Disclaimer: Miraculous Ladybug no me pertenece.


Aveugle Devant Toi

"Lo esencial es invisible para los ojos"

-El principito.


Capítulo 2


Por un segundo, la noche de parís los envolvió a ambos mientras se perdían en los ojos del otro, habían pasado ya dos años sin verse. Un mar de sentimientos que ninguno de los dos comprendía se podían observar en la mirada del otro, y así se quedaron unos segundos o minutos, envueltos en ese misterioso sentimiento. Sin embargo, un fuerte sonido los sacó de su ensimismamiento.

—Sonó como una explosión —se giró Chat hacia la fuente del sonido.

Ambos observaron cómo una enorme calabaza sobresalía entre los edificios, justo al frente de la torre Eiffel.

— ¿Pero qué…?

—¿Un Akuma? —preguntó Marinette confusa. Era extraño, hacía más de dos años que no aparecía ningún Akuma, ¿acaso Hawk Moth estaba de regreso?

—Eso parece… —mencionó Chat antes de girarse hacia Marinette y hacer una reverencia—. Bueno Princesa, el deber llama a este caballero andante, un placer saludarte —Se giró para irse y se detuvo dudoso—. ¿Está bien que te quedes aquí sola a media noche?

—Sí, ya te dije, me sé cuidar sola —dijo apurada empujándolo—. Ahora, ¡ve! ¡Debes ir a salvar París!

Un poco dudoso por dejarla ahí, se giró para dirigirse al lugar. Ya empezaban a escucharse los gritos de las personas asustadas.

Marinette esperó a perderlo de vista para llamar a Tikki.

—¡Tikki! ¡Motas! —Se transformó inmediatamente y corrió hacia el centro de la confusión.


Chat Noir llegó al lugar con el corazón palpitando a mil por hora, no solo por la adrenalina de luchar nuevamente contra un nuevo Akuma, sino porque estaba seguro que ella se presentaría y la vería de nuevo. Sabía que era egoísta de su parte sentir tal felicidad y euforia, cuando podía a observar a los parisinos y turistas que habían decidido salir a disfrutar de la vida nocturna que ofrecía la ciudad, correr despavoridos mientras las raíces de la calabaza se movían como si de serpientes gigantes se trataran… Y, en lo alto, una chica con un vestido azul y un peinado exagerado disparaba rayos desde lo que parecía ser una barita mágica, transformando a quien se atravesaba en ratones.

Estaba a punto de atacar cuando la vio columpiarse frente a él, con su inconfundible traje rojo moteado. Sintió que su corazón se detuvo por un momento, era ella, su Lady. ¿Cuántas veces había soñado con volver a verla? Y ahora estaba ahí, frente a él tratando de esquivar las raíces de la calabaza y los destellos que la chica le lazaba.

—LadyBug, sabía que vendrías. ¡Yo soy Nouvellecendre y quiero que me entregues tu miraculous!

—Lamento decirte que este cuento se ha acabado —dijo con una sonrisa petulante saltando frente a Ladybug y tomándola en brazos para esquivar un rayo.

—¿Chat Noir? —dijo LadyBug intentando sonar sorprendida.

—A tu entera disposición como siempre, mi lady —dijo poniéndola en el suelo—. ¿O esperabas a alguien más? —Le guiñó un ojo.

Ladybug no dijo nada, sólo le regalo una sonrisa. Lo cierto es que si él no hubiera regresado se hubiera visto en la necesidad de contar con alguno de sus otros amigos, pero la verdad era que le alegraba que el estuviera ahí, lo había extrañado demasiado.

—Un gusto volver a verte gatito, pero ahora no hay tiempo para saludos. Tenemos que detener a esa loca.

—Yo la distraigo mientras piensas en un plan, creo que el Akuma está en la varita —mencionó mientras golpeaba una enorme raíz con su báculo.

—Creo que te equivocas gatito, debe estar en su zapatilla de cristal. Necesitamos encontrar la forma de quitársela.


