Los personajes de Fairy Tail no me pertenecen.


~ YOUR DARKNESS ~

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Capitulo 2.

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El sol se encontraba radiante aquel día, y los rayos del sol eran demasiado calientes; a pesar de llevar ropas que cubrían casi toda su piel por completo aun podía sentir que se quemaba, y el sudor ya corría por su sien.

A su alrededor podía encontrar a varios guardias, en la espera de que aquel combate iniciara, sus padres estaban en sus asientos elegantes del jardín, bajo la sombra de aquel hermoso kiosco, a su lado estaba Wendy con una bella sonrisa esperando igualmente emocionada; más abajo estaba Lucy de pie, siendo cubierta por una sombrilla que una mucama le sostenía por encima.

Y justo frente a él estaba la mujer con la que pelearía.

Llevaba una armadura de metal que de alguna manera a él se le hizo provocativa, tan solo era una falda corta y la parte de arriba parecía solo cubrir sus pechos pues su abdomen estaba totalmente al descubierto, levaba hombreras y de ellas una capa blanca ondeaba con el poco aire que corría. Su hermoso cabello más deslumbrante que nunca estaba recogido en una coleta alta. En sus manos tenía una espada y en sus labios una sonrisa de confianza.

-¡Erza! ¡Pelea conmigo! – el grito del chico peli rosa llamo su atención. Estaba justo detrás de la guerrera y parecía bastante emocionado. Jellal pensó seriamente en cederle su lugar, aunque para ser sincero si tenía ganas de probar la fuerza de esa mujer de la que todo el mundo hablaba.

-después Natsu – respondió ella tajante. Después tomo la posición de combate y miro al peli azul – cuando quiera empezar su majestad. – Jellal sonrió.

-bien – y entonces el también tomo posición de combate.

Casi tres segundos después abrió los ojos sorprendidos al ver la rapidez con la que ella ya se dirigía a él, la única manera de reaccionar fue levantar su espada en un movimiento de defensa. Ambas espadas chocaron con un sonoro ruido metálico. Sus miradas chocaron a través del choque de sus armas, ambas decididas. Jellal sonrió aun más ante el salvajismo de la mujer, no se esperaba menos, y claro la resistencia que ponía era más de la que pensaba necesitar.

Puso más fuerza en sus brazos y dio un empujón haciendo que ella retrocediera. Esta vez fue él quien ataco. Sus espadas iban y venían chocando con fuerza, el estaba satisfecho al ver que era ella quien retrocedía, pero luego el nerviosismo lo tomaba cuando las cosas se revertían y era él quien lo hacía; El combate estaba siendo largo y ninguno de los dos cedía ante el otro. En algún momento ella giro sobre sus talones y pudo jurar que si él no se hubiera agachado ella le hubieses cortado la cabeza.

Sin embargo eso le dio la pauta para atacar al abdomen de ella, y casi pudo saborear su victoria si ella no hubiese saltado en una pirueta hacia atrás esquivando el filo de su espada, cuando aterrizo en el suelo el estaba demasiado distraído al ver los movimientos tan elásticos de ella que no vio la patada que iba hacia su cara.

El quiso esquivar, pero en cuanto su cuerpo se hizo para atrás choco con una pared, fue entonces que se dio cuenta que estaba acorralado. El pie de ella golpeo su pecho con una increíble fuerza, haciendo que el cerrara los ojos por el impacto – eso sí que le había dolido – y cuando los abrió ya tenía el filo de la espada de ella en su garganta.

Se quedaron así unos segundos, ella con la pierna levantado aun en su pecho y la espada apuntándole amenazadoramente. El observo como su pecho subía y baja ante su respiración acelerada y entonces una hermosa sonrisa surco su rostro… el también lo hizo.

-bien – dijo él con calma – acepto mi derrota. – Ella alejo la espada de su garganta y quito su pierna del pecho de él.

Paso su mano por su cabello llevándolo hacia atrás, un aroma floral inundo las fosas nasales del peli azul.

-es impresionante señorita Scarlet. – no me queda duda del por qué la llaman la mejor guerrera.

-es un honor viniendo de usted, y de igual forma también me ha sorprendido, no es por presumir pero normalmente termino mis combates en menos de un minuto.

-esta vez sí que has tardado Erza – dijo Natsu yendo hacia ellos – has tardado casi media hora ¿te estarás volviendo débil? – siguió con una sonrisa.

Jellal abrió los ojos cuando vio el gran golpe que ella le daba en la cabeza, mandándolo directamente al suelo.

-no seas irrespetuoso – y después volvió su mirada al príncipe – es el mejor combate que he tenido en meses.

-también es un honor viniendo de ti – y cuando sonrió esta vez de forma más cálida Jellal sintió que algo se agitaba dentro de él, algo que no comprendió en ese momento.

-fue espectacular Erza – hablo esta vez el rey caminando hacia ellos a lado de su esposa – no esperaba menos de ti, e igualmente Jellal me has sorprendido.

-fui derrotado padre, lamento decepcionarte.

-tonterías – dijo haciendo un gesto sin importancia con la mano – ya sabía que no podrías ganar de todas formas.

Jellal levanto una ceja, realmente se había ofendido. Volteo su mirada hacia su madre quien sonreía de tal manera que el peli azul entendió que pensaba igual que su padre. Volteo hacia Lucy pero la encontró ayudando al guardia peli rosa y en ese momento fue testigo de las miradas que esos dos se mandaban. Sin embargo no quiso que alguien más lo notara por lo que rápidamente regreso a la conversación.

-que malo eres padre – Jude soltó una gran risotada.

-es hora del almuerzo, andando – dijo siguiendo su camino pero antes volvió a regresar la mirada – señorita Erza.

-¿si su majestad?

-puede tomarse el día libre – Erza abrió los ojos.

- no es necesario

-claro que lo es – respondió el hombre muy sonriente - acabas de llegar de una batalla, te lo mereces, sin embargo te quiero mañana a primera hora, la fiesta de bienvenida de Jellal será por la tarde y quiero la mejor seguridad ¿cuento con usted?

-por supuesto – dijo ella con convicción pronto los reyes desaparecieron. Jellal miro a la pelirroja.

-mi padre puede ser un poco bipolar a veces, por un momento parece tan amable y por otro pareciera que es un ogro. – Erza bajo la mirada confundida del por qué el príncipe seguía hablando con ella, sin embargo pronto sonrió, aquella familia sin duda era increíble.

-yo pienso que es un gran hombre, sin duda alguna.

-espero que no digas eso solo porque es mi padre – dijo el peli azul riendo, ella se puso nerviosa.

