Los personajes de One Piece no me pertenecen.
~ Save Me ~
Capitulo 2
El choque de las espadas se detuvo cuando ella termino en el piso. Segundos después el peli verde le daba su mano para levantarla y ella acepto con una sonrisa.
-tres de cinco – murmuro él cuando la tuvo en frente –gané – ella sonrió socarronamente.
-si bueno no es para tanto, teniendo en cuenta que yo he ganado toda la vida.
-eso quedo en el pasado Kuina –dijo burlonamente – soy mejor que tu ahora – la peli negra soltó una risotada escandalosa; en un rápido movimiento Zoro se encontraba con la punta de la espada de ella en su garganta… ni siquiera lo vio venir.
-podría matarte en cualquier momento si quisiera Zoro, te falta bastante para ser mejor que yo… seré la mejor espadachín del mundo, que pierda contigo en duelos no significa que seas mejor que yo.
Y quito la espada emprendiendo camino hacia el dojo y Zoro se quedo ahí, tan solo mirándole la espalda. Después sonreía como un idiota, amaba a esa mujer y cada aspecto nuevo que ella sacaba a relucir, su terquedad y fuerza, su orgullo… nadie era más orgullosa que Kuina y el amaba eso de ella.
-¿te quedaras ahí contemplándome como idiota o vendrás a comer? – le grito ella desde la entrada.
Si que la amaba.
El terrible sonido del despertador le hizo abrir los ojos, era escandaloso y desesperante y las ganas de destrozarlo se hicieron presentes; y claro el no era de contenerse. El despertador quedo destrozado después de que le diera un fuerte puñetazo.
Se sentó sobre su cama y tallo los ojos con las manos… hace tanto que no soñaba con Kuina que justo ahora le parecía que no era un buen momento para recordarla.
Tenía el torso desnudo y así como se levanto fue directo al baño, abrió la regadera y segundos después se despojo de los pantalones de pijama que llevaba. Dejo que el agua corriera libremente por todo su cuerpo, empapándolo y relajándolo al instante. Le dolía la cabeza.
Su mirada se pozo al frente, en los azulejos del su baño y de pronto recordó la risa tan escandalosa y animada de Kuina, cuando reía de esa manera él también se contagiaba, ella era tan alegre y tan salvaje siempre…
Apretó su puño, y la sonrisa que había aparecido sin querer se borro, no quería, no debía, el estaba bien, ya lo había superado, era fuerte.
Salió del baño con tan solo una toalla amarrada a su cintura, cuando estuvo dispuesto a vestirse escucho un ruido proveniente de su cocina, era el choque de varios trastes de vidrio chocando. Se dirigió ahí encontrándose con una chica alta de cabello negro y gafas.
-Tashigui – le dijo para llamar la atención de ella que se encontraba al parecer cocinando algo en la estufa; la peli negra volteo hacia él sonrojándose al instante por encontrárselo semi desnudo.
-Zo… ro, que bueno que ya despertaste – le dijo con una sonrisa – estoy haciendo el desayuno ¿quieres café?
-hay una botella de sake en la alacena.
-¿a esta hora?
-¿Qué tiene?
- es un poco temprano para beber alcohol – dijo amablemente, sin embargo el peli verde la miraba como diciéndole que no le importaba – está bien, ahora te la llevo.
Zoro tomo asiento en la mesa y la peli negra pronto llego poniendo su desayuno frente a él, con un café de un lado y la botella del otro; después tomo asiento en frente.
-¿Qué haces aquí? – pregunto él mientras comenzaba a comer.
-tenía mucho tiempo sin verte.
-nos vimos el lunes
-si, después de tres meses nos vimos solo el lunes y por menos de dos horas – Zoro la miro, estaba por decirle que eso había sido suficiente para él, pero vamos… no era tan cruel. - ¿acaso tú no quieres estar conmigo?
El peli verde se quedo callado unos momentos, no era eso precisamente, aunque la verdad regresar al que antes era su hogar y estar tan solo a unas pocas calles de donde antes vivía Kuina era… tan solo la recordaba todo el tiempo y ver a Tashigui solo lo hacía peor; eran tan idénticas por fuera como tan diferentes por dentro.
