Capítulo 2
Konnichiwa =D
Aquí traigo la segunda parte, espero que les guste, ¡está hecha con amor! n_n
Dedicada a pervertida_yaoista, por su apoyo y por sus lindas palabras, jeje, y porque me pidió la continuación como regalo de navidad y año nuevo, pero se me hizo tarde y se la dedico de día Reyes n.n
Sólo contemplándolo, sólo agradeciéndole, sólo amándolo…
No sería fácil para Shuuya Goenji explicar lo que sentía en ese momento. Pero estaba seguro de que era amor, amor a desbordar, y que no iba a callarlo. Una especie de adrenalina y cariño se mezclaron en su ser cuando se acercó poco a poco al rostro de Kido. Era un impulso, pero lo quería con toda el alma. Entre más se acercaba, entrecerraba su mirada.
—Kido…— alcanzó a murmurar Goenji antes de cerrar completamente los ojos y probar la dulzura de los labios del estratega. Éste apenas y se vio interrumpido de su sueño, ya que el contacto de labios fue suave en demasía. A través de los cristales de los goggles, podía verse en principio una mirada sorprendida, cambiando una de satisfacción y dulzura. Goenji no tenía ninguna experiencia besando, pero no podría comparar ese contacto de labios con nada del mundo.
—Goenji…— dijo Kido en un susurro contra los labios del delantero antes de empezar a corresponderle tierna y lentamente. Sí, segundos maravillosos, hasta que el pelicrema cayó en cuenta de lo que estaba haciendo. Sabía que eso despertaría a Kido, pero antes no le importaba. Ahora había dado un salto olímpico lejos del mediocampista, completamente sonrojado y pensando en como disculparse.
Yuuto, por su parte, tampoco sabía qué hacer.
"¿Decirle gracias tal vez? ¡Eso suena estúpido Yuuto Kido!" Se dijo para si mismo el estratega antes de darse una bofetada mental. Aunque después de todo, de verdad quería agradecerle, nunca antes le habían besado…
—Ki…do, yo…— Goenji incluso se sentía mareado, en qué situación los había metido.
El momento de tensión (en el que ni mirarse podían) fue cortado por…
—Hermano…
Ambos futbolistas voltearon a ver a la pequeña niña hospitalizada, que, al fin y al cabo, era la razón por la que se encontraban allí.
—¡Yuuka!—la cara nerviosa y roja de Goenji fue cambiada por una de alegría fraternal y tranquilidad.
Kido se limitó a observar con su clásica sonrisa la adorable escena que protagonizaban los hermanos, sintiendo gran empatía. Miraba como Goenji jugaba un poco con ella, le revolvía el cabello, la hacía reír y conversaban un poco.
—Onni-chan, ¿quién es tu amigo?— dijo con un tono adorable la pequeña Yuuka. Al instante Goenji se ruborizo. No es como si hubiera olvidado que el estratega seguía allí, es sólo que "ese" momento no salía de su mente.
—Yuuka, él es Kido, te cuido mientras yo no pude estar contigo.
Ahora fue el turno de Kido de tornarse de color rojo.
—Mucho gusto, Yuuka— dijo sonriéndole.
—Kido, te ves lindo con ese peinado y esas gafas, aunque sean raras— dijo con su clásica carita de ternura.
—¿Dis…disculpa?
Eso sí que había sorprendido al mediocampista, y Goenji sólo pudo intentar retener su risa, para molestia del castaño.
"Puede ser una niña adorable, pero…" pensó Kido con una venita en la sien.
—¡Sí! Apuesto a que sin ellos...
Kido no alcanzó a reaccionar, la niñita ya se había impulsado hacía a él soltándole a Kido el cabello y le quitaba sus clásicos goggles. El estratega sólo pudo sentir esas manitas despojándolo de sus accesorios, y sentirse como si lo hubieran desnudado.
Goenji no pudo reprimir una especie de gemido al ver al estratega de esa manera. Ese cabello enmarcando su perfecto rostro, esa hermosa mirada color carmín… si le hubieran pedido describir lo que sintió al posar su mirada sobre Kido en ese momento... sólo se hubiera escuchado el corazón de Goenji latir fuertemente, como nunca.
"Simplemente hermoso", posiblemente, el delantero estaba más sonrojado que cuando besó a Kido. Éste no era la excepción, no sabía ni a donde esconder su cara.
—¿Lo ves? ¡Te ves muy bien!— exclamó Yuuka en un tono muy feliz— ¿no lo crees, onni-chan?
—Cla..claro— Shuuya sentía que la emoción apresaba su voz.
—Gracias, Yuuka—chan— dijo Kido revolviéndole el pelo a la pequeña, quién le dedicó una sonrisa.
Kido tenía fama de ser un genio, y no era por poca cosa. Obviamente, notaba el tipo de mirada que el delantero le dedicaba, y se daba cuenta de que a Goenji le costaba apartar la mirada del estratega. Todo eso lo ponía aún más perturbado, y si había alguien que no estuviera acostumbrado a sentirse nervioso, era Kido. Todo lo contrario a Tachimukai, pero él no viene al tema.
Y como si él cielo los escuchara, entró en ese momento una enfermera, la cual amablemente les pidió que se retiraran por el momento, que Yuuka estaría en buenas manos, necesitaba descansar y sería dada de alta al día siguiente. Los "hermanos mayores" se despidieron cariñosamente de la pequeña, especialmente Goenji.
Se encontraron juntos afuera, en el jardín del hospital. Goenji tomó de forma delicada (a la vez que insegura) la mano del estratega para llevarlo a un sitio un tanto apartado. Para sorpresa del delantero, Kido no había vuelto a ponerse los goggles ni a sujetarse el cabello.
—¿Y qué se siente… Kido?—preguntó el pelicrema en un intento de romper el hielo.
—¿Te refieres a… a besar?— el mediocampista se encontraba tremendamente nervioso. Goenji quedó de piedra, no es que quisiera olvidar el tema, es sólo que le resultaba nuevo y complicado.
—Me refería a… a quitarte los goggles y eso, pero, ¿te disgustó?
—¡No!, yo, me pareció… — Kido se puso firme y miró directamente a los ojos a Goenji, de no ser así nunca llegarían a ningún lado— Goenji, me encantó.
Al instante bajó la vista, no era tan sencillo.
Shuuya mientras tanto, se sintió aún más enamorado.
—Goenji, me besaste, y gracias por eso, porque no me puedo imaginar cómo pudo haber sido mejor, y ahora, bueno, quiero decirte que me gustas, más bien, te amo, Goenji.
A medida que hablaba bajaba su tono de voz.
El delantero abrió los ojos a más poder. Nunca se imaginó que sería el estratega el que terminaría declarándose. Goenji se sentía arder, más su rostro, había sido, correspondido… Kido sólo estaba allí esperando una respuesta, y por más que el pelicrema se la quisiera dar, la sorpresa se lo impedía. Necesitaba relajar su mente, si tan sólo pudiera sentirse en el cielo como hace ya un rato, cuando tuvo su primer beso.
"Tal vez es lo que necesito, otro beso de Kido".
Y no fue necesario más. El delantero tomó con decisión el rostro de Kido entre sus manos, el cual ya lucía un tanto preocupado por la inseguridad de Goenji. El moreno le sonrió.
—¿Sabes lo hermoso que luces así?
La sorpresa de Kido fue superada por el nuevo beso que recibió de Goenji. Fue lento, comprimiendo en cada movimiento de labios todo el cariño que se tenían.
—También te amo
Fue lo que alcanzó a escuchar Kido antes de proseguir besándose.