-no, no, para nada, yo de verdad lo creo.

-tranquila solo bromeo – un leve sonrojo surca las mejillas de la pelirroja sin embargo sigue sonriendo. – Ahora – la mirada del peli azul busco a su rubia hermana, pero no la encontró donde se suponía debería estar. - ¿y Lucy?

Erza pareció buscar con la mirada, y soltó un suspiro al notar que de hecho, tampoco estaba Natsu, vio a Gray recargado sobre un árbol y el peli negro pronto entendió la pregunta silenciosa que le hacia la pelirroja con la mirada, sin embargo negó con la cabeza.

-la princesa debe estar paseando por los jardines, pero no se debe preocupar, Natsu es uno de los mejores guerreros y el debe estar con ella.

-si… siempre está con ella ¿no? – dijo levantando la ceja, Erza se mordió el labio. – y aunque confió en las habilidades de los guardias, necesito ver a mi hermana, hasta pronto señorita Scarlet – se despidió con la mano.

-ah sí, hasta luego su majestad. – dijo en un susurro. Su mirada fue a parar al piso y cerró los ojos con fuerza, la presencia del príncipe la ponía nerviosa y se decía que eso no era bueno, pero realmente no era su culpa que el joven fuera tan endemoniadamente atractivo para ella y tan misterioso, con aquel tatuaje en su cara… que a ella se le hacía tan peculiar y… conocido.

-bien, ¿nos vamos? – la voz de Gray hace que voltee.

-¿A dónde?

-es día libre, te lo acaban de decir.

-¿y tú?

-también me dieron el día libre – Erza lo medito unos segundos.

-eso significa que solo Natsu se quedara, no sé si eso será buena idea. – Gray puso los ojos en blanco, a veces Erza exageraba su preocupación.

-Tranquila, Natsu es de confianza, además sabes que tiene una peculiar forma de avisarnos si algo va mal.

-eso es lo que me preocupa – si, por que prender una torre en fuego no era la mejor idea, aunque para ser sincera servía como gran señal. – vámonos, de todas formas todo parece estar en calma el día de hoy.

-pues vámonos – dijo el peli negro abrazando a la pelirroja por los hombros y encaminándose hacia la salida del castillo – por cierto… ¿has tardado en vencerle a propósito? – a Erza le tomo un par de segundos entender que se refería al príncipe.

-no, realmente me costó trabajo y sinceramente algo me dice que él no peleo en serio.

-si bueno, tu tampoco. – Erza le regalo una sonrisa mientras miraba al chico de ojos grises; sin embargo al voltear hacia él sus rostros quedaron demasiado cerca, ocasionando que el desviara la mirada levemente sonrojado. Claro la pelirroja no noto nada.

-comienza a preocuparme lo mucho que me conoces Gray.

-mentirosa, raro sería no conocerte.

Y tras una sonrisa siguieron su camino.

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-y entonces el panadero nos persiguió por todo el lugar, así que utilice la táctica del señuelo – platica con una sonrisa el peli rosa, mientras Lucy a su lado le miraba y le prestaba total atención.

Estaban caminando alrededor del lago, ella tomando su brazo y con un sonrojo en las mejillas que esperaba él no notara.

-¿y cuál es esa táctica? – pregunto curiosa.

-amarre a Happy para que no volara y lo avente hacia el panadero, la distracción logro que yo pudiera escapar. – dijo con una gran sonrisa y el dedo pulgar arriba. Lucy se cubrió la boca para que la risa no escapara de sus labios.

-Natsu, eso no fue correcto.

- sí, y desde ahora Happy prefiere abandonarme antes de correr conmigo, gato mal agradecido. – dijo seriamente.

-por cierto, ya tiene rato que no lo veo.

-oh está en casa seguramente, ya que no lo dejan entrar al castillo.

-lamento eso – dijo ella con la mirada en el suelo – realmente no entiendo que mi padre no lo permita, no tiene nada de malo.

-está bien Lucy, Happy solo me acompaña en batallas y además, a él le gusta estar con Charle en casa.

-es verdad, Wendy la extraña mucho – le dio, recordando las tantas veces en que la peli azul preguntaba por su pequeña gata, a la que su padre había echado por no quererla dentro del castillo.

-tal vez podríamos salir pronto, para que pueda verla. – Lucy lo medito, no tenía problemas en salir del palacio, pero Wendy era otra cosa, aun así de alguna manera se sentía protegida con Natsu y sabía perfectamente que si salieran nada les pasaría. Y salir era mejor a que su hermana llorara por no poder ver a su gata blanca.

-seria increíble Natsu, aunque no creo que sea conveniente ahora – el peli rosa miro intrigado a su acompañante. – es que Jellal es muy intuitivo y…

-¿nos acusaría?

-no, no lo creo, pero puede que quizá no le haga muy feliz que lleve a Wendy fuera del palacio – respondió al mismo tiempo que un brillo de melancolía aparecía en sus ojos – puede que le asuste un poco.

Natsu miraba como la rubia tenía un aire melancólico y tomando la seriedad que pocas veces usaba se atrevió a preguntar.

-sobre el príncipe Jellal… - comenzó a decir, Lucy le miro - ¿el es el hermano que te salvo aquel día? – Lucy asintió mientras los horribles recuerdos llegaban a su cabeza.

-por eso mismo tal vez no se sienta con la seguridad de salir del palacio; la verdad es que han pasado muchos años desde que el y yo nos escapábamos juntos, no sé si siga pensando de la misma manera. – dijo remplazando los horribles recuerdos por unos más bellos, en los que ella y su hermano corrían por las calles del pueblo ocultos por túnicas.

- me están dando ganas de salir de aquí – dijo mirando a la rubia quien le regalo una sonrisa traviesa.

-me encantaría, pero mi padre les dio el día libre a Erza y a Gray, si no te ve, podría sospechar algo – Natsu abrió los ojos con sorpresa y exclamo.

-¡¿A Gray también?! Que maldito, ni siquiera me aviso – dijo inflando las mejillas – es una lástima, hoy era día de tarta. – el rostro de Lucy se desilusiono al escuchar aquello.

-¿eh? ¿En serio? Es una lástima, moría de ganas por una tarta de Kinana, tendrá que ser la siguiente semana.

-ah – Natsu también soltó un suspiro – ojala a Erza se le ocurra traerme una.

-pues yo lo dudo, seguramente se comerá un montón de pasteles de fresa y se le olvidara.

-tienes razón, no se puede confiar en esos dos, ¡menos en Gray! – dijo cruzándose de brazos con una leve molestia que divirtió bastante a la rubia.

