AVISO
Es importante advertir antes al lector, que esta historia tratara temas serios, abusos, enfermedades mentales, depresión, suicidios. (Nota al final de la historia) Así que se sugiere cierta discreción, pues, puede no estar apto para todo público estos temas. Junto con eso aclarar que los personajes no son de mi autoría, sin embargo, la historia es originalmente mía. Este fanfic es de Zack x Rachel, sin embargo, aquí Rachel no posee trece años (como originalmente tiene) si no que tiene diecisiete (lo vi como una edad más apta para estos temas que trece).
Después de estas aclaraciones, bienvenidos a esta historia y espero que sea de su agrado.
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Rachel Gardner
No recordaba mucho aquel momento, sin embargo, sabía perfectamente que aquello que hizo no estuvo para nada bien y de ese momento se había vuelto una pecadora, una maldita pecadora que no merecía ni la clemencia de Dios. Antes cuando era una niña le hubiera importado, recibir el perdón de Dios, de estar con él pero ¿Si Dios existe porque permitió que todo aquello le pasara a ella? Ese era su gran preguntaba que algunas veces no la dejaba dormir en las noches. Hasta que un día llegó a la conclusión.
"Dios no existe en este mundo"
En ese momento sus recuerdos se vuelven borrosos y lo único que recordaba era ella, un cuchillo en la mano, dolor y una blanca habitación.
Su primer intento de suicidio.
Siempre algo la salvaba, aunque sus intentos de suicidios no era precisamente muy pensados, trataba de asegurarse de que no hubiera nadie a su alrededor, pero nunca había logrado llevar a cabo sus propósitos, y ahora estaba aburrida, no quería más, tan solo deseaba descansar.
—...Se que es difícil comenzar nuevamente pero ya verás que todo estará mejor, en un rato más será la hora de cenar, así que puedes ir preparándote, ordenar un poco tu habitación. —fueron las palabras de ese raro doctor, tan solo lo miro unos segundos y con el dedo señalo la pequeña maleta. —Lo siento, no puedo permitir que te quedes con tu maleta, nos tenemos que asegurar que en tus pertenencias no halla ningún objeto peligroso con el cual puedas atentar nuevamente tu vida.
—Ya veo —dijo suavemente.
—Pero tranquila, en el momento en que se halla registrado tu maleta va a regresar a tu poder, por ahora, en los cajones de tu habitación hay un vestido blanco con el cual puedes cambiar, un chaleco y unos zapatos ¡Ah claro! También en el baño hay toallas y artículos de aseo personal. Si quieres puedes asearte, el olor a hospital es irritante ¿no?, en un rato más vendré por ti.
La puerta de su nueva habitación se cerró.
"Es grande" pensó "Todo este lugar, al entrar, parece que este edificio tienes muchos pisos y un gran jardín, pero no vi a nadie, a ningún alma caminar por los pasillos. Junto con eso, esta habitación, es muy bonita y...es para mi..." caminó por la habitación, una cama con tapas blancas, una pequeña mesa de noche donde había una lampara y un extraño libro "La Biblia" tomó el libro y lo analizó unos momentos para luego dejarlo donde se encontraba, siguió caminando, una ventana con barrotes y cortina blanca "Esto es definitivamente una cárcel pero mas bella" había un escritorio con una silla en una esquina de la habitación, estante para guardar algunos libros y cerca de la puerta una cómoda, comenzó a revisar los cajones, ahí estaba el vestido, el chaleco y unos zapatos que había hablado el doctor.
Suspiro y tomo las prendas para dejarlas encima de la cama.
—No tengo ánimos —se tiró a la cama y se puso en posición fetal para luego cerrar los ojos.
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Una luna azul...
Una bella y grande luna azul
Una habitación llena de sangre y el piso lleno de flores manchadas con sangre.
Un bello hilo rojo unía a la feliz familia
Papá, mamá y su pequeño cachorrito
¿Qué más podía esperar?
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—Rachel —Los toques en la puerta y la voz la despertó de su sueño, el mismo de siempre. Se sentó en el lecho y preguntó suavemente un "¿Si?" —Soy el doctor Danny, lo siento si te desperté, pero es la hora de la cena.
