CAPITULO 2
Había pasado un mes y medio desde que había ingresado en la clínica. Las clases en Shohoku ya debían de llevar un mes, aproximadamente, pensó Hanamichi Sakuragi. Estos pensamientos fueron interrumpidos por la voz de su enfermera.
- Hanamichi! Tienes visita – le informó una enfermera al chico.
- ¿Quién es? – preguntó con interés Sakuragi.
- Es un señor mayor, canoso… - pero no pudo acabar la frase porque el pelirrojo ya había salido despedido al escuchar esa descripción.
Llegó a la planta baja, donde vio a su entrenador, Mitsuyoshi Anzai, de espaldas a él, hablando con su doctora, de algo que él no llegó a escuchar.
- ¡Viejo! – exclamó el joven con alegría, muy contento de ver a su entrenador allí.
- Hohoho, ya veo que estas muy animado, Sakuragi – comentó Anzai, feliz de ver a su jugador tan alegre.
- Por supuesto viejo, este genio tiene que estarlo para recuperarse pronto y evitar que Shohoku se derrumbe, hahaha! – exclamó con risa estridente Hanamichi.
Anzai sonrió e interiormente agradeció el momento en el cual el chico decidió interesarse por el baloncesto.
– Bien Sakuragi, he venido a hablar de algo importante, relacionado con el equipo, ¿donde podríamos hablar de forma más tranquila? – preguntó el entrenador.
- Oh, claro, mejor vayamos a unos bancos que hay al lado del mar, me encanta el mar – afirmó con una gran sonrisa Sakuragi.
- Claro, como tu prefieras Sakuragi, aunque espero que no este muy lejos, hohoho – bromeó Anzai.
Mientras caminaban hacia el lugar que el pelirrojo había indicado, Anzai se dedicó a observar al energético jugador número diez. Si su vista no le traicionaba, en este último mes Sakuragi parecía haber crecido un poquito más, por lo que seguramente ya estaba en el metro noventa de altura. Vestía unos shorts cortos y una camiseta de tirantes y a pesar de llevar un mes y medio de lesión, sus músculos aún seguían tan marcados como de costumbre. Tenía una genética privilegiada, pensó Anzai. El pelo le había crecido bastante y ahora tenía unos mechones en el flequillo, que llevaba peinados hacia atrás. Realmente se veía bien, pensó el viejo entrenador.
- Ya hemos llegado viejo – le informó Hanamichi, señalando un banco que quedaba al lado de la arena de la playa, justo enfrente del mar.
- Supongo que te preguntaras de que quiero hablarte – dijo Anzai mientras se sentaba. El pelirrojo asintió con la cabeza, así que el viejo continuó hablando – He estado hablando con la doctora Sasaki de tu estado físico. Por lo que me ha dicho, tu recuperación esta siendo meteórica, por lo que en un mes, mes y medio más podrás volver a las clases y al equipo – le informó Anzai, complacido por la expresión que estaba apareciendo en el rostro de Sakuragi – Pero aun así, le he preguntado si es posible que puedas empezar a entrenar con ejercicios relacionados con el baloncesto, puesto que sería mejor que volvieras con todo lo que has aprendido hasta ahora – concluyó Anzai, dejando expectante a Sakuragi.
- ¿Y la doctora ha dicho…?- preguntó ansioso Hanamichi.
- Ya te he encontrado entrenador – dijo Anzai, respondiendo a la vez a la pregunta de Hanamichi.
- ¡Sí! Joder viejo, no se te escapa una, como se nota que quieres que este genio vuelva al equipo en las mejores condiciones posibles, hahahaha – rio Sakuragi con el ímpetu que le caracterizaba – Por cierto, ¿Quién es ese entrenador del que hablas? – preguntó con curiosidad Sakuragi.
- Hohoho, debe estar a punto de pasar por aquí, pronto lo veremos – respondió Anzai, con gran tranquilidad.