Entonces Lucy se subió a la pequeña barrera que dividía el lago con el piso, con una gran sonrisa en su rostro.

-Lucy te caerás – dijo el peli rosa tendiéndole la mano, ella la tomo pero no para bajarse, sino para apoyarse de él mientras caminaba con cuidado.

Tras dar unos pasos Natsu entrelazo con más fuerza sus manos haciendo que Lucy se sonrojara levemente, y siguió caminando.

-Erza me sorprendió bastante hoy – dijo la rubia, balanceándose sobre la barra tratando de mantener el equilibrio y no caer al lago. – tenía mucho tiempo que no la veía pelear de esa manera.

-es porque no acepta mis retos, como sabe que le ganare – dijo el peli rosa con orgulloso, Lucy sonrió divertida.

-claro, eso debe ser.

-hey Luce… ¿me estás dando el avión? – al chica lo miro feliz al escuchar aquel apodo que él solo utilizaba fuera del castillo.

-para nada, yo se lo fuerte que eres – dijo en un tono de voz fingido que hizo que el la mirara fingiendo molestia – aunque claro, Erza lo es mas.

-¿ah?

-o incluso Gray – dijo divirtiéndose por las caras enojadas que hacia su guardia.

-¡eso nunca! – exclamo en un grito mientras levantando los puños al aire. El que el peli rosa la soltara y gritara de esa manera la hizo sorprenderse y su pie resbalo de la barra. Cerró los ojos esperando el impacto con el agua; pero más bien sintió como la tomaban de la cintura y la jalaban hacia el lado contrario.

Y cuando abrió los ojos se vio rodeada de los fuertes brazos del guardia peli rosado, que la tenia abrazada sobre su pecho y sus manos la apretaban en la espalda. Levanto el rostro encontrándose con la sonrisa socarrona de Natsu.

-¿te has espantado? – dijo mas en un tono burlesco. Lucy se separo de él y le dio un leve golpe en el hombro.

-lo has hecho a propósito – dijo frunciendo el ceño.

-es lo que te mereces por andar diciendo que Gray es más fuerte que yo, cuando claramente es todo lo contrario – dijo casi con superioridad. Lucy solo pudo reír mientras negaba con resignación.

-ya puedes soltarme – dijo notando que él seguía abrazándola de la cintura; por un momento pudo percibir un sonrojo en las mejillas de él, pero no estaba segura, tal vez era su imaginación.

-¡ah sí! Perdón – dijo soltándola por completo y sobándose la nuca nerviosamente.

Un golpe sordo hizo que ambos voltearan hacia donde había un árbol no muy lejos de ahí, se encontraron con un hombre recargado en el árbol, y los miraba con una sonrisa picara que hizo que Lucy se pusiera roja.

-te estaba buscando Lucy – dijo Jellal acercándose a ellos. Natsu pasó su mirada del príncipe hacia la rubia y luego con una gran sonrisa dijo.

-bueno, les dejo solos – y tras una reverencia, salió de ahí.

Lucy miro seriamente a su hermano.

-¿sigues subiéndote a los arboles? – Jellal se encogió de hombros.

-viejas costumbres ¿tu ya no lo haces?

-¿eh? Eh… pues no – tartamudeo la rubia - ¿Cuánto tiempo llevas ahí arriba? – dijo volviendo a tomar una voz fuerte, y poniendo las manos en su cintura.

- no te pongas así, te pareces a mi madre.

-contesta. – Jellal suspiro.

-no lo sé, diez, quince minutos… tal vez veinte.

- ¿Qué? Jellal eso es espiar. – el peli azul suelta una risotada y ella frunce el ceño – no me parece divertido.

-hey eso es injusto, yo simplemente estaba en el árbol cuando ustedes llegaron – la rubia pone los ojos en blanco.

-si claro, como si no te conociera lo suficiente como para saber que seguro has visto que veníamos hacia acá y por eso te escondiste.

-oye me ofendes… ¿Dónde quedo la dulce Lucy que no me refutaba nada?

-dejo de ser ingenua Jellal – el príncipe sonríe ante la respuesta de su hermana - ¿y bien?

-¿Qué?

-¿Qué tanto escuchaste? – el chico suspira y apoya sus manos en la barra donde antes Lucy caminaba, su mirada se pierde en el horizonte.

-nada importante en realidad… algo sobre llevar a Wendy al pueblo – la rubia desvía la mirada recordando lo que había dicho después de eso, Jellal pone una mano sobre su cabeza y revuelve sus cabellos dorados con ternura. – tranquila, no me molesta que lo hayas dicho… me molesta que me hayas remplazado.

Lucy lo miro in entender.

-¿de qué hablas?

- por lo que entendí sueles escaparte con ese chico ¿no? – y nuevamente el rostro de Lucy se ilumino de rojo.

- no es lo que piensas.

-tranquila… me alegra que aunque yo estuviera ausente tu encontraras la forma de divertirte. – dijo mientras el viento le golpeaba la cara y él se relajaba. - ¿y de donde lo conoces? – Lucy no contesto – por lo que veo él sabe bien lo que paso ese día.

-ah… - Lucy jugó con sus manos nerviosa, desde la llegada de su hermano no habían tocado ese tema y no sabía que tan incomodo seria hacerlo ahora – Natsu… fue el chico que me salvo. – ante lo dicho Jellal cerró los ojos, ya se esperaba esa respuesta.

-ya sabía que se me hacia conocido, entonces debo agradecerle ¿no? Por salvarte.

-no creo que sea necesario.

-como tu digas entonces – y el peli azul se volteo tomando camino hacia el castillo, pero antes se volvió hacia su hermana que lo miraba expectante. - ¿no vienes?

-¿A dónde?

-al pueblo por su puesto. – Lucy lo miro boquiabierta. – no pongas esa cara, tiene años que no vengo, quiero ir a pasear y que mejor que con mi compañera de aventuras.

Y Lucy no pudo más que correr a los brazos de su hermano; un sentimiento de calidez la inundo, nada había cambiado.

-pues vámonos, pero antes debo ir por mi túnica, no deben reconocernos.

-eso lo sé bien, ve por ella, yo te esperare aquí – Lucy asintió y salió de ahí con una gran sonrisa de lo emocionada que estaba. – Oh por cierto – la rubia volteo ante el llamado de su hermano – no te tardes Luce… - pronuncio el nombre lleno de burla, la rubia iba a contestar pero no pudo de lo nerviosa y avergonzada que estaba, por lo que solo le dio un desplante enojado y salió de ahí.