—Oh ya veo...yo...no tengo hambre —dijo suavemente para luego volver a acomodarse en la cama.
La puerta se abrió y el doctor se quedó en el marco de la puerta mirándola —Se que debes estar muy cansada, después de todo, todo este cambio y bueno, tu anemia no te ayuda demasiado, pero, tenemos ordenes estrictas contigo, tienes un peso muy bajo y es importante que te alimentes hasta la última gota de los alimentos y vitaminas que te dan.
Abrió los ojos y miró al doctor
—Realmente no tengo hambre.
—Lo sé... —él se acercó al lecho y se sentó —se que no tienes ganas de nada, tus bellos ojos azules me dicen lo cansada que estas, pero es importante seguir las reglas, además te vamos a presentar con el director de este establecimiento y te vamos a enseñar tus horarios y todo lo esencial del edificio. Así que ¿vendrías conmigo?
La joven rubia suspiro y se sentó en el lecho —Esta bien, enseguida voy, quiero primero asearme no me demorare.
El doctor sonrió —te esperare afuera.
No pasó mucho tiempo en el momento en que la fémina salió de la habitación con un vestido blanco puesto y un gran chaleco rosa pastel. El doctor la esperaba en el pasillo como había prometido.
—Veo que estas listas, ¿Vamos? —ella asintió a la pregunta —entonces no perdamos más tiempo.
Comenzaron a caminar por iluminados pasillos terroríficamente blancos, de vez en cuando había una ventana que mostraba la noche.
—Hay una bella luna hoy...—habló el doctor — como es invierno anochece temprano, es una pena ¿no?
Ella no respondió y siguió caminando, bajo por una gran escalera y luego el doctor abrió una gran puerta, en el momento en que la puerta se abrió la luz era más fuerte que molestaba a la vista, se escuchaba ruido de personas hablando y caminando, era un gran comedor del mismo color que esos horribles pasillos, pero las mesas tenían diferente tono, el lugar apestaba a comida y había cierta música de piano sonando.
—Este es el comedor, enseguida vendrá el reverendo a conocerte Rachel, por ahora ven, acompáñame para conseguir tu almuerzo. ¿Ah que parece el comedor de una escuela? Ese fue el propósito al crearlo, que fuera en cierto sentido un comedor conocido, cálido, pacífico. Todos tienen horarios de comida similares. —Rachel miró en las esquinas, estaba lleno de doctores y algunos hombres intimidantes.
—¿...Esos hombres?
—¿Mmm? Oh ellos, bueno...verás Rachel aquí hay de verdad gente bastante peligrosa, aunque estén medicados es importante asegurarse que ellos no vayan a atacar a otros pacientes, pero tranquila no tienes que tener miedo, tu estarás segura hasta el día de hoy solo se ha registrado una pelea de todos los años que tiene la institución, se tiene bien controlado a todos los pacientes...
Y lo podía notar ella, se veía que todos estaban controlados, al ser intimidados por aquellos hombres y en sus rostros se mostraban que estaban totalmente drogados. Podía notar que había gente de su edad y adultos, al parecer todos estaban mezclados.
—El comedor es en colectividad, no se discrimina por edad o sexo, aquí se cree que todos deben de estar en comunidad y apoyarse como una gran familia, solo tus actividades personales, como médicos serán los únicos momentos es que estén completamente sola, la socialización es importante para vivir en comunidad, por eso tienen que aprender —respondió eso el doctor como si leyera sus pensamientos —Ya tengo tu comida, es hora de sentarnos.
Y así lo hicieron, buscaron un puesto y ambos se sentaron, fue una comida en silencio y bastante larga, apenas ella probaba bocado para luego resoplar y deslizar el plato suavemente lejos de ella.
—Vamos Rachel, ya hablamos de esto tú...
—Veo que alguien no desea probar el bocado que nuestros cocineros con tanto esfuerzo preparan —Una voz masculina y profunda sorprendió a la fémina, con la vista busco al emisor de aquel vocablo y lo encontró, hombre ya de edad, un extraño traje negro con una gabardina purpura y un rosario en su cuello.
