Bien, este es el primer capítulo, seguirá la misma línea de las historias de "leyendo x" es decir, habrá versos y párrafos de narración y algunas veces los personajes intervendrán y hablaran sobre lo que se cuente.
-Habla en el presente-
-Pensamiento en el presente-
-Habla en la historia-
-Pensamiento en la historia-
En respuesta de los reviews.
Daizuke. Su padre… eso es cierto en muuuchos sentidos jajajaja.
LostNeko120…. Es normal, esa es la intención, es un gran anime y me pareció un buen nombre para el arco.
Guest. Es bueno escuchar que el prólogo te ha parecido interesante, espero que la historia no te decepcione y la disfrutes.
El chico despertó cuando sintió una mirada intensa sobre él, pero al abrir los ojos solo pudo contemplar perplejo el escenario que se presentaba ante él, era simplemente increíble. Un inmenso y frondoso bosque se extendía ante él, aunque la gran mayoría la tapa el hombre ante él, uno que debía de ser anormalmente grande.
-¿Hola?- el niño parpadeo sorprendido cuando termino de hablar, y no era por el gran hombre ante él o su expresión, no, era por su voz. O más bien por su tono de voz. Nunca había tenido uno particularmente grave, pero no debería ser tan infantil.
Sin embargo el chico no tuvo tiempo para sorprenderse mucho más, pues el hombre le agarro fuertemente por los hombros -¿… Sí?-
-Esa ropa… ¿de dónde la has sacado?- su tono de voz y su rostro estaban ansiosos, como si quisiera una respuesta lo más rápido posible.
-¿Hu?- el niño parpadeo sorprendido cuando el hombre comenzó a dar vueltas a su alrededor, completamente sorprendido por lo que estaba vistiendo mientras decía cosas sobre la textura, el diseño y la costura –Ehm… ¿Lo quieres?-
El hombre le miro con los ojos prácticamente brillando como monedas de oro, el niño veía claro que se podía tomar como un sí.
-¿Por qué querría un hombre la ropa de un niño?- Mordred vio como Shirou guardo silencio ante su pregunta mientras se ponía algo pálido, lo que solo consiguió que quisiera una respuesta cuanto antes- De todos modos, a veces lo llamas niño y otras chico- se quejó Mordred inflando las mejillas en un gesto que para Shirou fue muy infantil -¿Cuántos años tiene?-
Shirou se quedó en silencio, como si estuviera pensando la pregunta, después respondió simplemente que "unos diez u once"
-¿Y qué hacia un niño de diez años en mitad de un bosque?- Shirou tuvo un tic en el ojo.
-Son cosas que ya se dirán con el tiempo, ahora, ¿puedo seguir con la historia, Mordred?- la pequeña bajo la cabeza apenada, pero Shirou siguió con su relato sin darle importancia.
-Bueno… podría vendértelo pero… ahora es cuanto llevo puesto…
-Me encargaré de darte nuevas ropas cuando lleguemos al pueblo- el niño asintió conforme y lo siguió.
Los dos anduvieron por muy poco tiempo antes de llegar a un carruaje de aspecto modesto, construido mayormente con madera. El hombre se presentó como Argos.
Tras abordarlo el carruaje se puso en marcha y pronto el carruaje fue empujado por los caballos. Desde ese momento transcurrieron largas horas en que el niño y Argos estuvieron encerrados en el carruaje hablando de vez en cuando, pero en su gran mayoría el chico se dedicaba a mirar por la ventana del carruaje al paisaje que se extendía ante sus ojos, pareciendo muy sorprendido por algunas cosas que veía. El carruaje continúo su marcha por varias horas, pero poco antes de que la noche cayera llegaron a una pequeña ciudad, si realmente podía llamarla así. No tenía muchas casas, pero las que podía ver tenían todas la misma apariencia, hechas de madera con techos de paja.
-Por supuesto que son de madera, ¿de qué iban a ser sino las casas?- Shirou miro a Mordred.
-De roca, de paja, o incluso pueden ser casas en cuevas- Mordred lo miro confusa.
-¿Cómo va a estar una casa en una cueva?-
-Es bastante sencillo Mordred- Shirou soltó una pequeña risa notando la mirada de incertidumbre que la pequeña le mandaba –Solo tienes que encontrar una cueva, limpiarla bien y meterte dentro-
-¿Eso cuenta cómo casa?- Mordred inclino la cabeza a un lado escéptica, pero Shirou asintió con la cabeza con una sonrisa.
