Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Capítulo 2: Videl

Frotando sus manos dentro de la corriente de agua fría, Videl retiraba los últimos vestigios de jabón para platos que impregnaban sus palmas dándole un vistazo a su derecha. Allí, y soltando una gran cantidad de vapor, Videl miró en silencio como la cacerola que hervía sobre la estufa anunciaba que dentro de unos minutos la cena estaría lista.

Girando a su otro extremo, Videl observó los trozos de vegetales que una hora antes cortó y picó para integrarlos al estofado de verduras que serviría en la mesa. Siguiendo los consejos de su suegra, Videl quería acostumbrar a Pan a comer hortalizas y tubérculos ya que estos eran, por mucho, más nutritivos que las golosinas y caramelos que el campeón solía regalarle a su nieta.

Cerrando el grifo y secándose con una toalla, Videl soltó una risa muda al verse vestida con un delantal diciéndose a sí misma que diez años atrás jamás se hubiese imaginado de tal forma. Milk, tomándose muy en serio las cosas, entrenó a Videl enseñándole las recetas favoritas de Gohan confiada en que Videl pudiese realizarlas.

– Sí el estofado me sale mal, ordenaré comida por teléfono…

En un principio, cuando comenzó a practicar al escuchar las enseñanzas de Milk, su terquedad le decía que aquello no era para ella y que mejor se rindiera. Pero, otra faceta suya como lo es la tenacidad, la mantuvo firme en su sitio exclamándole que Videl Satán nunca se rendía ante nada; ni siquiera ante el arte de cocinar.

Dejando en el pasado su amargura y su asilamiento, una Videl nueva y renovada se vio acogida en la familia de Gohan que le abrió sus puertas considerándola una miembro más. Y allí, gracias a la figura de Milk quien se convirtió en una segunda madre para ella, Videl descubrió que salirse de su coraza de hierro no era tan malo como pensaba.

– ¿Dónde está Pan? –Viendo que la cena no tardaría demasiado, Videl se asomó por la ventana de la cocina mirando hacia el jardín exterior sin ver a Pan ahí como lo hizo unos minutos antes– ¿adónde se fue esa niña?

Sin embargo, su preocupación no pasó a más cuando la vio sentada en el arenero en compañía de Gohan. Él, usando una cubeta y una pala de juguete, construía junto a Pan un castillo de arena sin importarle que estuviese ensuciando su ropa al estar allí. Con una sonrisa en los labios, Videl se dio la vuelta recorriendo el interior de su hogar hasta cruzar la puerta que la conduciría al jardín.

– ¡Mamá, mamá!

Alertando de su presencia, Pan alzó sus brazos hacia ella al verla aproximándose. Gohan, acabando de darle forma a una torre, se volteó topándose con el rostro divertido de Videl quien, sin perder el buen humor, fingió una expresión de enojo.

– Ni creas que voy a lavar esa ropa sucia llena de arena, tendrás que lavarla tú.

– Pues, en ese caso, ambos tendremos que lavarla…

Veloz, sin darle la oportunidad de reaccionar, Gohan la tomó de una de sus muñecas y la haló hacia él amortiguando su caída al atraparla en un santiamén. Sonrojada, con sus mejillas teñidas de carmesí, Videl se vio asombrada por la reacción de su esposo que, en ocasiones, tenía atisbos de confianza y galantería.

– ¿Qué pretendes, Son Gohan?

– Yo nada, sólo quiero pasar la tarde con mi familia.

– Entonces vamos adentro, la cena ya está lista.

– ¡Mamá, papá!

Pan, palmando las montañas de arena, se les quedó mirando soltando ruiditos incomprensibles pero hechizantes para sus padres. Los cuales, al unísono, aún no terminaban de creer que aquella criatura sonriente existiese como resultado de haber dado el paso más grande que cualquier pareja pudiese dar. Sobre todo para Videl quien, en su niñez, perdió a la mujer que le dio vida.

Inefable e indescriptible, así de apoteósica fue la sensación de tener a Pan en sus brazos al nacer. Tantos recuerdos buenos y malos la visitaron a la vez, llenándola de paz sabiendo que cada decisión que tomó fue la correcta pese a estar equivocada en su momento. Ya que, por medio de los errores y los traspiés, Videl superó sus propios canguelos dejando el rol de hija para ser madre.

– Ven Pan, ven…

Gateando, aproximándose a su mamá, Pan fue envuelta por el calor de Videl quien, en sus adentros, evocó aquellos abrazos que Miguel acostumbraba obsequiarle al pasar el tiempo juntas. Gohan, por su parte, sacó su teléfono de sus bolsillos teniendo una idea. Con un par de movimientos rápidos de su pulgar, activó la cámara del móvil apuntándose con ella.

– Pongan una sonrisa…

A sus espaldas, el sol comenzaba a ocultarse disponiéndose a retirarse no sin antes brindarles un fondo inmejorable. Los tres, más cerca que nunca, miraron la diminuta lente quedando inmortalizados para siempre en una imagen que, muchas veces en el futuro, sería mostrada en desenas de reuniones y fiestas familiares al recordar el pretérito.

Para Videl, en especial, será un retrato que la hará susurrarse a sí misma que valió la pena. Valió la pena romper sus cadenas. Valió la pena dejar de fingir indiferencia. Valió la pena dar marcha atrás y rectificar su camino. Claro que valió la pena, por supuesto que sí. Gohan fue su libertador y Pan su absolución final, jamás en toda su existencia se había sentido más libre y dichosa que ahora.

Retos y prueban vendrían con los años; y como la justiciera que es aún, los esperaría para enfrentarlos.

Fin Capítulo Dos

Hola, muchas gracias a todos por leer el segundo episodio de este mini fic. Sé que es extraño ver a la Videl de DBS si la comparamos con la que vimos en DBZ, mi favorita por excelencia siempre será la Videl con coletas pero la Videl adulta y casada me encanta. Y no lo niego, echo de menos verla pelear pero siendo mi chica más adorada de la serie; la quiero en todas sus etapas.

En DBZ tuvimos muy pocos momentos de ella como madre y esposa, pero DBS vino a llenar ese agujero demostrándonos lo que muchos ya sabíamos: que Videl es una mujer que saca su coraje y carácter cuando es necesario, como sucedió con el lío de Kokoa; además de ser una madre amorosa para Pan. Tal cosa me sugiere que Miguel siempre está presente en sus pensamientos.

Por cierto, por si alguno no lo sabía, Miguel es el nombre oficial de la madre de Videl. Toriyama lo reveló hace unos pocos años en una entrevista, se los aclaro por si no entendieron a quién me refería cuando la mencioné. Bien, ya para ir terminando quiero darles las gracias a las personas que me regalaron su comentario en el capítulo anterior:

Muchas gracias a Sophie Brief Skywalker Granger, Majo24, SViMarcy, ZhadayHuerta y a Vanessa NekoChan. Nos vemos en el último episodio, hasta la próxima.