Disclaimer: Naruto es copyright de él grande mangaka Masashi Kishimoto. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.

La trama de la historia le pertenece a Nhessa, quien me ha dado previamente su permiso para la adaptación de la historia mencionada. Cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida.

Aclaraciones: Para las que leyeron el primer capítulo, sepan que le hice unos cambios así que si les resulta un tanto extraño este dben de leer el primero para aclarar sus dudas.

Advertencias: AU, OoC, Lemmóns en el futuro.

Rated: " T " por el momento, a lo largo de la historia se cambiara a "M". El lenguaje puede ser bastante vulgar, lemmón explicito.

N/A: Hola, pues dirán, que anda haciendo está loca por aquí ¿No? Bueno no les daré explicaciones ya que no soy muy dada a darlas, pero realmente espero y les guste esta historia. Un agradecimiento especialmente a Nhessa-sempai quien me ha dado su consentimiento, gracias nena sois la mejor. Bueno sin nada más que agregar las dejo.

Enjoy…


Cap 2: Chispas cobre y castigos.

Junio del 2010

Sakura´s PoV:

—Una hora más, una hora más, una hora más…—Repetía Hinata incansable. Solté una carcajada y asentí. ¡Era nuestra última hora antes de terminar el año escolar! ¡Por fin, vacaciones!

Ino apareció de su penúltima clase-gimnasia-casi tan sonriente como Hina. Se acercó a nosotras y situándose al medio, enganchó cada uno de sus brazos a los nuestros. Juntas caminamos hablando de los planes que teníamos para el verano.

—¡Francia, chicas! ¿Se lo pueden creer?—Decía una entusiasmada Hinata, que por fin había conseguido su viaje adorado. Ya que planeaba estudiar diseño y estábamos en nuestro penúltimo año antes de partir a la universidad, había podido convencer a sus padres de que la dejaran ir—Prometan que llamaran todos los días—Ino y yo rodamos los ojos al unísono—Bueno, vale ¿Un día por medio?—Preguntó con un puchero en sus labios.

—Sí Hinata—Ino la abrazó suavemente—Naruto y yo pensamos ir a Canadá con nuestros tíos, ya saben…—Hizo un gesto con su mano como quitándole tierra al asunto. Hinata y yo nos miramos significativamente. Ino Uzumaki se hacía la fuerte, más nosotras la conocíamos muy bien y su falsa despreocupación no era más que eso, falsa. Los señores Uzumaki pasaban su tiempo en viajes de negocios o placer y aunque querían a sus hijos, nunca fueron los padres preocupados y amorosos que los hijos desean. Aunque jamás aceptaría ante mi mama que me gustaba su derroche de amor maternal hacía mí. Pensar en mi madre me hizo sentir una punzada en el estomago, así que al instante deseché la idea.

Naruto era su hermano, aunque no lo conocíamos ya que él estaba internado en un instituto militar de Canadá por elección propia. Al menos teníamos la certeza de que ellos se tenían el uno al otro y de que Ino no estaría sola durante las vacaciones. Aún así, intenté convencerla una vez más.

—Ino ¿Por qué no vienes a Nagoya con mis abuelos?—Ofrecí por enésima vez. No es que fueran las vacaciones de lujo a las que mi amiga estaba acostumbrada. Es más, se me hacía muy difícil imaginarla en la granja de mis abuelos en Koioko, un pequeño pueblo rural. Antes de que Ino pudiera contestar, escuché la voz de él detrás de nosotras.

—¡Sí Ino, ve con Swansy* a ordeñar vacas todo el verano!—Se burló con un falso acento sureño. Fruncí el ceño y traté de ignorarlo, como siempre hacía.

—Cállate Uchiha—Espetó Ino—Sakura gracias, sabes que iría encantada pero quiero ver a mi hermano—Le sonreí agradecida por su intervención. Hinata fulminó a su hermano con la mirada y rodeó mis hombros con su bracito. Caminamos dentro del aula de informática. El profesor siempre tardaba veinte minutos en llegar, por lo que aprovechábamos para navegar en Internet. Mientras encendía el ordenador me pregunté, dónde iría Sasuke durante las vacaciones. Pero deseché la idea rápidamente ¡¿Qué me importaba a mí donde fuera ese?!

