Se ve a una Sandra Hatake oculta detrás de una barricada de almohadas ondeando una bandera blanca tratando de evitar que la linchen… ¡Lamento mucho la tardanza! T_T en verdad quería actualizar semanalmente pero las tareas venían… y venían… y venían… y seguían viniendo una encima de otra y… y… y… ya no tuve tiempo T_T me disculpo por mi desaparición y pues… si aún queda alguien que siga esta historia, aquí les traigo el capítulo dos de Destino, espero sea de su agrado aun cuando puede que me quede cortito.
¡Cierto! Agradecimientos a: mokona-kuchiki Gracias por seguir mi historia *0* y nuevamente me disculpo por la tardanza, espero este capítulo también te guste. Akari Kiseki, Jajajaja me mato eso de "Ponle la correa otra vez" XD me alegro que esta historia también te haya gustado y pues… veré si puedo volverte pudin con este fic también *0* por cierto, hace tiempo que actualice mi fic de Ghost Hunt (A song for you) a ver si te das una vuelta por ahí para saber tu opinión al respecto XD. Hikari Evans, gracias por seguir mi fic XD, por cierto, una pequeña anécdota *0* cuando leí tu comentario comencé a romperme la cabeza pensando en por que decías que la nueva inspectora era "del oro equipo" y después de ver Psycho Pas otra vez me di cuenta que era la misma chica que la del caso de Oryou Rikaka, esa que llora con Yayoi por la muerte de su "amiga" XD ¡No lo había notado! Pero gracias por el dato, espero te guste este nuevo episodio también *0*. Smilecandy, Gracias por seguir mi fic, lamento la tardanza pero tenía mucha tarea, aun así, espero que disfrutes de este episodio también XD. DarkinocensDLT, si soy mala muajajajajajaja XD no, ya en serio, no dispongo de mucho tiempo ahora, es mi último año de carrera y pues casi no me queda tiempo para escribir pero hago mi mayor esfuerzo *0* Me disculpo nuevamente por la tardanza y espero que este capítulo sea de tu agrado también.
Bueno, eso es todo, ahora si me dejo de tanto rollo y los dejo con este nuevo episodio de Destino.
Reunión
-No deberías moverte inspector tienes varias costillas rotas… –Dijo la voz grave de un hombre, una que Akane reconoció al instante-
-Tu… -Susurró la castaña con incredulidad ante lo que veía- Kougami…san…
Y aquel hombre simplemente asintió mientras un halo de luz producido por un rayo al caer iluminaba su rostro…
El silencio reinó por breves momentos en la habitación mientras Akane observaba aun con incredulidad al sujeto frente a ella. Llevaba meses buscándolo e incluso estaba a punto de darse por vencida pues los últimos datos que obtuvo hace cuatro meses le indicaban que él había optado por abandonar el país, pero no, estaba allí, frente a ella y por sobre todo, la había salvado.
Kougami observaba en silencio la expresión de la inspectora pues no sabía que decir exactamente, es decir, el no esperaba involucrarse con ella, al menos no directamente y mucho menos tan pronto, sin embargo, al verla en peligro, su cuerpo se movió por sí mismo, protegiéndola de su agresor a pesar de estar consciente de que, al despertar, la joven inspectora estaría en toda la potestad de acabar con su vida, aunque de momento no podría hacer nada con esas costillas rotas y sin su arma, aun así, lo que lo mantenía en silencio no eran los riesgos que corría, aquello que le impedía hablar era el hecho de haber roto la promesa que ambos hicieron y por sobre todo, el haberle dado la espalda aquella tarde al abandonarla.
Para ambos resultaba incomodo aquel tenso silencio pues por más que hubiese mucho que decir entre los dos, ninguna palabra salía, Akane solo podía observarlo en silencio y Kougami se reprochaba mentalmente por no poder decir aquellas simples palabras que en más de una ocasión había pensado ¿Por qué era tan difícil decir "lo siento"? Se había disculpado antes en la carta que le dijo, entonces ¿Por qué no podía decírselo personalmente ahora que tenía la oportunidad?