-¿Cómo te crees que vivía la gente hace cientos de años?- Mordred no parecía muy convencida, pero Shirou no le dio importancia, esta era una época en la que aún no se le daba mucha importancia a la investigación del pasado.
A donde el hombre se dirigía era, indudablemente, una vivienda construida con madera, pero parecía más pequeña de lo normal, cuando el chico entro pudo notar porque, era una sastrería.
-Aaaaaa- el niño ya suspiro entendiendo por que el hombre había estado tan sorprendido antes, si era sastre era normal que quisiese saber de nuevas formas de tejer ropa, y si era con diseños nuevos podría hacer su negocio aún mejor.
-Aquí chico- el niño miro las ropas que Argos le tendía, era un simple pantalón y una camisa de color rojo. Eran bastante pequeñas por lo que deberían irle bien.
-Mi nombre es Luca, no chico- Luca cogió las prendas y tras preguntar dónde podía cambiarse lo hizo. Al salir noto a Argos examinando su ropa con gran deleite -¿Cuánto me vas a pagar por ellas?-
-Tienen un diseño y una textura que nunca antes había visto, ¿de dónde las has sacado?-
-Mi madre se las compro a un vendedor - respondió Luca –Aunque eso fue poco antes de llegar a Gran Bretaña-
-¿No nacisteis aquí?- Argos se acercó a él con una pequeña bolsa que tintineaba.
Shirou la cogió cuando se la tendieron –No. Mi madre nació en un lugar muy lejos, más allá del mar-
-¿Tu madre era Sajona?-
Luca sabía porque se lo preguntaba, sin embargo… -Nunca me lo dijo… y ahora ya no puedo preguntarla-
Argos se rasco la cabeza incomodo –Bueno chico, estaré por estas tierras un tiempo, por lo que si necesitas algo…
-Ahora que lo dices- Luca le miro -¿Conoces a un caballero llamado Sir Ector?-
-¿Sir Ector?- Mordred pestañeo, ese nombre si lo conocía, lo había escuchado mucho, Morgan solía maldecirlo a menudo.
-El caballero que crio a la reina- dijo Shirou.
Mordred no dijo más, Desde siempre había varios temas de los que no podía hablar con Shirou, y la reina Arturia era uno de ellos, bueno, la reina y sus caballeros. De hecho casi ni podía hablar de nada relacionado con Camelot. Ni con Shirou ni con nadie de la fortaleza, aunque fuera por distintas razones.
Mordred no pudo seguir pensando mucho más en ello porque pronto Shirou continuo la historia sin darla espacio a distraerse.
Argos arrugo la frente -¿Sir Ector? Todos lo conocen, un antiguo caballero al servicio del rey Uther. Muchacho, ¿quieres convertirte en caballero?-
Luca asintió distraído.
-Para ser un caballero necesitas ser hijo de un noble- Argos hablaba algo incómodo -¿Tu padre era…
-Podrías decir que si- Luca asintió algo inseguro, se podía decir que sus padres eran nobles, pero que sus apellidos fueran conocidos…
-Bueno, si no lo fueras no usarías un traje como este- Argos no le dio más importancia, algo que Luca agradeció –Aunque ese color de cabello es inusual-
Luca lo escucho y miro su cabello, un corto y despeinado cabello rojo. Él no veía nada de malo en él, a fin de cuentas era su cabello y estaba acostumbrado a él, peo entendía que Argos podía verlo como un color bastante inusual.
Poco después él y Argos terminaron de hablar, con lo que Luca salió a la calle. Sabía dónde estaba Sir Ector, pero no sería fácil llegar hasta allí.
El flujo de gente no era muy concurrido, y no podía ver a demasiados caballeros, aunque en una ciudad tan pequeña como esta no lo consideraba extraño. Lo primero que debía conseguir era la cena, pero para eso tenía un gran bosque al lado.
-¡Mordred!-
La pequeña rubia dio un gran salto sobresaltada, notando por primera vez que había alguien cerca llamándola.