Decidió no pensar demasiado en la burla de su hermano mayor, ahora ya sabía que había escuchado la manera tan familiar en la que Natsu le hablaba y eso era bastante vergonzoso, además de que podría malinterpretarse. – sacudió la cabeza intentado esparcir esos pensamientos y seguir hacia su cuarto.

Y mientras corría hacia su habitación recordó las miles de cosas que en su tiempo había hecho con Jellal. Sus padres nunca les habían dejado salir del palacio pero hubo un tiempo en el que su hermano se las había arreglado para salir y pronto dejo que ella le acompañara. Aquellos días habían sido los mejores… hasta que pasó eso que su padre tanto temía y por lo que no les dejaban salir, aun recuerda los gritos de muchos niños llorando al ser tomados por esas personas con capuchas y a su hermano luchar.

Lucy jamás podría olvidar ese sentimiento de culpa cuando regreso al palacio sin su hermano, y como estuvo casi dos meses sin saber de él… y cuando regreso, su hermano ya no era el mismo.

Por fuera parecía no haber cambios, aparte claro de las marcas de tortura que tenia por todo el cuerpo; pero su actitud era la preocupante, tan callado, con esa mirada llena de odio… tan sombrío. Que sus padres había decidido que lo mejor es que se fuera de ahí, de ese pueblo que solo podía darle malos recuerdos a su hermano y entonces lo dejo de ver.

Años después Wendy había comenzado a visitarlo y supo por ella que su hermano poco a poco comenzaba a ser el mismo, y tiempo después comenzó a recibir sus cartas, parecía que él poco a poco iba recuperándose, aun así… ella nunca estuvo segura.

Aunque claro precisamente ahora no le cabía duda que su hermano era tal y como lo recordaba, con esa sonrisa socarrona y esa aura tan sedienta de aventura.

Entre sus pensamientos no se había dado cuenta de que ya había llegado a su alcoba y pronto tomo la túnica que ocupaba para salir del palacio. Se tomo el tiempo para cambiarse y ponerse algo mas cómodo que aquel vestido con demasiado vuelo. Tomo uno de los pocos pantalones que tenia y que de hecho también solo podía ocupar en esas ocasiones, unas botas y una blusa muy sencilla, amarro su cabello en una coleta alta y con una sonrisa se puso la túnica encima. Si alguien la veía vestida así correrían a contarle a su madre y ella no quería eso.

Y ya ansiosa abrió la puerta de su cuarto dispuesta a salir, pero se detuvo de golpe al encontrar Natsu esperándola con una gran sonrisa.

-¿va algún lado princesa? – Lucy abrió la boca.

-Natsu… ¿Qué haces aquí?

-siempre estoy al pendiente de ti Lushy… - bastaron dos segundos para que se diera cuenta de lo que acababa de decir – quiero decir… eh… no… olvídalo. – Dijo nervioso y ella solo pudo soltar una leve risa.- ¿y? ¿A dónde vas? – Lucy desvió la mirada, no era buena mintiendo y menos a él.

-yo… iré a montar un rato con Jellal.

-oh ya veo… - respondió con una sonrisa - ¿y en donde va la parte en la que hago como que te creo? – ella suspiro, bien, ya sabía que no saldría bien.

-el quiere ir al pueblo, se supone que es un secreto. – el hizo un puchero.

-¿ah? ¿Ya me remplazaste? – Lucy soltó una carcajada recordando que de hecho su hermano le había dicho lo mismo no hace mucho.

-técnicamente, ya Salí con él antes que contigo… - el respondió con un gruñido – realmente quiero pasar tiempo con el ¿puedes cubrirme con mis padres? – rogó la rubia.

-no me gusta esto, normalmente soy yo quien le pide eso a alguien más.

-anda… tu y yo escapamos mañana ¿está bien?

- no intentes jugar conmigo Lucy… mañana es el baile. – La rubia se golpeo la frente, había olvidado por completo el baile. – Pero está bien, yo te cubro – el dijo con una sonrisa.

-gracias – y salió corriendo del pasillo bajo la atenta mirada del peli rosado.

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Cuando llego al lugar donde su hermano esperaba se sorprendió al no encontrarlo solo, Wendy estaba subida en sus hombros y ambos jugaban animadamente.

-ah Lucy – hablo el muy feliz – esta pequeña enana se nos unirá en la aventura. – la rubia miro a su hermana y esta sonrió.

-¿estás seguro?

-claro, ella no podía acompañarnos antes porque era muy pequeña, pero ahora eres toda una aventurera ¿cierto Wendy?

-¡sí! Ya tengo 8 – dijo la pequeña como si aquello fuera lo único que necesitara para salir del palacio; a pesar de que Lucy estaba contenta también le preocupaba de cierta manera, algo que su hermano mayor pudo detectar.

- no te preocupes Lucy, estaremos bien – y eso fue todo lo que Lucy necesito para sentirse confiada.

Salir de ahí no fue complicado, los dos mayores ya conocían bastante bien la manera de hacerlo. La parte más alejada de los terrenos del palacio, más allá de los jardines, más allá del lago, mas allá de los establos y en la enorme barra de jardineras estaba la entrada. Cuando llegaron el peli azul busco con la mirada para encontrar aquello con lo que sabía era el lugar correcto donde jalar; no fue necesario, Lucy le indico donde y el sonrió, con ambas manos saco un gran cubo que era parte de la jardinera y les indico a ambas que entraran por el agujero; cuando los tres estuvieron dentro volvió a colocar el cubo en su lugar quedando como si no hubiera pasado nada.

Salieron del otro lado y pronto se pusieron las capas para tapar sus cabellos.

-¿ahora qué? – pregunto una Wendy confundida pues todo lo que veía era la entrada al gran bosque, miro intrigada a su hermano mayor quien le sonrió.

-debemos entrar al bosque Wendy, el pueblo queda abajo… nunca has salido del palacio ¿cierto? – la pequeña peli azul peinada en coletas negó con la cabeza – pues apuesto que después de esto querrás venir sola. – la pequeña miro hacia abajo asustada.

-me da miedo el bosque.

-vienes conmigo Wen… y ten por seguro que conmigo no te pasara nada – dijo totalmente seguro de sus palabras, por que esta vez sí podría proteger a sus hermanas menores, de eso no cabía duda. – bueno, vamos antes de que alguien nos vea o noten nuestra ausencia.

-¡es verdad Jellal! – Exclamo Lucy asustada – se darán cuenta, ninguno de los tres se quedara, eso será muy sospechoso. – Jellal se encogió de hombros.

