Lamento el retraso... la razon es que no tube disponible la computadora, en fin, espero y les guste

Los personajes son de Suzane Collins, los inventado son mios


67Th Juegos del Hambre

2… Segunda Parte: Los Juegos

El cañón sonó al momento en que el contador finalizo, baje de la plataforma y corrí con todas mis fuerzas, por un momento pensé que me iban a matar pero voltee hacia atrás y note que el pequeño peli-naranja corría por sus vidas hacia el bosque.

Volví mi vista hacia la Cornucopia y ya la sangre se podía ver de diferentes cuerpos, los principales asesinos eran Lina, Tobee y… Aime, ella en este preciso instante estaba matando al pequeño del Distrito 1, se me desgarro el alma al oír sus gritos de auxilio.

Concentre mí vista hacia las mochilas, de las cuales solo quedaban tres, pero vi como en un santiamén Eve tomaba dos a gran velocidad con una sola mano y se iba corriendo hacia los bosques, la última mochila se había quedado ahí.

Corrí directamente hacia ella, algunos tributos trataban de matarme antes de llegar a la mochila pero esquivaba sus ataques con gran destreza, tome la mochila con mi mano y seguía corriendo hacia el bosque. Pude oír como la rubiecita gritaba, voltee a verla y ella dirigía su flecha hacia mí. La soltó, corrí lo más rápido que pude hasta que llegue al bosque y la flecha se estrello contra un árbol, solo seguí corriendo, no quería morir en los primeros minutos de la matanza.

Ya cuando me di cuenta que estaba realmente lejos de todo, me di cuenta, de que fui colina arriba, directo hacia haz montañas, sabía que nadie se atrevería ir tan arriba donde el frio se hace más notable y baja cada segundo.

Decidí sentarme entre unos arbustos y un árbol para así estar oculto de cualquier persona, abrí la mochila y saque todo lo que contenía. Un saco de dormir, una botella de agua llena, unos lentes para ver en la obscuridad, una cuerda larga, comida silvestre, un poco de queso y lo que más me impresiono fue que dentro había un arma, era una espada de gran tamaño. Me sorprende que cupiera ahí dentro.

Metí todo de nuevo en la mochila y pude oír como varios cañonazos se oían sin parar, debieron de haber muerto unos diez o nueve. ¿Abra muerto Aime? No… no lo creo, el rostro que mostro hace poco era de un instinto asesino, ella si seria después de todo, el más difícil contrincante. Espero la maten antes para así no tener que hacerlo yo, me caía bien pero su repentino enojo hacia mí me dejaba en duda.

Oí como algunas plantas crujían con el paso de unos zapatos, tome la espada en mano y espere a aquella persona, pude ver como de su escondite salía apuntándome con una flecha la rubiecita, su rostro estaba manchado de sangre, ya no veía a la hermosa chica que vi en el programa de Caesar Flickerman, ahora podía ver a una rubia muchacha cubierta de sangre de la cabeza a los talones.

- ¡Ríndete 11! – me grito, su mirada irradiaba ira.

- Nunca… - le dije, tome posición de ataque.

Ella soltó la flecha pero yo la esquive, aun que me roso un poco el brazo izquierdo hiriéndome un poco, corrí tras ella y con la espada le lance un ataque, ella como si fuera un gato esquivo el ataque con agilidad, saco de su cinturón una espada casi como la mía. La pelea fue intensa, en ocasiones recibía de sus brazos sangre, pero no me lograba lastimar. Por un instante todo ella izo un rápido movimiento lográndome tirar al suelo, al verme ahí me pateo con fuerza en las piernas, sentí como el dolor se hacía más fuerte, como si me las hubiera roto, aun que ahora no lo podía asegurar.

Ella tomo el arco en mano, yo trate de levantarme pero mi pierna izquierda no me hacia el favor de estar bien, gemí por el dolor, ella me apunto con una de sus flechas de acero. La mire por unos instantes, este era mi fin, ya no había marcha atrás.

