Rachel se acercó a una cafetería cercana del aeropuerto, necesitaba tomar un café antes de enfrentarse a todo lo que la boda significaba.
-Un café por favor –dijo la chica sin vacilación.
-Aquí tiene son dos con cincuenta –contesto el camarero que le servía el café listo para llevar.
-Gracias quédese con el cambio –respondió Rachel mientras se iba con el café a la mano.
Rachel se preparó, cogió un taxi que la llevaría directamente a la pequeña reunión que habían organizado todos sus compañeros de coro.
-Empieza la función –se recordaba a si misma mientras estallaba en una carcajada, no podía evitar pensar que estas reuniones se le hacían como si volvieran a las clases de instituto y volvían a reunirse otra vez como cuando discutían apasionadamente que canción utilizar para las regionales, le daba risa y no podía pararla.
-Disculpa señorita se encuentra bien –preguntaba el taxista preocupado al ver a su cliente en ese ataque repentino de risa sonora.
-Sí, perfectamente no se preocupe –dijo Rachel mientras lograba apaciguar su risa y poco a poco se estabilizaba.
Llego a su casa, tan hermosa y majestuosa como siempre, sus padres habían cuidado recientemente el jardín, se había fijado en las hermosas y rojas rosas nuevas que asomaban tras unas rocas justo a la entrada de la casa. El pequeño camino que asomaba desde la entrada del jardín exterior hasta la puerta había sido bien cuidado con rocas de diversos tamaños a ambos lados para darle un aspecto más de sendero.
-Qué bueno que estés aquí hija –dijo la voz de su padre mientras la abrazaba.
-Te hemos echado mucho de menos –dijo su otro padre mientras se unía al abrazo familiar.
-Yo también he echado mucho de menos a Lima –contesto Rachel claro que ella no se refería en Lima en si o en sus padres pese a quererlos también había alguien más que ocupaba todos sus pensamientos y su cariño, Fin.
-¿Estas bien Rachel? –pregunto su padre de repente mientras acercaba una silla para que se sentara.
-¿A qué te refieres? –pregunto Rachel queriendo evitar a toda costa la misma pregunta que parecía de moda de tanto que la repetían.
-Ya sabes a lo que nos referimos –contesto su padre mientras ambos la miraban a los ojos esperando respuestas.
-Bien, me alegro mucho por ambos –dijo finalmente derrotada Rachel.
-Eso es bueno saberlo ¿Tienes hambre? Voy a prepararte algo –dijo su padre segundo de cerca por su otro padre que también le ayudo.
-Me alegro por ambos por poco tiempo, pronto será mío –dijo susurrando para sí Rachel mientras se le escaba una sonrisa pícara e iba a su habitación tenía que prepararse para el gran banquete antes de la boda.
Rachel se puso su vestido rojo que tanto le había costado comprar, habiendo estando meses ahorrando para conseguirlo.
Finalmente era hora de enfrentarse a sus demonios, ahora o nunca no había vuelta atrás travesó las puertas que la llevarían a un enorme jardín de estilo japonés donde se celebraría el gran banquete, era una reunión de todos los ex del coro, es decir casi todos sus conocidos, allí habría de enfrentarse a sus frías miradas, y a sus palabras hirientes.
Poco a poco empezó a hablar con la gente, hablo con Mercedes, contentísima por su contrato discográfico en los Ángeles, hablo con Sam que se había mudado a Tennessee a convertirse en una estrella del country, era gracioso, cuando Sam y Mercedes se separaron su fortuna cambio y ambos eran cantantes de alto nivel a punto de despegar.
También localizo a Puck, el por el contrario seguía igual había montado una empresa de limpieza de piscinas en los Ángeles que iba bastante bien, aunque todos sabían de sus ingresos brutos con las mujeres dueñas de dichas piscinas, pero estaba bien, se le veía bien, feliz haciendo lo de siempre, lo que siempre le había gustado no podía culparlo, él había llegado donde quería, no era una meta muy ambiciosa pero había llegado donde quería, no como ella anclada en medio de la nada sin tener nada.