-Ha pasado tiempo inspector… -Dijo al fin tratando de romper aquel incomodo silencio-
-Seis meses… -Susurró Akane apretando entre sus manos la sabana que cubría parcialmente su cuerpo- Seis meses desde que desapareciste Kougami-san
-Cierto… -Contesto el pelinegro desviando ligeramente la mirada- El tiempo pasa bastante rápido
-Lo último que pude saber de ti fue que saldrías del país –Dijo la inspectora sin enfrentar la mirada del ex-agente- Pensé que a estas alturas estarías en Corea o China –Agrego apretando aún más las sabanas entre sus manos- Creí que no volvería verte…
-Ese era el plan… -Susurró para sí mismo, siendo escuchado por Akane sin quererlo- Espera, no quise decir eso –Corrigió rápidamente al darse cuenta de que sus palabras podrían malinterpretarse- La verdad es que…
-No tienes que explicar nada Kougami-san, es natural que no quieras volver a ver a un agente en lo que te resta de vida –Replico la castaña alzando la vista hacia el mientras una falsa sonrisa se formaba en su rostro- Lamento las molestias que pude causarte, será mejor que me vaya –Agrego intentando ponerse de pie a pesar de sus lesiones, dando por resultado que cayera hacia delante en el intento-
Y todo pasó demasiado rápido como para que Akane lograse procesar lo que sucedía, el dolor de sus costillas y de su lesionado tobillo la hicieron perder el equilibrio y lo que esperaba era un duro golpe contra el suelo, sin embrago, el impacto no llego, al menos no de la forma en que esperaba pues se encontraba apoyada en el fuerte pecho del ex-agente con sus brazos rodeándola, sin pronunciar palabra alguna y sin indicios de que este quisiera soltarla. Dirigió la vista entonces hacia el pelinegro pero no pudo ver su rostro pues, en un acto inesperado para ella, Kougami incremento la fuerza de su agarre mientras ocultaba la expresión de su rostro en su hombro, sus costillas dolían por la fuerza que el ejercía en ella, pero eso no importo, al menos de momento, pues en esos instantes solo quería responder a aquella acción y abrazarlo con fuerza, constatando que el hombre frente a ella no era una ilusión que se desvanecería cuando abriese los ojos.
Cuando Kougami vio a Akane sonreír de esa forma supo inmediatamente que la había herido con sus palabras, la conocía demasiado bien como para tragarse ese cuento y cuando intento marcharse, sus pasos lo llevaron rápidamente hasta ella logrando apenas sujetarla antes de que tocase el suelo, sintió el peso del pequeño cuerpo de la inspectora sobre su pecho recordando entonces la cálida sensación del mismo cuando la tuvo entre sus brazos la tarde antes de abandonarla, se aferró a ella de manera inconsciente mientras se reprochaba mentalmente por las palabras que dijo y por las que no pudo decir. Sintió luego como la inspectora lo abrazaba con fuerza y la humedad en su camisa fue suficiente para saber que ella lloraba, acaricio con tacita suavidad los cabellos de la muchacha entre sus brazos mientras esta se clamaba; solo él podía saber cuánto la había extrañado en los últimos meses y en más de una ocasión había estado demasiado cerca de mandar al demonio las restricciones que el mismo se había impuesto, solo para abrazarla como estaba haciendo ahora. No mentía cuando dijo que el "plan" era marcharse del país lo más pronto posible y había encontrado la forma de hacerlo, con trabajos esporádicos en el bajo mundo que vivía a la sombra del sistema, reunió el dinero suficiente para marcharse en un barco de ilegales a Corea, sin embargo, un sueño recurrente no lo dejo marchar tranquilo y no es que el creyera en cosas como premoniciones o malos presentimientos, pero si Akane estaba involucrada ninguna precaución era demasiada.
No supo cuánto tiempo estuvieron en esa posición, quizá fueron solo un par de minutos o a lo mejor media hora, no lo sabía, pero para cuando se percató de ello, Akane yacía dormida sobre su pecho sostenida solo por sus brazos envolviéndola "Lo siento" había logrado decir al fin a pesar de que ella no pudo oírlo, la alzo en brazos con inusitada delicadeza, como aquel día en que se fue, tratando de no despertarla, dejándola luego en la improvisada cama que tenía en el lugar, cubrió el cuerpo de la inspectora con las sabanas nuevamente y la observo en silencio por breves momentos mientras su mente se encargaba de recordar aquellos sueños que lo habían atormentado los últimos meses, aquellos por los que decidió quedarse en Japón aun si eso significaba su final.