Y estuvieron en silencio alrededor de media hora, cada uno reflexionando en todo lo que suponía este cambio.
- Mira, por ahí viene – informó Anzai con una sonrisa al pelirrojo.
Hanamichi aun no veía nada, porque la persona que señalaba el viejo venía corriendo por el paseo marítimo a contraluz. Finalmente, cuando estaba a pocos metros, reconoció a esa persona…
- ¡¿Michi?! – preguntó incrédulo Sakuragi, mientras contemplaba la figura del jugador numero 14 de Shohoku.
Hisashi Mitsui lucía bastante diferente a la última vez que le vio. Llevaba el mismo corte de pelo, aunque llevaba una cinta en la cabeza para el sudor. Pero no era eso lo que le había llamado la atención. Lo que le había llamado la atención era la nueva forma física que tenía el tirador de triples. Cuando se había reincorporado al equipo, Mitsui pesaba 70 kilos y aunque no se veía débil, sí que se veía delgado. Ahora parecía pesar unos 3 kilos más, pero todo se había ido a la masa muscular de su cuerpo. Tenía unos brazos más fuertes y marcados y unas piernas bastante más musculosas que en el último partido del Campeonato Nacional. Su espalda y pecho también parecían haberse ensanchado, con lo cual el jugador de 18 años tenía un aspecto imponente.
- Yo también me alegro de verte, idiota – bromeó Mitsui con sarcasmo.
- Grrr ¿A quien llamas idiota, Michi? Simplemente me has sorprendido – dijo medio ofendido Hanamichi.
- El será tu entrenador en tu nueva fase de recuperación, Sakuragi. Espero que sepas valorar la ayuda de un jugador con tanto talento y experiencia como Mitsui – le dijo Anzai al pelirrojo, con cierta severidad – Hisashi ha accedido a ayudarte, a pesar de estar muy ocupado con los entrenamientos físicos que esta realizando bajo las ordenes del doctor Souta y con sus estudios, sabiendo que este año no puede repetir bajo ningún concepto – volvió a recalcarle al jugador más joven.
- Eso idiota, así que haz caso de lo que dice el entrenador Anzai y deja de quejarte – le dijo con cierto placer a Sakuragi – Señor, a partir de aquí creo que podré hacerme cargo de él yo solo. No se preocupe – dijo Mitsui mientras le hacia una reverencia a su idolatrado maestro.
- Bien – respondió Anzai con un asentimiento de cabeza – espero que trabajéis bien juntos, por el bien de Shohoku, ahora debo volver al instituto, el entrenamiento debe estar a punto de comenzar- les informó Anzai mientras se levantaba y dirigía hacia su coche – ¡Buena suerte, chicos! Confío en vosotros- les dijo Anzai a modo de despedida.
- ¿Muy bien, ahora me harás caso y te comportarás? Si no estas dispuesto a colaborar, no pienso perder mi valioso tiempo de forma inútil- le preguntó con dureza Hisashi.
- Sí, maldita sea, claro que quiero colaborar, el equipo me necesita – dijo a regañadientes Hanamichi.
- Bien, eso me gusta más. ¿A que hora tienes los ejercicios de rehabilitación?- preguntó Mitsui.
- Pues de 10 a 13 horas p.m y de 16 a 18 p.m. – le respondió Sakuragi.
-Bueno, pues mañana quedaremos a las 18:30 p.m en este mismo lugar, iremos a una cancha cercana que hay por aquí y entrenaremos hasta las 20:30, aproximadamente. Te traeré un balón para que puedas hacer ejercicios básicos después de las sesiones de recuperación matinales – le informó Mitsui.
- Y como es que tu no entrenas con el resto del equipo? – preguntó con curiosidad el número diez.
- Para el campeonato de Invierno aún quedan 2 meses y para ver como Miyagi le da la bronca a los novatos, prefiero mejorar mi forma física, que realmente me hará mejor jugador en los partidos- le respondió con seguridad Mitsui.