Se levanto de su asiento y fue al lado de ella, le palmeo la cabeza revolviéndole el cabello y una leve sonrisa casi nada perceptible apareció en su rostro.
-tienes razón, lo lamento me estoy acoplando a la idea de que ya volví – ella lo miro y sonrió, incluso una persona tan frívola como él podía llegar a ser amable, aunque no era algo que cualquier persona pudiera ver, eso la hacía sentir especial – el desayuno estuvo delicioso, gracias.
Tashigui se levanto y paso sus brazos por el cuello de él
-no tienes idea de lo mucho que te extrañe – y le dio un beso, que él correspondió de inmediato. - ¿salimos hoy? – pregunto cuándo se separaron.
-eh… no lo creo, tengo algunas cosas que hacer con Luffy. – nuevamente ella bajo la mirada decepcionada y la culpabilidad se apodero de Zoro – pero… es hasta en la noche así que ¿quieres ir al cine en un rato? – y como si fuera magia la chica sonrió y se dirigió a donde estaba su bolsa dando saltitos de alegría.
-está bien, iré a cambiarme, te dejo para que te arregles – se acerco a él, le dio un beso corto en los labios y salió de ahí.
Zoro pasó por la mesa, como la botella de alcohol y se fue a la sala, se dejo caer en el mueble y le dio un gran trago a la bebida, después hecho su cabeza para atrás y cerró los ojos.
Realmente a veces se sentía mal por Tashigui, sentía que la estaba lastimando y que la chica no lo merecía; y no es que no la quisiera pero estaba casi seguro que su relación se había dado demasiado pronto. Apenas unos meses después de la muerte de Kuina. Y realmente ni siquiera sabe por qué, solo recuerda la manera en la que se privo de todos después de su muerte, no hablaba con nadie y solo entrenaba, todo el día, sin descanso, incluso a media noche y bajo la lluvia.
Y entonces había aparecido ella. La primera vez que la vio sin duda pensó que era Kuina y corrió hacia ella besándola sin ningún tipo de pudor… pero sus labios no sabían igual y ahí le cayó el veinte de que Kuina se había ido para siempre. Tashigui estuvo con él después de eso y aunque realmente no se sentía listo para estar con alguien más tampoco quería que se alejara, por qué tenerla a ella era como ver a Kuina a su lado, siempre y cuando la chica no abriera la boca porque además del físico, no tenían nada más en común.
Sacudió la cabeza intentando que las ideas se esfumaran de su cabeza, tomo el teléfono a su lado y marco.
-¿bueno? – la voz de un Luffy somnoliento le contesto.
-Oí no me digas que aun no te has despertado.
-¿de qué hablas? Ya estoy en la universidad… pero muero de sueño, debería ser un delito hacernos levantar a esta hora. – Zoro miro el reloj en su pared y suspiro.
-Luffy, son las diez de la mañana… tu horario es de los más flexibles, que seas un flojo de mierda es tu culpa.
-mira quién habla, el que duerme donde caiga.
-cierra la boca ¿Qué es lo que harás?
-lo que me encargaron, ir a clases como todo alumno normal, es el primer día así que iré a recorrer los edificios y conocer a la tal familia Doflamingo.
-no lo digas en voz alta estúpido. – Entonces escucha un sonido bastante escandaloso del otro lado - ¿Qué fue eso?
-ah… tengo que ir a clase, ¿Qué hay sobre esta noche?
-nos vemos a las nueve.
-bien – y sin más Luffy colgó.
El morocho miro la hoja de papel que tenía en sus manos, en ella indicaba el salón y la hora de su primera clase. Su mirada fue hacia el frente y soltó un suspiro, ni siquiera sabía por dónde comenzar.
Camino hacia delante esperando encontrar un mapa o algo así, entro en el primer edificio pero no había nada, a lo lejos diviso a una mujer bastante alta, de cabello negro muy largo y muy guapa, vestida elegantemente; se acerco a ella.
-hola – la mujer quien antes hablaba con otro hombre lo miro y levanto una ceja.
-¿sí?