La escena era siempre la misma, se veía a si mismo entrando a una pequeña casa solo para ir directamente a la cocina, en ella, Akane lo esperaba, recibiéndolo con una amplia sonrisa, se acercaba a ella y la abrazaba por la espalda apoyando luego su mentón sobre el hombro femenino, mientras que la joven inspectora sonreía también, enviándolo después a que tomase una ducha mientras ella terminaba de preparar la cena "Si señora" era lo que siempre decía para luego, subir escaleras arriba, llegando a la habitación que compartía con Akane. Entraba al cuarto de baño y dejaba que las frías gotas de agua relajaran su cuerpo, y hasta allí el sueño iba bien, estaba con ella compartiendo una vida, algo que en la realidad nunca podría llegar a darse, sin embargo, el sueño se tornaba pesadilla cuando, apenas terminaba de vestirse, el sonido de un cristal roto proveniente del primer piso se daba, el corría escaleras abajo en busca de Akane pero lo que encontraba era algo totalmente distinto a lo que se supone debía estar allí. Cortinas rasgadas, cristales rotos, paredes manchadas de sangre que se consumían en medio de un incendio además de una herida Akane que huía de alguien, eran solo algunas cosas que veía, corría entonces hacia la salida tratando de darle alcance a la joven inspectora, pero para cuando llagaba a la puerta, esta siempre estaba trabada y cuando era capaz de salir, era ya demasiado tarde. Veía a Akane desde lejos, arrodillada frente a alguien que no llegaba a distinguir, pero que le apuntaba con un Dominator en modo letal; corría entonces con toda su fuerza pero en lugar de avanzar, parecía alejarse más, viendo desde su posición como el extraño disparaba contra Akane y esta desaprecia frente a sus ojos, gritaba su nombre con desesperación a pesar de que era ya inútil pues había desparecido, caía de rodillas en el suelo a la sangre de Akane mientras se negaba a creer lo que sucedía mientras gritaba nuevamente su nombre, despertando siempre en ese punto, por eso, cada vez que recobraba la conciencia, era en la misma situación, con la respiración agitada y bañado en sudor, encendía entonces un cigarrillo y trataba de calmarse, pero aquellas escenas lo venían atormentando desde hacía tiempo y no podía estar tranquilo.
El día en que iba a salir del país fue igual, estaba ya a bordo del barco, recostado en la cama con un libro sobre la mesa y un cigarrillo sin terminar, sin quererlo, el sueño lo venció y pronto se vio en la misma escena de siempre, todo ocurría igual que siempre, sin embargo, esa vez hubo algo distinto y era precisamente ese "algo" que lo hizo regresar. La puerta estaba trabada como siempre y él se las arregló para poder salir, corrió hacia ella igual que veces anteriores pero esta vez alcanzo a verla, estuvo más cerca que antes oyendo su voz antes de desparecer "ayúdame" había dicho mientras extendía su mano hacia él; trataban de alcanzarse mutuamente, pero el ataque enemigo llegaba antes en un cobarde atentado por la espalda, veía entonces con impotencia, mientras su corazón parecía detenerse, como Akane desaparecía frente a sus ojos, su rostro se manchaba con la sangre de la joven inspectora mientras el gritaba su nombre, siendo lo último que pudo ver, la espalda del sujeto que había segado la vida de la castaña, alguien con una chaqueta que llevaba el emblema del sistema Sibyl. Despertó entonces más alterado de lo normal, se incorporó rápidamente de la cama mientras desordenaba sus negros cabellos, ningún cigarro fue suficiente para mermar su preocupación así que, aun estando consiente de que su vida correría peligro al volver, salió con paso rápido de la habitación y descendió del barco antes de que zarpase, tal vez era estúpido volver por una razón como esa, pero quería cerciorase de que ella estuviese bien. Poco después supo, a través de las noticias a las que tenía acceso, de los incidentes con los Drones, fue testigo de cómo aquellas pequeñas revueltas fueron cobrando mayor importancia y cada caso era más peligroso que el anterior, las personas estaban inquietas por esos sucesos y sus niveles de Psycho Pass aumentaban debido al estrés, esto significaba más trabajo para Akane, trabajo peligroso, por lo que él comenzó a seguir sus pasos, vigilando desde lejos con cuidado de no ser detectado y en verdad agradecía haber regresado pues de no haber estado allí en el último caso, Akane podría haber muerto.