-Eh…
-Ve- Shirou negó con la cabeza –Si no lo haces te meterás en un lio-
Mordred le dio una rápida disculpa antes de salir corriendo hacia la plaza del castillo. Ya se conocía el camino de memoria, y gracias a Shirou nunca le faltaban atajos que pudiese tomar para llegar a donde el instructor o Morgan estaban esperando por ella. Ya se conocía muy bien toda la fortaleza, probablemente mejor que la propia Morgan, la cual la estaba esperando cuando llego, sola.
-¿Por qué has tardado? ¿Otra vez estabas perdiendo el tiempo?-
Mordred no contesto en ese momento, tardo un poco y solo dijo que estaba explorando. A menudo esa era su excusa cuando estaba con Shirou, que estaba explorando el castillo, merodeando.
-Me marchare por unos días- Mordred inmediatamente levanto la cabeza, eso no era normal. Morgan nunca salía de la fortaleza, no si podía evitarlo, hasta donde podia recordaba nunca había abandonado la fortaleza, ni una sola vez. ¿Por qué necesitaría salir ahora?
-Vale- pero Mordred no tenía la intención de preguntar demasiado, con suerte podría dejar de entrenar y pasar más tiempo con Shirou. Eso estaría bien. La historia que había comenzado a contarla podía llegar a ser buena, sobre todo siendo de él.
-Entrenaras con Agravain en mi ausencia- anuncio Morgan.
-Mierda- Mordred trago saliva apartando la mirada de la maga, ¿tan obvia había sido?
-Espero que a mi vuelta hayas mejorado algo… aunque ambas sabemos que es imposible- Morgan no se molestó en decir mucho más y tras darse la vuelta se retiró.
Mordred la fulmino por la espalda un poco más antes de regresar a donde había estado con Shirou, pero cuando llego no encontró ni rastro de él, por lo que imagino que tardaría un par de horas en volver a verlo. Sin nada más que decir se dio la vuelta y comenzó a vagar por los pasillos de la fortaleza en soledad.
La siguiente vez que Mordred vio a Shirou fue a la mañana siguiente, cuando estaba entrenando con Agravain. Lo cual significaba que esta la miraba mientras balanceaba la espada sin siquiera abrir la boca.
-Como siempre Agravain es un gran conversador- Mordred simulo tropezar para que no notara que se estaba riendo -¿Que me perdí ayer?-
Mordred no le respondió, en su lugar se giró hacia Agravain -¿Cuándo volverá Morgan?-
Agravain no respondió.
-¿A dónde ha ido?-
De nuevo no respondió, pero no quería que lo hiciera, desde el principio esa no era su intención, ella realmente no quería saber eso, pero así alguien más podría enterarse de esos detalles.
-Morgan no está…- Shirou se sentó cruzando los brazos, con una expresión complicada –Supongo entonces que ellos no andarán muy lejos, o tal vez…
Mordred se detuvo intrigada por lo que el joven pelirrojo había dicho, hablaba como si alguien estuviera viniendo a la fortaleza.
-¿Qué pasa, Mordred? Sigue-
La pequeña asintió y siguió balanceando la espada de madera ante sus espectadores, un hombre que casi nunca hablaba y alguien que nadie salvo ella podía ver. Unos grandes espectadores, sin duda.
Para cuando el hijo de Morgan estuvo satisfecho ya era casi mediodía, y Mordred estaba muerta de hambre, Shirou la acompaño a las cocinas a ver que podían hacer.
-Comer verduras, lo sé- Shirou sonrió a Mordred, parecía que ya no se quejaba mucho por comerlas. Era un gran avance desde que se quejaba a gritos que no quería comerla. Incluso había llegado a tirársela a Morgan a la cara, para Shirou fue divertido de ver, pero mejor no repetirlo más.
Mordred era muy joven para estar en un fogón improvisado, y eso Shirou siempre lo decía, pero como la alternativa era pedirle a alguien que cocinase no quedaba más remedio que darla las instrucciones y esperar que no se quemase. Shirou lo odiaba, pero no podía hacer nada por remediarlo, era mejor eso que volver a que Mordred comiera cualquier cosa que encontrara en la cocina, casi siempre lo era.
-Ahora le doy la vuelta- Mordred cogió con cuidado el trozo de carne y le dio la vuelta, tal y como Shirou le había enseñado. La carne estaba en una roca que estaba sobre un pequeño fuego.