También localizo a la dulce y angelical Marley con Jake a su lado ambos prometidos, con una pequeña casita a las afueras de Columbus, Ohio, seguían al mismo estado pero ambos habían dado un vuelco completo desde el instituto, Marley era enfermera en el hospital donde podía hacer lo que se le daba mejor, ayudar a las personas siempre había tenido un don para ayudar y servir sin duda era su mejor empleo.
Y Jake había decidido ser policía, algo que primeramente impacto en Rachel debido a que el apellido Puckerman al lado de Justicia en la misma frase no parecía encajar precisamente a menos que fuera una mescla explosiva pero parecía que si finalmente alguien había logrado irse al lado de los buenos.
Sorprendente era la única palabra que encontraba Rachel en su mente veía que sus compañeros lo tenían todo, es decir unos más que otros pero más o menos habían hecho algo mucho más importante que ella.
Lo que más le sorprendió fue ver a Tina Cohen Chang, después de haber sido admitida en Yale, finalmente había cambiado sus planes, había ido a Yale para estudiar veterinaria. Eso fue un duro golpe para Rachel, ella era tan inteligente como podía solo ser una simple veterinaria. Tina le dijo que ella era feliz curando a esos animales, y que pese a que no la entendiera, ella era la mejor veterinaria del área de Connecticut, era feliz, eso le importaba y le bastaba. Había decidido hacer eso que la hiciera feliz y no una larga carrera que ganaría quizás mucho dinero pero no le daría felicidad.
Pudo ver a Mike Chang, había conseguido ser bailarín y entro en la academia de Ballet en West Sido en Nueva York, como era poco hablador poco más pudo investigar de su vida.
A Artie dirigiendo una producción de Hollywood, pequeña pero algo era algo, así se empezaba afirmaba el.
Todos eran felices, y ella se alegraba por todos pero cuando vio a la feliz pareja se congelo, vio a Finn como siempre, pero con un traje elegante blanco seguramente comprado por Quinn, y a Quinn con una melena más seductora que nunca, llevando un traje atrevido negro, que daba a marcar, sus mejores cualidades, sin esconderlas bajo ese escote.
-¿Rachel? –pregunto Quinn mientras iba corriendo a abrazarla
-Hola Quinn –se limitó a contestar Rachel devolviendo el abrazo fríamente todavía no asimilaba verlos juntos, dolía verlo, una cosa era saberlo y la otra era verlo apreciarlo tocarlo.
-¿Cómo estas Rachel? Kurt nos ha dicho que has progresado mucho –dijo Finn mientras le daba dos besos en ambas mejillas mientras se volvía a poner al lado de Quinn, cogiéndole la mano.
-Bien, de echo estoy a punto de ser con protagonista en un musical –mintió Rachel sabía que Kurt nunca diría nada y menos en esta situación, le sorprendió que Kurt le hablara de ella normalmente cuando hablaba por teléfono su nombre ni se nombraba.
-Ves te dije que llegaría lejos, siempre lo supe Rachel que tu serias grande –contesto Quinn mientras miraba Finn.
-Tú también has llegado lejos Quinn –dijo Rachel pensando que había llegado tan lejos que le había robado a su hombre había pasado la línea de limite había ido demasiado lejos para su gusto.
-Disfruta de la fiesta Rachel, mañana en la discoteca He Rock haremos la fiesta de despedida, la mejor de toda la historia ¿vendrás verdad? –invito Quinn mientras le agarraba a las manos.
-Si claro que vendré –contesto mecánicamente Rachel mientras ofrecía una sonrisa previamente ensayada frente al espejo miles de veces.
-Genial nos vemos –dijo Quinn mientras arrastraba a Finn a saludar a mas invitados.
-Nos vemos Rachel cuídate –dijo Finn mientras se sentía arrastrado por Quinn y no tenía más remedio que seguirla.
-Nos veremos muy pronto –dijo susurrando Rachel.