En la fila de atrás se escucharon unas risitas molestas, sabía de quiénes provenían por lo que no me giré. Entré a mi Messenger para ver que los únicos que estaban conectados, eran los mismos con los que compartía la clase. Sí, no soy muy sociable que digamos. Una ventanita se abrió en la pantalla. Alguien me había agregado. No reconocí el correo. Acepté de inmediato. Antes de que pudiera preguntar a mi nuevo contacto quién era, apareció un nuevo correo en mi bandeja de entrada y mi nuevo contacto se desconectó. Abrí el correo para ver que era de la misma persona que me había agregado y entonces la pantalla se puso negra y la foto de un pene gigante apareció ante mis ojos.

Jadeé y me separé todo lo que pude del ordenador, como si lo que mostraba la foto fuera a saltarme encima. Noté el calor de mi rostro, estaba segura que mi cara parecía un árbol de navidad. En la fila de atrás comenzaron las atronadoras risas de Itachi Uchimomo y Sasuke Uchiha.

Como una ola de calor veraniega, el enfado recorrió todo mi cuerpo. Me puse en pie de un salto y rodeé la fila de ordenadores para llegar hasta ellos, tenía los puños tan apretados que mis uñas se hincaban en las palmas. Ino y Hinata me llamaban por mi nombre, seguramente para detenerme, más no lo hice. ¡Estaba harta! ¡Harta de ser el objeto de sus bromas! ¡De sus apodos estúpidos y sus insultos! ¡Harta de Sasuke Uchiha!

—¡Tú!—Chillé apuntándolo con mi dedo tembloroso.

—¡Ey relájate Swansy, aprovecha la foto, será la primera y última vez que veas uno tan cerca!—Con las palmas al frente, me habló conteniendo la risa, cuando terminó su frase ridícula se largó a reír como un cosaco. Estaba tan enfadada que me imaginé a mi misma saltando encima de él y aplastando su estúpida cabeza llena de cabello despeinado.

—¡Eres un imbécil, patán mono neuronal!—Le grité sin amedrentarme. Sus ojos brillaron maliciosos y en otro momento me habría intimidado, más hoy no era su día de suerte.

—Y tú eres una niñita simple, torpe y desabrida—Contraatacó como siempre refiriéndose a mi físico. Rodé los ojos y bufé, la primera vez que me dijo fea o poca cosa sentí como si me hubieran golpeado en el estomago, con el tiempo me había acostumbrado y ya apenas dolía.

—¡Prefiero ser desabrida y torpe a ser un simio ninfómano y sin cerebro!—Di un paso adelante y él se puso en pie. Me encogí de hombros ligeramente, en un signo de despreocupación, ya que yo había dicho lo que todos sabían de sobra. Sasuke comenzó a ponerse rojo un claro indicio de que estaba muy, pero que muy enfadado. Ya que por ese rumor de su agitada vida sexual sus padres lo habían obligado a ver un psicólogo y ese episodio aún era comidilla entre los alumnos.

—¿Ah sí? No sé de qué ninfomano hablas ¿De mí o de tu madre?—El aire se atoró en mi garganta y en la clase, un pesado silencio se hizo presente. Mebuki…Aún dolía pensar en ella. No era un secreto para nadie, que mi madre, dos años atrás había dejado a mi padre por uno de sus compañeros de trabajo. Más si era tabú hablar del tema, ya que el escándalo que surgió con la infidelidad de mi madre casi hizo que Shoun fuera expulsado de la policía. La sonrisa triunfal de Uchiha se borró de su rostro al instante. Sentí las manos de alguien-seguramente Hinata o Ino-en mis hombros, más yo estaba bloqueada. No sabía qué decir y mis piernas no me respondían. Sentía mi corazón latir desenfrenado contra mi pecho. Entonces toda la vergüenza, los nervios y la tristeza que me habían ocasionado las palabras del patán de Uchiha se transformaron en ira. Sin pensarlo me tiré hacía él y lo empujé con todas mis fuerzas. Por la sorpresa, Sasuke se tambaleó. Lo que pasó después lo vi en cámara lenta.