-¿me puedes decir donde esta mi salón? – dijo dándole la hoja a la mujer con una gran sonrisa, la mujer la tomo totalmente confundida por la actitud del chico, normalmente nadie se le acercaba, mas por miedo que por respeto.
-es en el edificio de al lado, segundo piso – respondió devolviéndole la hoja - ¿eres nuevo?
-sip, soy Monkey D. Luffy – le tendió la mano con una sonrisa enorme haciendo que ella también sonriera encantada con el muchacho que tenía enfrente.
-Hanckok… soy la rectora. – eso hizo que el peli negro abriera los ojos, casi se da un golpe en la frente, si que era tonto y además parecía tener mala suerte. Mira que hablarle tan confianzudamente a esa mujer que podía expulsarlo en cualquier momento ¿en qué diablos estaba pensando?
-lo siento… es que usted, no se ve tan mayor – dijo lo primero que se le vino a la mente para intentar enmendar su inapropiada presentación – y además muy hermosa. – alguna vez uno de sus amigos le dijo que siempre debía alagar a las mujeres y se evitaría muchos problemas, pero al ver la expresión de la mujer frente a él, con los ojos bien abiertos al igual que la boca le decía que no había sido la mejor idea. - ¡lo siento! Bueno no… es que yo… - y ahora ya no sabía qué hacer.
-está bien – le calmo ella con un leve sonrojo en sus mejillas - espero verlo pronto señor Luffy – y sin más paso a su lado.
Luffy soltó un suspiro, al menos no le había molestado o eso había parecido. Decidió dejar eso de lado, después trataría de enmendar su relación con su ahora rectora. Camino hacia donde la mujer le había indicado.
Cuando llego a su salón encontró la puerta cerrada, inmediatamente sus ojos se movieron al reloj, había llegado veinte minutos tarde a su primera clase, genial. Aun así probo suerte y abrió la puerta.
El salón era enorme, parecía más bien un teatro pequeño, las bancas rodeaban toda el aula y bajando estaba el pizarrón y el escritorio del profesor.
El silencio se hizo presente y todos lo miraban, Luffy se concentro en el hombre hasta abajo, no era tan mayor, de piel ligeramente tostada, cabello negro, ojos negros afilados y barba, vestido con una gabardina negra y un sombrero blanco un poco extraño.
-disculpa – hablo el hombre - ¿te puedo ayudar en algo? Estas interrumpiendo mi clase.
-ah sí ¿puedo pasar? – dijo como si nada, provocando las risas de varios de los alumnos ahí.
Perdida en un asiento en medio de todos una pelirroja miraba boquiabierta al chico que acababa de entrar, justo el mismo al que hace unos días le había robado su maleta, bajo la cabeza intentando que su cabello cubriera su cara, lo que le faltaba.
-¿estás en esta clase? – pregunto el profesor.
-creo que si – Luffy miro su hoja - ¿es el salón 234? ¿Con el profesor Law?
-si… Trafalgar D. Water Law para ser más preciso.
-ah… bueno ¿puedo pasar Torao? – al profesor casi le da un tic en el ojo al escuchar la manera en la que ese imprudente chico le llamo, las risas de los demás se hicieron más intensas.
-adelante, tome asiento y que sea la última vez que llegue tarde. – Luffy comenzó a bajar las escaleras buscando con la mirada un asiento vacío, lo encontró justo en las filas de en medio y en la orilla del pasillo, al lado de lo que parecía ser una chica pelirroja.
Nami cerró los ojos en cuanto sintió que el chico se sentaba a su lado, el sudor bajo por su cuello y trago saliva. El profesor continúo su clase con normalidad pero ella ya no podía poner atención, por más que admiraba a ese profesor y le encantaba, ahora se concentraba más en pasar desapercibida por el chico a su lado.
Dejo de preocuparse después de unos minutos, en los que noto que el chico ni siquiera estaba poniendo atención, a veces parecía dormirse, después dibujaba en su cuaderno o al menos eso creía, porque sus dibujos o eran abstractos o simplemente eran garabatos, cuando llevo su dedo meñique a su nariz la pelirroja no pudo evitar hacer una mueca de asco.
