Esta historia participa en el concurso "La persona más importante" del foro Ranmaniáticos.

Ranma ½ y sus personajes no me pertenecen son la creación de Rumiko Takahashi. Escribo esto por diversión y sin ningún fin de lucro.

DULCE BRISA

2.- Caricia.

-Ranma… -le llamo en un tono tan suave que a duras penas pudo escucharla

-Dime Akane

-¿Tú crees que le guste nuestro regalo? – mantenía la mirada baja y sus manos acariciaban con ternura su vientre, por un instante la brisa removió su pelo y acarició su rostro.

El mantuvo su mirada en ella y Ryoma aplaudía con sus manitas mientras hacía ruidos graciosos con la boca -sé que le encantará… ¿Por qué no se lo dices de una vez?

Ella volteó a mirarlo a los ojos para sentir con la cabeza y regalarle una sincera sonrisa, la primera en varios días. Antes de hablar cerró los ojos y respiró profundo.

-Mamita no sabes cuánto te extraño, Ryoma está creciendo mucho y sé que te hubiera gustado estar con él, verlo crecer y consentirlo muchísimo, está aprendiendo a comer solito y cada día aprende cosas nuevas –soltó un gran suspiro tratando de controlar el sentimiento de tristeza que comenzaba a invadirla –Ranma y yo te tenemos una sorpresa, nuestro segundo bebé es una niña y hemos decido llamarla Naoko, como tú… -Ranma noto el brillo húmedo en sus ojos y se acercó a ella para poner una mano en su hombro y reconfortarla. –así, tus dos nietos tendrán siempre presente que tuvieron una abuelita bella, buena y cariñosa; una abuelita que, aunque no esté con ellos siempre los va a cuidar como has cuidado de mí y de mis hermanas; te quiero mucho mamita –sin poderlo evitar su voz se cortó y comenzaron a brotar lágrimas de sus ojos. –no sabes cuanta falta me haces y solo espero poder ser tan buena madre para mis hijos como lo fuiste tú para mí.

Cubrió sus ojos con ambas manos y soltó a llorar liberando la tristeza y vacío que albergaba su corazón por no poder tener con ella a su madre.

Ranma bajo de sus brazos a su pequeño niño que no alcanzaba a comprender bien lo que sucedía y solo veía extrañado la escena. Ayudo a su esposa a incorporarse y la abrazó, mientras que ella se sentía confortada y protegida.

Una cálida corriente de aire los envolvió mientras desprendía las flores de sakura de los árboles regalándoles una hermosa lluvia rosa de pétalos; a él una conocida sensación recorrió su cuerpo erizándole la piel, para ella fue el bálsamo que necesitaba para aliviar su tristeza, mientras que para el pequeño Ryoma fue un espectáculo maravilloso y único que aprovechó para jugar a atrapar los pétalos que revoloteaba y caía suavemente al piso.

El pequeño niño se divertía y reía ajeno a lo que sucedía a su alrededor; y fueron precisamente sus rizas las que lograron romper con el desánimo del momento.

Ambos padres lo observaron enternecidos sin romper el abrazo; el pequeño detuvo su juego al ver una flor de sakura el en piso que tomó con mucho cuidado entre sus manitas y se acercó a su madre para dársela.

Ella la tomo con cuidado, llegando a su memoria el recuerdo de la última flor que ella le dio a su madre; abrazo a su hijo y le beso en la frente antes de que él se escapara de sus brazos para seguir jugando.

Ranma se acercó a ella y la abrazó por la espalda, acunando con sus manos su vientre, con la intención de trasmitirle a ambas con esa acción todo el amor que sentía por ellas.

-Akane… no me gusta verte triste, piensa que a la bebé le hace daño… amor, mírame… –con dulzura la giro y colocó una de sus manos en su rostro para que lo viera frente a frente. –…tu madre siempre ha estado con ustedes, contigo, son parte de ella, como Ryoma y esta bebé lo son de ti. –nuevamente había posado sus manos en el lugar donde crecía su pequeña Naoko.

Akane lo escuchaba atenta, había colocado sus manos sobre las de su esposo, su contacto era cálido y la hacía sentir protegida.

-¿crees que… en verdad pueda escucharme? Tal vez ¿verme?

-estoy muy seguro de ello, estoy seguro que donde quiera que esté ha podido ver crecer a sus hijas y ahora a sus nietos; sé que está orgullosa de las mujeres en las que se han convertido y siempre las acompaña.

Escucharlo la tranquilizaba, sus palabras la llenaban de fe y renovaban sus fuerzas.

-la extraño tanto! – abrazó a su esposo buscando refugio en sus brazos; él la recibió con un beso en la frente y continuó hablando.

-Su amor es tan grande que de alguna manera te lo hace sentir… piensa que cada vez que la brisa toca tu rostro es ella regalándote una caricia.

-eso suena muy tierno, gracias Ranma… -se había alejado un poco para poder verlo a los ojos –gracias por estar conmigo.

Él le sonrió y solo le correspondió con un dulce beso en los labios.

-Debemos irnos, necesitas descansar y Naoko también –ella se despidió de su madre y se dejó guiar por esposo; ambos se acercaron a Ryoma que le extendió los bracitos a su madre para que lo cargara.

Mientras caminaban rumbo a la salida del sacramental Ryoma miró en dirección al lugar donde momentos atrás su madre había orado, sonrió ampliamente y con una señal de su manita decía adiós, para Akane el gesto paso desapercibido, pero no fue igual para el azabache; que al darse cuenta giró la mirada en el mismo punto que su pequeño, por un instante observo atento el lugar para después esbozar una sonrisa y despedirse con una inclinación de cabeza.

Una dulce brisa cargada del aroma a flores envolvió a los tres.

Fin.

¡Espero les haya gustado! Hace mucho que rondaba en mi cabeza una historia de este corte, cargada de sentimiento, la oportunidad llegó con la invitación a participar en el foro de Ranmaníaticos. ¡Me encanta leerlos espero sus reviews!

Gracias a todos por leer en especial a Ikita y a rosefe-123

Aprovecho para disculparme por tanto tiempo de ausencia y anunciarles que en pocos días estaré actualizando "Pequeña kunoichi" y "vulnerable"