Disclaimer:Digimon no me pertenece.
1º Capítulo.
Lunes: Melomanía.
11: 30 a.m. Escuela de Odaiba.
Lunes por la mañana. Mimi podría jurar que era el lunes más pesado de la historia. Y aún faltaban dos asignaturas más para acabar con la clase. Bostezó aburrida con cierto disimulo y vio de reojo a Koushiro quién se encontraba muy tranquilo tomando todas las notas necesarias, arrugó el ceño, ¿cómo es que podía estar tan concentrado en una materia tan pesada como Historia? ¿Y cómo es que podía acordarse de tantas fechas y no recordar lo que anoche se puso? Hizo un leve mohín, algo infante.
Dibujó círculos en la hoja anotada, apoyando su mano en su mejilla y el codo en la mesa. Estaba completamente perdida en la clase, especialmente porque en su mente aún estaba navegando el plan que tenía que hacer: Conocer a Yamato Ishida en un tiempo récord, una semana. Dejó escapar un suspiro, ahora le venían las dudas. ¿Y si él tenía cosas importantes que hacer y no quería saber nada de ella? Negó con la cabeza. No, eso no podía ser. ¡Ella estaba decidida a conocerle! Incluso hizo una lista con siete palabras, palabras claves para conocer a Yamato Ishida, buscó en su cartera el papel para desdoblarlo y leerlo.
«"Estilo de música. Comidas preferidas. Look. Actividades favoritas. Metas y sueños. Miedos e inseguridades. Y tipo de chica."»
Miyako en broma agregó la palabra chico, pero Sora decidió tacharla ya que le parecía una broma algo pesada para un chico como el rubio. Mimi sonrió al ver la lista completa, le parecía muy acertada, a Sora la parecía algo frívola y que aunque supiese esos datos del rubio igual no lo conocería al cien por cierto. Hikari pensó lo mismo, sin embargo las tres amigas le desearon suerte y que la ayudarían en lo que podrían.
Aunque claro, para Sora fue una sorpresa que Mimi apenas supiese datos relevantes de Yamato e incluso le había dicho aquello:
"—¿Siempre te sentaste al lado de él y no sabes nada de Matt, Mimi? ¿Cómo es eso posible?
Mimi pareció esconderse en el puff rosado de su habitación como si la estuviesen regañando por haber roto algo.
—¡No es mi culpa! —infló las mejillas. —Él no era muy sociable que digamos y a mí...eh, bueno me caía...
—¿Te caía? —Hikari la miró con duda, alzando una de sus finas cejas.
Mimi vio que sus tres amigas la miraban, expectantes. Era una de esas situaciones que la castaña deseaba no tener atención sobre su persona.
Tragó saliva y carraspeó un poco para poder hablar.
—¡Está bien, lo diré! —vociferó rápidamente. —¡Me caía mal, ¿si?! ¡Mal! ¡Me parecía odioso, creído, emo! ¡Y odiaba que siempre quisiera pelear con Tai! —respiró hondamente, sintiendo sus mejillas arder, llegó a sentir que se había quitado un peso de encima.
Las tres chicas la miraron con sorpresa hasta que Miyako rompió el silencio.
—Pero ya no es así, ¿no? —miró a las demás que asintieron. —Es tu oportunidad de hacerte amiga del nuevo y mejorado Matt —la chica de cabellos morados alzo el pulgar y le guiñó el ojo, Mimi sonrió.
—Y tú también has madurado mucho —Sora le sonrió con ese gesto maternal que la caracterizaba, poniendo su mano derecha en el hombro de su mejor amiga. —Cuentas con nosotras para obtener la amistad de Matt.
—¡Sí, T.K dice que quiere ayudarte! —contó la hermana de Tai, sonriendo igual.
—Sí, creo que tienen razón —Mimi les dedicó una pequeña sonrisa, sintiéndose más en confianza.
—¡Eso es, Onee-sama! —las demás rieron al escuchar a Miyako.
Mimi sonrió aún más, sintiéndose feliz por tener amigas como ellas."
La castaña soltó un suspiro sin darse cuenta que ya el reloj había sonado, indicando que era hora del recreo, los alumnos salían y ella parecía en su mundo hasta que sintió una mano en su hombro haciendo que diese un pequeño respingo.
—¿Estás bien, Mimi? —preguntó su mejor amigo preocupado, observándola con sus ojos negros.
