Jugar a las Muñecas

Vocaloid no me pertenece. Sin fines de lucro. Advertencia: Contiene Shonen-ai.

Capítulo I, Negación


Era un miércoles, llovía.

Los alumnos caminaban a paso apresurado para evitar empaparse con la lluvia, y Kaito les seguía el ritmo con su singular cabeza azulada desentonando en el típico panorama escolar japonés.

- ¿Kaito? –preguntó con voz dudosa un chico más alto que él, mientras detenía su paso tomándolo por el hombro.

- ¿Puedo ayudarte? – El joven alzó la cabeza para verle la cara al chico, quien al instante esbozó una sonrisa arrogante.

- ¿Así que tú eres el gay de noveno año, no? – Preguntó cruzándose de brazos, y dándose aires de superioridad – He oído muchas cosas sobre ti…

- Si lo soy o no, no es asunto tuyo – Respondió cortante la voz de Kaito, sin demostrar la sorpresa que le había causado esa pregunta – Con permiso.

Dejándolo pasar, Gackupo cambió su expresión de "Soy el más jodido de la escuela, témanme" a una más natural. Se pasó la mano por la cabeza, con algo de confusión…

Él no disfrutaba molestar a la gente, sin embargo lo hacía para disfrazar su propia naturaleza. Pero ese chico, Kaito, hizo una excepción. Nunca lo habían cortado así, le provocaba ganas de tirarlo a lo más profundo del mar y dejar que se lo coman los tiburones…

Lo había humillado frente a sus amigos, que ahora se reían con ganas de él, por dejar que un chico de básico se salga con la suya.

Ese tal Kaito iba a pagar caro.


¿Gay? ¿Yo?

Eso era ridículo…. Él no era gay ni por asomo, simplemente estaba algo confundido, y ya. ¿De dónde se les habría ocurrido a sus compañeros semejante disparate?

Y para colmo, ese chico… no podía dejar de pensar en él. ¿Quién se creía que era para molestarlo? ¿Mayor? No. Solamente era un bruto con puros esteroides hasta en el cerebro. Un bruto con el cabello peligrosamente largo y unos ojos misteriosamente morados.

¡Pero eso no le quitaba lo estúpido! ¿Cómo se le ocurría pensar así de él? Kaito no era ningún gay. No señor.


- Tengo una pregunta, hermano.

La suave voz de un rubio atravesó los oídos de Gackupo apenas cruzó el umbral. Allí estaba su pequeño hermano adoptivo, al pie de las escaleras sentado, esperándolo.

- Dime – respondió el Onii-san sin prestarle mucha atención.

- ¿Por qué no puedo jugar a las muñecas con Miku y Rin?

- Porque esos son juegos de niñas.

- Entonces… yo quiero ser una niña.

Len estaba seguro de lo que quería. Miku y Rin podían disfrazarlo de niña, y él sabía que sería una muy linda… Después de todo, varias veces ya lo habían confundido con una.

- No digas estupideces, Len. Eres niño, quieras o no. Ya verás que es mejor así.

Dejando a su hermanito con la palabra en la boca, Gackupo entró a su cuarto dispuesto a planear su venganza contra el peliazul.


Serán capítulos cortitos de mi primer shonen-ai. Tal vez guste, tal vez no. Hago mi intento y espero lo mejor. Estoy tratando de no usar muchos adjetivos y limitarme a los hechos, con menos descripción. Me gustaría saber si esto lo consideran bueno... o malo.

¿Merece un review?