-No olvides el aderezo-
-Haaaaaaaai- la pequeña rubia le echo algunas hierbas que había encontrado en el castillo. Siguiendo claro las recomendaciones de Shirou.
Dentro de poco la comida comenzó a oler muy bien y Mordred quería sacarlo inmediatamente, pero Shirou la retuvo hasta que estuvo hecho, momento en que lo cogió con un punzón y lo corto con una pequeña daga para llevarse a la boca algunos trozos más pequeños. Preferiría usar las manos, pero Shirou la regañaría si lo hacía.
-Nunca te he visto comer-
-¿Eh?- Shirou fijo su atención en Mordred, curioso -¿Comer? ¿Nunca me has visto?-
-N….Glup…. Nop- Mordred trago ruidosamente y después siguió hablando con él.
-Bueno, hoy he comido con Phineas y Meld antes de venir, no hay problema-
Mordred se lo quedo mirando, no sabiendo si mentía o decía la verdad. No era la primera vez que mencionaba a esos dos, y según sus palabras eran unos… ¿Cómo los llamo?... socu… soco… socios… los llamo socios. Se suponía que estaban con él buscando una forma de regresar a este "lado". No había ni que decir que Mordred no tenía ni idea de a que se refería con ello, y cuando le pregunto solo le respondió que se lo diría cuando fuera mayor. Moría por ser ya mayor y que Shirou le hablara más de él.
Apenas y sabía algo de él, y lo que sabía se lo había sacado tras años de preguntas y más preguntas. No era mucho, pero cada detalle que sabía lo atesoraba.
-¿Continuas esa historia?-
-Veamos, ¿dónde la deje?
-El niño iba a buscar la cena- respondió rápidamente la niña.
-Cierto-
Luca pasó las siguientes horas en el bosque, cazando y comiendo. Para cuando volvió a la ciudad había caído la noche. Ya no podía ver a nadie en las calles, aunque si se quedaba mucho tiempo en el mismo lugar sí que vería a alguien, a un caballero. Lo mejor sería buscar donde pasar la noche.
Dado que no había podido averiguar dónde estaba Sir Ector todavía tendría que hacer investigaciones de eso, pero por el momento lo mejor sería no partir en su busca hasta que tuviera más información. Por ahora solo podía investigar intentando no meterse en muchos problemas. Algo que dudaba seriamente que pudiera conseguir dado que siempre estaba en problemas, siendo su situación actual el resultado de uno bastante grande. No es que se quejara de ello, solo quería evitar meterse en mas proble…
-¡Hey, tu, chico!-
-Mierda ¿Si?- Luca puso la mejor sonrisa que pudo y se dio la vuelta, notando a un caballero acercándose a él. Aunque tenía una mirada sospechosa no había desenfundado la espada, eso ya era una buena señal. Con suerte no tendría que hacer control de daños.
-¿Control de daños?- Mordred lo miro interrogante, como en las otras ocasiones en que Shirou decía algo que no entendía.
-Digamos que nuestro querido Luca no quería golpear demasiado a ningún caballero-
Mordred soltó una carcajada -¿Podría hacerlo?-
Shirou sonrió –Te sorprendería, Luca, aunque no lo parezca, es un mago- Mordred le miro asombrada.
Después de una conversación con el caballero partió al bosque para buscar un lugar donde pasar la noche y tener comida para la mañana. Los problemas vendrían porque tenía que ir hasta Bristol, pero llegar desde donde estaba no iba a ser fácil. Principalmente por la gran distancia que separaba a ambas ciudades.
-Es un largo camino-
Luca se puso en marcha saliendo de la ciudad tras gastar las monedas que consiguió de Argos en ropa que pudiera abrigarlo mejor para la larga travesía que lo aguardaba.
Pasaron muchas noches para el joven Luca, noches y días que paso vagando por los bosques y pueblos en su camino. Algunas veces ayudaba, otras cazaba, el resto vendía. En su camino hacia la ciudad había ganado varias monedas de cobre, suficientes para seguir viajando con suficiente comodidad. Para cuando llego a las cercanías de Bristol ya habían pasado cerca de cuatro meses, no demasiado tiempo, pero más del que Luca hubiese querido.
Pero eso ya no le importaba, no cuando su destino finalmente estaba a su vista.