Uchiha cayó hacia atrás con cara de sorpresa, en un intento por sujetarse se llevó con él la mesa de profesor y el jarrón de adorno que llevaba más años allí que yo, se volcó. El agua se derramó justo en los cables de la pared y acto seguido la luz se fue con una tormenta de chispas cobre saliendo de los enchufes.

Mi reacción fue cubrirme los ojos con una mano y separarme hacía la pared. La clase se llenó de chillidos y carreras. Hasta que una voz femenina gritó:

—¡Salgan!—Y la clase corrió hacia la salida. Tropecé un par de veces antes de llegar fuera. Hinata y Ino me abrazaron suavemente—¿¡Qué fue lo que pasó!?—Gritó la profesora de química, que seguramente escuchó nuestros gritos y por eso acudió al salón de informática.

Todos hablamos a la vez tratando de explicar lo que había pasado, más los únicos nombres que salieron claros de todo el griterío fueron Uchiha y Haruno.

En ese momento llegaron varios profesores corriendo por el pasillo hacía nosotros, entre ellos, Smith, el de informática.

La profesora de química los puso al tanto del incidente.

—¿Otra vez Haruno y Uchiha? ¿¡Hasta cuándo!? ¡Se comportan como niños pequeños! ¿No les da vergüenza…?—Smith continuaba despotricando contra nosotros mientras nos dirigía al despacho del director. Sasuke caminaba detrás de mí en silencio y yo no era capaz de mirarlo a la cara. Estaba tan enfadada con él, que seguramente terminaría intentando taclearlo al estilo rugby nuevamente.

No era la primera vez que terminábamos en el despacho del director, aunque este "incidente" era el peor con diferencia.

Y es que Sasuke disfrutaba haciendo de mi vida un infierno.

Durante siete años me había hecho de todo. Me encerró en el vestuario de hombres-cuando el equipo de baloncesto estaba bañándose-pintarrajeó mi fotografía en el anuario, inventó sobre nombres para mí, metió insectos en mi mochila y eso sólo fue el comienzo. Cuando la "adolescencia" llegó sus bromas adquirieron un carácter sexual que me ponía los nervios de punta. La foto del pene que me había mandado un rato antes era una nimiedad comparada con otras de sus jugarretas.

—Entren—El profesor Smith abrió la puerta para nosotros.

El director Jackson estaba esperándonos con el rostro rojo como una manzana madura.

—¡¿Saben lo qué han hecho?!—Me encogí por su grito, Sasuke cuadró los hombros a lo macho de las montañas, demostrando así que no tenía miedo. Aguanté el impulso de rodar los ojos. ¡Era tan exasperante!—¡Arruinaron el cableado eléctrico de todo el instituto! ¡Tardaran meses en arreglarlo! Y por supuesto sus padres se harán cargo del costo—Gemí, papa iba a matarme. Jackson nos señaló con su dedo rechoncho, abrió y cerró la boca un par de veces, seguramente masticando mil insultos para nosotros. Después respiró profundamente y tomó asiento—¿Tienen algo qué decir?—Inquirió. Una bombilla se prendió en mi cerebro, quizás sí podría salir ilesa del problema. Después de todo, Uchiha era el culpable.

—Señor Jackson siento lo del cableado pero toda la culpa fue de esta…—Soltó Sasuke antes de que tuviera oportunidad de decir algo. ¡Maldito desgraciado!

—¡¿Mi culpa?! ¡Si no fueras un pervertido esto no habría pasado!—Chillé con la voz más aguda que de costumbre. Uchiha me fulminó con la mirada y apretó la mandíbula.

—¡Me atacaste!—Gritó él.

—¡Te lo merecías!—Contraataqué yo.

—Estúpida—Me insulto él.

—Pervertido—Insulté yo. Terminamos de pie mientras nos gritábamos. Aunque claro, siempre midiendo nuestros "insultos", si esto hubiera pasado fuera del recinto escolar habría sido distinto.

—¡Basta!—Jackson se puso en pie, salté por su grito y me senté instantáneamente al igual que Sasuke—Señorita Haruno…—Comenzó el director, carraspeó incomodo y supe que no era una buena señal—Hinata Uchiha dijo que su hermano—Señaló a Sasuke con la cabeza—Habló mal de su madre ¿Es cierto eso?—Aparté la vista hacía la ventana y suspiré suavemente. La punzada acostumbrada en mi pecho cuando se mencionaba a Mebuki no se hizo esperar. Más no quería remover más en el tema y sin saber por qué negué con la cabeza.