Unos minutos después todo había acabado. Gracias a un cataclismo de ChatNoir toda la ciudad se encontraba bañada por restos de calabaza, y Ladybug había aprovechado esa distracción para colocar el amplificador de sonido que había aparecido al utilizar su Lucky Charm frente a las enormes campanas de una catedral. Al sonarlas, la alta frecuencia y la vibración causó que la zapatilla de cristal se rompiera dejando escapar el Akuma.

En el suelo se encontraba una chica de aproximadamente unos 13 años con un vestido de noche, algo confundida.

—¿Dónde estoy? ¿Qué ha pasado?

—Pasa que es media noche, Cenicienta, y las campanadas han sonado —bromeó Chat Noir mientras la ayudaba a ponerse de pie.

—Yo… yo sólo quería salir a una fiesta, pero mi madrastra no me lo permitió… dijo que era muy joven para ir sola y luego…

—¡Kasandra! —Una mujer de unos 40 años corrió hacia la escena para abrazar a la chica—. ¡Qué bueno que te encuentras bien! Vallamos a casa. Muchas gracias, LadyBug.

—Ya ha pasado… Y tú, —dirigió su mirada hacia la niña—, piensa que tu madrastra solo estaba pensando en tu seguridad.

—Creo que no volveré a comer calabaza en un largo tiempo —mencionó Chat Noir con los brazos extendidos y cara de repulsión, observando su traje completamente lleno de restos de calabaza.

—Sigues siendo un dramático, Chat —Sonrió Ladybug y lanzó el amuleto al cielo, luego de esto, todo regresó a la normalidad.

Ambos héroes se miraron y Chat estiró su puño.

—Como en los viejos tiempos —Sonrió de lado, observando como Ladybug se estiraba y chocaba el puño hacia él.

—Como en los viejos tiempos, Chat —Le sonrió y sintió cómo este aprovechaba y tomaba su puño para jalarla hacia él y envolverla en un fuerte abrazo.

—My Lady… —Suspiró acomodando su cabeza en su cuello—. Te he extrañado tanto, tanto… —Susurró casi en su oído.

LadyBug se dejó abrazar disfrutando la sensación de sus fuertes brazos cerrados entorno a su cuerpo. Pero salió de su ensoñación al escuchar el flash de las cámaras y los aplausos y vitoréos.

—Yo también Gatito, pero creo que deberíamos separarnos —le dijo un levemente sonrojada, empujándolo un poco con sus brazos.

Éste la soltó con algo de reticencia, pero escuchó una voz conocida acercándose a ellos. Cuando giró, vio a Alya caminar hacia ellos con un micrófono en la mano, seguida por varias cámaras.

—Así es Nadja, estamos aquí transmitiendo en vivo para Tv News desde las faldas de la torre Eiffel, donde después de años tuvimos la oportunidad de ver a los queridos héroes de París peleando juntos. ¡Ladybug! ¡Chat Noir! ¿Qué nos pueden relatar de lo sucedido? —Acercó el micrófono hacia ellos.

—Desagraciadamente no sabemos mucho del incidente —respondió con seriedad la heroína—. Solo queremos que tengan claro que sea lo que sea que esté pasando, nosotros nos encargaremos.

—¿Nosotros? ¿Eso quiere decir acaso que el héroe de París ha regresado para quedarse? —les guiñó un ojo y dirigió el micrófono hacia Chat Noir. Éste, por un momento no supo que responder, sin embargo, fue Ladybug quien respondió por él.

—Independientemente de si Chat se queda con nosotros o no, deben tener la seguridad de que estaremos velando por su seguridad. No hay que olvidar a los otros héroes que sin duda aparecerán si es necesario. Y disculpa, no podemos responder más preguntas —dijo girándose e indicando a Chat Noir que la siguiera. Ambos se retiraron del lugar.

Chat Noir alcanzó a Ladybug en las alturas del Arco del Triunfo, ella se encontraba con los brazos cruzados dándole la espalda.

