-Cuando miro tus ojos -
Fic para Jacque – Kari y para el Proyecto 1 – 8
Disclaimer: Los personajes no son de mi propiedad como tampoco lo es la canción en la que está basado que es del grupo Saiko, "Cuando miro tus ojos"
Matt pasó el examen más difícil del curso pero al menos creía haberlo aprobado, había sido difícil y tenía todos los músculos del cuerpo engarrotados por culpa de los nervios. Sin embargo, todo había pasado, se habían acabado los exámenes de diciembre, iban a tener unas fantásticas vacaciones e iban a poder disfrutar de las Navidades. Matt recogió su mochila y todos sus apuntes y esperó pacientemente fuera de la facultad hasta que Tai acabase también su último examen de empresariales.
No tuvo que esperar demasiado para ver salir a su amigo por la puerta de la facultad con una sonrisa de oreja a oreja, orgulloso de lo bien que le había salido el examen para el que había estudiado una barbaridad. El moreno salió corriendo, llevaba los apuntes en las manos y Matt pensó que si se le ocurría tirarlos por los aires, los recogería él solo.
─Por fin, por fin, por fin – dijo Tai cuando estuvo a su lado alzando el puño en señal de victoria – No puedo creer que estas semanas de pesadilla hayan terminado por fin.
─Yo tampoco puedo creerlo. Venga, vamos. Sora estará esperándonos con Izzy para ir a comer.
─¿Sabes algo de Mimi? – preguntó Tai inocentemente. Hacía dos días que Matt no había dicho nada de ella después de haberle contado lo del beso. Se había encerrado en sí mismo y se había dedicado únicamente a estudiar, había hablado aún menos de lo poco que hablaba y, en ocasiones, Tai pensaba que en ocasiones hasta dejaba de respirar para aislarse de todo.
─No, no sé nada – aquel era el tipo de respuesta escueta que Tai esperaba así que presionó un poco a su amigo, los exámenes ya habían acabado y ahora tenía que hacer algo con respecto a Mimi.
─¿Qué vas a hacer? ¿Vas a hablar con ella? Porque no vas a poder evitarla eternamente, más bien al contrario. Y, cuenta que si esta noche salimos todos juntos a algún sitio te la vas a encontrar de frente – dijo el moreno palmeando el hombro de su amigo. Matt frunció el ceño, Tai tenía razón, tenía que hacer algo con respecto a Mimi.
─¿Y qué debo hacer? – preguntó él más para sí mismo que para Tai. No obstante, el otro se frotó la barbilla con la mano y empezó a pensar.
─Bésala otra vez, si vuelve a corresponderte…
─Ella está enamorada de Michael, han cortado pero todavía sigue pensando en él, eso está claro. Contra eso es muy difícil luchar, ¿no te parece?
─Nada es imposible, ¿sabes? – Tai no dijo nada más pero Matt intuyó enseguida a que se refería con aquella frase, se refería a Sora. El rubio esbozó una pequeña sonrisa y le pasó a su amigo un brazo por los hombros. Odiaba a Tai que siempre tenía razón en aquellas cosas, se colocaba en el lugar de los otros y entendía sus sentimientos.
─Veré lo que hago – Sora los interrumpió llamándoles, la acompañaba Izzy casi corriendo detrás de ella. La pelirroja lanzó los brazos entorno al cuello de Tai y lo estrechó contra ella, la risa fresca de Tai se unió a la sonrisa de ella. Al fin, iban a tener un poco de tiempo para ellos dos. Matt sonrió levemente al verles tan contentos y saludó a Izzy, que observaba la situación un poco incómodo y estaba empezando a ponerse colorado. Cuando Tai y Sora salieron de su nube de color rosa, todos empezaron a caminar hacia la cafetería del campus donde les esperaba Joe, quien se había tomado un descanso en su apretado horario de prácticas para verles las caras. Vale, no era uno de agosto pero también podían reunirse otros días, ¿no? Sora recibió al peliazul con un cálido abrazo y luego fueron Tai, Matt e Izzy quienes le estrecharon la mano y le palmearon la espalda repetidas veces, hecho que provocó que Joe tuviera que colocarse las gafas bien sobre el puente de la nariz.
─Es genial estar todos juntos aunque solo sea un rato – dijo Sora con una gran sonrisa mientras tomaba asiento en la mesa que Joe había reservado para todos ellos. Tai se sentó a su lado, Izzy y Matt enfrente.
─¿Ya habéis terminado todos los exámenes? – preguntó Joe mientras se limpiaba las gafas con su jersey.
─Sí, ahora mismo hemos terminado. Hace nada estaba haciendo un examen y ahora soy libre – dijo Tai mientras se quitaba la cazadora y la dejaba apoyada en el respaldo de su silla. Se desperezó como un gato y colocó los brazos tras la cabeza.
─Y, ¿dónde están Mimi, T.K. y Kari?