-para cuando lo noten ya estaremos lejos.

-¡ese no es el problema!

-Lucy, estas muy exaltada.

-y tu estas demasiado despreocupado – Jellal sonrió aun mas y se encogió de hombros.

-hay que disfrutar un poco mas – eso la descoloco y cuando su hermano le tendió la mano ella suspiro, aun así la tomo, más fuerte que nunca.

Y comenzaron a adentrarse en el bosque; no paso mucho tiempo cuando Wendy se sintió cansada y se dejo caer de sentón sobre el césped.

-Wendy… ya estamos por llegar. – la peli azul miro a su hermano mientras jadeaba. Jellal sonrió, no le sorprendía que su pequeña hermana fuera así, siempre había sido delicada.

-estoy muy cansada – se quejo. El peli azul se agacho a su lado de espaldas y Wendy lo miro curiosa.

-sube, yo te llevo.

-¡yei! - festejo la pequeña subiendo a la espalda de su hermano.

Lucy miraba la escena enternecida.

-había olvidado lo mucho que la malcrías. – él sonrió derrotado. Y volvieron a emprender la caminata.

-¿Qué tal vas con tu magia Lucy? – pregunto el peli azul. La rubia bajo la mirada, prestando más atención a sus pies.

-mamá no me deja hablar demasiado con los espíritus a excepción de Virgo que la mayoría del tiempo está conmigo… también con Acuario pero ella me da miedo.

-¿enserio? Pero si es muy amable.

-pues a mí me odia – Jellal soltó una carcajada. – y Leo, pero a mi padre no le gusta que este con él.

- no me sorprende, si bien recuerdo era un pervertido – Lucy sonrió ante las palabras de su hermano - ¿Qué hay de los demás? - la rubia lo medito unos segundos.

-realmente nos los eh visto, últimamente mamá solo carga con esas tres llaves, la demás las debe tener guardadas.

-qué extraño… - susurro Jellal. Y vaya que le parecía extraño, su madre amaba sus espíritus con todo su corazón y siempre las llevaba consigo, no entendía por qué eso habría cambiado. - ¿pero has practicado?

-no… papá dice que aun soy muy joven. – el peli azul frunció el ceño, aquello también se le hacía extraño. – el cree que no debo aprender a pelear, no importa cuántas veces le diga que no es necesario practicar tácticas de combate, el no me escucha, yo solo quiero poder invocarlos sin problemas y poder defenderme.

Jellal notaba el rostro triste de su hermana.

-pero está bien, de todas formas no me pertenecen.

-sabes que mamá te las dará cuando llegue el momento. – dijo tratando de animarla.

-¿Cuándo será eso? – Dijo con un tono de voz más molesto – si ni siquiera me deja invocarlos o estar con ellos a solas ¿Cómo puedo estar lista? Así el momento jamás llegara. – Apretó los puños con fuerza – a veces me hubiera gustado poseer una magia que no dependa de las llaves, como la tuya o la de Wendy.

-no digas eso Lucy, mi magia no es la más pacifica del mundo.

-pero es hermosa, y además increíblemente poderosa… y la de Wendy es tan bonita, que a veces siento soy la única en la familia que no posee un don para la magia realmente.

-eso es una estupidez, tu magia es única Lucy… y tú tienes algo que apenas Wendy y yo podemos imaginar – la rubia miro a su hermano – una conexión con los espíritus celestiales y con ese mundo que nosotros no podemos sentir – Lucy sonrió enternecida y sintiéndose realmente especial – yo también te envidio a veces.

-no lo entiendo, siempre dijiste estar muy orgulloso de tu magia.

-es solo que a veces… me asusta mi propio poder – dice mientras Lucy notaba una oscuridad en sus ojos, pero fue rápidamente por que pronto su hermano sonreía como si nada - hey Wendy también envidio la tuya. – dijo mirando hacia arriba.

-pero yo aun no puedo hacer magia, apenas y eh logrado restaurar mi propia energía.

-es normal Wen, aun eres muy joven pero seguro que cuando crezcas un poco más podrás hacer cosas increíbles.

-quisiera poder curar a todo el mundo. – dijo Wendy con su dulce voz, sus palabras enternecieron a ambos hermanos.

-y lo lograras, tenlo por seguro.

Los tres sonrieron y siguieron caminando entre las cosas que se habían perdido por haber estado alejados. Pronto llegaron a la entrada del pueblo, donde ya varias personas caminaban por ahí, entre varios puestos donde vendían diferentes cosas y los niños corrían por todos lados.

-vaya… sigue igual – dijo el mayor admirándose de cada cosa que veía y podía recordar.

-a mi me parece que ha cambiado bastante – le respondió Lucy a lo que el rio.

-¿no debería ser al revés? – dice sonriente y ella se encoge de hombros.

Wendy pasaba la mirada por doquier, totalmente maravillada por todo lo que veía y nunca había conocido. Un puesto llamo su atención, desde hace rato su pansa había sonado por hambre. Se acerco con total calma y tomo una manzana del puesto, la llevo a su boca y la mordió saboreando el jugo de la fruta.

-hey mocosa mas te vale que tengas como pagarlo. – Wendy miro asustada al gran hombre que ahora la veía amenazadoramente - ¿tienes dinero o no?

-eh… no yo…

-entonces eres una ladrona – dijo tomándola del brazo – deberás pagar lo que te has comido – decía el señor con la gran pansa bastante enojado.

El ruido no tardo mucho en atraer la atención de las personas y pronto la plática que Jellal y Lucy tenían acabo cuando se dieron cuenta que efectivamente su pequeña hermana no estaba a su a lado. Para tranquilidad de ambos la encontraron no muy lejos de ahí, pero lamentablemente estaba metida en problemas.

Fue Jellal el primero en moverse a una gran velocidad que incluso dejo a Lucy un poco asombrada. Para cuando la rubia llego al lugar ya su hermano mayor había empujado no demasiado fuerte al gran hombre.

-no vuelvas a tocarla – dijo en un tono frió y amenazador que hizo que un escalofrió recorriera al hombre y también a Lucy, al igual que a las personas que se habían unido alrededor.

-esa mocosa me robo – dijo el hombro gordo apuntando hacia una Wendy escondida detrás de la pierna de su hermano.

-ella no lo sabía, es tan solo una niña.

-debe pagar – dijo el hombre a pesar de que el muchacho frente a él lograba intimidarlo. Jellal frunció el ceño y metió una mano dentro de su capa, pronto saco una pequeña bolsa y se la aventó al hombre.

-quédese con el cambio – y salió de ahí con Wendy de su mano.