- Dulces sueños… -

Estaba a punto de soltarla cuando otra, de quien sabe donde salió llego y le atravesó el corazón con fuerza, ella escupió sangre a cantaros y cayó al suelo, mire espantado la escena, busque en todas partes con la mirada al dueño de esta y no lo encontré, pero supuse algo… vendría por la flecha.

Trate de levantarme pero no pude, así que me arrastre por el suelo a gran velocidad, el miedo me recorría todo el cuerpo, trate de levantarme de nuevo y esta vez lo logre, corrí lo mas que pude pero aun así cojeaba por el dolor. Esta pierna quedo mala, eso es seguro. Cuando me sentí lo suficientemente lejos, revise mi pierna.

- Bueno… solo me duele el musculo, así que no creo que me la allá roto – me digo a mi mismo, aun que se, que todo Panem me está observando – de donde… ¿de dónde abra venido esa flecha?

Esa duda andaba por toda mi mente, luego de unos segundos, recordé que deje mi mochila en ese lugar, ¡Rayos! Ahora tendría que ir por ella, pero me encontraría con la persona que tiro la flecha, no me vendría bien con esta pierna herida. Pero correría el riesgo… sin esa mochila, moriré en cuestión de días.

- ¿Por qué tenía que estar en estos juegos?

Corrí lo más rápido que pude de nuevo a aquel lugar, pude oír como el aerodeslizador se acercaba para ir por el cuerpo de Lina, cuando llegue al lugar descubrí que aun no llegaban pero ya estaban a punto de hacerlo. Tome la mochila en manos y volví a correr en dirección opuesta.

Cuando me adentre en el bosque mira hacia atrás, el aerodeslizador ya s estaba llevando el cuerpo de Lina, decidí que mejor sería salir de esta área pues me podrían encontrar otros tributos y moriría al instante en mi estado. Cuando me sentí lo suficientemente lejos me escondí de nuevo en unos arbustos, suspire por un segundo y mire el cielo, el cual se estaba obscureciendo.

- Maldita pierna… -

Busque en mi mochila por si había alguna medicina, no había nada, refunfuñe y deje la mochila a un lado. Note que ya era de noche, ¿tanto me entretuve con Lina o solo fue que me distraje? Lo más seguro es que fueron las dos. El día paso muy rápido, pude ver que en el cielo mostraron el escudo del Capitolio.

Luego mostraron el rostro de varios chicos, suspire con tristeza, mostraron a los dos pequeños del Distrito 1, a la rubiecita Lina del 2, a la chica del 12, los dos del 6, el chico del 10 y los dos del 8. Lo sabia, nueve muertos en el primer día, casi la mitad. Esperaba ver al pequeño Robín, lo más seguro es que su hermana lo estuviera protegiendo a toda costa. Busque un lugar cómodo entre los arbustos, lo encontré y saque de la mochila el saco para dormir. Unos cuchicheos rompieron el silencio, eche un vistazo por las plantas, pude ver el gran cuerpo fornido de Tobee que se acercaba al arbusto, bajaba el zíper de su pantalón y… oh dios… no me gusta esto.

- ¿Dónde creen que este esa? – pregunto una chica de cabello negro y ojos verdes, tenía en mano una lanza de acero la cual estaba manchada de sangre.

- ¿La 7?... no lo sé, pero más vale que la encontremos… - la voz grave de Tobee sonó en respuesta, era la primera vez que lo oigo hablar.

- ¿Qué hay del chico 11? – un chico con lentes, de al aparecer de dieciséis años pregunto por mí.

- Ese lo dejaremos para después… - contesto nuevamente Tobee – me preocupa más su sádica compañera –

¿Sádica? No pensé nunca que Aime fuera sanguinaria, los tres se alejaron de mi ubicación si saber que yo estaba ahí escuchándolos, al parecer crearon una alianza para sobrevivir por más tiempo, es lo que comúnmente los más fuertes hacen en todos los Juegos. Ya estaba muy viejo ese truco.

Un olor apestoso a… orina comenzó a emanar de los arbustos, no podría dormir con ello, guarde el saco en la mochila y me levante con pocas fuerzas, aun me seguía doliendo la pierna, salí del arbusto y comencé a caminar un poco cuando oí el sonido de un arma.