—¡Reverendo! —Dijo el doctor y se levantó a saludar al hombre —Rachel te presentó al director de esta Institución, el reverendo Abraham Gray.
Rachel lo miró, su mirada la intimidaba un poco y solo se dignó a evitar contacto visual y susurrar un suave "Mucho gusto"
—¿Cómo te llamas tú pequeña? Bueno, en realidad si se tú nombre pero deseo que tú te presentes.
La rubia con la mirada en otro lugar respiro hondo y respondió —Rachel Gardner, señor.
—Así que Rachel Gardner, te enseñare la primera regla de esta institución, trata de mirar siempre a los ojos, con la vista arriba —Ella trago saliva y subió la mirada para mirar al reverendo —Eso esta bien, todavía hay mucho tiempo para trabajar en eso. Segundo —El reverendo señalo la bandeja con comida —He leído tu historial, tenemos muchos de casos parecidos al tuyo, por eso no podemos permitir que dejes la bandeja así, si te niegas a comer solo lograras que tomemos medidas drásticas.
—¿Medidas drásticas? —preguntó Rachel.
—Viéndote detalladamente creo que es un error de tus doctores en no tomar medidas drásticas contigo —el reverendo suspiro para luego proseguir, pero el doctor lo interrumpió.
—Dudo que sea necesario asustarla, ya esta lo suficientemente nerviosa —Habló el doctor Danny suavemente al reverendo, pero el solo se puso serio y miro fijamente al hombre.
—Eres muy blando Danny, es bueno que ella sepa sus tratamientos desde ahora.
—¿Mis tratamientos? —preguntó Rachel. —aparte de pastillas, ¿Hay algo más?
—Por supuesto —respondió el reverendo — tus tratamientos no consistirán solo a base de pastillas, seria una falla de institución si solo fuera así, en esta institución hay un montón de métodos, desde los más simples a los más drásticos, en un rato más vendrán unos doctores y tomaran algunas medidas drásticas con...tu muy bajo peso...
—¿Qué es lo que quiere decir, doctor? —pregunto ya asustándose con aquello, el doctor Danny la miró y, a pesar de que estaba asustada, él quedo más fascinado al ver que sus ojos no mostraban esa expresión y aún seguía "muerta"
—Bueno Rachel, vamos a implementar contigo un método para administrarte calorías extras, tú peso en sí es bastante preocupante, en cualquier momento puede darte un infarto por tú muy bajo índice de masa corporal. Por eso, creemos que una sonda nasogástrica será de bastante ayuda, de esa forma tu vas a recibir los nutrientes que necesitas con urgencia.
Rachel miró a todos lados buscando en sí salvarse de esa situación.
—No hay nada que temer —habló el reverendo —un método bastante tradicional pero que en todos los casos de anorexia que hemos tenido han servido.
—Yo no tengo...—protesto Rachel pero el reverendo la interrumpió.
—...vas a estar bien —aquellas palabras fueron como si una cubeta de agua fría le hubiera caído en su cuerpo, cierto escalofrío subió por su torso —Se te van a enseñar tus horarios después que te hallan puesto la sonda, por ahora, termina toda tu comida y...bienvenida a la institución "angels" El reverendo se retiro y la pobre fémina quedo sin habla y con el nudo en la garganta más apretado que de costumbre, al punto que sentía que no respiraba.
—Lo que me faltaba... —susurró para cerrar sus ojos.
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No podía negar que fue jodidamente doloroso aquello de la sonda, de las veces que se había cortado las venas admitía que era doloroso pero luego el dolor pasaba y solo sentía mucho sueño, pero, eso de la sonda era un maldito dolor de cabeza que no paraba de pulsar, había gritado, pataleado con todas sus fuerzas en el momento en que le estaban colocando aquel tubo, pero al ser sujetado por unos cuatro hombres no tuvo más que resignarse y solo dejar que las lágrimas de dolor cayeran por sus mejillas.
—Lo siento Rachel, se que debes estar molesta, tu primer día y ya estuviste en esa situación, trate de hablar con el reverendo para al menos que el tratamiento de la sonda fuera aplazado hasta mañana, cuando ya estuvieras más instalada, pero tu situación era preocupante y podría ser que mañana ya no despertaras con vida.