—Oh, sí. Sí, estoy bien. Estaba pensando en cosas y me distraje —sacó la lengua y se dio un leve golpecito en la cabeza como diciendo "qué tonta". Koushiro pareció convencido con eso y le dijo que salía afuera. Mimi por inercia le siguió hasta salir al recreo para verse con los demás.
Mientras ambos muchachos se dirigían a la cafetería instituto Mimi pudo notar que Yamato estaba junto con Sora y Tai, se saludaron y se sentaron sobre una de las mesas. Sora, Taichi y Koushiro y del otro lado Mimi y Yamato. Dando así paso a una conversación entre los cinco
—¿Qué harán hoy, chicos? —Sora habló, dedicándoles una sonrisa y mirada a todos.
—Yo tengo que terminar unos trabajos del club de Informática, así que no podré salir con ustedes, chicos. Lo siento —contó el pelirrojo una vez tuviese su comida servida en la charola.
—¡Sora! Tú y yo nos debíamos una cita —Taichi le guiñó un ojo y ella rió.
—Cierto, cierto. Te la debo por el sábado que debí ayudar a mi madre —ella le besó la mejilla y miró a Mimi y a Yamato. —¿Entonces...qué harán ustedes?
Yamato estuvo a punto de decir algo pero...
—¡Matt y yo saldremos!
—¿Qué? —el rubio rápidamente giró su cabeza para ver la sonrisa de la castaña que parecía entusiasmada con la idea.
Sora sonrió complacida en cambio Taichi y Koushiro mostraron un rostro de sorpresa.
—¿Son novios...? —automáticamente, cuando el castaño dijo aquello sintió el pie de Sora sobre el suyo, haciendo que se quejara de dolor.
Koushiro vio el gran sonrojo en la cara de Yamato y la cara de confusión de Mimi.
—¿Y a dónde irán? —Sora como si nada giró su rostro en dirección a Mimi y los demás muchachos la miraron expectantes.
—¿A qué te refieres con que saldremos, Mimi? —el Ishida la miró con una ceja arqueada.
Mimi le miró a los ojos y sonrió aniñada.
—A eso, ¡y no te preocupes! Ya sé dónde podremos ir. Te gustará —se tomó a sí misma de sus manos, convencida de sus palabras.
El rubio estuvo a punto de replicar pero al ver el rostro de sus amigos y la emoción de la castaña suspiró.
—Vale, saldremos —dijo, aún sin estar convencido.
02: 25 p.m. Tienda de música.
Caminaron por el local con una mirada curiosidad, Yamato miraba los discos y los instrumentos musicales que había en la pared. Estuvo a punto de ir hacia allá hasta que sintió un pequeño jalón en su brazo que lo hizo voltearse hasta la castaña.
—¿Qué sucede, Mimi? —preguntó extrañado al ver el rostro serio de la muchacha.
—¿Me ayudas a elegir un disco? —preguntó con una sonrisa dulce que hizo que el rubio pestañeara.
—¿Aah? Bueno, si quieres... —se rascó la nuca, dudoso. —¿Qué tipo de música te gusta? —él se metió las manos en sus bolsillos, mirándola con algo de seriedad y ella también le miró.
—¿Cuál te gusta a ti? —ella se puso las manos detrás de su espalda en un gesto inocente en lo que le mostraba una sonrisa compradora.
Yamato parpadeó algo confundido y se rascó la mejilla.
—No tengo un género predilecto —él se encogió de hombros y ella entrecerró los ojos.
—¿Seguro? —él asintió.
—El género puede ser considerado malo pero tener alguna canción buena. La canción puede ser buena pero su género puede no gustar —Mimi sentía que con esa respuesta no llegaría a nada.
—Todos tenemos algo que no gusta y que no nos gusta —ella se cruzó de brazos. Sin aceptar esa clase de respuesta. —A mí no me gusta el reggaeton.
—A nadie debería gustarle eso, Mimi —él sonrió de medio lado, moviendo la cabeza a la par. Ella rió.
—Cierto... ¡Ah. Ya sé! Tomaré algunos CD's al azar y me dices sí si te gustan y no para lo contrario. Y talvez puede ser también una opción —y sin dejar que Yamato opinara sobre la idea de Mimi ella fue agarrando uno CD, mostrándolo, ése era de una cantante japonesa.
—No.
Mimi tomó otro, luego de buscar con la mirada y se lo mostró. Ése en cambio era de un cantante masculino.
Yamato rió por lo bajo. —No.
Mimi mostró un CD de Adele luego de haberse movido por la tienda.
—Tal vez.
Luego uno de Avril Lavigne.
—No.