─T.K. y Kari deben estar de camino y Mimi no sé, no la he visto esta mañana. Creo que su último examen era a las diez de la mañana con lo que ya debería haber terminado hace un par de horas. Antes le he enviado un mensaje pero no me ha contestado así que…
Joe asintió sin decir nada y como si les hubiesen invocado, T.K. y Kari aparecieron por la puerta, iban charlando y Tai y Matt se pusieron alerta. Hacía tiempo que venían observando que la relación entre sus hermano no era exactamente la misma de siempre, algo estaba cambiando poco a poco. Sora hizo un gesto para que se relajaran un poco, les echó una mirada de reproche porque se estaban comportando como niños pequeños.
─Hola a todos – dijo T.K. y Kari lo secundó. Los más jóvenes del equipo tomaron asiento, uno junto al otro. Como no sabían si Mimi estaba dispuesta a acudir a la cita empezaron a pedir la comida y pronto estuvieron todos degustando unos deliciosos bocadillos que una amable camarera les estaba sirviendo.
Cuando ya casi estaban terminando, fue Tai el que se percató de que Mimi estaba entrando en la cafetería. Pero no venía sola. Estaba con Michael. Trató de llamar la atención de Matt para que no los viera pero no pudo evitarlo porque como si Matt hubiera sentido la presencia de la castaña, se giró y se quedó petrificado al ver a la pareja que se acercaba hacia allí. Tai lo notó, Sora presintió que algo no iba bien y, los demás, simplemente se alegraron de ver a Mimi y al Elegido americano.
─Hola a todos, chicos – dijo Mimi con una gran sonrisa aunque Sora percibió algo extraño en sus ojos, un brillo de… tristeza nada común en la mirada de ella. Le lanzó una mirada interrogante pero la castaña lo obvió. Tai se quedó mirando a Matt quien no se atrevió ni siquiera a mirar a Mimi y se quedó con la vista clavada en su bocadillo a terminar, curiosamente había perdido el apetito. Era muy distinto saber que el chico del que Mimi estaba enamorada estaba al otro lado de un océano que de repente verle a unos pocos metros de él junto a ella. Sí, definitivamente se le habían pasado las ganas de comer, el estómago lo tenía más que cerrado y toda su determinación para hablar con Mimi sobre lo del beso casi se había esfumado. Estuvo tentado de levantarse de la silla y marcharse pero la mano de Tai en su antebrazo lo retuvo.
La comida terminó en un ambiente de tensión que poco se asemejaba al ambiente distendido del principio. En cuanto los chicos se acercaron a la barra a pagar, Sora y Kari se las apañaron para acorralar a Mimi y preguntarle qué demonios estaba pasando.
─¿Se puede saber qué ocurre entre Matt y tú? – Mimi se apartó el pelo de la frente, echándoselo hacia atrás con gesto tenso.
─Hasta T.K. me ha comentado que ha notado muy raro a Matt desde que has aparecido… ¿Ocurre algo? – Mimi las tomó a ambas del brazo y las alejó del grupo de muchachos, se pasó las manos por el rostro un par de veces y su rostro dejó de mostrar una sonrisa a mostrar confusión.
─Hace un par de días, Matt y yo… nos besamos – Sora y Kari abrieron los ojos al máximo pero no fueron capaces de decir ni una sola palabra. Kari boqueó como si fuese un pez en busca del aire y la pelirroja se mordió el labio inferior buscando algo que decir.
─¿Y Michael? – Mimi negó con la cabeza.
─Rompió conmigo porque… Escuchad, he tenido unos últimos meses muy complicados y es difícil contároslo todo ahora pero se podría decir que mis sentimientos han cambiado. Hace tiempo que dejé de fijarme en Michael y empecé a fijarme en… bueno, en Matt. El otro día, nos besamos. Desde entonces no hemos hablado. Michael ha venido para pasar la Navidad aquí y para dejar atados todos los cabos conmigo aunque lo nuestro ya se ha acabado – Sora suspiró un poco más aliviada, si Mimi ya no estaba con Michael todo sería más sencillo.
─¿Lo sabe Matt? – Preguntó Kari – ¿Sabe que ya no estás con Michael?
─No, no me dejó explicarle… Llevo desde entonces sin hablar con él. Tengo que hacer algo ya – susurró.
Matt se las apañó para esquivar a Mimi durante toda la tarde, si la miraba a los ojos se derrumbaría, sería como caer desde lo alto de un precipicio. Fueron todos juntos a un centro comercial donde las chicas aprovecharon para comprarse alguna que otra cosilla, T.K. y Joe aprovecharon para visitar la sección de libros; Izzy, la zona de informática; Tai, el pasillo de deportes y Matt fue dar una vuelta por las tiendas de música. Entró en una de ellas y vio una guitarra eléctrica azul de la que se quedó absolutamente prendado, era fantástica. Le pidió a la dependienta que se la dejase para poder probarla. La mujer accedió y como la tienda estaba vacía, Matt empezó a tocar suavemente una canción realmente agradable que hizo que la señora de la tienda cerrase los ojos para escucharlo. Era una balada, la canción favorita de Mimi. No sabía por qué demonios había pensado en esa canción pero sentía que era la apropiada.
