Caminos
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Era una mañana como cualquier otra en Tokyo, Japón. El sol empezaba a salir, y ya ciertas personas estaban levantadas haciendo sus quehaceres afanosamente. ¿La hora? Casi las 7. Miles de jóvenes de todas las edades se estaban levantando, otro día había comenzado y era necesario asistir a clases, tomar apuntes y salir bien en los exámenes, ya que la educación es más que necesaria hoy en día, sin ella es muy difícil lograr el éxito, que es lo que cada uno aspira internamente.
La alarma del reloj había dejado de sonar hace más de cinco minutos, pero Kagome Higurashi, una estudiante de 17 años, la cual cursaba el último año de preparatoria, seguía durmiendo plácidamente. Como siempre, había tomado el reloj y lo había tirado al suelo; acción que, además de apagar la alarma, había hecho que la joven tuviera que gastar dinero cada mes por un reloj nuevo.
- "¡Kagome¡Hija, vas a llegar tarde!" – Gritaba Harumi, la madre de Kagome desde las escaleras, en la planta baja de la casa.
Kagome abrió lentamente los ojos y cuando recordó que estaba a mitad de semana se levantó de golpe, y gritó como lo usual: "¡Voy a llegar tarde!" - Para luego tropezarse con el reloj que se encontraba tirado en la pequeña alfombra que rodeaba su cama y su mesa de noche (lugar donde se encontraba el reloj). Se levantó y entró con presteza al baño.
Sin duda otra mañana que sería normal como cualquier otra en Japón, pero había algo que era nuevo.
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- "Oye Inuyasha, mira esto." – Decía Miroku Ishima, un periodista de unos veintiún años de edad, esbelto, cabello corto, castaño y ojos azules que parecían zafiros.
Miroku trabajaba en el periódico: "Japón: pasado, presente y futuro" junto con su compañero Inuyasha Taisho, esbelto, un poco más alto que Ishima con cabellos un poco más largos, de color rubio y ojos miel.
- "¿Qué sucede?" –Decía el aludido mientras tomaba con sus manos un recorte de periódico, al parecer de la compañía que les hacía la competencia, y lo leía detenidamente. – "¿Un fantasma¡No tengo tiempo para estas estupideces!"
Miroku, viendo el típico lado escéptico y poco detallista de su amigo, le dijo: "No es cualquier fantasma, dicen que se apareció en el gran templo que queda en el sur."
- "¿Te refieres al templo protegido por la familia Umeki?"
Miroku viendo que su amigo ahora estaba prestándole un poco más de atención continuó: "Exacto. Supuestamente vieron el fantasma de una mujer de cabellos negros."
- "Espera." – Interrumpió abruptamente el joven Taisho. – "Conociéndote, me has dado esto para que vayamos detrás del supuesto fantasma, porque es una mujer¿verdad?"
Miroku se sentó en la silla que estaba al lado del escritorio de Taisho (que era donde ambos se encontraban) y poniendo su cara de inocencia respondió: "No¿Cómo puedes pensar eso? Yo quiero ir porque tenemos que averiguar si lo que publicaron es verdadero, recuerda que tenemos que hacerle la competencia al otro periódico y es nuestro deber."
- "Supongo que como yo, sospechas que lo del fantasma es una farsa y esperas encontrar a una hermosa mujer a la cual puedas conquistar y de no ser así, la amenazarás con meterla en la cárcel por estar ahuyentando a las personas, es decir, privándolas de asistir por propia voluntad a un lugar público o algo por el estilo, y demandarla por estar atrayendo a los medios de comunicación sin causa alguna¿no es así?"
Miroku con cara de incrédulo, cerró sus ojos y dijo: "¿Tan bien me conoces?"
- "Después de ser por más de cinco años amigos, puede adivinar tus pensamientos y tus acciones futuras. Eres demasiado predecible."
- "Cállate. Ya empiezas a hablar como Sango, siempre criticándome, a veces pareciera que no me quisiera, he llegado a creer que ella me quiere sólo por interés, ya sabes por mi cuerpo y eso..."
- "¡Quisieras tú!" – Exclamó Sango Kuno, otra periodista que a sus veinte años ya era editora del periódico, la misma había salido de su oficina para ver que hacían su supuesto novio y su amigo de toda la vida. – "¿Qué es eso del fantasma y de que Miroku va a ir a conquistarla?" – Haciendo mucho énfasis en la última parte de la pregunta.
Miroku se levantó y empezó a abrazar Sango y le dijo: "No preciosa, no es así. Inuyasha es quien quiere conquistar al fantasma, es más, él me estaba mostrando el recorte."