Nami llego a la conclusión de que el chico a su lado era idiota, ni siquiera había volteado a verla. Aun recordaba lo que había encontrado en la maleta, cosas de aseo y gimnasio, un sucio sombrero de paja que no le servía para nada y su cartera. Recordaba que se llamaba Luffy o algo así, pero lo más importante es que de hecho llevaba bastante dinero en efectivo. Y al chico no parecía que le hiciera mucha falta.
-Oí mira – se mordió el labio cuando noto que le hablaba a ella, volteo deseando que no la reconociera. El chico tenía una gran sonrisa en el rostro y los ojos cerrados y le mostraba orgullosamente el dibujo de… lo que parecía ser un pez con patas. – Es una sirena – dijo orgullosamente.
Nami se quedo callada, guardándose para sí misma los insultos que ese dibujo merecía. Cuando Luffy noto que la chica a su lado no contestaba a lo que era su obra de arte frunció el ceño y la vio. El cabello pelirrojo largo y en ondas, un fleco de lado, bonita figura, grandes ojos café y en general muy bonita.
-¿te conozco? – pregunto, por que definitivamente tenia la corazonada de que la había visto en algún lugar… no recordaba donde.
-jaja no, no, nunca nos hemos visto – dijo la pelirroja sonriente; pero Luffy alzo la ceja, el podía ser tonto y distraído, pero estaba bastante seguro que recordaba su cara. Sobre todo cuando sonreía así, eso le recordó a la chica que fingió ser amable para robarle sus cosas y…
-¡eres la ladrona! – grito mientras se levantaba abruptamente de su asiento, llamando la atención de todos ahí. Nami frunció el ceño ¿Quién se creía ese tipo para llamarla de esa manera? Que fuera cierto no le daba derecho a decirlo.
-a mi no me hables así – se levanto para ponerse a su altura, con ambas manos en la cadera y mirada desafiante – no se dé que estás hablando – dijo haciéndose la desentendida.
-eres la del callejón, la tipa que me robo mi sombrero – le señalo con el dedo.
-ustedes dos – la voz del profesor les hicieron voltear – fuera.
-no, no – Nami paso al lado de Luffy y junto sus manos – por favor, fue él quien armo este escándalo, sáquelo a él.
-lo siento Nami, eres buena alumna pero me he percatado de que llevas toda la clase mirando bastante distraída, salgan los veo mañana. – y sin más le dio la espalda.
La pelirroja volteo mirando con odio al morocho quien solo se había encogido de hombros y ya estaba saliendo. La chica lo imito tomando su bolso y yendo de tras de él.
-¡¿pero qué diablos pasa contigo?! –le grito cuando salieron.
-¿conmigo? ¿Qué pasa contigo? Quiero mi sombrero de vuelta, tienes que dármelo – dijo seriamente.
Nami se confundió. ¿Era el estúpido sombrero lo que quería? ¿Y el dinero? ¿Acaso no recordaba todo lo que llevaba?
-escucha lamento eso, de verdad no creí volver a verte.
-que fácil ¿no? Pues aquí estoy, y quiero mi sombrero.
-oye… tus cosas ya se perdieron – Luffy abrió sus ojos y la tomo con fuerza de los hombros zarandeándola levemente.
-¡no digas eso! Ese sombrero es preciado para mí, lo necesito de vuelta. – Nami lo miraba, nunca le había pasado eso, que la descubrieran, además el chico realmente parecía preocupado por aquel objeto.
-¿solo quieres el sombrero? ¿Qué hay de lo demás?
-te lo puedes quedar, solo dame mi sombrero. – la chica no podía dejar de sorprenderse, el chico le estaba dando el permiso para quedarse con todo el dinero que llevaba, además de su celular, un Ipod y toda la ropa de marca. – No me gusta hacer esto, normalmente me gusta arreglar mis problemas pero a ti obviamente no puedo golpearte – a la pelirroja le recorrió un escalofrió – tendré que acusarte con la policía.
-ja, inténtalo, eh escapado ya muchas veces de ellos, basta con ponerme a llorar y decir que me querías hacer cosas pervertidas – dijo sonriendo. -¿quieres ver a quien le creerán? – Luffy sonrió burlonamente.