Aparto un mechón de cabello del rostro de la joven inspectora besando luego su frente y sin querer tentar más su suerte, giro sobre sus talones con la intención de dejarla descansar mientras preparaba algo de comer, sin embargo, el oír su nombre de boca de la castaña lo detuvo, dirigió la vista hacia ella y la vio dormida murmurando cosas en sueños "Quiero verte Kougami-san" dijo ella mientras que el pelinegro solo pudo esbozar una media sonrisa antes de irse "Es bueno saber que no solo yo sueño contigo" fue lo que dijo en un susurro antes de desparecer con dirección a la improvisada cocina que había en el "basurero" que tenía por casa, no podría preparar la mejor comida del mundo con los pocos suministros que le quedaban, pero al menos bastarían para salvar el momento.
Un curioso aroma que se coló por sus fosas nasales fue lo que despertó a Akane, trato de moverse un poco en la cama en la que estaba sintiendo el dolor de sus costillas otra vez y fue entonces cuando recordó lo sucedido hace poco, ella había hablado con Kougami y después quiso irse, pero perdió el equilibrio y en lugar de caer al suelo, termino sobre el pecho del ex–agente, entonces, el la había abrazado y poco después ella había hecho lo mismo mientras lloraba… un momento… ¡Kougami la había abrazado! ¡Y ella había hecho lo mismo! ¡Incluso había llorado sin motivo aparente! Sintió sus mejillas arder con solo pensar en lo cerca que estuvo de él y por un momento olvido que se trataban de un criminal y una oficial de policía, cubrió su rostro con las sabanas tratando de recuperar su serenidad y solo entonces noto un pequeño detalle hasta ahora ignorado, la camisa que llevaba puesta era demasiado grande para ser suya. Se sentó rápidamente sobre la cama sintiendo una puntada en sus costillas por el brusco movimiento, emitió un pequeño quejido de dolor pero eso no fue impedimento para que levantara pate de la camisa para cerciorarse que, tal como suponía, esa no era su camisa, es más, tenía el brazo, el tobillo, el torso y parte del pecho vendado… no… Acaso Kougami… ¡Kougami la había visto desnuda!
-Al fin despiertas inspector –Dijo el pelinegro apareciendo en la habitación siendo recibido por una almohada en la cara- ¡Y eso por que fue!
-¡Pervertido! –Exclamo la castaña con las mejillas sonrojadas mientras se cubría con las sabanas-
-¿Pervertido? –Cuestiono confundido el pelinegro cayendo en cuenta de la situación al notar el sonrojo en la inspectora y la forma en que se cubría- Solo cure tus heridas, no vi nada –Agrego desviando la mirada de ella, haciendo poco creíble sus palabras, esquivando un libro que voló hacia su cabeza- ¡Que no vi nada!
-Mentiroso –Refuto Akane desviando la mirada de el con las mejillas sonrojadas- No podrías vendar mis costillas sin ver nada Kougami-san…
-¿Kougami? Hace un momento me llamaste de otra forma –Dijo el pelinegro acercándose a ella con una media sonrisa en el rostro, causando que un escalofrió recorriera la espalda de Akane por su expresión- Dijiste "Quiero verte Shinya-kun" –Agrego con afán de molestarla, causando el sonrojo de la muchacha-
-¡N-no es cierto! –Exclamo la castaña con las mejillas coloradas-
-No, escuche muy bien cuando me llamaste mientras dormías –Replico el pelinegro disfrutando del nerviosismo de Tsunemori- No sabía que soñabas conmigo Akane… -Agrego esperando alguna reacción de parte de la castaña, pero lo que obtuvo fue una triste sonrisa, reacción que le resulto extraña- ¿Sucede algo malo?
