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Lucius Malfoy y la librería

Llegó el día de hacer la excursión al callejón Diagon para comprar los útiles escolares para Alan, y había quedado con Alexa de encontrarse enfrente de la librería de Flourish y Blotts, donde Gilderoy Lockhart estaría vendiendo y autografiando sus libros, los cuales Alan y Alexa necesitarían para el próximo curso para sus clases con el profesor Lockhart.

Alan y su padre se transportaron al callejón Diagon por polvos flu (igual que el año anterior) y aparecieron en la casa que estaba enfrente de la librería de Flourish y Blotts. Alexa estaba parada cerca de la entrada y llevaba un suéter negro de capucha y una camisa sin mangas por debajo, y un jean azul.

Alan y Alexa se saludaron y entraron junto con el padre del chico a la librería; pero antes de entrar, Alan miró instintivamente hacia su derecha, donde vio a Harry Potter, acompañado de Hagrid, y a Hermione Granger enfrente de él. Oyó que Hermione Granger apuntaba a los ojos de Harry Potter con su varita y decía "Oculus reparo" y Alan lamentó no tener una oportunidad tan jugosa como la de Hermione Granger de estar tan cerca de él, no para repararle los lentes, sino para rompérselos, al menos.

La librería estaba hasta reventar, y la razón era obvia: Gilderoy Lockhart estaba al fondo del pasillo vendiendo y firmando sus libros. Alan notó que Harry Potter entraba detrás de él, aunque a Alan no le extrañó que el famoso Harry Potter no se diera cuenta de él. No obstante, lo que más hizo enfurecer al chico fue que Gilderoy Lockhart arrastró a Harry Potter hacia él, se tomó fotos con él y le obsequió todos los libros que necesitaba para su próximo curso gratis, y Alan pensó en lo hipócrita que puede llegar a ser la gente. Aunque Alan sí le prestó atención a la parte en la que Lockhart corroboraba lo que Alexa le había dicho en su cumpleaños: Gilderoy Lockhart sería el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras (Alexa le dio un codazo suave y lo miró con cara de "te lo dije.")

Alan vio a Harry Potter salir, pero antes de llegar a la puerta, Draco Malfoy lo interceptó, y Alan escuchó con claridad lo que Malfoy le decía, pues expresaba justamente lo que Alan pensaba de Harry Potter:

-¿A que te gusta, eh, Potter? - le preguntó Malfoy con el típico complejo de superioridad característico del muchacho (y era por eso que Alan y Malfoy no se llevaban) - El famoso Harry Potter. Ni siquiera en una librería puedes dejar de ser el protagonista.

Alan alcanzó a ver a una chica pelirroja (que debía ser la hermana de Ron Weasley, por el tremendo parecido) que salió a defender a Harry Potter:

-¡Déjalo en paz! - dijo la chica con tono amenazador.

-¡Vaya vaya, Potter! ¡Ahora tienes novia! - se burló Malfoy, pero en cuanto terminó de pronunciar aquellas palabras, un hombre que parecía una versión futura de Malfoy emergió de la puerta de la librería y le tocó el hombro a Malfoy con un bastón.

-Calmado, Draco. Sé cortés, ¿quieres? - dijo el hombre. Luego miró a Harry Potter y un amago de sonrisa se dibujó en sus labios. - Ah, señor Potter… - susurró. El chico al que se dirigía se mantuvo callado, por lo tanto decidió presentarse. - Lucius Malfoy.

En ese momento, el padre de Alan le dio los libros al muchacho, y como Alexa también tenía los suyos, ambos salieron de la librería con sus respectivos padres.

Apenas salieron, Alan notó un estruendo detrás de ellos: El padre de Ron Weasley se estaba peleando con Lucius Malfoy al más puro estilo muggle.

-Mejor nos vamos de aquí - recomendó el padre de Alan.

Mientras se alejaban, Alan le comentó a Alexa que aquel hombre con cabello largo y rubio era el padre de Malfoy. Alexa observó al hombre a través del vidrio de la librería (cosa que Alan no alcanzó a ver), y vio al rubio entregarle algo a la hermanita de Ron Weasley; algo que parecía un libro. Segundos después, la familia Weasley salía a la calle, con la señora Weasley gritándole a su marido:

-¡Qué buen ejemplo para tus hijos… peleando en público! ¿Qué habrá pensado Gilderoy Lockhart?