Michael Jackson, The Beatles, The Rolling Stone fueron un sí. Lo mismo que Nirvana y sorprendentemente Bryan Adams y Elton Jhon también, eso hizo reír a Mimi, pensando que el rubio no era para nada romántico..
Y Mimi en broma mostró uno de Justin Bieber. Cosa que hizo que Yamato la mirase unos segundos.
—¿Estás en drogas? —ella rió sacándole la lengua.
Y siguió con aquella tarea, dándose cuenta de que Yamato tenía un gusto muy diverso. Había cantantes del mismo estilo donde uno podría gustarle y otro no. Terminó siendo algo complicado entender los gustos musicales de Yamato, pero podría casi decir que estaba segura que sus favoritos eran canciones de antaño, especialmente rockeras como el estilo de canciones que tocaba con su banda.
Luego de aquella prueba de Mimi para adivinar los gustos del rubio ambos salieron, sin embargo Mimi compró un CD de una banda japonesa masculina para luego salir junto con él.
Ya afuera de la tienda Yamato la miró de reojo.
—No puedo creer que hayas gastado tu dinero en eso —él arrugó el ceño.
—¿Aah? ¿Qué tiene de malo? ¡Son un buen grupo!
—Pff, eso es porque todas las chicas se mueren por ellos —el rubio rodó los ojos.
—Oh, como si las chicas prestaran atención a las letras de tus canciones, sólo te ven a ti y al grupo —Mimi se cruzó de brazos haciendo un leve mohín.
El Ishida sonrió de medio lado.
—La diferencia es que yo sí conozco de buena música y la hago —tocó con su dedo índice la frente de la castaña un tanto divertido. —Y no me veo afeminado ni nada de eso —aclaró luego tomando la delantera en el trayecto. —Por cierto, ¿a dónde vamos ahora? No creo que alguien como tú planee una cita tan sosa.
—¡No es una cita! —gritó Mimi con las mejillas rojas de indignación.
No, eso no estaba bien. Ella debería ser la que se estuviera burlando, no él. Él debería estar avergonzado, no ella.
Rápidamente sus piernas se movieron para quedar a la par con el contrario.
—Y sí —la joven Tachikawa movió su cabeza, afirmativamente. —Ya sé dónde iremos ahora.
El mayor le miró con una ceja en alto. Si Mimi sonreía no sería algo bueno.
04: 15 p.m. Bar Karaoke.
—No...no, ¿en serio, Mimi? —Yamato desvió su mirada de aquél local para ver a su compañera. Ella tenía las manos detrás de su espalda en un gesto casual.
—Sí...sí. En serio, Matt —ella le sacó la lengua, divertida. —No es tan malo, es algo que acostumbras hacer, ¿no? Ahora, vamos a entrar —ella rió mientras comenzaba a darle empujones para que entrara al bar karaoke.
—Pero, ¿justo ésto? Yo...
—¿Tú qué? ¡Es lunes, no debe de haber nadie! —ella volvió a hacer ese gesto infantil, gesto que se relajó al ver que ya habían entrado al bar. —¡Entramos! —ella se vio divertida.
El rubio en cambio frunció el ceño. Y vio que SÍ había gente, no tardó mucho en maldecir en sus pensamientos a la menor.
—Ah, mira. Hay chicos de nuestra edad —Mimi le jaló del brazo de una manera infantil.
Joder, ella se divertía con eso.
—Seguramente se habrán escapado de clases, ¿tú qué crees, Matt?
Yamato prefirió no decir nada, cosa que de alguna manera molestó en cierta parte a la castaña, a veces el rubio era algo similar a Koushiro con ella y eso no le gustaba.
Se sentaron en una mesa que quedaba al centro del pequeño escenario del bar, en aquél momento nadie cantaba y sólo se escuchaba una canción a lo lejos.
Mimi observó con curiosidad todo el local hasta que se levantó de su asiento, llamando la atención del rubio.
—¿A dónde vas? —Yamato la miró sin entender.
—¡Ya vengo, tú no te muevas! —Mimi cerró uno de sus ojos, mirándole con el otro abierto y rió. Él suspiró.
—Está bien, ve a donde tengas que ir, ¡pero no te tardes! —ella asintió, alejándose de él y Yamato miró de reojo, teniendo cuidado de que no le descubrieran los jóvenes de atrás espiándolos. No le daban muy buena espina pero suponía que no harían nada más que molestarse entre ellos.
Al cabo de menos de cinco minutos Mimi volvía hacia su asiento junto con el rubio.