-Akane ¿cierto? –Cuestiono la castaña sonriendo ligeramente a Kougami- No había pensado en esto antes, pero…–agrego con cierta melancolía- La primera vez que dijiste mi nombre fue cuando estaba colgada de un camión…
-Han pasado seis meses desde aquella vez –Dijo el pelinegro posando su mano derecha sobre la cabeza de Akane, desordenando sus cabellos como si de una niña se tratase- Eres toda una detective ahora
-Eso dicen, aunque a veces quisiera no serlo… -Respondió la castaña agachando la mirada- Como ahora…
-Tarde o temprano tendrás que juzgarme Akane, es una realidad que no puedes eludir –Dijo el pelinegro con seriedad, comprendiendo el rumbo que tomaba la conversación, sintiendo luego como ella se tensaba ante sus palabras- Pero antes de eso déjame ayudarte… -Agrego sujetando la mano de la muchacha que dirigió la vista hacia el ante la repentina acción- Tienes un caso bastante complejo por resolver, puedo apoyarte con eso y cuando todo termine podrás cumplir con tu deber
-Kougami-san… -Susurro la castaña con sorpresa antes las palabras del pelinegro-
-Llegado el momento no correré ni me esconderé, pero hasta entonces déjame trabajar a tu lado –Dijo apretando ligeramente la mano de la inspectora- Sé que no estoy en posición de pedir algo como esto, pero… confía una vez más en mi
-Está bien… -Susurro la castaña apretando la mano del pelinegro mientras esbozaba una sonrisa sincera como hace mucho no hacia- Lo haremos a tu manera Kougami-san… -Agrego Akane recibiendo una ligera sonrisa de parte del ex –agente como respuesta, percatándose entonces de un peculiar olor en la habitación- ¿No huele a quemado?
-¿Quemado? –Cuestiono Kougami percibiendo luego el olor del que hablaba Akane, maldiciendo por lo bajo su descuido- Demonios… olvide la comida… -Agrego poniéndose de pie bajo la mirada curiosa de la inspectora- Descansa un poco más, volveré en un momento
-Espera… yo también voy… -Respondió Akane tratando de ponerse de pie siendo sujetada por Kougami, causando que un ligero rubor se hiciera presente ante su cercanía ¿Qué rayos pasaba con ella?-
-No deberías moverte con las lesiones que tienes –Regaño el pelinegro con seriedad a la sonrojada muchacha- Pero no importa lo que diga, sé que no escucharas –Agrego con resignación alzándola en brazos-
-¡E-espera Kougami-san! –Protesto la muchacha ante la repentina acción, sintiendo sus mejillas arder con mayor intensidad ante la calidez que desprendía el ex–agente- N-no tienes que…
Pero toda protesta fue en vano pues el ex–agente simplemente ignoro sus palabras y la llevo en brazos a lo que parecía ser una cocina, la dejo en una silla junto a la pequeña mesa que había en el lugar mientras él se encargaba de limpiar los restos de la "cena" de la pequeña cocina que allí había, maldiciendo por lo bajo el haber olvidado apagarla antes. Akane reprimió una carcajada al ver a Kougami hacerse cargo de la limpieza pues mientras maldecía su descuida, captando la atención del pelinegro que simplemente lanzo un cansado suspiro de resignación, tal vez la cena había quedado arruinada, pero valía la pena si podía verla sonreír como antes.
-Oye, Kougami-san –Llamó Akane sacándolo de sus cavilaciones, mientras recorría el recinto con la mirada- ¿Qué es este lugar?
-Es una vieja imprenta –Explico mientras ponía dos recipientes de ramen instantáneo en la mesa y les echaba agua hirviendo para dejarlos reposar hasta que se cocinasen- Esta solía ser una zona industrial, específicamente, en la fabricación de papel y libros, es por eso que, con el surgimiento del sistema Sibyl y el avance de la tecnología actual, estas instalaciones quedaron abandonas – Agrego en respuesta a las interrogantes de la inspectora- La fábrica de donde te saqué era la principal, pero también la más deteriorada, en los alrededores hay más lugares como este y personas que viven en ellos
-¿Hay personas viviendo aquí? –Cuestiono Akane con sorpresa pues el lugar era casi inevitable, prácticamente en ruinas- ¿No vives solo?
-Esta imprenta es pequeña, solo yo uso este lugar –Explicó mientras le extendía el ramen ya cocinado- Sin embargo, hay otras fábricas más grandes en las que otros buscan refugio, incluso hay pequeñas familias o parejas viviendo allí
-¿Por qué? –Interrogo la inspectora con curiosidad- ¿De que huyen?
