Hace muchos milenios…
El vibrante azul del cielo despejado cubría aquella única porción de tierra del planeta rodeada por mar, un mal indicio, podrían decir los guerreros más experimentados, pues es en días despejados cuando el enemigo aparece.
En la Bahía del origen se podían distinguir dos figuras humanoides caminando alrededor, a simple vista, por la manera en que sus cuerpos habían sido moldeados habría sido difícil distinguirles una de la otra si no fuera por su cabello y su color. Eran gemas, integrantes de la reducida especie que poblaba aquella tierra. La primera tenía el cabello de un suave tono azul con manchas más oscuras, mientras la segunda poseía un cabello espigado y de color menta.
-Oye, Dum, ¿crees que hoy aparezca una mancha solar? -preguntó de repente la segunda gema, llevaba en sus manos una larga guadaña de hoja negra que relucía bajo la luz del sol. "Dum" se encogió de hombros y mantuvo su mirada elevada al cielo.
-No tengo idea, Bazz. Pero es un día despejado y soleado, normalmente los Lunarios aparecen en días así. -Comentó sin querer prestar atención al asunto y esperando que "Bazz" siguiera su ejemplo, ambos ya tenían bastante con salir fracturados en una buena parte de sus enfrentamientos.
-Tsk, que molestia… -respondió Bazz recargando el mango de la guadaña sobre sus hombros. – El último combate que tuvimos hace un par de días me dejó sin la mitad de mi cuerpo, ojala esa gentuza de la luna decida quedarse en paz al menos un rato, no quisiera volverme cliente frecuente del doc.
Y no es que fueran malos en combate, de hecho, "Dum" y "Bazz", o mejor dicho, Dumortierite y Bazzite, eran de las gemas más fuertes de su comunidad, de dureza 8.5 y 7 respectivamente, su debilidad no radicaba en su condición, sino en su color. Ambos, particularmente Bazz, eran de un lindo tono azul que era codiciado por el enemigo y, para variar, ambos eran la pareja que patrullaba una de las zonas donde la mayoría de sus congéneres anteriores habían sido capturados.
-¡Dumortierite! ¡Bazzite! -Una voz les llamó desde la distancia, al voltear en la dirección de donde provenía ambas gemas pudieron distinguir la silueta de uno de sus compañeros, era una gema un poco más joven que ellos, de color naranja ocre. -¡Anatase y yo vimos una mancha solar cerca del bosque, Apatite está ayudando a controlar la situación y-y me dijo que avisara a Sensei y a los demás y…!
-Brookite, tranquilo, tú ve y avisa a Sensei, Bazz y yo ayudaremos a los demás. -Ordenó con calma Dumortierite. Brookite obedeció y encaminó rápidamente sus pasos hacia la Escuela para alertar a los demás.
-Ahhh, que fastidio. -Dijo Bazzite con una sonrisa algo irónica antes de seguir a Dumortierite quien ya se dirigía corriendo hacia las cercanías del bosque, donde la mancha solar se hacía más y más visible.
Cuando las dos gemas llegaron al sitio, encontraron una escena un tanto desalentadora: Azurite, una gema de color azul rey, se encontraba peleando con esfuerzos debido a la fragmentación de su brazo izquierdo debido al impacto de una flecha lunaria; cerca de ella, Apatite, una gema verde intentaba resistir a los constantes ataques como pudiera, se podían ver astillas en sus piernas, señal clara de la presión a la que se estaba sometiendo.
-¡Apatite! -Exclamó Bazzite girando ágilmente su guadaña para colocarse en posición de combate. -¡No temas! Que hemos llegado a… -la gema color menta guardó un repentino silencio al sentir una mano en su hombro, de reojo pudo ver la expresión apacible de Dumortierite indicándole que se detuviera.
La imponente figura que recién había llegado era la de un hombre con aspecto de monje budista, su rostro apacible miraba preocupado la pelea. Un murmullo de voces parecía acercarse detrás de él, y a los pocos minutos llegó Brookite acompañado del resto de gemas guerreras.
-Sensei… -La gema naranja habló tímidamente mientras miraba con angustia a su compañera tendida en el suelo, sin piernas y sin un brazo. El monje extendió su mano y, de un chasquido hizo que los lunarios se desintegraran.
-Ya ha pasado. -Habló con solemnidad el maestro, palpando con su gran mano la cabeza de Brookite.- Ayuden a llevar a sus compañeras a la Escuela, necesitan ser llevadas con Emerald para ser reconstruidas.
-¡Si! -Respondieron al unísono las gemas presentes para disponerse a recoger los fragmentos de Anatase y Apatite.
-Buaah, Sensei llegó justo cuando iba a mostrar mi habilidad para pelear. -Lloriqueó Bazz en voz baja, sólo para recibir en respuesta un suave golpe en la zona enguantada de su brazo.
-Shhh, sabes que es irrespetuoso querer alardear frente a Sensei. -Le regañó Dumortierite mientras ayudaba a llevar una especie de saco donde ahora descansaba un fragmentado Anatase. Sí, esto era un día normal en sus vidas inmortales.
Y hasta aquí el primer capítulo, uff uff, que cutre pero bueno~
¿Les gustaría que abriera la posibilidad de meter algún OC de ustedes? Me he dado cuenta que, aunque no todos sean con el mismo papel de relevancia, hacen falta personajes owoU
Y bueno, pasemos a algunas PD.
PD1. ¿Qué les parece?
PD2. Uff hace tiempo que no escribía fanfics, espero no haber perdido el toque.
¡Nos leemos luego!