—Matt, ¡ven! Debo mostrarte algo —ella le sonrió para luego tomarle del brazo dándole un pequeño jalón.
—¿Ahora dónde? —él suspiró con cansancio, sintiendo el jalón para que dejara de hacerlo tuvo que levantarse, tomó las mochilas de ambos y le miró nuevamente.
—Ya te mostraré —ella le guiñó un ojo, riendo.
Yamato entrecerró los ojos y suspiró rendido. No tenía caso ir contra ella. A fin de cuentas ya había aceptado salir con ella.
Esta vez podía sentir la mano de Mimi sobre la suya. Se apretó los labios, su mano la sentía realmente pequeña y suave.
—¡Quiero que cantemos un dueto! ¡Será divertido! —Mimi parecía emocionada con la idea, en cambio el rostro de Yamato estaba en una mueca de incertidumbre.
—Mimi... —empezó a decir el rubio.
—Por favor —la castaña le dio su cara de pobre niña más compradora posible, aquella que usaba para que sus padres le cumpliesen cualquier capricho que ella quisiera.
Yamato la miró, apretándose con fuerza los labios, sintiéndose mal de alguna forma. Luego suspiró.
—Sólo una canción y nos vamos —ésta vez él sería el que dirigiese la "comitiva".
—¡Está bien! —la chica pareció convencida.
Ambos finalmente se subieron sobre el escenario, la melodía comenzaba a sonar, Yamato como pocas veces se sentía nervioso hasta que escuchó la voz de la castaña que hizo que la mirara, sorprendido por su voz.
—"Del tren que van hacia el mañana, completo no está su camino. ¡No! Así ya no puede seguir, se quedará justo aquí." —su voz sonaba dulce pero potente a la vez. Era una dualidad que hizo que Yamato no despegara su vista hasta mirar el teleprónter para leer su parte.
—"Siempre tomados de la mano, juntos hay que terminarlo. Sí, cuando conservamos la fe creamos un gran poder." —Mimi sonrió al oír la voz del rubio y le tomó con suavidad de la mano, él estrechó aún más su mano, cantando ahora el coro:
—"Por siempre, por siempre en cada ocasión, compartimos una conexión. Por siempre, por siempre, a cualquier lugar libres podremos volar. Por siempre, por siempre, cada ocasión conservamos los lazos de unión. Sin duda, sin duda nadie podrá vivir en la soledad."
Y al terminar aquella hermosa canción el público presente que había aumentado se había puesto de pie para aplaudirles, maravillados por las voces de ambos. Ambos siguieron tomados de la mano, Mimi estaba feliz, sentía que se había acercado al rubio al menos un poco.
Y para Yamato era la primera vez que sentía una conexión con Mimi. Se sintió cómodo y no le había disgustado. Quizá por la hermoso canción, quizá por la voz y la sensación de paz que Mimi le producía. Era la primera vez que la miraba de esa forma, con cierta admiración.
07:30 p.m. Departamento de Yamato Ishida.
Mimi se tocaba sus cabellos mojados, abrazándole luego con algo de frío. Afortunadamente habían llegado al hogar del rubio y éste le tendía una toalla para que se secara.
—En verdad lo siento, Matt —se disculpaba la castaña, secándose el uniforme verde puesto y luego el cabello.
Yamato salió del baño con una nueva muda de ropa, un jean desgastado y una camiseta blanca, con los pies descalzos.
—No hace falta que te disculpes, Mimi. Tú no provocaste la lluvia —se pasó su mano por su cabello. —¿Estás segura que no quieres cambiarte? —él arrugó el ceño. —Estás temblando, será mejor que te pegues una ducha, yo te puedo conseguir ropa mía que usaba de niño, seguro te irá.
Mimi negó con la cabeza y tembló al hablar.
—E-Estoy bien, en serio —trató de darle su mejor sonrisa.
Él no estuvo nada convencido.
—Insisto. No me molesta, ¿somos amigos, no?
Mimi sintió un vuelco en su corazón y tragó saliva.
—¿L-Lo somos? —su pregunta sonó inocente y Yamato la miró, sin saber cómo interpretar aquello, pero sonrió de medio lado, metiendo sus manos en sus bolsillos.
—Bueno, conocidos, ¿te suena mejor ese término? Ahora, date una ducha antes de que te eche de mi casa —señaló el baño. —Ya hay una toalla para que te seques, te dejo mi habitación para que te vistas, yo estaré en la sala —pasó a su lado poniendo su mano en sus cabellos, revolviéndolos.