Lucy suspiro relajada al ver que el problema no sería mayor problema, sonrió y se acerco a sus hermanos.

-Wendy te dije antes de salir del castillo que si querías venir con nosotros debías obedecer y no alejarte.

-lo siento – dijo la pequeña secándose las lagrimas que había sacado por lo asustada que había estado.

-ya no importa, solo no te alejes. – Lucy se agacho al lado de ambos.

-si tienen hambre conozco un lugar donde hay muy buena comida. – dijo la rubia, a lo que Wendy aplaudió emocionada y Jellal asintió contento. – pues vamos.

Y pronto las dos princesas y el príncipe se encaminaron al lugar que decía la rubia. Cuando llegaron en frente Jellal levanto la ceja. El lugar era una pequeña choza, con puertas de cantina, de las personas que salían la mayoría lo hacían borrachas y un gran escándalo se escuchaba dentro.

-¿segura que es aquí? - Lucy asintió.

-aquí preparan las mejores tartas de todo el mundo – los ojos de Wendy parecieron iluminarse ante las palabras de su hermana y se encamino a la entrada emocionada.

-espera Wendy – le grito su hermano tomándola de la mano. – entremos juntos.

Y por supuesto el lugar era tal como él se lo esperaba. Había bastantes personas, la mayoría parecían ser hombres y muchos de ellos estaban bebiendo lo que claro por el olor Jellal supuso era alcohol. El escándalo era producido por varias personas, algunas discutían, algunas reían, otras incluso bailaban y casi sale de ahí cuando vio una mesa volar por los aires. El peli azul miro hacia su hermana esperando que se hubiera equivocado de lugar pero se encontró con una Lucy bastante sonriente.

-¡Lucy! – el también volteo ante el llamado de su hermana. Una linda chica de cabello lila se acerco con una bandeja en la mano y muy sonriente. – Que gusto verte – dijo abrazando la rubia.

-Kinana, a mí también me da gusto.

-hace bastante que no venías por aquí ¿Dónde está Natsu? – dijo la chica buscando al lado de la chica, su mirada se centro en el peli azul y después en la pequeña niña a su lado.

-el no pudo venir esta vez…

-oh bueno… ¿comerás aquí? – Lucy asintió mientras sonreía – entonces les daré una mesa – dijo llevándolos hacia una mesa vacía al fondo del establecimiento.

-tienes un día ajetreado – le dijo la rubia ya tomando asiento donde les había indicado la peli lila.

-oh ni que lo digas, desde que Mira se fue las cosas han cambiado, aunque no lo creas hay menos gente que antes. – dijo la mujer con mirada melancólica.

-la extrañas ¿verdad?

-¿y quién no? Pero es mejor así, ella está bastante contenta – dijo guiñándole el ojo - ¿Qué les traigo?

Lucy miro a sus dos hermanos pero ambos parecían no tener ni idea de lo que pudieran ordenar por lo que sonrió divertida.

-que sean tres tartas por favor.

-claro que si ¿quieres acompañarlas con el sake de siempre? – la pregunta le hizo sonrojar y ponerse nerviosa de igual manera.

-n… no, no es necesario. – Kinana alzo la ceja, aunque Lucy era una chica muy dulce y para nada maleada la chica siempre que había ido ahí desde la primera vez acompañaba su comida un el mejor sake que tenían.

-está bien – la mirada de la mujer fue a parar a la más pequeña y se agacho a su lado - ¿te gustaría una malteada? – dijo amablemente y la gran sonrisa de Wendy le hizo saber que había dado en el clavo.

Cuando Kinana se fue, Lucy suspiro aliviada. Pero no duro mucho.

-¿sake? ¿Desde cuándo bebes? – pregunto su hermano curioso.

-ah, no, es que yo… - balbuceaba nerviosa, Jellal sonrió.

-hey no tienes que ponerte así, soy tu hermano no tu padre, además ya casi cumples 18 y no está mal comenzar a beber, siempre cuando no te emborraches.

-¡no! – Se apuro a decir – yo solo bebo un tarro cuando vengo, nunca he bebido de mas.

-me alegra… ¿y?

-¿Qué?

- ¿me lo recomiendas? – Lucy sonrió ante la comprensión de su hermano y asintió.

- es el mejor que hay.

-debe serlo si prefieres beber sake al vino que nos sirven en el palacio. – ella soltó una carcajada, esos era bastante cierto, ella no soportaba el vino.

Cuando Kinana apareció con las órdenes todos miraron maravillados las tartas pues se veían sumamente apetitosas.

-¿nos traerías dos tarros de sake? – pidió Jellal y ella asintió. Lucy lo miro confundida.

-¿Qué?

-es solo que será extraño beber sake contigo.

-oh disculpa, tal vez debería hablarle a cierto chico de pelo rosa – la mención de Natsu la hizo enrojecer y el soltó una carcajada.

-hum – ella hizo un desplante y se levanto viendo hacia la barra en donde la peli morada estaba preparando las bebidas – ahora vengo – dijo dejando a un divertido Jellal sentado y comiendo contento al lado de la pequeña Wendy que ya trataba de meter la tarta completa en la boca.

Cuando Lucy termino de pedirle lo que quería a la mesera dio media vuelta con ambos tarros de sake en su mano. Sin embargo choco con un gran hombre. Era tan alto que tenía que levantar la cara para verle el rostro, muy musculoso, con barba, cabello negro, una cicatriz en la frente y una sonrisa burlona.

-permiso – pidió ella tratando de esquivar al hombre pero este se lo impidió soltando una carcajada.

-¿A dónde tan pronto? ¿Por qué no vienes conmigo y me das una de esas bebidas que llevas? – dijo tomándola del brazo con tanta fuerza que Lucy sintió dolor.

- no quiero problemas – dijo ya en un tono más alto y firme. – Suélteme – demando.

-¿ha? – Exclamo el hombre levantando una ceja – pero mira que tenemos aquí, una gatita muy fiera – dijo soltando una carcajada, el olor a alcohol luego hasta Lucy, dos hombres detrás también rieron de lo que su acompañante decía – te digo que vengas conmigo – dijo jalándola más fuerte y haciendo que ella soltara ambos tarros, cayendo estos fuertemente al suelo.

Lucy miro aterrada al hombre. Eso nunca le había pasado, había ido muchas veces a ese lugar y los hombres no se le acercaban nunca. Pero claro era porque siempre estaba con Natsu, Gray o Erza, y todos ahí les temían a esos tres. Trago saliva asustado.

