos, nuestras peleas, muchas veces estúpidas, y como siempre acabábamos besándonos, pero lo que más recuerdo y lo hago entre sollozos es el día que me propuso matrimonio… ni siquiera éramos novios.
"No estarías aquí si no hubiera algo que falta. No lo niegues te gusta preocuparte por mí" Me dijo mientras estábamos tumbados en la cama después de hacer el amor.
"¡Eres un hijo de puta arrogante!" Había tenido una pelea con mi novio de ese entonces, ¿y que hice? Corrí directamente a sus brazos... él siempre había sido mi debilidad, desde que lo conocí, sus ojos verdes y su encantadora sonrisa me habían cautivado. El mismo día en que lo conocí lo llamé...
"Cásate conmigo", Me acababa de proponer matrimonio yo no lo podía creer. Habíamos tenido una relación, pero su trabajo era demasiado peligroso, y eso era algo que yo no podía soportar. Esa es la razón por lo que me había terminado con él, no podía soportar estar preocupada.
"¿Casarme contigo? ¿Para qué? Míranos, ya estamos peleando" le grite. Siempre cuando éramos novios yo le gritaba y nos peleábamos cuando iba a salir a un operativo. Supongo era una forma de decir, si no es mi novio no me dolerá que lo maten… no tengo por qué preocuparme, porque no es nada mío…
"Bueno, eso es lo que hacemos, nos peleamos... Tú me dices cuando estoy siendo un arrogante hijo de puta y yo te digo cuando eres un dolor en el culo. Qué lo eres, el 99% del tiempo. Yo no tengo miedo de herir tus sentimientos. Tienes una tasa de rebote como de dos segundos, entonces vuelves a hacer la próxima cosa extremadamente irritante"
"¿Entonces qué?" espete. No quería admitir aun lo amaba.
"Así que no va a ser fácil. Va a ser muy difícil. Vamos a tener que trabajar en esto todos los días, pero quiero hacerlo porque te quiero. Te quiero a toda ti, para siempre, tú y yo, todos los días. ¿Puedes hacer algo por mí, por favor? Imagínate tu vida por mí. ¿Dentro de 30 años, dentro de 40 años? ¿Qué te parece? Aunque yo no sepa distinguir el blanco, del marfil, o del blanco hielo… ¿te imaginas una vida sin mí? Créeme, tu y yo, somos mejor juntos que separados"
La mañana siguiente, despierto sola en mi cama. Me pongo unos tenis, no puedo más… sé que tengo que ir a trabajar pero no puedo… definitivamente no puedo. Tengo que despejarme, tomo mis llaves y me salgo a caminar, llorando, sollozando recorro las calles sin un rumbo fijo, no sé a dónde voy, ni a dónde estoy, ni durante cuánto tiempo he caminado, pero sigo caminando… cierro los ojos… oigo su voz…
No me importan los semáforos, los sonidos de los cláxones de los automóviles que oigo como si se trataran de cosas muy lejanas, yo simplemente necesito alejarme… todo en la casa me lo recuerda a él y su almohada, su lado de la cama, su máquina de rasurar en el baño, su aroma en el ambiente, sobre todo en nuestro cuarto. Ver sus camisas y sus trajes, incluso su chamarra de la DEA colgada en el closet es tan doloroso, no puedo creer que se haya ido, el arrogante hijo de puta se atrevió a dejarme, no había dicho él que nosotros, él y yo, éramos mejor juntos que separados… maldito mentiroso… se atrevió a dejarme… se atrevió a dejarme…
1000 palabras todo un logro.