Ante aquellas palabras ella abrió grande los ojos, ¿De verdad era tan malo su caso? Bueno, eso era lo que ella estaba buscando. Suspiro, si su peso era tan malo hubiera esperado un poco más y no era necesario haber tratado de cortarse las venas nuevamente, era más sencillo que hubiera muerto por desnutrición y así nadie podría haberla salvado.
—Mañana una enfermera vendrá a despertarte temprano para comenzar con un chequeo matutino, por ahora, trata de descansar. Buenas noches Rachel —el doctor apagó la luz de la habitación y cerró la puerta.
Ella se quedó mirando la puerta donde había salido el doctor, y se sentó en el lecho.
"Duele" se tocó la nariz y suspiro.
—No quiero estar aquí...quiero a mi mamá y a mi papá...—susurró para luego taparse con las cobijas de la cama. Se abrazó mientras cerraba fuertemente sus ojos —quiero estar con ellos, no quiero más, los quiero a ellos...mamá, papá, vuelvan, llévenme...
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Fuertes pisadas la despertaron de golpe, no se había dado cuenta en el momento en que se había quedado dormida pero ahora nuevamente estaba despierta "Que desgracia" ese pensamiento fugaz paso por su mente. Las pisadas eran rápidas y molestosas. "Deben ser las enfermeras" pensó, pero luego se fijo bien en la habitación, todo estaba muy oscuro, la luna seguía ahí iluminando fuertemente, todavía era noche, entonces ¿Qué es?
No se atrevió a pararse de la cama, y se sentó en el lecho hasta que la puerta de su habitación se abrió y se cerró rápidamente. No pudo reaccionar. Por la oscuridad de la habitación no podía mirar bien quien estaba en la puerta, pero sabía que había alguien ahí...
—¿Quién es? —Se atrevió preguntar suavemente y pudo ver como aquella figura negra que estaba en la puerta dio un pequeño saltó -posiblemente del susto- y soltaba la perilla de la puerta, nuevamente se escucharon más pisadas en el pasillo y la figura negra que estaba ahí reacciono y se tiró a taparle la boca con su mano a la fémina.
—Cierra el pico o te mató —escuchó la voz del hombre que estaba encima suyo tapándole la boca, sintió dolor por culpa de la sonda que poseía en la nariz, así que trató de que le soltara la cara. Rachel tomó la mano de su agresor para luego decir en voz baja
—No diré nada, pero por favor me duele. —Podía ver que el hombre la miraba, por culpa de la oscuridad no podía ver bien quien era la persona que estaba arriba suyo, así que trato de imaginársela, un hombre, por la voz al parecer joven, posiblemente de su edad, con una de sus manos comenzó a palpar la cara del tipo, este se sorprendió y se alejo de la chica. —¿vendas? —preguntó suavemente —¿Quién eres?
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Hola!
En sí ya empezamos raro ¿no? Pobre Ray, se le viene más cosas.
Bueno, estos temas en sí son muy delicados, deseo tratarlo con el respeto con el cual se merecen, he investigado mucho, bastante de esos temas, suicidios, anorexia, abuso, depresión para poder manejar bien la historia, por aquello es que decidí poner una nota, porque siento que alguien que este viviendo esos temas podrían afectarle la historia, yo no quiero ofender ni lastimar a nadie.
Por favor, si tu sufres de esto no te quedes callado, busca ayuda, aunque sea desahogandote, contando tus problemas. Me ofrezco voluntaria por si alguien desea hablar de esto, podría ser que yo una desconocida que tal vez vivamos en diferentes países no pueda hacer nada, pero encuentro que tan solo charla y contar el problema ya es un gran avance.
Sin más que decir en esto espero que les haya gustado el capítulo, la historia dudo que vaya hacer muy larga, voy a tratar que en sí los capítulos sean largos.
Siguiente capítulo : Lunes 8 de Octubre (podría ser buena y tal vez subirlo un sábado...dependiendo de como estemos😳)
Nos leemos pronto ❤
¿Review? (Aunque sea un conti plis 😂 todo anima)
¿Review?