-De Sibyl –Respondió el pelinegro con seriedad- Hay personas que no pueden desprenderse de sus seres queridos y no cuentan con el dinero suficiente para recibir un tratamiento en caso del alza de su Psycho Pass, es por eso que, antes de que este se incremente a un nivel irreversible, huyen de la ciudad y se refugian en lugares como este, viviendo como ratas, pero junto a los seres que aman –Agrego notando como el semblante de la inspectora decaía ligeramente- Olvide decirlo antes, pero tuve que deshacerme de tu teléfono y la pulsera que traías contigo, no podía dejar que encontraran este lugar
-El sistema Sibyl… -Susurro Akane restándole importancia a sus artículos perdidos, cerrando los puños con impotencia al saber la verdad detrás de los "jueces" encargados de impartir "justicia" sin poder hacer nada contra ellos- No es justo que… -Agrego siendo callada por un bocado de fideos de parte de Kougami, quien le daba de comer con sus propios palillos, causando el sonrojo de la joven inspectora, que logro hablar después de pasar los alimentos- Q-que… Kougami-san… que…
-No podrás comer con ese brazo –Fue la respuesta del ex–agente refiriendose a su lesion, viendo con diversion las reacciones de Akane, dándole una nueva porción de fideos- Así que solo siéntate allí y come
Y sin darle opción a replicar nada siguió alimentándola a pesar de sus quejas "No soy una mascota" decía la castaña ante las burlas de Kougami, pero él se limitaba a seguir con su labor, grabando en su memoria las diversas expresiones del rostro de la inspectora, tal vez no podrían estar juntos por mucho tiempo, pero quería disfrutar el poco tiempo que estaría a su lado. Tal vez había tardado un poco en reaccionar, pero mientras Kougami la "alimentaba" las palabras del ex–agente resonaron en su cabeza, había roto su pulsera y no tenía consigo su teléfono celular, estaba totalmente incomunicada en una casa en ruinas junto al hombre que había buscado durante los últimos seis meses, Kougami Shinya, considerado un criminal en el pasado, asesino de Makishima Shougo y criminal buscado por el sistema, y ella era miembro clave de ese sistema, sus manos estaban atadas por él, pero extrañamente en esos momentos se sentía libre. Sin un teléfono conectado a una base de datos, sin el Dominator entre sus manos y sin la pulsera que la conectaba al sistema, era libre, una mujer común y corriente junto a un hombre que la había salvado innumerables veces, eran solo eso, un hombre y una mujer pasando un agradable momento en compañía del otro, tal vez solo estaba escapando de su realidad e incluso estaba siendo egoísta con Gino, que debía estar buscándola por todas partes, pero, al menos por unas horas, quería dejar de ser la marioneta del sistema y ser ella misma junto al ex–agente frente a ella, si, solo quería que fueran Tsunemori Akane y Kougami Shinya.
Eran más de media noche y en las oficinas del MWPSB podían verse al grupo de la inspectora Shimotsuki trabajando aun, todos preocupados por la repentina desaparición de la líder del equipo, especialmente Gino y, aunque lo negara, Kurogane, pues estos dos últimos son los que habían dejado ir a la inspectora y quienes estaban más ligados a ella. Era desesperante para Gino el no tener noticias pues no tenían forma de rastrear a Tsunemori sin que portase algún aparato electrónico consigo y sus huellas habían sido borradas con la lluvia. Shimotsuki veía con cierta compasión la expresión preocupada del agente y no es que ella no estuviese preocupada, al contrario, realmente le angustiaba saber el paradero de la inspectora Tsunemori, era solo que Gino parecía ser el más afectado y ella lo comprendía pues estaba al tanto de los sucedido en el caso de Makishima Shougo y la desaparición de casi todo el equipo, ella comprendía muy bien el dolor de una perdida y por eso lograba entender los sentimientos de Gino en ese momento, aunque algo le decía que los sentimientos del pelinegro para con Tsunemori iban más allá de una simple amistad pues bastaba con ver como la protegía para saberlo, sin embargo, era inútil desesperarse pues nada sacaban con eso. Tal vez era inútil estar en vela a la espera de resultados de parte se Shion, quien intentaba reparar la pulsera rota de la joven inspectora, pero eso era lo único que de momento podían hacer.
Cuando despertó era ya de día, los rayos de sol se colaban por una pequeña ventana que había en la habitación y eso le resultó extraño pues Candy no la había despertado, trato de moverse pero un punzante dolor en sus costillas se encargó de detenerla y recordarle todo lo que había sucedido, recorrió entonces la habitación con la vista en busca de Kougami y lo vio de espaldas a ella colocándose una chaqueta negra, posando luego su vista en ella al notar que estaba despierta, causando que un imperceptible sonrojo apareciera en las mejillas de Akane por el repentino cruce de miradas.