─Me encanta esa canción– la voz de ella lo sacó de su ensimismamiento. Mimi estaba allí, de pie. Algunas de las tiendas del centro comercial estaban empezando a cerrar. Matt no la miró directamente, dejó de tocar y dejó la guitarra en su soporte Se frotó las manos, estaba nervioso – Oye, Matt…
─Deberíamos irnos, los demás estarán esperando – Mimi se quedó callada, Matt pasó junto a ella y salió de la tienda seguido de la muchacha. Fueron a buscar a los demás pero no los encontraron por ningún sitio y sin saber por qué Matt empezó a pensar que allí había gato encerrado, A qué mala hora le había contado a Tai lo de su beso con Mimi. La castaña seguía sin decir nada, ella misma les había pedido a los demás que se marcharan, necesitaba arreglar las cosas con Matt – Vamos fuera, van a cerrar.
Los dos abandonaron en el centro comercial y empezaron a caminar lentamente por las calles, sin ningún rumbo fijo. Mimi alzó la cabeza y la primera gota de agua le mojó la frente, justo entre los ojos. La siguiente le golpeó en la mejilla. La tercera en la comisura de los labios. En menos de diez segundos, ambos estaban corriendo bajo la lluvia buscando algún portal en el que refugiarse un poco del aguacero aunque ya estaban completamente empapados. Finalmente, entraron en el portal de una finca. Matt se quedó de pie, de brazos cruzados mirando cómo caía el agua mojando las calles. Mimi se quedó también de pie pero apoyó la espalda en la pared y bajó la cabeza, dejó que el pelo le cayera sobre el rostro. Respiró hondo, era su momento, ahora o nunca. Sora y Kari ya se las habían arreglado para llevarse a los demás, ahora le tocaba a ella. Se acercó despacio a Matt y le tocó la espalda con la mano. Él no se movió en un primer momento pero la castaña pudo sentir como se tensaban los músculos de su espalda, todos y cada uno de ellos. Una vez se hubo acostumbrado al tacto de su mano, Mimi apoyó la frente entre los hombros de él y suspiró.
─Necesito que me escuches.
─Para mí, está todo dicho, Mimi – ella negó con la cabeza.
─No lo entiendes.
─Lo que entiendo es que estás de nuevo con Michael porque sigues enamorada de él.
─Matt… Déjame…
─No quiero escucharlo, de verdad – Mimi tiró de él, le obligó a volverse hacia ella. Lo apoyó contra la pared y se colocó frente a él para hacerle más difícil el poder esquivar su mirada.
─No entiendes absolutamente nada, escúchame, Matt – ella le tomó el rostro entre las manos con suavidad y el rubio supo que estaba perdido.
─Déjame – dijo con toda la dureza que pudo reunir. Aquella frase cortante consiguió herir a Mimi. Matt se maldijo a sí mismo en cuanto vio que los ojos de ella se llenaban de lágrimas, siempre conseguía hacerle daño con las palabras – Mimi…
─Te quiero – era el último recurso que le quedaba, la confesión a bocajarro, un poco brusca pero esperaba que fuera efectiva. Necesitaba que Matt la escuchara aunque luego la rechazase, necesitaba confesarle sus sentimientos o no podría seguir adelante – Michael me dejó porque se dio cuenta de que me había enamorado de ti – Matt tuvo ganas de dejarse caer hasta el suelo porque sentía que las piernas no le sostenían. Tragó saliva porque no podía creerse lo que Mimi le había dicho, le quería, estaba enamorada de él… Michael ya no importaba en su vida… Ella no estaba con nadie…─Matt, reacciona...
Matt alzó la cabeza y clavó sus ojos azul escarcha en los ojos miel de ella, Mimi intentó apartarse por si necesitaba que le dejasen espacio. Él respiró hondo varias veces, estaba a punto de cogerle una taquicardia, una confesión era lo último que se esperaba. Sin embargo, en cuanto se recuperó no pudo evitar sonreír de medio lado e hizo lo que llevaba días queriendo hacer. Le tomó el rostro entre las manos.
─Yo también – se inclinó sobre ella y la besó en los labios. Ella sonrió contra los labios de él y le acarició la cara, atrayéndolo hacia ella. Entrelazó los dedos en su cuello. Matt la alzó y profundizó el beso, bebiendo de ella con avidez. Mimi se separó un poco de él y lo miró directamente, él no esquivó su mirada. Ya podría mirarla siempre a los ojos, ya no tendría que mentir ni a sí mismo, ni a ella, ni a nadie. La quería, se había enamorado y ya no valía la pena negarlo.
He tardado en terminarlo pero aquí esta la segunda parte del fic que te debía, Jacque :) Espero que te guste a ti y los que lo lean
Un abrazo a todos
Takari95