-eres bastante astuta - Nami sonrió – pero… esta vez no te funcionara – su sonrisa se borro – esta vez te topaste con el nieto de uno de los mayores oficiales – le diría que el también era antiguo oficial pero su misión podría verse afectada – te metiste con quien no debías.
Por primera vez en mucho tiempo Nami se sintió intimidada.
-pero… si tú me traes mi sombrero, nos evitaremos los problemas ¿de acuerdo?
La pelirroja cerró los ojos, era arriesgado, la maleta entera ya la había entregado, era casi suicida querer recuperar algo de ella, aunque no le veía problema y solo era un estúpido sombrero de paja, además ella era un ladrona experta… y prefería que la regañaran un poco a que la metieran a la cárcel por esa estúpida maleta.
-bien – susurro.
-¿bien?
-¡bien! – Luffy sonrió. – pero debes darme uno o dos días.
-está bien, pero no más, y más te vale que este intacto. – Ella más bien deseaba que aun no estuviera en la basura.
-¿Por qué no te compras otro?
-no, ese sombrero es especial y lo reconozco perfectamente así que ni lo intentes – lo dijo con tal seguridad que ella se lo creyó. – me voy, quiero recorrer la escuela. – dijo comenzando a caminar.
-oye – el morocho volteo – creí que habías dicho que no ibas a la universidad.
-cambio de planes – contesto sonriendo y volviendo a caminar.
Nami soltó un suspiro, su corazón latía fuertemente… nunca nadie la había puesto en su lugar de aquella forma, debía admitir que ese chico era… único de cierta manera, destilaba confianza pero también gentileza. Aunque claro justo ahora quería matarlo.
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-La rectora se llama Hanckok, parece amable, mi profesor de biología se llama Torao…
-espera – interrumpió Zoro al morocho - ¿se llama Torao? ¿Estás seguro?
-sí, bastante seguro – el peli verde levanto una ceja pero no dijo nada, siguió con sus manos en el volante y acelero un poco. – tengo otros maestros, pero… tienen nombres extraños.
-¿a qué te refieres?
-bueno, tuve clases con un tal diamante y uno al que le dicen Trébol. – Ambos se quedaron callados – ellos se presentan así, intentare buscar sus verdaderos nombres.
-es obvio que algo ocultan – Zoro miro su reloj – estamos a tiempo.
-estábamos…
-¿Por qué?
- por qué no debiste dar vuelta a la derecha… - Luffy suspiro – sabia que debía manejar yo.
-cierra la boca
Un rato después por fin consiguieron llegar al estacionamiento de aquel edifico, guarida de la organización que ellos debían investigar.
-¿le dijiste a Tashigui? – pregunto Luffy cuando el peli verde ya se estaba estacionando.
-no… ella no ah renunciado del todo a su cargo, simplemente se ha dado un tiempo para seguir estudiando, además se supone que yo renuncie a todo esto ¿recuerdas?
-¿Qué tiene de malo regresar? Además tenemos buenos motivos.
-no creo que ella considero esos motivos como validos – dijo el peli verde apagando el carro – a ella no le gusta escuchar de Kuina.
Luffy preguntaría por qué, pero nuevamente era meterse en terrenos ajenos.
-¿nos esperan? – pregunto cambiando de tema, Zoro asintió.
-vamos – y ambos bajaron del auto; al lado del edificio había un callejón oscuro, donde había varios tambos de basura y una puerta que seguramente daba adentro del edificio, la música se podía escuchar desde ahí, al igual que un tenue olor a tabaco y marihuana.
Ambos se quedaron parados ahí, esperando en silencio la llegada de la persona que se supone ha trabajado ahí un tiempo y que los ayudaría a subir al segundo piso, porque claro en el primero no había nada que hacer.
Un ruido les hizo voltear, de las sombras un hombre iba acercándose, con pasos calmados y suaves, haciendo que Zoro se desesperara un poco. Cuando la luz de las lámparas le dio en la cara se encontraron a un chico alto, rubio… peinado de manera que el fleco le cubriera un ojo, cejas en forma de espiral, bien vestido con un traje negro, manos metidas en el pantalón y un cigarro en la boca.