—Ladybug…

—¿Te iras de nuevo cierto? —preguntó con cierto aire de tristeza sin dejarlo continuar con lo que iba a decir.

—¿Cómo dices? —preguntó Chat caminando hacia ella.

Esta se giró hacia él.

—Hace un momento, cuando Alya preguntó si habías regresado no supiste qué responderle.

—Yo… la verdad no lo sé. Regrese a París sin tener claro si me quedaría o no, sin embargo, este ataque…

—Si tienes que irte hazlo Chat, no estoy sola, puedo recurrir a cualquiera de los otros si llegara a necesitarlo.

Chat bajó la mirada y las orejas se pegaron a su cabeza.

—Ya veo… ¿Me estas tratando de decir que no me necesitas?

—Chat… no es eso, lo que pasa... —Un pitido los distrajo, era cierto que con el paso de los años sus poderes habían evolucionado y lograban mantener por más tiempo su transformación, pero seguían quedándose sin energía.

—Creo que nuestro tiempo se ha acabado —Dijo con un semblante triste y empezó a alejarse saltando.

—Chat… —Suspiró Ladybug, pero un segundo pitido la alerto y se retiró del lugar.


Marinette se destransformó al llegar a su habitación. Tenía sentimientos encontrados; por un lado, estaba feliz de haberse reencontrado con su amigo y compañero, pero a la vez triste al saber que no se quedaría. ¿Qué esperaba? Por alguna razón se había ido, ¿cierto? Aun le dolía que tiempo después de que dejaran de aparecer Akumas, él se hubiera marchado sin despedirse. Por mucho tiempo estuvo esperando saber de él, una llamada cuando ella estaba transformada o cualquier señal, pero era como si se lo hubiera tragado la tierra. Se había imaginado un sinfín de cosas y ahora que lo tenía nuevamente frente a ella, se enteraba que se marcharía de nuevo.

Nunca quiso decirle que no lo necesitaba porque esa sería una gran mentira, lo necesitaba y era cierto, aunque hubiera otros héroes que pudieran apoyarla, no era igual que con Chat. Ambos habían aprendido a ser héroes juntos, con ninguno se compenetraba de la manera que lo hacía con él, era como si se entendieran sin decir palabras, por supuesto que lo necesitaba a él y sus bromas tontas.

Escuchó que alguien tocaba la ventanilla e inmediatamente observó que Tikki se había escondido. Subió la escalera que llevaba hacia su cama y observó los ojos brillantes de Chat Noir al otro lado. Sin pensarla abrió la ventanilla y salió a su balcón.

—¡Chat Noir! —Nuevamente se lanzó a sus brazos como hacia unas horas cuando se habían visto por primera vez, realmente pensó que no lo vería de nuevo y ahora estaba ahí en su casa.

—Creo que puedo acostumbrarme a estos recibimientos —Sonrió regresándole el abrazo. Inmediatamente Marinette se separó de él algo nerviosa y sonrojada.

—Yo… yo… Lo siento es que, pensé que no te vería de nuevo y ahora estas aquí y… ¿qué haces aquí? —Movió las manos negando exageradamente—. No es que diga que quiera que te vayas, lo que pregunto es… ¿Por qué estás aquí?

—Solo vine a comprobar que la princesa hubiera llegado con bien hasta sus aposentos —le guiñó un ojo—. La verdad es que me quede preocupado por dejarte sola en medio de la noche, pudo ser peligroso, perdóname.

—No pasa nada. Te dije que estaba bien. Tú tenías cosas más importantes qué hacer —Le dedicó una sonrisa—. París te necesitaba, LadyBug te necesitaba.

El semblante de Chat cambió en un segundo y Marinette pudo notarlo, su mirada no podía engañarla. Nuevamente se acercó a él y colocó una mano en con suavidad en su rostro.

—¿Qué te pasa gatito? —preguntó con ternura.

—Yo… la verdad no estoy seguro de que Ladybug me hubiera necesitado —Cerró los ojos disfrutando de la caricia de Marinette, pero ésta dejo de hacerlo.