- No te muevas… - era el chico de lentes, reconocí su voz.

Pude oír como se acercaba a mí y tomaba mi brazo para así ayudarme a caminar, lo mire confundido, el solo sonrió divertido.

- No me gusta tener ventaja a la hora de pelear… - vi el número dos en su ropa, él era el compañero de Lina o bueno, el ex compañero.

Nos fuimos caminando de ese pequeño lugar, recorrimos gran parte de la noche buscando un lugar para descansar, encontramos una cueva, o eso creo, no lo podía definir con seguridad, jamás había visto una cueva en las montañas.

Cuando entramos con dificultad me senté en una esquina, el se sentó a mi lado.

- ¿Por qué me ayudaste en realidad?

Sabía que eso de "No me gusta tener ventaja a la hora de pelear…" no era cierto, pues en estos juegos se necesita una ventaja.

- Yo en realidad… no estoy listo para estos Juegos – aclaro él, suspiro por un momento y dejo su arma a un lado suyo.

- Eres del dos… eres como un profesional – el solo comenzó a reír por lo bajo.

- Si, eso se supone… pero en realidad, soy pacifista – lo mire sorprendido, ¿un pacifista en los juegos? Wow, eso es nuevo – se utilizar cualquier arma pero, no tengo esos gustos –

Hubo un pequeño momento de silencio, aun no dormíamos y creo que no lo haríamos esta noche, tenía bastantes cosas que preguntarle, por ejemplo: ¿Cómo se llamara?

- ¿Cómo te llamas?

- Lint Hedgecutter – contesto mientras se quitaba sus lentes para limpiarlos - ¿Y tú?

- Definitivamente no soy Chico 11… - dije lo ultimo imitando su voz como me había nombrado hace horas, el solo comenzó a reír – Aquiles Laggerdeen –

- Dime una cosa… ¿Tu mataste a Lina?

- Desearía haberlo hecho yo… pero no – le conteste con honestidad – alguien la mato, con una flecha… - al parecer se confundió – una flecha salió de quien sabe donde cuando ella me estaba a punto de matar –

- ¿Quién crees que haya sido?... ¿Tu compañerita Aime?

- ¿La conoces?

- No, pero solo se su nombre por la calificación de los vigilantes… - me contesto.

- Vaya… bueno, ¿no te irás?

- ¿Irme? ¿Por qué?

- Bueno… eres un tributo, yo un tributo… estamos en los Juegos del Hambre donde los tributos se matan entre si –el comenzó a reír por mi explicación y se volvió a poner sus lentes.

- Hagamos una alianza, ¿te parece? Me caes bien – confiesa.

Lo pensé por un momento, crear una alianza con otro tributo, suena bastante interesante, pero… ¿en qué me beneficiara? El mismo a dicho que es pacifista, algo a de tramar, lo más seguro es que me cure para luego así yo poder protegerlo, hasta que al final, decida matarme. Es una cuartada perfecta pero… no quería negar la petición.

- Esta bien… pero tendrás que matar también –

- Em… pensare en ello – en eso reviso su mochila, de ella saco un pequeño botecito de metal – esto es medicina – abre el botecito y me muestra una pasta verde vomito – te va a curar esa herida –

Se acerco a mí y tomo un poco de la pasta verdosa con dos de sus dedos, el asco se mostro en mi rostro cuando vi más de cerca la pasta. Rompí la zona del pantalón donde estaba la herida, el paso la pasta por la piel, estaba fría y era viscosa.

Paso unos cuantos minutos cuando el dolor se estaba yendo, respire aliviado por ello, moví mi pierna un poco y note que ya la podía mover como antes, con más movilidad. El guardo el botecito en su mochila, saco de esta su saco de dormir.

- Gracias… - le dije mientras también sacaba mi saco de dormir.

- No hay de que, será mejor que durmamos… mañana te buscaran Tobee y Kasee –

- ¿Kasee?