-Espera, espera, espera- Mordred le interrumpió –Has relatado la primera noche y ahora te saltas cuatro meses, ¿en serio?-
Shirou se encogió de hombros –No son interesantes y no voy a relatar cada cosa que haga, eso me aburriría-
-¿Qué clase de historia es esa?- se quejó haciendo un mohín.
-La que te estoy contando- respondió Shirou sonriente.
Cuando piso la ciudad por primera vez era cerca de mediodía, y lo principal seria vender las pieles de liebre que tenía.
Aquí ya sí que veía un mayor flujo de caballeros, algunos iban y venían, eso era señal de que la ciudad era más concurrida. También que algún noble viviría en ella, alguno importante.
En la herrería no le dieron muchas monedas de cobre, pero tampoco necesitaba muchas, cualquier cosa que necesitase podría hacerla el solo.
Con ese pensamiento en mente camino por las calles cuando por el rabillo del ojo noto una cabellera rubia.
Esta le pertenecía a una joven de cabello rubio con ojos verdes. En ese momento andaba cargando varias maderas mientras caminaba lentamente.
Luca la siguió con los ojos hasta que desapareció, e incluso después permaneció de pie sin moverse un tiempo. Desde luego le había llamado la atención.
-Mejor me concentro por ahora en lo que tengo delante- Luca se estiro y camino hacia las afueras del pueblo, había varios asuntos que atender, pero por el momento necesitaba usar algo.
-Trace on- el prana se arremolino en su mano y un pequeño arco de madera apareció, justo lo que necesitaba.
-Increíble, ¡es como mi magia!- Mordred salto feliz al escucharle antes de extender el brazo –¡Trace on!- el prana se arremolino en su mano tomando la forma de una espada por unos instantes antes de que esta se rompiera sin llegar a proyectarse –Bueno, cuando consiga usarla en condiciones-
Shirou miro por encima del hombro de Mordred, no venía nadie –¿Recuerdas lo que te dije?-
-¿Qué me enseñarías magia?- pregunto Mordred mientras la espada en su mano se disolvía.
-Si tenías cuidado- preciso Shirou –Ahora no lo has tenido-
-Lo siento- Mordred bajo la cabeza, Shirou suspiro.
-Solo quiero que tengas cuidado. Estate más atenta cuando usas magia, ya sabes que Morgan no puede saberlo-
-¡Hai!-
Luca exploro el bosque prestando atención a sus alrededores, dado que iba a estar en esta ciudad una buena temporada necesitaría donde quedarse, y con las monedas que llevaba encima no le alcanzaban. Necesitaría cazar muchísimas liebres para conseguir estancia, algo que tampoco tenía prisa por hacer, prefería vivir en el bosque, olía mejor. Poco después vislumbro a su primera pieza, una liebre. Preferiría cazar algo como un ciervo, pero no había visto ninguno.
Con cuidado proyecto una flecha y la coloco en el arco, tensando la cuerda lo máximo que su pequeño cuerpo le permitía. Un instante después la flecha corto el aire y se clavó en la liebre.
-No está mal- el equilibrio del arco era mejor que el último que utilizo, y la madera usada en su fabricación era buena, estaba conforme con él. Podría convertirse en su favorito con mucha rapi…-¡Trace on!-
En un instante proyecto una flecha y la apunto a unos matorrales, pensando que sería algún animal. Se equivocó.
-¡Magia de hadas!- el arbusto vibro cuando la niña que vio en el mercado salió de él mirando el arco con impresión. Luca retrocedió, realmente no esperaba verla tan pronto –Eso es impresionante-
Luca inclino la cabeza a un lado, no muy seguro de que responder a eso.
-¿Quién te enseño?- el chico trago saliva, válgale la pregunta.
-¿Mi padre?- eso no era del todo mentira, pero también era cierto que la magia de proyección la aprendió, sobre todo, por Archer.
-¡¿Tu padre era un mago?!- Luca aparto la mirada, no por nada a su padre se lo conocía como el "asesino de magos".
-¿Asesino de magos?- la pequeña le miro confusa –No me suena ningún mago con ese nombre-
-Si no fuera del agrado de Morgan crees que te hablaría de ellos- pregunto irónico, Mordred le dio la razón, no le hablarían de alguien que considerasen enemigo.
-¿Cuál era su nombre?- Shirou la miro, ¿Qué daño podía hacer?