-oye – la voz de Jellal hizo que ella abriera los ojos y en ese instante percibió la manera en la que su hermano golpeo con fuerza extrema el rostro del hombre que era quizá medio cuerpo más grande que su hermano. El hombre salió volando estrellándose con la pared fuertemente.

Las miradas de todos se concentraron en ellos y Lucy pudo sentir la fuerza de la magia de Jellal comenzando a fluir, debía detenerlo o si no todos ahí se darían cuenta de quienes eran.

Cuando el hombre que había sido golpeado se levanto dispuesto a contraatacar vio que el peli azul estaba preparado para de igual manera seguir luchando.

-bastardo, pagaras por eso – pronuncio el barbón. Jellal sonrió socarronamente, como si el asunto le divirtiera.

Y el hombre comenzó a atacar, sin embargo no lograba darle a Jellal quien esquivaba cada golpe con mucha destreza; los otros dos hombres amigos del barbón se unieron y en ese instante el peli azul sonrió aun más y con mucha rapidez pateo a cada uno mandándolos contra el suelo.

Lucy miraba anonada sabía que su hermano era buena peleando, pero realmente estaba siendo increíble y sin siquiera utilizar nada de su magia. Estaba tan concentrada admirando la fuerza de su hermano que no se dio cuenta que el tercero de los hombre ya no estaba. Sintió que la tomaban por atrás, inmovilizando su brazo izquierdo y amenazando su cuello con un cuchillo.

-oye mocoso – grito el que la retenía hacia Jellal – te mueves un dedo y la mato – el silencio se hizo y Jellal se le quedo mirando por debajo de la capucha.

Y en ese silencio, solo se podían escuchar las risas burlonas de los tres bandidos, pero entonces el peli azul sonrió, de una manera tan macabra que incluso Lucy se asusto y Wendy que estaba alejada retrocedió.

-meteoro – susurro con un tono gélido. Y nadie ahí supo que fue lo que paso.

Lucy solo sintió que el agarre del hombre se soltaba y su presencia desaparecía. Un ruido sordo se escucho y los tres hombres se encontraban en el piso, con bastante sangre a su alrededor.

-lo siento – dijo Jellal mirando a Kinana – no quería ensuciar – dijo sonriendo.

-¡¿Qué diablos pasa aquí?! – una voz autoritaria resonó por el lugar y pronto entro una pelirroja muy molesta al lado de un peli negro con cara de aburrimiento.

Erza abrió los ojos al ver la escena, tres tipos semi muertos tirados en un charco de sangre, un tipo con capucha en el centro y la princesa Lucy parada cerca de él con lagrimas en los ojos.

-¡¿Lucy?! – Dijo acercándose rápidamente a la rubia, limpio la lagrima que corría por la mejilla de la rubia - ¿pero qué haces aquí? ¿Qué paso?

-estos tres bandidos la amenazaron – interrumpió Kinana a lo que quería decir Lucy – este joven la salvo de una manera realmente impresionante. – dijo señalando a Jellal.

-¿Quién eres tú? – pregunto Erza de tal manera que parecía más que exigía la respuesta con cara enojada.

Jellal sonrió ante la voz demandante de la pelirroja y también la manera en que la chica mostraba real preocupación por su hermana. Se quito la capucha y le regalo una linda sonrisa a la guerrera quien lo miraba sorprendida.

Erza abrió la boca dispuesta a decir el nombre del príncipe sorprendida, pero entonces noto que las miradas de todo estaban sobre ellos y sonrió nerviosa.

-vayan a sentarse – dijo y Lucy tomo la mano de su hermano y se dirigieron a su mesa donde Wendy les estaba esperando muy confundida.

Jellal ya sentado no quito la mirada de la mujer de pelo escarlata quien se dirigía a los tres hombres que él había noqueado. Abrió grande los ojos cuando vio como la chica levantaba al más grande todos del cuello y lo dejaba colgando en el aire.

-¿así que otra vez estas dando problemas eh? No aprendes la lección Fitch – dijo soltándolo y este azoto contra el suelo. Erza puso un pie sobre el cuello del hombre delirante – esta fue la última vez ¿entiendes? Si te vuelvo a ver en este bar o molestando a cualquier chica del pueblo te enterrare mi espada en tu trasero – y su pie apretó más fuerte la garganta de hombre haciendo que este jadeara - ¿queda claro? – El hombre hizo un sonido extraño y ella sonrió – tomare eso como un sí.

Y quito su pie de ahí. Se agacho y tomo el cabello grasiento del hombre jalando de él para sacarlo por la puerta de aquella taberna; a su lado Gray hacia lo mismo con los otros dos.

-gracias Erza – dijo Kinana.

-no es nada, si vuelven a venir avísame y los echare del pueblo – dijo muy segura de sí misma. Y después e dirigió a la mesa en donde estaban los chicos de la realeza, Gray la seguía en todo momento.

Se sentó a lado del que nuevamente se había puesto la capucha y una Wendy que la saludo con un gran abrazo, Gray tomo asiento al lado de la princesa rubia.

-¿Qué hace aquí princesa? – Pregunto solo para que ellos escucharan - ¿y con la princesa Wendy?

- lo siento, pero mi hermano tenía muchas ganas de salir, y creí que sería buena idea traerlo aquí para que probara las ricas tartas de Kinana. – Dijo con la mirada agachada totalmente avergonzada – no quería que nos metiéramos en problemas.

Erza soltó un suspiro.

-ya no importa – dijo con una sonrisa – lo importante es que está bien, al igual que la pequeña Wendy y usted – dijo viendo al peli azul – pero no debería ir por ahí usando magia tan a la ligera, es peligroso si alguien se entera que el príncipe y las princesas están fuera del palacio y sin protección.

-lo siento – se disculpo Jellal con una cálida sonrisa – me deje llevar por el enojo, no volverá a pasar – Erza se sonrojo y negó rápidamente con las manos.

- ¡no debe disculparse conmigo! Yo me disculpo por no estar al pendiente. – Jellal se reprimió la carcajada que eso le ocasiono.

-Erza – dijo Kinana apareciendo en la mesa y poniendo un gran pastel frente a la pelirroja a la que claramente le brillaron sus ojos y aplaudía emocionada; a Jellal incluso le pareció que se veía más niña que Wendy, lo cual a sus ojos le pareció increíblemente adorable.

-ah Kinana tu sí que sabes consentirme. – dijo en un tono emocionado mientras tomaba su tenedor ya lista para comenzar a comer. – la peli morada sonrió en respuesta y después miro a Lucy.