- Si, la chica de cabello negro, es del Distrito 10… Tobee la estaba a punto de matar, pero ella le suplico que no le hiciera nada, el solo la utiliza por su forma de ataque –

Después el silencio gobernó, dormimos sin siquiera decirnos buenas noches, lo único que quería ahora, era descansar, puede que esto sea un sueño o no lo sea.

Mis ojos se abrieron al oír algunos sinsajos revolotear cerca de la cueva, busque con la mirada a Lint y no lo encontré, guarde el saco en la mochila y me levante. Disfrute del movimiento de mi pierna recién curada, salí de la cueva y me encontré con el cuerpo de un chico parecido a él. Temí lo peor.

- ¿Lint? – me acerque al cuerpo y descubrí que no era el cuatro ojos, era un chico de apariencia asiática, mire su ropa y note el número doce. Suspire aliviado, busque a mi alrededor y lo encontré el cual se encontraba silbando algunas canciones y llegaba con un pescado en mano.

- Buenos días compañero – dijo el alegre, se acerco a mí y dejo a un lado al pescado - ¿lo has matado tu?

- No, acabo de despertar y cuando salí a buscarte lo encontré aquí muerto – le contesto, el toma un poco de aire y nota una gran roncha del tamaño de una naranja en su pecho.

- Ahora ya sabemos el por qué murió… - dijo él, asentí con seriedad y los dos nos pusimos a buscar el panal de rastrevíspulas, el cual encontramos al instante – mejor vámonos – dijo él, yo solo lo seguí.

Caminamos por un buen de rato por las montañas, me di cuenta que era temprano pues la neblina estaba entre nosotros dándole al bosque un toque escalofriante. Respire profundo, aquí todo estaba tranquilo, eso me calmaba.

Los dos saltamos del susto al oír cuatro cañonazos seguidos, fueron realmente rápidos con esta matanza, no esperaba menos del matadero oficial de Panem.

- Vaya, trabajan rápido… - dije.

- No creo que hayan sido ellos… -

- Entonces, ¿quién crees que fue?

- Creo que fue la 7 -¿siete? Se refería a Eve es lo más seguro – Tobee quiere hacerlo lento –

- ¿Explícame como es matar a alguien lentamente? – el solo comenzó a reír.

- Bueno… ahora solo quedamos ocho en pie –

- ¿Ocho?

- Oh si, cuando estabas dormido murieron el chico del 12 y otros dos mas – abrí mis ojos por la sorpresa, estos juegos estaban pasando realmente rápido.

- Creo que hay alguien que quiere ganar lo antes posible –

Seguimos caminando hasta llegar a una pequeña montañita, donde un rio bajaba hasta un lago que se podía presenciar desde ahí. El saco su botella de agua y la lleno hasta el tope, tome un sobro de la mía. Me ofreció un poco de pescado pero yo lo rechace.

- Pensé que eras pacifista… -

- Lo soy pero… alguna vez tengo que comer – comencé a reír por su reacción, pero esta no duro mucho hasta que apareció Kasee – maldición… -

- Morirán los dos – dijo ella con una sonrisa socarrona.

Sin pensarlo soltó su lanza contra nosotros, me puse pecho tierra para no recibir el ataque, suspire aliviado, no me había pasado nada. Pero vi como unos lentes caían a las hojas que se encontraban en el suelo.

De pronto la sangre comenzó a escurrir por el suelo terroso, Lint acababa de morir a manos de la lanza, saque mi arma del cinturón para correr tras Kasee que se quedo sin nada que usar. Con rapidez enterré mi espada en su vientre, ella me miro con sus ojos verdes, trato de ahorcarme pero no lo logro.

Al instante perdió la vida y solo un cañonazo sonó, quite el arma de su vientre y la mire por un instante, ahora la espada estaba manchada de sangre, había cometido un asesinato, lo cual, no me agradaba para nada.

Luego recordé que no sonó un cañonazo cuando atacaron a Lint, eso solo significaba que seguía vivo, corrí hasta su posición y el respiraba con dificultad, la lanza estaba entre su pecho y su cuello… no aguantaría mucho.

