El viento soplaba furioso acompañado de la incesante nieve, todo el mundo estaba vestido de negro, todos caminábamos cabizbaja, era deprimente pero no era para menos, acababa de morir un gran rey y estábamos en su velorio.
Mi madre y mi hermana estaban junto al ataúd de mi padre, llorándolo; por mi parte estaba lo más alejada posible de su ataúd, su recuerdo me entristecía de sobre manera y no me tenía permitido llorar menos en público, se suponía que YO sería la desde ahora la reina, pero jamás me podría acostumbrar a ese cargo, era me mi padre y nadie lo podría remplazar, ni siquiera yo.
Como me hubiera gastado despedir a mi padre con un gran día soleado, pero no está nieve no cesaba.
A mi lado – por desgracia - se encontraba Tadase dándome palmaditas en la espalda cosa que me desagrado bástate pero como estábamos en público lo soporte pero no sabía cuánto más lo haría.
Cuando volvimos del velorio mi madre me estaba taladrando con la mirada.
-¿Y a ti que te pasa que me miras así?- dije a mi madre de una vez.
-Por tu culpa no logre despedirme de mi esposo, por estar desperdiciando sus últimas palabras CONTIGO, a pesar de ser una pésima hija- dijo recalcando el "contigo".
-Por algo será que decidió hablar con sus hijas antes de su esposa, una esposa muy pero muy materialista cave decir, ¿No lo crees madre?- dije devolviéndole el golpe. (No es literal)
-¿A qué te estas refiriendo malcriada?, como se te ocurre insinuar eso de tu difunto padre- dijo sonando ofendida.
-A mí no me engañas madre, a mí no, yo te conozco perfectamente, todas y cada una de tus fechorías y no me obligues a sacarlas a la luz- y así di por terminada esa discusión, subí a mi recamara y me acosté a descansar.
En mi mente todavía reinaban las palabras de mi padre.
"Quiero… que seas feliz. No me importa con quien sea o lo que opine la gente, solo quiero que seas feliz… y he visto que Tadase no te va a hacer feliz. No tienes que llevan la carga de un reino sino quieres, nunca te dejes pisotear y ni presionar. Busca tu propia felicidad, explora el mundo, enamórate, disfruta todo lo que puedas y nunca te des por vencida. Lucha… por… tú… feli-ci-dad"
De la nada tocaron la puerta.
-Adelante- dije sentándome en la cama.
Quien entro fue Tadase, me miro y sonrió. Se sentó en mi cama y tomo mi mano.
-¿Estas bien?- pregunto acariciando mi palma.
-Sí- dije apartando mi mano.
-Amu tengo más que claro que este compromiso no es de tu agrado- dijo mirándome a los ojos –Y a mí tampoco me agrada esto- dijo sorprendiéndome de sobre manera.
-Pero… ¿y entonces?- dije confusa, todavía digiriendo la información.
-Lo hago por mi pueblo, por el bienestar de éste- dijo manteniendo la mirada firme.
-¿Y qué pasa con nosotros? ¿Con nuestro propio bienestar?- pregunte, egoísta mente.
-Hay que dejarlo de lado, yo estoy dispuesto pero tú, no lo creo, tú Amu eres una mujer decidida, que no se deja llevar por lo que lo demás dicen sobre ti, todo lo haces a tu ritmo y al que no le gusta lo mandas literalmente al carajo, y eso es lo que más me encanta de tu actitud y no quiero que pierdas tu esencia. Quiero que hullas- dijo poniendo una de sus manos en mi hombro.
-Pero y mi hermana, todo el peso de la corona recaería sobre ella, no quiero eso para ella- dije cabizbaja. Por primera vez que Tadase y yo teníamos una conversación tan larga y profunda.
-No te tienes que preocupar de ella yo me voy a encargar-
-¿Hablas en serio?- pregunte mirándolo nuevamente.
-Sí-
-Lo voy a pensar- dije mirando mi ventana.
-De acuerdo- dijo acariciando mi cabeza y se marchó de mi recamara.
-O-
Ya no lo iba a pensar más me iba a marchar, por primera vez u mucho tiempo iba a ser egoísta e iba a pensar solo el mí. No pensaba llevar equipaje no quería nada que me recordara este lugar por un tiempo.
Me puse una capa con gorro y Salí a media noche sin que nadie me viera.
El frio ya no me inmutaba en lomas mínimo, ya en realidad no recordaba lo que era un verano o una estación cálida, por eso mi piel era pálida como porcelana y mi pelo largo el cual me ayudaba a mantener el calor en mi cabeza.
Comencé a caminar con paso firme y rápido, adentrándome en el frondoso bosque blanco. A medida que avanzaba el tiempo el agotamiento iba incrementando.
-Necesito un descanso dije deteniéndome ya no sentía los pies, temía lo peor. Me acerque a un pino que se veía viejo y seco y puse una mano en él, lo fui secando todavía más, cuando ya fue suficiente comencé a sacar trozos del pino ya seco. Ya con el pino listo necesitaba un lugar apropiado para encender la fogata, acerque mi mano a la nieve y concentre fuego en mi mano derritiendo la nieve, situé la leña en la tierra fría e infértil y por fin pude encender a maldita fogata si hubiese sido posible la hubiera agrazado para obtener su calor. Me senté junto a ella, observe el hipnotizante movimiento de las llamas, como estas bailaban delicadamente.
Entonces todo se volvió negro. Perdí la conciencia.
Les digo desde antes que esta fic tendrá capítulos cortitos pero los tratare de subir con la mayor rapidez posible (y de mi imaginación)