—¡¿De que estas hablando?! —Elevó un poco la voz con molestia—. ¿Por qué dices eso? ¿No es que ustedes son un equipo?

—Yo… —Se giró hacia la barandilla y suspiró—. Ya no lo sé, me dejó claro que puede contar con cualquiera de los demás, no soy nada especial al parecer.

Marinette agitó la cabeza y giró los ojos con algo de fastidio. Jamás le había querido decir eso, suspiró antes de continuar hablando.

—¿Acaso ella te dijo eso? —preguntó aun sabiendo la respuesta.

Chat seguía dándole la espada con la mirada perdida en la ciudad.

—Creo que eso se sobre entiende —dijo con más frialdad—. Tal vez fue un error regresar, debí quedarme donde estaba.

—Y tal vez ese es precisamente el problema —le regañó Marinette de una manera más fría, a Chat le sorprendió que la dulce Marinette le hablara de ese modo, podía notarla incluso algo molesta.

—Te fuiste Chat, desapareciste como si nada, como si ella no te importara ¿Cómo crees se sintió? ¿No se supone eran amigos? Los amigos no se borran, así como si nada. Quizás ella pensó que habías regresado para siempre… Quizás ella tenía la esperanza de que no te irías y le dolió saber que no era así.

—Eso no es así, ella ni siquiera me dejo explicarle. Si quisiera que me quedara no me hubiera dicho que me fuera, ¿no crees? —dijo con un aire de molestia.

—¿Y qué esperabas? Si dejaste claro que no te quedarías —le dijo molesta

—¡Yo jamás dije eso! —Elevó un poco la voz.

—Pero eso diste a entender.

—Espera… ¿Cómo sabes eso? —Levantó una ceja inquisitiva.

—P-pues yo… Yo… —empezó a tartamudear nerviosa ante la mirada expectante de Chat—. Estaba siguiendo la transmisión de TV News y cuando Alya preguntó si te quedarías no supiste que responder —Atinó a decir.

—No sabía si me quedaría, realmente no sé si haya algo que me ate a Paris o a algún otro lado para serte sincero. Luego pasó lo del Akuma y pensé que tal vez París me necesitaba, que Ladybug me necesitaba, pero ella…

—Ella tal vez pensó que tenías que irte, no creo que haya querido decirte que no te necesitaba. Chat, ella y tú fueron compañeros por años, créeme cuando te digo que realmente está feliz de que estés de regreso y sólo no quería que te sintieras obligado a quedarte, si no era lo que realmente deseabas.

Chat nuevamente se le quedó viendo fijamente, cosa que logró sonrojarla y ponerla nerviosa de nuevo.

—Bueno, al menos eso es lo que yo pienso. Pero si quieres aclarar las cosas habla directamente con ella —Miró hacia el cielo tratando de disimular con una sonrisa algo tonta.

—Tienes razón, Princesa —Se recargó más en la barandilla—. Pero no es que me haya borrado sin más, tuve que irme y te juro que la busque por todos lados, pero como ya no había akumas atacando no la encontré. Si tan solo hubiera sabido quién era…

—Ya, Chat… pienso que deben hablar, han sido solo malentendidos.

—Yo, aún la quiero, sabes… —Dejó escapar un suspiro.

—Y estoy segura que ella también te quiere, una amistad como la suya no se olvida —Le dedicó una sonrisa tierna.

—No, Marinette yo no me refiero a eso, yo de verdad la quiero, a pesar del tiempo sigo enamorado de ella.

Marinette enrojeció por completo, no esperaba que después de dos años Chat Noir siguiera con la misma idea. Aunque claro ella seguía queriendo a Adrien, o eso es lo que había pensado… Tal vez a Chat le pasaba lo mismo que a ella, había idealizado tanto a Ladybug que creía seguir enamorado. Estaba segura que si el realmente la conociera cambiaria de opinión, ella distaba mucho de la imagen perfecta que tenía Chat Noir de ella, no supo qué decirle y permaneció callada por un rato.