- Llego mi hora… - dijo con dificultad, yo solo reí – tuve una buena… vida –

- Si llamas a esto buena vida entonces me echo un tiro – el comenzó a reír pero a la vez escupió sangre, logrando así mancharme un poco el rostro – duerme bien amigo –

El sonrió por última vez y sus parpados se cerraron, su pecho dejo de moverse, un cañonazo sonó con fuerza, eso significaba que ya estaba muerto. Tome sus lentes con cuidado y los limpie pues estaban un poco manchados de su sangre, se los volví a poner.

Observe el cuerpo de mi aliado por unos momentos, no tuvimos mucho tiempo para conocernos pero sentí que ya era un amigo, uno de los pocos que tendré.

Tome su mochila y salí de ese lugar, pues se estaban acercando los aerodeslizadores para llevarse los cuerpos, me encamine hacia la cima de la montaña, aun que se que a este paso lento jamás llegare, todo ahora es… diferente a como conocía mi mundo antes.

Ya no era solo un huérfano cualquiera que vive de las sobras del Distrito 11, ahora soy un tributo que debe matar para sobrevivir y ganar esta dura batalla. Ya nada era igual, tampoco solo perdí a mis padres si no que perdí ahora a un amigo o aliado.

Ya me estaba acercando a una cueva cuando oír de pronto el rugir de un animal, era la primera vez que lo oía. Busque a mi alrededor y no encontré nada, pero la sombra de una gran criatura se mostro, mire hacia atrás y arriba de la cueva había un gran oso color café.

- Por dios… - el oso me gruño con fuerza – trágame tierra – saque mi espada y tome posición de batalla.

El oso bajo de la cueva, me miro con sus grandes ojos y me mostro su dentadura. Raramente en los juegos de veían a estas criaturas, sería lo mejor que este animal me matase antes que lo hiciera otro tributo.

Me aleje un poco del oso, pero este con sus grandes patas me siguió con cuidado, pensé en lanzarle la espada pero sabía que era inútil, era un oso de gran tamaño y no creo que una espada le pueda hacer mucho daño, tiene garras que la podrían romper con tan solo rasguñarla.

Deje la espada en el suelo, el oso me miro por un momento y luego me gruño con más fuerza, yo solo cerré mis ojos por un momento y tome una gran bocanada de aire, pude ori como el oso alzaba su gran pata delantera para atacarme y darme final… pero oí el sonido de un arco.

Abrí mis ojos con fuerza y me encontré con el oso en el suelo, en su cráneo tenía una flecha de acero, como la que había matado a Lina. Mire a mí alrededor y nada, tome al espada con cuidado para así tomar posición de ataque.

Una figura femenina salto desde la punta de un gran árbol hasta llegar al suelo, se acerco al oso para así quitarle la flecha, en mano tenía el arco y el carcaj lo traía en su espalda, en su cinturón tenía varias armas de mano, como dagas y espadas.

La mire más detenidamente, mis ojos mostraron sorpresa y un poco de miedo, era Eve, una de las mas feroces de estos juegos, ella noto mi mirada y sus ojos ámbar se clavaron en mi.

- Em… - no sabía qué hacer, ¿debía correr o quedarme ahí quieto para esperar mi rápida muerte? – Gracias por salvarme – parecía una chica disculpándose o pidiendo una babosada.

- No hay de que… -era la primera vez que oía su voz, una voz suave, madura y femenina salió de sus labios - ¿Qué tanto miras?

Me sobresalte al oírla decir eso, me di cuenta que me quede embobado durante unos segundos para observarla, ella solo refunfuño y tomo una de las patas del oso, saco su cuchillo de gran tamaño y trato de cortarle la pata.

- Hoy cenaremos oso - ¿cenaremos? Lo más seguro es que se refiera a ella y a su hermano.

Pude ver que ya había terminado de cortar la gran pata de oso, trato de cortar la otra pero no pudo, su cuchillo se rompió en dos, me miro por unos instantes y suspiro.

- Te daré oso si me ayudas – dijo ella con seriedad, por un momento creí que tenia ante mis ojos al Presidente Snow.