Mimi se sonrojó por aquél gesto y asintió.
—E-está bien —tragó nuevamente saliva.
Rápidamente se encaminó al baño del rubio y mientras se duchaba se quedó pensando en los acontecimientos del día, primero en la tienda de música él estaba jugando con ella, luego en el Bar Karaoke él no estaba muy entusiasmado con la idea de cantar...pero cuando ella le tomó de la mano jamás la soltó hasta que ella lo hizo. La lluvia que les tocó sentir por culpa de Mimi de querer ver aquél mini-concierto al aire libre y ahora Yamato le ofrecía una ducha y ropa para que no se enfermara y le decía que era su amiga.
—Él es muy raro —murmuró Mimi, sonando completamente infantil.
Una vez hubiese terminado de ducharse se puso la ropa que el rubio le había dejado, una playera que le quedaba algo holgada con el dibujo representativo de The Rolling Stones y unos shorts, se miró unos momentos al espejo, sintiéndose extraña por estar usando unas prendas del rubio, y la hacía sentir como una completa extraña.
De pronto una suave melodía se hizo escuchar, recordaba esa melodía.
—La armónica de Matt... —Mimi moviendo rápidamente sus piernas fue hasta la sala, viendo al rubio tocar aquél instrumento que solía recordar de él de niño.
—Aún lo tocas —musitó ella en voz baja, acercándose a él en la mesa, el rubio paró su acción al escucharla y miró su armónica.
—Me trae buenos y malos recuerdos, pero recuerdos al fin... —él miró su armónica unos segundos.
—¿Puedes tocarla de nuevo? Me gustaría volver a escuchar su sonido...
Yamato la miró a los ojos, sorprendido aunque no se mostraba de esa forma, Mimi sonrió, deseando convencerlo.
Sólo Gabumon le había pedido que se lo tocara, algunas veces su hermano, Takeru.
—Está bien... —él volvió a posar sus labios en la armónica y comenzó a soplar, creando aquella suave melodía.
Mimi sólo se quedó viéndolo, más que el sonido le maravillaba ver la serenidad y concentración que él ponía al tocar. Luego movió su cabeza al darse cuenta que se detenía.
—¿Me enseñarías a tocarla? —de nuevo Mimi usaba aquél tono inocente. Mirando de forma ausente el instrumento musical. Yamato sin decir nada se colocó detrás de ella, sintiendo la mirada acaramelada, se inclinó hacia ella poniendo sus brazos alrededor de ella y en frente la armónica a la altura de sus labios.
—Sopla aquí, suave —él le señaló parte de la armónica y luego otra, con lentitud y paciencia para que tocara bien. Mientras ella apoyaba sus labios sintiendo la tibieza donde los labios del rubio habían tocado.
Un leve sonrojo adquirieron sus mejillas al sentir la cercanía del rubio, su respiración rozando su cuello y su voz ronca cerca. Las manos de ella por inercia tocaron las de él, con torpeza.
Y él trataba de dejar de sentir su corazón golpear contra su pecho, tratando de encontrarle el sentido y la inocencia característica de la castaña. ¿Cómo es que lograba hacerle sentir tan nervioso por algo tan inocente?
Había sido el primer beso, indirecto, de ellos.
»Siguiente capítulo: Martes.
Aclaraciones:
Melomanía: Pasión por la música.
Canción usada: Es el segundo ending de Itsumo Itsudemo en español latino llamada "Por Siempre", en Youtube pueden encontrar la versión dueto por Marisa De Lille y Ricardo Silva o sólo cantada por Marisa de Lille.
Notas de la autora:
¡Espero les haya gustado, gente! Debo decir que adoré el final xD. Al principio pensaba que Matt tocara una guitarra pero la armónica me parecía mucho más personal. Aproveché para terminarlo en la madrugada, al principio quería que fuera largo puesto que la pobre Mimi tiene sólo una semana para acercarse a Yamato, luego lo sentí corto y oh, dios justo me llegó la señorita Inspiración xD y pude agregar esta última y kawaii parte.
Estoy terminando "Lo que ésto ha logrado", pero falta mucho y ya subí el cap segundo de "Arranca Corazones" (de paso editaré los caps para evitar horrores ortográficos), ¡enjoy pls! xD.
Cuando tenga algo de...cabeza (?) para pensar subiré el siguiente capítulo que corresponde al día martes. ¡Así que atenti!
Saludos a todas las personas que me leen y dejan reviews, ¡son un amorsh!