-No quise despertarte –Dijo el pelinegro acercándose a ella- ¿Te sientes mejor? –Cuestiono mientras se sentaba en la silla que había junto a la cama- ¿Crees que puedas sujetarte?
-Estaré bien Kougami-san –Respondió la castaña levantándose de la cama con cierta dificultad- ¿Ves? Ya puedo pararme sola
-Solo asegúrate de no soltarte –Dijo el pelinegro mientras la ayudaba a llegar hasta la salida, donde una motocicleta los esperaba- Iré despacio, pero de igual forma, sujétate fuerte –Dijo después de colocarle el casco una vez se montaron en el transporte, encendiendo luego el motor, recibiendo un asentimiento de parte de la muchacha- Vamos
Y sin decir más palabras se encaminaron a su destino, una pequeña tienda ubicada a media hora de distancia de la zona industrial, la misma que abastecía de suministros a quienes vivan en aquellas zonas ocultos del sistema, vendiendo no solo comida, también ofrecían productos "antiguos" aquellos difíciles de encontrar en esas épocas, ales como libros o radios a pilas, su propietario, un pareja de mediana edad que habían contratado al ex–agente para ayudar a recibir los cargamentos tres veces por semana, dándole a cambio alimento y algo de dinero que le servía para subsistir. Ese era el único punto de contacto con la "civilización" para los excluidos de la sociedad, por eso llevaba a Akane a ese lugar pues solo así podría contactar con sus compañeros para que la recogiesen pues el no podía entrar a la ciudad para llevarla y ella no estaba en condiciones de manejar, por eso y porque necesitaba comprarle algo de ropa pues su camisa era demasiado grande para ella y sería extraño para todos verla con la camisa de un hombre. Al llegar a la tienda, un hombre de mediana edad, casi como Masaoka, los recibió amablemente invitándolos a pasar, viendo con cierta curiosidad a la inspectora pues era la primera vez que ella estaba allí.
-Hasta que conseguiste novia, Shinya-kun –Dijo el sujeto golpeando ligeramente las costillas del pelinegro- Ya era hora…
-E-espere, yo no… -Susurro Akane mientras Kougami suspiraba con cansancio-
-Necesito ropa para ella viejo –Replico el pelinegro recibiendo una picara mirada como respuesta- No es lo que crees, tuvo un accidente y… no tengo por qué explicarte esto, solo dale la ropa que necesita, descuéntalo de mi sueldo –Agrego desviando ligeramente la mirada del sujeto que lo miraba con burla- y ya deja de mirarme viejo
-Si señor… -Respondió el aludido con burla, llamando luego a su esposa para que ayudase a Akane- ayuda a la señorita, es la novia de Shinya-kun
-Tienes buen gusto –Dijo la mujer con picardía a Akane logrando que esta se sonrojara ligeramente, mientras se la llevaba a la pequeña sección de ropa que había en el lugar-
-Necesito suministro de comida también –Replico el pelinegro una vez las mujeres se fuero- Y que me prestes tu teléfono
-Esa chica es una inspectora del MWPSB ¿cierto? –Cuestiono con seriedad el mayor- la he visto un par de veces en televiso, es bastante popular "El modelo de ciudadano" según el sistema Sibyl –Agrego mientras le entregaba una lata de cerveza al pelinegro- Estas arriesgando mucho por una mujer
-No tienes que preocuparte por eso viejo, esto es entre ella y yo –Respondió el aludido con una media sonrisa mientras sacaba de una vitrina un objeto que capto su atención- Me llevo esto también, agrégalo a la cuenta –Dijo el pelinegro dirigiendo luego la vista a una Akane que aparecía ya vestida y arreglada- Esa ropa te sienta mejor
-Gr-gracias… -Respondió la muchacha con un ligero rubor en las mejillas- Esto… sobre el teléfono
-Puede usarlo cuando quiera –Dijo el sujeto-
Y Akane simplemente asintió caminando luego con cierta dificultad, siendo ayudada por Kougami mientras eran observados por la pareja encargada de la tienda, causando que su rubor se encendiera un poco más por la vergüenza. Poco después llamo a Gino que no se molestó en preguntar detalles, simplemente escucho donde estaba y colgó la llamada después de decir que iría a recogerla. El silencio reino entre ambos después de aquella llamada pues el momento de despedirse había llagado, él tenía que volver a su "refugio" mientras que ella debía volver a la ciudad y eso era algo que, al menos para Akane, resultaba bastante difícil.