—En fin… —dijo rascándose la nuca—. Creo que es tarde, no quiero desvelarte más con mis asuntos, Princesa —Se acercó a ella y le dio un suave beso en la mejilla—. Gracias por escuchar los lamentos de este pobre gato. Pero, para curar mi mal de amores dijeron los doctores que no había salvación.

Marinette no puedo evitar sonreír ante la referencia a una vieja canción infantil.

—No agradezcas, Chat. Y cuando quieras puedes volver aquí, siempre eres bienvenido.

Esta vez Chat se inclinó y le beso la mano.

—Nos vemos entones, Princesa —Esta vez besó su mano y se alejó, saltando de edificio y edificio.

Marinette se quedó observándolo unos segundos, antes de perderlo de vista, luego suspiró.

—¿En qué estás pensando, Marinette? —Preguntó Tikki saliendo de su casa.

—Que Chat tiene razón, Tikki. A pesar de mi preocupación siempre le guarde cierto resentimiento por no despedirse, pero ¿Cómo lo haría? Si nunca le dije quién era.

—¿Estás pensando en decírselo? —cuestionó la pequeña Kwami.

—Por supuesto que no Tikki, sabes que no puedo hacer eso y mucho menos ahora, con Akumas de nuevo atacando la ciudad. Además, estoy segura que se decepcionaría de saber que soy yo.

—Marinette, no pienses eso. Chat te tiene en un alto estima, por algo vino aquí esta noche, ¿no lo crees? Tal vez en el fondo su amor por ti trasciende la máscara.

—Necesitaba desahogarse, eso es todo, no es la primera vez que lo hace. Además, Tikki, él realmente no está enamorado de mí, ni de Ladybug. Si así lo fuera me lo hubiera dicho tal como lo hace con Ladybug. Pero él ama a la Ladybug que vive en su imaginación, la heroína perfecta, la chica segura y confiada, la que no existe.

—¡Pero si Ladybug eres tú! —Giró los ojos fastidiada.

—Pero no soy la Ladybug que él imagina Tikki. Además, sabes que a Chat lo quiero como a un amigo.

—Vi como lo mirabas Marinette, tus ojos demostraban demasiados sentimientos.

—Eso es porque no lo veía hace tiempo.

—¿Y los sonrojos cuando se acercaba?

—¡Tikki! ¡Basta! —dijo nuevamente sonrojada—. Sabes que Chat es apuesto, creo que causaría ese efecto en cualquier chica además los años le han sentado de maravilla.

Y así lo era, ahora era más alto que ella, su espalda y hombros se habían ensanchado, el traje definía a la perfección su cuerpo bien formado, su rostro era realmente maravilloso. Había dejado la redondez que en su adolescencia aún conservaba de la niñez para dar paso a una barbilla marcada.

—Es hora de dormir —dijo a Tikki adelantándose para terminar la conversación. No quería que sus pensamientos siguieran ese hilo.

La Kwami se quedó flotando unos momentos agitando la cabeza con algo de frustración.


Adrien apenas tocó a su habitación se deshizo de su transformación. Plagg flotó rápidamente hacia donde sabía que Adrien guardaba el Camembert y lo llevó sin preámbulo a su hocico. Apenas terminó de tragar, volteó a ver a Adrien con los brazos cruzados y una evidente cara de fastidio.

—¡¿Qué?! —preguntó girando los ojos ante la actitud del kwami.

—Te lo digo chico, eres tan dramático como una adolescente —puntualizó.

—No empieces, Plagg —Se dio la vuelta para sacar unas cosas de su armario, tratando de ignorarlo.

—¿Qué no empiece? ¡Regresamos a París para que tu hablaras con tu Lady! ¿Y qué es lo que haces apenas la tienes enfrente? ¡Te vas sin siquiera hablar con ella, haciéndole un berrinche!