Acepte a ayudarla, también la ayude a llevar unas cuantas patas de oso hacia su escondite, no pensé que fuera dejarme vivo, algo se traía entre manos. Cuando llegamos a un pequeño escondite que consistía en ramas de árboles a su alrededor, era como si estuviéramos en un oyó.

La mire por unos momentos, le quitaba con una daga la piel al oso, podía ver la carne del animal y poca sangre surgía de ella, en algunos segundos me daba asco pero a la vez no.

- ¿Por qué me dejaste vivo? – le pregunte, pero ella no contesto - ¿no pensaras decírmelo?

Suspiro fastidiada.

- ¿Es que jamás te callas?

Así un largo reino de silencio gobernó, la duda me carcomía por dentro, quería saber el por qué de mi "salvación". Mire una pata de oso que me lanzo, sentí viscosa por un momento la pata peor luego me acostumbre al tacto.

- ¿Por qué me la das?

- Ya puedes irte… - la mire confundido, ella pareció notarlo – lárgate – dijo con frialdad.

- No me iré – le respondí con su mismo tono – Dime porque me dejaste con vida y me iré – ella tiro el cuchillo a un lado suyo y me miro con el ceño fruncido.

- Eres una buena carnada – dijo ella, yo solo me sorprendí al oír eso – tu amiguita te buscara y así podre atacarla… -

- ¿Mi amiguita?

- Esa niña, la de ojos verdes obscuros… la chica sádica del 11 – la verdad es que si sabía a quién se refería, pero quise evitar algún comentario sobre ella.

- ah… - tome un poco de aire - ¿y tu hermanito?

Ella dejo todo lo que tenía en mano en el suelo, en un dos por tres ya estaba frente a mi tomándome a la fuerza por el cuello de la camisa, la mire a sus ojos ámbar, los suyos ahora reflejaban cólera.

- ¿Lo has visto?

- No… pensé que estaba contigo – ella me soltó.

- No lo eh visto desde esta mañana, quedamos de vernos aquí… - miro por un momento el cielo que ya se estaba poniendo obscuro.

- Lo más seguro es que este escondido… - le dije, tratando de animarla… y creo que funciono, aun que no vi ninguna sonrisa dibujada en su rostro, ¿es que acaso no conoce lo que es sonreír?

- Es muy listo… iremos a buscarlo al alba –

- Espera… ¿Iremos?

- Ahora eres mi rehén –

No quise batallar con ella, no deseaba por ahora hacerle daño, en mi cabeza una parte de mi me decía que debía tomar su cuchillo que estaba en el suelo y matarla ahí mismo, pero otra parte de mi me suplicaba que no le hiciese daño. Ella saco de un escondite unos cuantos troncos pequeños de madera y así con dos piedras intento encender una fogata.

Corrí tras ella para detenerla, ella me miro con frialdad, la única emoción que sabe expresar.

- ¿Estás loca? Pueden venir por nosotros –

- No creo que lo hagan… los que quedan no son tan estúpidos, saben que esta zona es del oso –

- ¿Cómo lo sabes?

- Gran parte de los tributos han venido por aquí y nunca más volvieron a salir de esta zona… por eso han muerto demasiados, el oso era un obstáculo puesto por los del Capitolio – mire a cualquier lado, el sol ya estaba mostrando sus últimos rayos del día, ya seria de noche en cualquier segundo – así que no vendrán hasta que verifiquen si el oso a muerto o no –

- ¿Y si hay alguno cerca? – ella parecía pensarlo.

- Lo más seguro es que huela inmediatamente la carne de oso –

Yo solo mostré una sonrisa con aquel chiste aun que ella me miro un poco confundida al reírme, yo solo la ignore. Cuando la fogata se encendió el oso comenzó a asarse, le echo algunas hojas que al parecer eran especias, al final la carne estaba lista y me ofreció un poco.

- Prueba… -

Trague en seco, la verdad en el Distrito 11 jamás se veían a estas grandes criaturas felpudas, lo que más comúnmente veíamos eran mapaches y sinsajos, esos pajaritos son los que más me agradan, ellos no intentan comerte o algo parecido.