- ¿Rukawa tampoco se entrena con el equipo no? – volvió a preguntar el pelirrojo, intentado disimular el interés en la respuesta.
- Pues no, aun esta con la selección juvenil, el muy engreído. Aun que si que le he visto por el instituto y parece haber mejorado su forma física, parecer haber ganado un par de kilos de musculo – le informó Hisashi, pues sabia que esto aun motivaría más a Hanamichi.
El pelirrojo se quedo pensativo, al contrario de lo que habría sido su reacción seis meses atrás, ahora se planteaba de forma madura como podría recortar las distancias que existían entre ellos dos. Mitsui interrumpió sus cavilaciones.
- Bueno me tengo que ir, el doctor Souta debe estar esperándome para la sesión de trabajo muscular, quedamos entonces como hemos hablado antes, eh Sakuragi! – le dijo mientras empezaba a correr.
- Sí Michi, el genio comienza su regreso a Shohoku! – gritó Hanamichi con energía, mientras Mitsui, a lo lejos, le escuchaba y asentía con satisfacción.
Realmente ese año si que tenían posibilidades de llegar lejos, pensó Mitsui. Esto será muy interesante, se dijo para si mismo divertido.
Ryota Miyagi llevaba un mes desde que había estrenado el puesto de capitán y se preguntaba como se lo habría montado Akagi para hacer tantas cosas a la vez: Estudiar, llevar a cabo los entrenamientos, estudiar rivales y sobretodo mantener en calma a un equipo donde había personajes como Sakuragi, Rukawa, Mitsui o él mismo. Además, esta vez contaba con una ayudante extra aparte de Ayako, la hermana pequeña del antiguo capitán.
-Ryota – le llamó por detrás la chica de la que estaba enamorado, Ayako, mientra este pegaba un bote del sobresalto- has estado muy callado, ¿te ocurre algo? – preguntó con curiosidad la mánager.
-Estaba observando a los novatos y me has dado un buen sobresalto – le respondió sonrojado Miyagi.
Esa tarde los de primer año y los de segundo y tercero estaban haciendo un partido de práctica. Iban ganando los de segundo y tercero por tan solo 6 puntos, lo cual hablaba muy bien de los novatos de ese año.
-Claro – le sonrió ella, mientras seguía preguntándole - ¿Qué te parecen los de este año?
- Bueno, he visto dos con un buen potencial. El número 17 y el número 9- apuntó Miyagi.
Ayako centró la vista en los jugadores que decía Miyagi. El número 17 debía medir un metro ochenta y ocho, unos 76 kilos, calculó. Llevaba el pelo completamente rapado. Jugaba de ala-pívot, sus movimientos eran buenos, muy precisos, economizando energía. Tenía un buen movimiento de pies en el poste y un buen lanzamiento de media distancia, pero no era agresivo en el rebote. Tenía una actitud algo pasiva. Habrá que trabajar su mente, pensó Anzai, que observaba también el entrenamiento en silencio. El número 9 debía medir un metro setenta, unos 66 kilos. Jugaba de base, aunque iba intercalando posiciones con el escolta de su equipo. Tenía un buen manejo del balón y hacia buenas penetraciones, pero tenia un carácter bastante individualista.
- ¡Final del partido! – exclamó Haruko, que era la que llevaba el cronometro y estaba vigilando el tiempo.
- 66 a 60, ganan los de segundo y tercer año- proclamó Miyagi – Permitidme felicitaros a los de primer año, habéis hecho un gran partido – les felicitó Miyagi.
- ¿Podemos irnos ya?- preguntó un novato impertinente.
- Sí, pero antes los de primero tenéis que limpiar la pista- contestó con un deje de molestia Ryota.
Empezaron a refunfuñar algunos, pero cumplieron con las órdenes, al fin y al cabo no era nuevo lo de limpiar los novatos, era una tradición.
- Haruko, ¿que te ha parecido mi partido? – preguntó con un deje de ansia en al voz el número 9, que se llamaba Kichi Hayate.