-¡Sanji! – Luffy salto de inmediato sobre el rubio – cuantas ganas tenia de verte ¡comida! – pidió con sus ojos brillando como estrellas.
-idiota, cierra la boca, se supone que debes ser silencioso.
-¿Qué haces aquí pervertido? – pregunto el peli verde de malas, lo que menos quería era tener que trabajar con ese tipo.
-que forma tan mal educada de saludar marimo. – ya dispuestos a pelear Luffy decide interrumpir.
-pero Sanji, creí que estabas en Francia.
-si bueno, tu padre me llamo haces meses para trabajar en esto y aquí estoy.
-no te necesitamos – le dijo Zoro sonriendo con superioridad, el rubio le dio una calada al cigarrillo.
-yo creo que si… vamos.
Y sin más el rubio se dirigió a aquella puerta del callejón, puso una llave en la perilla y sin más la abrió dejando que Zoro y Luffy entraran primero.
EL lugar era tal como se imaginaban, el primer piso era tan solo un bar de mala muerte, con olor a alcohol, drogas y orines, demasiados hombres borrachos y una que otra mujer vestida provocativamente, música alta y humo por doquier.
-¿estás en la barra? – pregunto Zoro.
-aquí no, estoy en la barra del casino, por aquí – le indico para que les siguieran, dirigiéndose por un pasillo al fondo e todas las mesas, ahí ocultas habían unas escaleras de madera que rechinaban con cada paso que ellos deban.
-Oí Sanji… - le susurro Luffy - ¿Qué se supone que haces aquí? – el rubio le miro repechándole con la mirada, después miro alrededor y jalo al chico del brazo, haciendo que el peli verde les siguiera.
Sanji abrió la puerta y los tres se introdujeron en aquel pequeño espacio donde había puros utensilios de limpieza.
-no seas idiota, no puedes hablar de esto en este lugar, Baroque Works tiene oídos por doquier – dijo en un tono bajo y mirando alrededor – ustedes entraran ahí y deben ubicar a las personas a investigar, siéntense en la barra, ahí estaré yo y podre enseñarles a quienes ya eh conocido. No llamen la atención.- su mirada fue a parar al morocho – hablo por ti idiota.
-ya… ¿me darás carne? – lo único que recibió a cambio fue un golpe por parte de ambos, rubio y peli verde.
-vamos. – y así salieron. Dieron unos cuanto pasos y Sanji se detuvo frente a una puerta de madera – salgan por aquí, los veo en la barra – y siguió su camino.
Zoro y Luffy intercambiaron una rápida mirada, y asintieron, Zoro abrió la puerta lentamente.
El ambiente era totalmente diferente al de abajo, había muchas personas y de hecho el enorme lugar parecía estar dividido por varias secciones. Zoro diviso la barra hasta el fondo, al lado habían unas mesas muy bien arregladas con manteles y velas, en frente un gran escenario, en medio de todo habían distintos juegos, y alrededor de todo el salón habían asientos acojinados. Las personas iban y venían bien vestidos, en traje y las mujeres caminaban con gracia a pesar de los vestidos de gala que llevaban; en el otro extremo Zoro noto que había un arco y una persona les daba la bienvenida a las parejas que entraban, obviamente eran cuartos, por más que intentaran disfrazar el lugar, la verdad era que era un lugar cualquiera, casino combinado con bar y motel y seguramente muchas de las mujeres bien vestidas eran damas de compañía y prostitutas.
Luffy a su lado dio silbido.
-vaya lugar – dijo contemplando todo alrededor. En el escenario dos chicas salían bailando tango o al parecido, el no estaba seguro. Una peli azul y una castaña, probablemente lindas pero no podía saberlo con certeza por que los antifaces que llevaban no lo dejaban. Miro a Zoro - ¿vamos?
-ah sí – y comenzaron a caminar directo a la barra.
Zoro veía por todas partes, tenia bien grabado el rostro del tal Cocodrile y del asesino apodado como Mr. 1, al igual que todos los demás que Dragón y Garp les habían enseñado en aquella sala; pero no podía reconocer a nadie.