Tome el pedazo de oso asado y me lo comí, mis ojos se abrieron como platos al sentir el buen sabor de la carne y las especias juntas, le pedí mas y ella solo corto un gran pedazo de la carne. Así pasamos hasta que en el cielo nocturno mostraron el escudo del capitolio, mostrando después el rostro de todos los tributos.

Baje la cabeza al ver el rostro de mi amigo Lint del 2, los dos chicos del 3, los dos chicos del 4, la chica del 5, la chica del 9, una foto de Kasee del 10 y el asiático del 12. Ice cuentas en mi mente y me di cuenta que ya no quedábamos ocho, ahora éramos seis.

Vi por un momento a Eve y me di cuenta de que sus ojos mostraban alivio, sonreí un poco, yo también estaría así de nervioso si no quisiera ver la foto de mi hermano pequeño ahí. Después de que ya acabaran los mensajes del Capitolio, saque mi saco de dormir de la mochila y me metí dentro de el.

Ella izo lo mismo, yo solo me voltee un poco y no quise decirle nada, éramos completamente unos desconocidos y también soy ahora un rehén. Solo quise dormir y estar en un mundo perfecto, donde yo seguía como un huérfano pobre en el Distrito 11.

A la mañana siguiente sentí como algo frio y viscoso en mi rostro me levantaba, paso con lentitud mi mano sobre esa cosa fría y note que era blanca, al darme cuenta de que era me limpie rápidamente con lo que fuera. Lo mejor que te puede levantar durante el día es el desperdicio de un sinsajo.

Ya al ver que mi rostro quedo limpio de desperdicio, busque con la mirada a Eve, la encontré sentada en una roca, me estaba observando y tenía el arco y flecha en mano, se levanto de su lugar, me tomo del brazo y me levanto con fuerza. Guarde mi saco de dormir en la mochila y me la puse en los hombros, ella solo comenzó a caminar hacia en frente, la seguí, no tenía otro lugar a adonde ir y además… le encontré lo bueno a esto de ser rehén, nadie me hará daño si me quedo con la más fuerte de los tributos, la única que recibió un 12 en la calificación final.

Cuando pasaron algunos minutos, ella se detuvo al instante, busco con la mirada en los arboles algo e inmediatamente subió el que al parecer es el mas grande de todos. Dejándome ahí solo, me senté cerca del árbol a esperar cualquier cosa, pero pude oír como ella hacia…

- Psst… ven, sube –

Yo solo le hice caso a su orden, jamás fui bueno subiendo arboles, así que me fue un poco difícil, cuando estaba en una rama note que ella estaba en la copa del árbol, refunfuñe y seguí subiendo hasta estar con ella.

Ella solo miraba algo, decidí ver en su dirección y me encontré con la cornucopia, ahí estaba un tributo, no podría decir cuál de todos ero estaba buscando provisiones o algo parecido, eso sí, muy apenas y podía divisarlo, estaba muy lejos de nuestro alcance. La vi por un instante y note que estaba fijando el objetivo de una de sus flechas, vi como suspiraba con calma durante unos segundos… hasta que pude oír, como soltó la flecha, de pronto un cañonazo sonó.

- Pero que… - entonces volví a ver al tributo, ahí estaba, muerto en la cornucopia con una flecha en su cabeza – ahora ya vi que les mostraste a los vigilantes… - ella me miro con seriedad, ahora sabia quien me había salvado la vida con Lina – gracias por salvarme –

- ¿De qué hablas? – sus ojos mostraron confusión pero luego se volvió seria como siempre – pura suerte… - en eso bajo inmediatamente del árbol con gran destreza, yo solo la mire bajar y le seguí el paso hasta estar junto a ella.

- ¿Solo suerte? Bueno… debo admitir que mataste a uno de los más fuertes –

- Por favor, si hubiera sido matado a uno de los más fuertes ese objetivo abría sido tu enamorada - ¿enamorada? De quien habla, ella vio mi rostro de confusión – oh… ya entiendo – hecho una sonrisa forzada.

- ¿Qué?