-Emiya… Kiritsugu-
-Puedes decir que si- Luca fijo su atención en la espada de madera, y sabiendo que podría desviar la atención opto por hacerlo -¿Eres un escudero?-
-¿"Un escudero"? no tendría que ser una escudera-
-¿Sabes de alguna mujer caballero? Y no menciones a la reina-
-Eliminar a la reina no es justo- se quejó -¡Es la más famosa!-
-Recuerda que en un principio ella también fingía ser un varón- Mordred tuvo que darle la razón, la historia de cómo la reina se convirtió en un aprendiz de caballero bajo el nombre Arthur era bien conocida.
-Eso puedes asegurar- ella inflo su pecho llena de orgullo –Puedes llamarme Arthur-
-Es indudablemente una niña- pensó Luca, pero se distrajo cuando el estómago del llamado "Arthur" gruño y Luca soltó una risita –Tengo varias liebres, ¿quieres comer?-
Arthur retrocedió, no era propio de un caballero aceptar comida de desconocidos… pero era un escudero y tenía hambre. Mucha hambre.
Luca asintió, no había aceptado con palabras, pero su expresión decía suficiente –Mi nombre es Luca, Luca Saijou-
Arthur le lanzo una expresión confusa, probablemente por el apellido, era normal que solo los nobles tuvieran uno.
Poco después se quedaron al calor de la fogata con Luca cocinando, donde surgió el primer problema. Arthur quería comer ya.
-Tendrás que esperar- Luca la miro serio, ya la había golpeado la mano con una ramita.
-Pero quiero comer, y le estas echando hierbas, eso estropeara el sabor-
Shirou contemplo a Mordred, esta había soltado una carcajada, probablemente recordando la primera vez que cocino siguiendo sus instrucciones, se quejó de la hierba, pero cuando probo la parte de la carne con hierbas no volvió a hacer la carne sin ellas. Aunque nunca se molestó en prepararlo para nadie más que no fuera ella, algo por lo que Shirou no pensaba regañarla.
-¡Delicioso!- el grito resonó por todo el bosque, y muchos animales salieron corriendo cuando lo oyeron, pero Luca no les hizo ni caso, él ya veía una carnicería en primera persona.
La niña devoraba la comida como si no hubiera un mañana, con la grasa de la carne manchando todo su rostro, pero a ella no parecía importarle, comía como si nunca lo hubiera hecho -¿Cómo puede estar tan bueno?-
Luca la observaba perplejo, después de los primeros bocados la comida que había cocinado, varias liebres de más y algo de pollo, había desaparecido, ella comía a velocidades inhumanas, tanto que la comida parecía desaparecer cuando se acercaba a su boca. Sus ojos estaban vidriosos, como si fuera a llorar en cualquier momento, pero su expresión solo hablaba de satisfacción.
-¿Es un castigo? ¿Me estas castigando?-
Shirou soltó unas risas divertidas -¿Por qué habría de hacerlo, Mordred?-
-Por qué… porque…
-¿Si?-
-Por comer sin modales- Shirou asintió.
-Por suerte pudimos cambiar eso rápido. Tu forma de comer no era buena para una niña… ni para un ser humano-
-Hai, hai-
Al final Luca tuvo que cazar más liebres para poder llenar el estómago de Arthur, y después él comió una cuarta parte que ella. Realmente comía muchísimo. Aunque no habría tenido que cocinar tanto si ella no se hubiera llevado algo para su casa. Le dijo que era para su padre, Sir Ector, pero Luca dudaba muchísimo de que él realmente llegara a comer algo, no si la expresión que tenía cuando se fue era indicativo de algo.
-Por ahora debería encontrar donde pasar la noche-
El nombre que Shirou menciona en la historia, "Luca Saijou" es el nombre de un personaje de la franquicia Fate, y según algunas teorías que leí hace tiempo es el auténtico nombre de Shirou, siendo así que su madre es Elsa Saijou, un personaje que aparece en Fate Prototype.
La verdad es que tras leer la teoría y ver a la mujer sí que me pareció que podría ser la madre de Shirou, por lo que he decidido usar esa teoría en esta historia, con lo que se asume que Shirou ya sabe quién es su madre.
Dicho esto no me parece que tenga nada más que decir, así que espero que os haya gustado el capítulo. Un saludo.