-Lucy tu ropa esta mojada, ven conmigo, seguro tengo ropa que prestarte – Lucy se miro aunque ya sabía que estaba empapada por culpa del hombre que había hecho que se tirara los tarros de sake encima; comenzaba a sentir frió y además no quería apestar a alcohol así que asintió y se levanto lista para seguir a la peli morada.

-vengo en un momento – le dijo a su hermano.

-¿puedo ir? – pregunto Wendy y Kinana le sonrió.

-claro pequeña, tengo una muñeca que se parece mucho a ti ¿te gustaría verla? – la princesa asintió rápidamente y se fue de la mano de la peli morada.

Jellal vio como sus hermanas se iban y sonrió satisfecha de haberlas protegido ese día. No es que aquello remplazara el hecho de que no había podido proteger a Lucy tiempo atrás, pero se sentía bien.

-príncipe – la voz de Gray le hizo voltear – se que no es algo que normalmente beba pero… ¿le gustaría un poco de sake? – el peli azul sonrió por la amabilidad del muchacho serio.

-te la aceptare, gracias. – y el peli negro salió de ahí hacia la barra.

-lamento que haya tenido que pasar por eso su majestad - la voz de Erza llamo su atención ; la chica lo miraba con una sonrisa y un poco de pastel en la comisura de sus labios que al parecer ella no había notado. – aquí todos son amables y esos problemas no ocurren, pero esas personas son viajeros y a veces causan problemas.

- no hay problema, yo entiendo y además ya venía mentalmente preparado para algo así… puedes llamarme Jellal por cierto.

-no creo que sea apropiado, respeto mucho sus títulos.

-y eso está bien, pero realmente deberías llamarme por mi nombre, por lo menos aquí, o alguien podría escucharte – dijo guiñándole un ojo – yo también te llamare por tu nombre ¿de acuerdo? Erza… - y cuando lo dijo fue como si la electricidad recorriera su piel.

A ella un escalofrió la recorrió, la manera que él tenía de pronunciar su nombre le hacía estremecer, era como si nunca lo hubiera escuchado.

-está bien… solo cuando este en el pueblo… Jellal – y aunque no fuera correcto a ella no le supieron extrañas las letras de su nombre salir de su boca.

-sabes… tengo un poco de curiosidad – dijo cruzándose de brazos sobre la mesa - ¿puedo preguntar?

-claro – respondió ella sin dudar.

-es que me parece curioso que te apellides Scarlet, por tu cabello quiero decir, es una increíble coincidencia ¿no lo crees? – la sonrisa que ella le otorgo hizo que su corazón se acelerada.

Su mirada se lleno de un brillo especial, de una manera tal que a él le pareció que recordaba algo mágico, y su voz sonó tan clara y tan bonita…

-en realidad yo no tenía un apellido. – Jellal levanto la ceja sin entender y ella rio ante la cara de incredulidad del príncipe – soy huérfana así que lo único que siempre tuve fue mi nombre.

-¿elegiste tu apellido por el color de cabello? – Erza negó lentamente con la cabeza.

-Cuando era niña conocí a un chico - comenzó a decir tomando un mechón de su cabello y acariciándolo con delicadez, perdiéndose en cada cabello mientras su mente viaja a aquel momento atrás – quería salvarlo, pero no pude… y ni siquiera pude saber su nombre o quién era, nunca volví a verlo pero… - una sonrisa melancólica inundo su rostro – recuerdo bien que cuando me vio y aunque no me conocía, el pronuncio una sola palabra…

Jellal abrió los ojos sorprendió sintiendo que aquello le sonaba extrañamente familiar.

-Scarlet – completo el sin darse cuenta y ella sonrió mirándolo a los ojos por un momento y después, perdiéndose completamente en el tatuaje del rostro de él.

-precisamente… - susurro.

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Camino descalza por el frió piso del palacio hasta su habitación, llevaba sus botas en una mano y su pequeño bolso en la otra. Soltó un suspiro, lo único que quería era tirarse sobre su cama y dormir para siempre.

Se detuvo cuando llego a la puerta de su habitación, frente a la puerta había uno de los grandes ventanales que rodeaba a todo el castillo y frente a él, parado viendo hacia la luna estaba un peli rosado. Pronto sintió la presencia de ella y volteo dándole una gran sonrisa.

-Princesa – dijo acercándose a ella – vaya que eres un desastre – dijo refiriéndose a lo despeinada que estaba y lo cansada que se veía. – Lucy sonrió, no era que realmente le molestara, Natsu siempre bromeaba así con ella.

-estoy exhausta… - dijo la rubia – no sé que me canso mas si la caminata de regreso o el largo monologo de mi padre... el cual al parecer mañana seguirá.

-lo siento, intente cubrirlos pero… no pude cuando supieron que incluso Wendy no estaba, debiste avisarme que la llevarías contigo.

- no lo sabía – ambos se miraron – lo siento, te metí en problemas ¿cierto?

-tuve un gran regaño, si, pero eso no importa si te la has pasado bien – Lucy bajo la mirada avergonzada y sonrojada, esperando que la oscuridad del pasillo opacara el tono rojo de su rostro.

-puedo compensarlo – dijo de inmediato y comenzó a hurgar dentro de su bolso.

Natsu sonrió muy feliz cuando la rubia saco una tarta y se la tendió.

-no creerías que me olvidaría de traerte ¿no?

-¡Eres la mejor Lushy! – dijo abrazándola fuertemente. Ella se sorprendió pero pronto correspondió de igual manera inundándose con aquel aroma tal varonil que el peli rosa desprendía. – te dejare dormir, mañana también será agotador.

-cierto, el baile – dijo no muy emocionada. Natsu soltó una carcajada.

-anímate, los bailes son divertidos. – ella lo miro por un momento, embelesándose con la imagen del muchacho con el reflejo de la luna detrás de él.

-solo si bailas conmigo – le dijo sorprendiéndose a si misma.

-sabes que me encantaría – respondió el guerrero tomando una mano de ella entre las suyas – pero no se puede.

-al menos una… no debería haber problema – Natsu se rasco la nuca pensándolo un poco.

-veremos mañana ¿de acuerdo?

-bien – dijo la rubia entendiendo que eso era todo lo que podía obtener por ahora. – buenas noches.

Natsu llevo la delicada mano de la rubia hasta sus labios y bajo la atenta mirada de ella la beso, aquello hizo que la piel de Lucy se erizara y que incluso pudiera escuchar los latidos de su corazón.

-buenas noches Lushy…

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Muchísimas gracias por los reviews; lady-werempire y Giuly DG

espero que les guste este capitulo.

No olviden dejarme un comentario =D