- No te has dado cuenta… ¿verdad? – negué al instante, aun que no sabía a que se refería – ella está enamorada de ti – yo solo comencé a reír por su idea.

- Estas mal, Aime no está enamorada de mi –

- ¿Seguro?... ¿No notaste la forma con la que te miraba en los entrenamientos? ¿No notaste como se le ilumino el rostro cuando le hablaron sobre ti en la entrevista? Eso si es que estar ciego, no me imagino cómo se puso cuando pronunciaste mi nombre –

- ¿Te diste cuanta de ello? – Evite todo lo demás de Aime a lo suyo – sobre… cuando accidentalmente te nombre –

- Si, estaba viendo las entrevistas… básicamente mi hermanito me obligo – me miro por un instante – pero no tengo problema con ello, la verdad… ni me interesa – suspire aliviado.

Luego pensé en todo lo que me dijo sobre Aime, ¿enamorada? No lo podía creer, aun que… eh visto a chicas enamoradas de mi, se ruborizan y me empiezan a alagar, pero ella se comportaba conmigo muy diferente, me abrazaba y me deseaba lo mejor, aun que ella sabía que yo tenía pocas probabilidades de sobrevivir. Ahora entiendo lo que trata de decir Eve, Aime todo este tiempo que nos conocimos… se enamoro de mi, aun que es extremadamente imposible que suceda en pocos días, lo más seguro es que cuando pronuncie el nombre de Eve ella empezó a llorar por dentro.

Ahora me siento mal por no poder corresponderle, pero no creo que anda nos haya ido bien de todos modos, ella es menor que yo y no nos iría bien con sus padres… ¡ah! ¿Por qué pienso tanto en ello? Espero que Eve no se haya dado cuenta de mi preocupación o lo que sea… espera, ¿Qué acabo de decir? Muy bien Aquiles, estos juegos te están afectando.

- Bien… sigamos… - dijo ella, la seguí con lentitud pero me detuve al instante, ella lo noto y me miro con frialdad - ¿Por qué te detienes? Avanza –

- ¿Has oído eso? – mire a mi alrededor.

Había oído un sonido en particular, el grito de agonía de una persona, pero lo que más me llamo la atención es que esa voz se iba haciendo cada vez más débil. La mire por unos instantes y me sorprendí al ver que su rostro, mostraba preocupación, una de las primeras emociones que veo en ella.

- Robín… - pronuncio ella y en un dos por tres salió corriendo en dirección de la voz.

La seguí a toda máquina, pero solo podía ver con mis ojos como ella apresuraba su corrida, luego comenzó a gritar el nombre de su pequeño hermano con desesperación, pudimos oír como su vocecita le respondía con poca fuerza.

Ella inmediatamente se detuvo y se hecho sobre un pequeño cuerpo, me pare cerca de ella y pude notar que los rizos pelirrojos del pequeño estaban manchados de sangre al igual que el pasto, ella lo tomo en brazos con fuerza y pude oír como sollozaba, el pequeño solo respiraba con dificultad.

- Vas a estar bien, vas a estar bien – le repetía ella mientras sollozaba, el pequeño solo le sonrió y le acaricio el rostro, manchándola de sangre, ella lo mira con las lagrimas en los ojos – es solo un rasguño – dijo ella tratando de animarlo a quedarse.

- Te… quiero herma… na –

Su manita que tenía en su rostro callo por el peso de esta, el cerro sus ojos y en su rostro se mostraba una sonrisa. Ahora su piel era gris, eso solo significaba una cosa… ya estaba muerto. Eve abrió los ojos y grito con mucha fuerza, abrazo con fuerza el cuerpo de su hermanito y solo se balanceaba sentada a su lado llorando a cantaros.

Yo solo cerré mis ojos con fuerza, unas cuantas lagrimas se escaparon de mi rostro, ahora solo oía los gritos y llantos de Eve, la muerte de un pequeño jamás me había agradado, pero ver esta escena… me rompió el corazón.

Ahora se que estos juegos… van en serio.


Eso fue todo, espero les haya gustado, muy pronto la tercera parte -la cual aun no eh terminado- pero muy pronto la terminare :)

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