- Tienes mucho talento, Kichi – sonrió gentilmente Haruko – aunque creo que deberías pasarle más la pelota a tus compañeros.
- Claro, así lo haré Haruko – contestó Kichi con una sonrisa estúpida en la cara.
Miyagi, que había estado escuchándolo todo, no podía dejar de recordarle a él mismo con Ayako. Suspiró y decidió ir rápido hacia los vestuarios, para ducharse lo mas pronto posible y llegar a casa. Después de haberse cambiado, iba caminando algo desanimado hacia la salida del instituto. Como iba mirando al suelo, no se dio cuenta de que Ayajo estaba esperándolo en la salida.
- Ryota! – le llamó la chica para que este se enterara de que estaba allí.
Pero el chico se llevó tal sobresalto de escuchar a Ayako que casi se cae de culo.
- Ostia, Ayako, no me metas esos sustos- le dijo con un deje nervioso Miyagi.
- Jajaja, eso te pasa por no mirar por donde caminas- dijo divertida.
- ¿Quieres…que te acompañe a casa? – le preguntó este inseguro.
La chica le evaluó en un momento y finalmente le sonrió.
- Claro – respondió sonriente Ayako.
Miyagi tuvo que controlarse para no saltar de alegría allí mismo. Y así se fueron los dos, pensando en como podría ser el futuro entre ellos.
Kaede Rukawa iba en bicicleta, se dirigía a su cancha favorita a practicar de forma suave algunos tiros en suspensión. No quería esforzarse demasiado, pues acababa de llegar del entrenamiento con la selección y no quería sobre esforzarse. El cielo estaba muy tapado, esperaba que no lloviese. Encendió su walkman y puso la canción de Stop Crying your Heart, de su grupo favorito Oasis. Se identificaba con muchas canciones de ese grupo porque hablaban de temas como la soledad, los malos hábitos, las mentiras, todo aquello que le parecía muy cercano a él. No sabía desde cuando le "gustaba" estar solo. Solo sabía que un día descubrió que mucha gente mentía y era falsa, por lo que se dijo a si mismo que mantendría las distancias con todo el mundo. Ir en bicicleta mientras escuchaba música le hacia evadirse de todos aquellos pensamientos, por eso le agradaba tanto ir en bici.
Finalmente su padre se lo había confirmado. Yumiko Shimizu había vuelto a Japón después de un año fuera y se había inscrito en Kainan. Era la única amiga que había tenido en la vida y de la que estaba secretamente enamorado. Aunque no la había vuelto a ver desde su partida a los Estados Unidos a los 15 años, aun recordaba su ojos verdes, su sonrisa encantadora, su pelo castaño rojizo liso y largo… La había extrañado y tampoco había querido entender que su marcha a los Estados Unidos no era opción suya y no fue a despedirla al aeropuerto. Tres años de amistad en Tomigaoka para hacer el gilipollas, pensó con frustración Kaede. No le extrañaba que hubiese ido a Kainan, pues era una alumna de grandes calificaciones y sus padres tenían mucho dinero, pero aun así no le hacía demasiada gracia que estuviese en el máximo rival de Shohoku.
Tendría que ir a verla…pensó Kaede. Pero primero, el basket.
Kittieemi: Gracias por leerlo! La verdad es que me anime ver reviews, muchas gracias! En este capítulo he puesto a Hanamichi algo más protestón. La chica de Kaede como puedes comprobar no es del manga porque lo veía casi imposible relacionarla con alguna. Pensaba en alguna amiga de Haruko, pero al final no me convencía. Gracias por leer.
Dafnne: Hola! La verdad es que tu y otros escritores de Fanfiction me habeis inspirado para empezar a escribir un fic. Gracias por leer y espero que te vaya gustando.
Por cierto, los aparatos electrónicos y grupos de música los pondré contemporáneos a los 90", que es la época de Slam Dunk.