—No, él no dijo nada de Mebuki—Mentí. Noté como a mi lado, Sasuke se tensaba y respiraba profundamente. Seguro estaba aliviado por mi mentira. Mis ojos picaron al saber que él no se sentía ni un poco mal por el daño que me había causado. ¡Tonta Sakura, por supuesto no le importa, él te odia! Me grité mentalmente.

—Muy bien—El director acarició su barbilla y clavó su mirada en la pared detrás de nosotros, pensativo. Me limité a encogerme en mi silla y esperar por el castigo.

Teníamos la ventaja de que faltaba media hora para salir de vacaciones, por lo que con un poco de suerte, el castigo se limitaría a pagar los daños. Y yo estaba pensando buscar un trabajo en cuanto llegara donde mis abuelos, así que podría reponer el gasto que hiciera papa. Me sentí mejor con este pensamiento. Sasuke me lanzaba miradas de soslayo. Volví mi rostro hacía el otro lado, no quería ni verlo. Yo también lo odiaba.

Un golpe en la puerta me sacó de mis pensamientos asesinos contra Uchiha. La joven secretaria del director entró a la habitación.

—Señor, ya están aquí—El director asintió y su rostro adoptó la sonrisita cordial que usaba para recibir a nuestros padres, y que desaparecía de su rostro al instante que estaba sólo con los alumnos.

¡Un momento! ¿Sonrisita para los padres? Alarmada observé a Sasuke significativamente, pero claro, él estúpido estaba más ocupado en mirarle el escote a la secretaria. Rodé los ojos y bufé exasperada. ¿Ya dije que lo odiaba?

Y entonces entraron. Shoun y Fugaku. El rostro serio de mi padre fue preludio de tormenta segura. Fugaku Uchiha inclinó su cabeza y se acercó al director para estrechar su mano.

—Me alegro que vinieran tan pronto, tomen asiento por favor—Los ojos de Sasuke pasaban incrédulos desde Fugaku-su padre-hasta Shoun y después finalmente se posaban en mí y si no hubiéramos estado en semejante lió, me habría reído de su cara de niñito asustado.

—Papá ¿Qué haces aquí?—Le preguntó en un susurro airado a Fugaku, que se limitó a fulminarlo con la mirada. Sasuke tragó en grueso. Mi papa a mi lado ni si quiera me miró. Me dolió la nota de decepción que capté en el rostro de mi progenitor. Prefería que me gritara y castigara en mi habitación. Pero verlo triste era algo que jamás había podido soportar.

—Señor Haruno, por teléfono dijo que tenía una proposición sobre el castigo para los chicos—Me tensé y observé a mi padre como si tuviera tres cabezas. ¿Castigo? ¿Proposición? ¡¿Qué mierda estaba pasando aquí?!

—Sí—papa me observó y una sonrisita maligna apareció detrás de su poblado bigote. Después los ojos verde/jades de mi padre encontraron los negros de Fugaku Uchiha. Los dos se sonrieron cómplices y mi padre continuó con su "proposición"—Ya que las vacaciones están tan cerca y el instituto no se podrá hacer cargo del castigo, aquí Fugaku y yo llegamos a la perfecta solución—Miré a Sasuke por debajo de mis pestañas tratando de saber qué pensaba él de todo esto. Su expresión era un espejo de la mía, terror, incredulidad y sorpresa.

—¿Y bien?—Alentó el director que parecía un niño en el día de navidad por nuestra próxima tortura.

—Pasarán las vacaciones juntos, en la granja de mis padres—Salté de la silla como si tuviera un resorte en mi trasero.

—¿Qué? ¡No pueden hacerme esto! ¡Papá!—Sasuke comenzó a gritar como un histérico a la vez que yo le chillaba a mi padre.

—¡Papá él no puede venir, arruinará mis vacaciones! ¡Puede incluso que maté a la abuela a disgustos! ¡Es un patán! ¡No puedes hacerme esto, por favor papá!—No estaba siendo coherente, pero me daba igual. ¡Mi padre no podía ser tan cruel conmigo! ¡No podía! Eran mis malditas vacaciones, las que esperaba todo el año con ansias.