—En primer lugar, yo no hago Berrinches y en segundo, la escuchaste Plagg, no me necesita —dijo con tristeza en su voz.

—Y tú escuchaste a la chiquilla, Marinette. Qué es obvio que Ladybug no piensa eso, supuse que ya te había quedado claro, pero al verte con esa cara me doy cuenta que no.

Adrien dejó escapar un suspiro cansado y se lanzó hacia atrás en su cama.

—Marinette es muy dulce, Plagg. Siempre piensa lo mejor de todos. Además. es una fan de Ladybug y mía, es obvio que nos ve como un buen equipo.

Plagg giró los ojos con fastidio.

—Chico, eres un completo idiota —dijo con suficiencia cerrando los ojos y cruzando los brazos. Apenas fue capaz de esquivar la almohada que paso a su lado.

—¡Oye! —respondió indignado.

—Eso es por insultarme.

—Te insultas solo, créeme —le dijo con suficiencia—. Deberías escuchar más lo que dice esa chica, es más, ya que ni siquiera hablaste con Ladybug deberías pedirle a Marinette que sea tu novia, así se acabarían tus dramas y yo viviría tranquilo, tendría mucho Camembert y viviríamos todos felices por siempre.

—No digas tonterías Plagg, sabes que Marinette siempre fue una buena amiga —Mientras decía eso no observó como Plagg se llevaba ambas patas al rostro jalándolo hacia abajo—. Además, Marinette es realmente maravillosa, bondadosa, atenta y la viste, Plagg, siempre fue hermosa, pero realmente estos años le sentaron bien. ¿De verdad crees que no esté saliendo con alguien?

—No lo sabrás si no le preguntas —le dijo con Ironía.

—¿No crees que eso sería indiscreto de mi parte? Además, ya te lo dije ella…

—Ella es una buena amiga, ¡sí, ya te escuché! y te escuché mil veces decirlo hace años, chico tonto, si tan solo me hicieras caso... —Hizo una seña con las patas y decidió alejarse por más Camembert e ignorarlo.

—No, Plagg… Espera aún hay cosas de las que tenemos que hablar.

—Si vas a empezar de nuevo a lloriquear con Ladybug, olvídalo.

—No es eso, es sobre los Akumas, ¿crees que Hawk Month este de regreso?

—Eso es evidente, tú mismo lo viste aun con lo ciego que estas, ese era un Akuma.

—¿Pero por qué atacar justo ahora? ¿Crees que tenga algo que ver con mi regreso?

—Te exhibiste por toda la ciudad así que es obvio que se enteró de tu regreso, al igual que toda la ciudad si me lo preguntas…. Oye, ¿qué haces? —preguntó al ver cómo Adrien dejaba de ponerle atención y tomaba su móvil—. ¿A quién piensas llamar?

—Voy a informar a mi padre que me quedo en París —respondió con firmeza.


El siguiente día, Marinette iba distraída caminando a casa después de la universidad. Se había pasado toda la mañana pensando en Chat Noir, sin duda necesitaba hablar con él, pero como Ladybug, no como Marinette. Tenían muchas cosas qué aclarar, además estaba el asunto del akuma. Hawk Moth estaba de regreso, de eso no había duda. ¿Sería acaso porque Chat también había vuelto, ¿se había enterado que el Miraculous de la destrucción estaba nuevamente en París y por eso había decidido atacar de nuevo ahora que podía obtener ambos?

Iba tan perdida en sus pensamientos que no notó un desnivel y tropezó, estuvo a punto de tocar el suelo cuando unos brazos la sostuvieron con firmeza evitando su caída.

Marinette apretó los ojos, al principio por la caída y después por la vergüenza de que alguien la hubiera tenido que salvar y que, ese alguien aún se encontrara abrazándola. Se separó nerviosa y se inclinó para agradecer la ayuda y disculparse totalmente sonrojada.

—Yo… Muchas gracias por salvarme —dijo aun con los ojos apretados por la pena.