-El domingo a las nueve de la mañana –Dijo de repente el ex-agente captando la atención de la castaña-
-¿He? –Cuestiono confundida por las palabras que dijo-
-Hoy es lunes, el próximo domingo a las nueve de la mañana ven a esta tienda y trae los avances de tu investigación –Dijo con seriedad esbozando luego una ligera sonrisa ante la mirada confundida de la castaña- Estoy diciendo que nos veremos este fin de semana
-¡En serio! –Exclamo Akane sonrojándose por la forma en que lo dijo- Q-quiero decir… está bien… nos veremos el domingo
-Sera el domingo entonces -Dijo el pelinegro poniéndose de pie mientras recogía de la mesa la bolsa de sus suministro pues estaba consciente de que debía marcharse antes de la llegada de los compañeros de Akane- Sera mejor que me vaya –Agrego dirigiéndose a la salida deteniéndose brevemente mientras buscaba algo en su bolsillo y lo dejaba sobre la mesa frente a Akane- Consérvalo
Y sin decir más palabra se fue dejando tras el a una confundida Akane, que sostenía entre sus manos un collar con la figura de un pequeño colmillo colgando de ella, apretó el pequeño colgante entre sus manos mientras lo observaba marcharse en la moto que llegaron, sabía que el día en que tendría que juzgarlo llegaría, pero de momento, solo quería pensar en resolver el caso junto a Kougami como en los viejos tiempos.
Cerca de 20 minutos después la inspectora Shimotsuki llego junto a Gino, Kurogane y Shiro, quien no tardo en correr hacia la inspectora intentando abrazarla al verla "sana" siendo regañad por Gino, sin embargo, un quejido de dolor de parte de Akane basto para detenerlo y solo entonces notaron las lesiones de su cuerpo, tenían muchas preguntas para ella, pero las harían cuando regresasen a la oficina, de momento podían respirar tranquilos al verla a salvo, aunque Gino no parecía contento por la "imprudencia" de Tsunemori al arriesgar su vida de esa forma.
-Tranquilo gafas –Replico Kurogane ante la actitud del pelinegro- Lo importante es que está a salvo
-¿Por qué insistes en llamarme de esa forma? –Cuestionó con molestia el aludido ante el apelativo que le había dado el recién llegado- No uso anteojos
-Pero los usabas –Replico el aludido con una media sonrisa mientras golpeaba ligeramente el hombro de Gino antes de subir al auto- Con eso es suficiente
Y sin decir más subió al auto que los llevaría de regreso seguido de Gino, observo entones el semblante de Akane y supo que algo en ella había cambiado, no sabía exactamente qué, pero su instinto de detective le decía que había algo más tras la sonrisa que esbozaba la joven inspectora y tenía la impresión de que ese "algo" traería serios problemas en el futuro.
Poco después de la llegada de los miembros del MWPSB, se marcharon levándose a Akane consigo, mientras que, dentro de la tienda, la pareja a cargo observaba la camioneta desparecer, todo en el más absoluto silencio hasta que fue la mujer quien se aventuró a hablar.
-Entonces… es esa chica ¿Cierto?–Cuestiono Haruka a su esposo- La persona que "Ella" ha estado esperando…
-Eso parece… con Tsunemori Akane y Kougami Shinya aquí solo es cuestión de tiempo para que todo comience… –Respondió Saotome, el esposo de la mujer- Solo habrá que esperar un poco más…
Notas de la autora
Y hasta aquí con el capítulo de hoy, es muy corto, lo se T_T pero el tiempo no me da para más y no quería dejar esta historia botada por más tiempo Y_Y espero que, aunque cortito, este episodio haya sido de su agrado. Se aceptan comentarios, cada vez que alguien comenta soy feliz *0* mi estado se animo mejora y mi mano escribe más rápido XD En fin, ahora si me despido porque tengo tarea que hacer T_T ¡Hasta la próxima!
PD: Espero no tardar mucho con la continuación T_T ¡Hare mi mejor esfuerzo!