De vuelta en la casa de Alan, Alexa le comentaba al chico lo que alcanzó a ver en la librería antes de que se marcharan.

-¿Pero qué podría querer el padre de la persona más despreciable de mi Casa con esa chica? - se preguntó Alan.

-A lo mejor querría ser simpático - especuló Alexa, y Alan tuvo que contener la risa.

-Quizás tengas razón… Pero el padre de la chica se acababa de pelear con él - le recordó el chico - Y no creo que personas tan rencorosas como los Malfoy se pongan a regalarle libros a familiares de sus enemigos, a no ser que…

Alan miró a Alexa con los ojos como platos, mientras ésta lo veía dudosa.

-¿Estás pensando lo mismo que yo, Alexa? - le preguntó.

-Probablemente - la chica seguía mirándolo dudosa y parecía que estuviera haciendo un esfuerzo por saber qué se le estaba escapando.

-¡El señor Malfoy le ha dado a la chica Weasley un objeto peligrosísimo! - dijo Alan, y para su satisfacción, vio que la expresión de Alexa cambiaba, de desentendida a pensativa.

-Bueno… - empezó lentamente. -Puedes tener razón… Pero si eso es verdad, - la expresión de la chica enmudeció - probablemente todos los alumnos de Hogwarts estamos en peligro.

-¿A qué te refieres? - preguntó Alan mirándola, preocupado.

-A que… si el señor Malfoy quiere introducir algo peligroso en Hogwarts, probablemente es algo hechizado, embrujado… Algo que pueda usar para asesinar… - explicó Alexa lentamente, deseando estar equivocada.

-¿Asesinar? - repitió Alan, temeroso. A él nunca le había atraído la muerte, ni la idea de matar, pues le tenía un miedo atroz.

Alexa se fijó en él, y una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios, por alguna extraña razón.

-Pero todo esto es creyendo que el señor Malfoy tenga malas intenciones - lo tranquilizó la chica. Alan la miró durante unos segundos y sonrió.

-Me gustaría creer que la chica Weasley sabe que estaba tratando con el padre de la peor sanguijuela de Hogwarts después de Harry Potter - comentó Alan. -Puede que no tenga malas intenciones, pero no podemos negar que el señor Malfoy es un tipo sombrío. -añadió, y no pudo evitar imaginarse a Lucius Malfoy con colmillos e hincándole los dientes en el cuello a la hermana de Ron Weasley. Se estremeció ante aquella espantosa visión.

-Pues no, e igual de siniestro es su hijo - comentó Alexa riendo, y Alan no pudo evitar reírse con ella.

-¿Hablas del pequeño Drácula Malfoy? - preguntó sarcásticamente Alan, y Alexa rió más fuerte.

Ambos estuvieron riendo por un largo rato con el chiste, hasta que el padre de Alan entró en la habitación.

-Lamento interrumpirles la diversión chicos, - empezó con tono cordial - pero ya han venido a buscar a Alexa.

La reacción de los chicos fue la esperada: Alan hacía un sonido parecido al de un perro regañado, y Alexa le decía que se volverían a ver en unos días; la fecha para el viaje hacia Hogwarts no estaba muy lejos.

Alan acompañó a Alexa hasta el jardín de la casa, donde la esperaba su mamá, y se despidió de ella. Acto seguido, la chica tomó el brazo de su mamá para Desaparecerse.

-Alexa es una buena chica, ¿a que sí? - el padre le preguntaba a Alan mientras éste entraba de nuevo a la casa.

-No te imaginas - comentó el chico con una sonrisa. Su padre se la devolvió. Pero cuando entraron a la cocina, Alan no pudo evitar preguntar: - ¿Papá, tu por casualidad conoces al señor Lucius Malfoy?

El padre de Alan tardó un tiempo antes de responder:

-Sí, lo conozco, pero no son muy buenas las historias que circulan a su alrededor.

-¿A qué te refieres? - preguntó Alan con curiosidad, pero también con cautela, pues no estaba muy seguro si su padre le respondería.

El hombre tomó algunos platos y los colocó en la parte de arriba de la alacena. Alan dudaba que su padre le fuera a responder, pero éste dio media vuelta y dijo:

-Se rumora que Lucius Malfoy, en épocas de aquel-que-no-debe-ser-nombrado, era un mortífago. Un profundo y devoto seguidor de… Quien-tú-sabes.