—No fue nada, Marinette. Siegues siendo un tanto distraída —Le sonrió con amabilidad.

"Esa voz", pensó Marinette y poco a poco levantó la vista. Empezando por sus zapatos, el pulcro pantalón de vestir, un amplio pecho y por último esos preciosos ojos verdes que la cautivaban.

—A… Adri… Adrien —balbuceó

—¡Hola, Marinette! —Le saludó con una sonrisa amable.

—¡Ey, Adrien verte no sabía es un gusto, digo, digo… No sabía que estabas, ¡un verte gusto! —Cerró los ojos e intentó centrarse, tenía que controlarse, ya no era la misma niña tonta y enamorada, no podía seguir comportándose así frente a Adrien. Respiró hondo y abrió los ojos. Adrien aún permanecía sonriendo frente a ella—. Es un gustó verte, Adrien —Se felicitó internamente por haber logrado decir la frase correctamente.

—Lo mismo digo, Marinette. Qué coincidencia encontrarnos, ¿no lo crees? —le dijo con sinceridad.

—Sí, bueno yo, yo venía de la universidad —apuntó hacia atrás, a la dirección de donde venia.

—Oh, eso me lo esperaba —dijo Adrien—. Parsons es una de las escuelas de moda y diseño más prestigiosas del mundo, es obvio que no se perderían un talento como el tuyo. Nunca esperé menos de ti Marinette —le dijo sonriendo—. Y al parecer estudiaremos en la misma escuela —Le guiñó un ojo.

Marinette lo miró aun sonrojada y confusa.

—¿La misma escuela? ¿Aquí en París? ¿Pero no se supone que tú estabas estudiando Administración de Empresas en el extranjero? —preguntó con un poco más de seguridad.

—Sí, bueno —Se rascó la nuca—. ¿Qué te parece si te invito un café y te cuento?

—Tú, yo… digo, nosotros ¿un café? —Se maldijo internamente por volver a tartamudear—. Me encantaría —logró decir por fin.


—En realidad, mis padres jamás podrían pagar una universidad como Parsons. Madam Bourgeois me consiguió una beca para estudiar ahí, dijo que confiaba en mi talento y seguro podría mantenerla —contó, llevándose tímidamente su taza de café a la boca. Aún mantenía un leve sonrojo, pero por lo menos estaba siendo capaz de mantener una conversación real con Adrien sin titubear, o más bien se estaba dedicando a dar respuesta a sus preguntas.

—Ya veo. Marinette. siempre fuiste muy talentosa es obvio que dejaste muy impactada a la mamá de Chloe, créeme que no hace eso por cualquiera —le dijo con sinceridad, notando cómo se sonrojaba aún más e intentaba ocultarse detrás de su taza. Con ese sonrojo se veía tan tierna, no había mentido cuando le dijo a Plagg que le parecía una chica muy hermosa estaba muy seguro que si no estuviera enamorado de Ladybug, no le costaría mucho seguir el consejo de Plagg y salir con ella como algo más que amigos.

—Y tú… —logró decir con timidez—. ¿Qué haces en Parsons? Bueno, no quiero ser entrometida, si no quieres no me respondas, es sólo que pensé que estabas en el extranjero con tu padre y…

Adrien sonrió nuevamente antes de responder.

—Por supuesto que no estas siendo entrometida Marinette, en ese caso podrías decir lo mismo de mí que no he parado de preguntarte cosas, ¿no lo crees? —Levantó una ceja, inquisitivo.

—¡No, nunca pensaría eso de ti! —se apuró a responder.

—Marinette, somos amigos ¿cierto? Y es normal que queramos saber de la vida del otro, en especial después de un tiempo sin vernos.

Marinette le regaló una sonrisa y asintió.