—¡Me escaparé de casa, robaré tus tarjetas de crédito y compraré un yate para huir! ¡Quemaré tu coche! ¡Me haré un tatuaje!—Sasuke optó por las amenazas, Fugaku lo miraba divertido. El señor Uchiha se cruzó de piernas y puso sus manos detrás de su nuca. Parecía encantado con los berridos de su hijo, papa por su parte miraba sus uñas y a mí sin ningún interés.

Quise tirarme al suelo y pegar patadas como una niña pequeña, más obviamente no lo hice. Preferí hacerme la madura, me senté y dejé que fuera Sasuke el que demostrara su inmadurez. Estaba segura de que él jamás accedería a pasar las vacaciones entre vacas, caballos y fiestas. Sasuke y yo nos odiábamos tanto, que si yo decía que sí aceptaba, él no aceptaría jamás. Por lo que puse en marcha mi plan de emergencia.

—Creo…creo que estoy de acuerdo—Murmuré haciéndome la resignada y madura hija que todo padre quiere tener. Suspiré teatralmente y observé a Sasuke con inocencia—Sasuke no será tan malo. Podremos montar a caballo y cuidar de las gallinas de mi abuela. Es divertido cuando te acostumbras al olor—Me encogí de hombros y disfruté de la cara de pánico que puso Uchiha.

—¿Gallinas?—Musitó con voz aguda—Papá por favor…—Rogó una y otra vez, dejando las amenazas de lado para pasar a las promesas—No volveré a meterme en líos, te lo juro. Lavaré tu coche y limpiaré mi habitación todos los días y…—Continuó con sus suplicas, papa me miraba con la ceja enarcada, me sonrojé, sabía que mi padre sospechaba de mí y mi "madurez" repentina.

—Irás a Koiko con Sakura y es mi última palabra—Fugaku se puso en pie y se enfrascó en una conversación sobre el pueblo de mis abuelos con papa y el director. ¡Malditos padres traidores! Sasuke se acercó rápidamente a mí y tomándome del brazo, me arrastró hasta una esquina del despacho.

—¿Qué demonios estás haciendo Haruno? ¿Te volviste loca?—Inquirió tan enfadado que las aletas de su nariz se movieron con cada palabra.

—No, sólo me conformo—Me encogí de hombros y él se apretó el puente de la nariz, quise torturarlo un poquito más—Uchiha ¿No lo entiendes? Igualmente yo pasaré mis vacaciones donde quiero…Tú eres el único que sale perdiendo—Mentí, la idea de tenerlo casi tres meses viviendo en la misma casa que yo, me aterraba y molestaba por partes iguales.

—¿Y tú crees que yo me mantendré calladito y al margen?—Soltó una carcajada donde el humor, brilló por su ausencia y me observó intensamente—Si me envían a ese maldito pueblo, haré de tu vida un infierno Swansy, te lo juro—Amenazó. Gemí mentalmente, sabía que él era capaz de eso y de más. Lo único que me consolaba era que él estaría en mi territorio, donde yo conocía todo y él nada. Con un poco más de valentía volví a la carga.

—No te tengo miedo Uchiha—Arrastré las palabras de forma amenazante, aunque él se limitó a reírse de mí.

—Muy bien, tú lo has querido—Para mí sorpresa, rodeó mis hombros con su brazo y nos giró hacía nuestros padres y el director, que estaban partiéndose de risa por algún comentario que no escuchamos—Papa—Llamó Sasuke, traté de zafarme de su agarre, pero él me apretó más contra su cuerpo. Una especie de cosquilleo se extendió por mi piel haciéndome estremecer. Su olor a ropa limpia y loción de afeitar se coló por mi nariz embotando mis sentidos, me sentí enferma y con ganas de aspirar cada partícula de su exquisito aroma. Sin embargo sus palabras me sacaron de mi trance—Sakura y yo decidimos que lo mejor será cumplir con el castigo. Quizás incluso sea divertido ¿Verdad Sakura?—Acercó mi cuerpo al suyo, nuestros costados se chocaron, me sonrió de lado y me guiñó un ojo.

Entonces lo supe. Mi plan no había funcionado y Sasuke Uchiha haría de mi verano un infierno.

Continura…