-probablemente si las mujeres bailarinas llevan antifaces pertenezcan a la organización, no por nada no quieren que les vean el rostro – le susurro a Luffy al oído mientras se detenían y observaban un segundo.
-quizás podríamos empezar acercándonos a ellas.
-si puede ser – Zoro miro a la barra donde noto que su compañero rubio ya les esperaba, mientras servía a otras personas – continuemos.
Y así como dio el primer paso alguien choco contra su costado. Zoro no era nada paciente y si alguien chocaba de esa manera contra él lo único que merecía era un buen golpe, insultos y asustarlo, y eso era precisamente lo que iba a hacer… si tan solo no se hubiera encontrado con esa mujer al voltear.
Nunca en todos sus años de vida él se había quedado pasmado y sin palabras; sin embargo ahí estaba, frente a esa hermosa mujer de increíble belleza. Era alta por lo que se veían al mismo nivel, no pudo evitar que su mirada viajara por el perfecto cuerpo de ella, escondido tras un precioso vestido blanco largo, su cabello negro caía como una cascada negra por su espalda y hombros, sus labios color carmín le mostraron una perfecta y amable sonrisa y sus ojos… tan azules como un mar del Caribe, tan brillosos como luces de neón y tan cálidos como el mismo cielo.
-eh… - se sintió estúpido cuando noto que ni siquiera podía articular palabra, y es que simplemente no podía dejar de verla.
-discúlpame – su voz se metió en sus oídos, acariciando sus tímpanos con suavidad, sonaba tan pura, angelical y llena de gracia… que simplemente sintió que podía escucharla toda la vida.
Y cuando se dio cuenta de que debía contestar, ella ya lo había dejado ahí, mirándole el escote de su espalda y la gracia de sus caderas al caminar.
-¿Zoro? – la voz de Luffy le hizo regresar. ¿Cómo es que se había perdido por completo en ver a aquella mujer? A pesar de que se hizo esa pregunta no pudo evitar buscarla, pero ya no la encontró.
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Hola! Aquí el capitulo dos, debo decir que estoy bastante contenta con la gran bienvenida que le han dado a este fic, y de hecho no pensaba actualizar hasta el sábado pero bueno... se lo merecían =D
Agradecimientos:
Gren-sama: me alegra mucho que te haya gustado y verte por aquí, espero que este capitulo sea de tu agrado.
boons-007: que lindas palabras! de verdad ame tu review y me da mucho gusto verte comentando otra vez, si probablemente sea mas o menos de la misma cantidad de capítulos que Forever, o quizás un poco menos no lo se aun jaja, y claro que habrá capítulos dobles pero mas adelante ya que aun no voy adelantada y estoy escribiendo otra historia al mismo tiempo. Espero que este capitulo te haya gustado, también te amo! besos.
Ahiiimee: Aquí esta la continuación! muchas gracias por comentar, espero que te guste.
luis. .m: Me da gusto verte por aquí y que sigas mis historias, me siento alagada =D espero que te guste tanto como forever. Saludos.
edpol: jajaja me siento un poco presionada ahora jajajaja pero intentare que este a la altura o mejor, tenlo por seguro. y gracias por seguirme en esta nueva historia.
ilee-chan: Muchas gracias por pasarte por aquí y que bueno que te haya gustado, no se que tan larga sera pero yo calculo que al menos mas de 20 caps si que tendrá, saludos!
69juan69: Gracias por comentar y seguirme otra vez en esta nueva historia, me esforzare al máximo para que guste tanto como Forever.
Sake-san: hola! que bueno verte por aquí ahora nos seguiremos mutuamente jaja que bueno que te vaya gustando y que pienses eso, a veces siento que los personajes me salen un poco Oc, sorbe todo Luffy y sobre todo en esta historia que planeo hacerlo un poco mas maduro y menos asexual jajaja, sobre la actualización no suelo tardarme demasiado así que ntp, nos estamos leyendo saludos!
Guest: muchas gracias! así seguiré y espero que este capítulo te guste.
Espero que les guste este capitulo aunque solamente sea de transición, pero ya estoy ansiosa por subir el capitulo numero tres que se que les gustara bastante.
Muchas gracias a todos por sus comentarios, favs y follows, nos leemos pronto.