—Bueno, en cuanto a tu pregunta —Se sonrojó un poco al decirlo—. Sí, estaba estudiando administración de empresas en Milán, por la carga curricular la carrera era de tres años, pero adelante materias en los periodos vacacionales y en las tardes cuando era posible y la termine en dos años. Vine a París a estudiar un posgrado en Gestión Estratégica de Diseño. Fue difícil convencer a mi padre de dejarme venir, sin embargo, ya soy mayor de edad así que puedo decidir perfectamente por mí mismo, y al final estuvo de acuerdo en mi elección con el argumento de que Parsons es una de las mejores escuelas en el mundo.

—En eso tienes razón, pero también hay una extensión en Milán, si hubieras querido podrías haberte quedado allá ¿Por qué regresar a París y solo? —preguntó.

—Suena como si no quisieras que regresara a París, Marinette —le dijo riendo.

Marinette abrió los ojos como platos y empezó a negar con las manos.

—¡No, no, no, no! ¡Por supuesto que quería que regresaras a Paris! ¡Lo deseaba tanto… digo…

—Tranquila, Marinette solo estaba bromeando. Mi padre no planea regresar a París, así que alguien tiene que dirigir la marca desde aquí y lo cierto es que extrañaba a París, a mis amigos y… —No terminó de decir, decidió guardarse eso ultimo para él, dejando escapar un suspiro y bajando la mirada.

Marinette recordó la plática que lo había escuchado tener con Nino y comprendió a qué se refería. Sin embargo, no se sentía preparada para tocar ese tema, aun cuando había decidido olvidarse de él y haberle deseado la felicidad, el saber que había regresado por alguien aún le hacía doler el corazón. Tal vez no estaba tan superado como ella creía. Sin embargo, colocó su mano sobre el brazo que él mantenía sobre la mesa.

Adrien levantó la mirada y se quedó embobado ante la ternura y sinceridad que percibió en los ojos azules de Marinette.

—Bienvenido de nuevo a casa Adrien —le dijo con una sonrisa llena de emoción.

El corazón de Adrien se detuvo por un momento ante esas palabras dichas con tanta sinceridad, una cálida sensación le recorrió todo el cuerpo y por una vez se sintió realmente así, en casa.


Continuara...


*LA frase de una canción infantil que menciona Chat es de la canción "El gato viudo"

*Parsons: Es la escuela número dos de modas en el mundo (La 1 esta en londres) es una exención de la

Parsons New School of Design de Nueva York y como mencionó, Marinette también tienen exención en Milan.

N/A2: Muchisimas gracias por llegar hasta aqui y por dejar un rw. En un principio estaba pensado para ser un os pero de pronto surgieron mas ideas y la verdad es que disfrute escribiendo este segundo capitulo y tengo planeado el siguiente. Como se daran cuenta el primero fue como un preludio de la historia en si.

Muchisimas gracias a Nadeshico023 por Betearme esta historia, que en un principió surgió como un regalo para ella.

FireLastsForever : no se si llegaras a leer este segundo capítulo pero si lo haces espero lo disfrutes , muchisimas gracias por apoyarme con el primero y por el animo que siempre me das.

Nadeshico023: Mi amoooor como te dije arriba muchas gracias por betearme, este fic es para ti y para mi, para seguir inspirandonos mutuamente. Espero este capítulo no haya perdido la esencia del primero.

LunaNueva21: Pues no planeaba continuarlo, pero la inspiración a llegado y pues aquí esta la continuación.

Melgamonster: Muchas gracias por el Rw, y si ese fue el amor que se tuvieron de niños un amor idealista a ver como les va ahora que son mas grades. Espero te agrade este capítulo.

Higushi : Gracias por el Rw y pues si decidí continuarlo, espero sea de tu agrado.

Princess Mko : Aqui tienes tu continuación, muchas gracias por el rw

Akadiane : Cuando leiste el primer capitulo dijiste que no estabas muy familiarizada, creo que a estas alturas ya te empapaste bastante con la serie jajajaj y pues para que no te quedes con las ganas aquí te dejo la continuación, y un saludo por que se que me vas a leer y me vas a dejar rw, te amuuu

misaki uzumaki : Que bueno que te haya gustado muchisimas gracias por el rw.