A todo esto, Sango miraba a Ishima escépticamente, era una joven muy hermosa, de largos cabellos castaños y ojos cafés, de un carácter dulce, pero que se podía poner muy explosiva por una u otra situación vergonzosa en que la metiera su prometido. Después de escuchar todo su falso pretexto dijo: "Miroku, tú sabes que te quiero¿no es así?" – Mientras tomaba su corbata y le arreglaba el nudo con suavidad. – "Pero, si te encuentro en alguna situación con otra mujer¡No te lo perdonaré!"
Miroku trataba de soltarse un poco el nudo de la corbata, porque al parecer su amorcito de caramelo (como él la llama) se lo había hecho muy pegado al cuello (al punto de casi ahorcarlo) y dijo a la señorita Kuno que se despreocupara que él ya había recapacitado y se había dado cuenta de que él no podía seguir viviendo así, según él era un hombre nuevo.
Cuando Sango se retiró a su oficina no habían pasado tres segundos desde que ella cerró su puerta y ya Miroku le había dicho a Taisho lo siguiente: "Mañana, a las 9, en la entrada." –Dijo refiriéndose al asunto del fantasma.
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Eran las 10:30 de la mañana. La clase que seguía en el horario de Kagome era la de literatura, la cual era dada por una profesora joven, muy agradable y que hacía la clase bastante interesante.
- "Buenas tardes jóvenes, hoy no seguiremos con el vanguardismo, el día de hoy me escribirán van a escribir en sus libretas una historia con treinta de las cuarenta palabras del vocabulario que estábamos repasando la semana pasada. Ahora empiecen."
Kagome no estaba segura de que escribir, había pasado cierto tiempo, pero no sabía que escribir exactamente, pero al final decidió plantear una historia basada en una experiencia propia, le gustaba escribir ciertas de sus experiencias vividas con Inuyasha, Sango, Miroku y Shippo en el Sengoku. Había pasado más de un año desde que se había despedido de ellos, pero ella no los olvidaba, habían hecho tanto por ella, habían logrado una nueva perspectiva en ella y ella jamás podría pagárselos de otra forma que jamás olvidándolos.
De pronto Kagome se dio cuenta que había ciertos rasgos que no recordaba. Por extraño que parezca, ella mantenía la imagen de ellos en su cabeza, pero a la vez parecía que la imagen iba perdiendo cada vez más pedazos, ya que tenía que concentrarse para recordar como eran sus vestimentas o colores de cabello.
- "Es muy buena tu historia, es muy profunda." – Dijo la profesora, que leía cada palabra que Kagome escribía en su cuaderno por encima de su hombro.
Kagome salió de sus pensamientos y a la vez, se sorprendió al oír la voz de la profesora.
- "Perdón por asustarte." – Dijo sonriendo la profesora. – "Es que te estuve observado, y estabas tan concentrada que tuve algo de curiosidad. Por cierto, tu historia es muy buena, tienes talento Higurashi, sigue así."
Kagome sonrió, estaba en una de las clases que más le gustaba, le gustaba porque podía exponer sus ideas, pensamientos e historias y todas eran tomadas en cuenta, cada vez se convencía más de que había nacido para ser escritora o reportera (ella trabaja en el periódico escolar).
- "¡Ah! Kagome ven aquí."
Kagome salió de sus sueños, con ganar algún premio famoso en el cual diría un largo, pero sobrio discurso de agradecimiento, para ir hacia la mesa de la profesora.
- "Mira, te tengo un nuevo reportaje."
Kagome se fijó en el recorte del periódico: "Espada de leyendas encontrada" en el centro, una imagen de la espada, la funda era sencillamente hermosa y parecía una katana.
- "Según los investigadores, se le llama: Tsukinagi. ¿No te parece preciosa?"
Kagome se asombró y voltio hacia la profesora para volver a pronunciar el nombre de la espada dudosamente.
- "Así es." – Afirmó la profesora. – "¿Te recuerda algo?" – Pero Kagome negó con la cabeza, y la profesora continuó: "La exposición es mañana, a las nueve de la mañana en el museo de historia antigua nipones. Para tu suerte, mañana no tienen clases por ser el día oficial de la creación de la escuela, así que te aconsejo que vayas."
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Comentario del Autor:
¡Hola! Bueno sé que todavía no entienden nada, pero si siguen leyendo lo más probable es que les guste. Si me estaban siguiendo el hilo se habrán dado cuenta que Harumi, es decir, la mamá de Kagome le estaba pidiendo (en el capítulo anterior) a su abuela que le narrara la historia de Tsukinagi, les señalo esto porque puede ser muy importante.
¿Qué sucederá con Inuyasha¿Miroku morirá a manos de Sango¿Irá Kagome a la entrevista¿Qué tiene que ver el fantasma en esta historia?
Todo eso y más lo sabrán pronto, en la misma historia, en este misma web.
¡Saludos! Y les agradezco muchísimo todos sus comentarios.
Atte:
Amboise
"Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida."
Arthur Schnitzler
