Natsu se incorporó y miró directamente a los ojos de la rubia, los cuales lo observaban de forma interrogante; al fin y al cabo, es raro que un extraño se acerque al caer la noche frente a ti sin apenas poder respirar como si quisiera algo. Natsu sonrió. "Ja, ja... ¿Qué es esto?", rió internamente. "Si ella es una loca, yo soy un loco y medio". La miró fijamente durante unos segundos sintiendo un calor en su pecho.

-Hola -dijo al fin sonriendo dulcemente

La chica parpadeó.

-¿Quién eres? -le preguntó ladeando la cabeza totalmente incrédula.

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Natsu tan solo sonrió y se sentó a su lado.

-Menudo día -dijo tratando de entablar una conversación. La chica lo miró de forma extraña entrecerrando los ojos. Al ver que no decía nada, siguió hablando. -Este parque ha estado lleno de gente. Demonios, había que esperar incluso 20 minutos de cola para poder conseguir un vaso de refresco, y...

-¿Quieres algo? -le interrumpió de forma cortante entrecerrando aún más sus ojos. -No sé quién eres. Si lo que quieres es dinero, puedo darte mi cartera -dijo puniéndose a rebuscar en su bolso color beige.

-¡No! -exclamó Natsu con la voz más alta de lo normal, haciendo que la chica diera un pequeño bote y lo mirase con los ojos muy abiertos. -Quiero decir... No soy un atracador. Es sólo...-trató de explicarse llevando su mano derecha a su nuca para acariciarse el pelo mientras su cara se sonrojó levemente. "¿Qué demonios estoy haciendo?", pensó. -Ehh... ¿Cómo te llamas? -le preguntó. "Genial. Lo estás haciendo genial", ironizó en su mente.

La rubia ladeó la cabeza mirándolo como si no le siguiera.

-En serio, ¿qué quieres? -preguntó recelosa. Empezaba a enfadarse.

-Tranquila, no te asustes -le dijo tratando de calmarla. "Mal, mal, ¡MAL!", pensó Natsu.

-¿Por qué será que al pedirme que no me asuste pienso que de verdad debería hacerlo? -ironizó la chica. Natsu rio. Era una chica realmente interesante. -De verdad, ¿qué es lo que quieres? -preguntó.

-Responderé tus preguntas si tú respondes a las mías -contestó tranquilamente el chico con una sonrisa dibujada en su rostro. La muchacha suspiró.

-Está bien. Dime -aceptó la chica. Quería terminar rápido la conversación con ese tipo tan extraño y que la dejase tranquila.

-¿Podrías decirme tu nombre? -preguntó Natsu de forma calmada sin dejar de sonreír. La rubia enarcó una ceja.

-Lucy -contestó insegura.

Natsu la miró entrecerrando los ojos.

-¿No me engañas, no?

-¡Claro que no! -exclamó la chica. Natsu volvió a sonreír.

-Qué nombre tan bonito -dijo.

-Bien, me toca -comenzó Lucy ignorando el comentario de Natsu. -¿Qué es lo que quieres?-interrogó.

-¿No vas a preguntarme cómo me llamo yo? -preguntó señalándose con un dedo a sí mismo.

-No me interesa. Responde -ordenó. "Quiero acabar pronto con esta estúpida conversación", pensó.

Natsu entonces desvió la mirada hacia el suelo del parque pensativo. Tardó unos segundos en responder.

-La verdad, no lo sé -respondió finalmente.

Lucy enarcó una ceja.

-Sí que eres raro... -comentó. Natsu volvió a sonreír.

-Nunca antes me había pasado algo sí.

La chica lo miró durante unos segundos.

-¿Quieres algo más? -preguntó desviando la mirada. Natsu se armó de valor y preguntó lo que durante todo el día le había estado rondando por la cabeza.

-¿Por qué has estado esperando a alguien durante todo el día? -interrogó seriamente.

Lucy entonces dio un pequeño bote hacia atrás. No esperaba esa pregunta. Abrió los ojos como platos y se puso nerviosa.

-¿Cómo sabes...? -balbuceó. Natsu sonrió enseñando los dientes.

-Ni siquiera te has movido del sitio y me apuesto lo que quieras a que tampoco has comido nada. Lucy lo miró durante unos segundos borrando el asombro de su cara para cambiarlo por un gesto triste.

-No es asunto tuyo -dijo cabizbaja.

-Mmm... Bueno, pues entonces contéstame a esto: ¿Aún crees que va a venir? -pregunto cuidadosamente.

-No vendrá -contestó. Natsu ladeó la cabeza interrogante.

-¿Y entonces por qué sigues aquí?

Lucy apretó los puños sobre su regazo.

-Acumulo rabia -contestó apretando los labios con la cabeza gacha. Natsu la miró fijamente. -La acumulo para que cuando lo vuelva a ver poder decirle todo lo que pienso.

El silencio inundó el ambiente. Tan solo se oían los sonidos de los coches en la lejanía y la caída del agua de la fuente. Natsu de pronto se echó a reír.

-Pero... ¿qué se supone que es eso...? ¿Eres masoquista? -preguntó entre risas.

-Me la igual lo que pienses, yo sé de lo que hablo-dijo Lucy con la voz quebrada.

Natsu dejó de reír y la miró fijamente de nuevo. Entonces, vio como los ojos de la chica estaban llenos de lágrimas. Comprendió lo importante que sería esa persona para ella y sintió una pequeña punzada en su corazón. No lo conocía, pero ya odiaba al causante de las lágrimas que había en esos ojos. Se mantuvo en silencio durante unos segundos y alzó la mirada hacia el cielo.

-Si lloras ahora, esa rabia acumulada se escapará junto con las lágrimas. ¿Vas a tirar todo un día de espera por la borda? -preguntó.

Lucy levantó el rostro y lo miró aún con los ojos aún llenos de lágrimas. Natsu giró la cabeza hacia ella encontrándose con su mirada.

-Creo que ya está bien -dijo. -Ya has acumulado suficiente rabia por hoy -sonrió. Se levantó puniéndose delante de ella y le ofreció su mano. -Vamos, levántate.

Lucy secó sus lágrimas con las manos y lo miró interrogante.

-Vayamos a comer algo, ¿te hace? -sonrió sin apartar la mano.

-¿Ir contigo? Ni siquiera te conozco -dijo ladeando el rostro con el ceño fruncido.

-Oh, cierto -cogió la mano de Lucy y la estrechó. A Natsu le pareció la mano más suave que nunca antes había tocado. -Soy Natsu. Natsu Dragneel. -se presentó. Lucy lo miró de forma desconfiada de nuevo.

-Como si eso fuera suficiente... -suspiró tratando de deshacerse de la mano del chico, pero este la apretó más fuertemente para evitarlo.

-Tengo 22 años, estoy estudiando en la universidad del Norte. Me encanta comer, especialmente la comida picante-comenzó a hablar rápido pero claro. -Soy bastante tranquilo, pero mi mejor amigo Gray siempre consigue ponerme de los nervios. Vivo a 20 minutos de aquí, en un pequeño piso el cuál me está costando pagar porque necesito un compañero para repartirnos el alquiler. Aún así, siempre consigo apañármelas a final de mes para lograrlo, ni yo mismo sé cómo, ya que, aunque mi padre me envía dinero para hacerlo, no es suficiente porque siempre acabo comprando más comida de la cuenta. Sí, ¿he mencionado ya que me gusta comer? -ironizó. Lucy lo miraba anonadada. - También me gustan los videojuegos y los cómics. Soy bastante despistado, hoy mismo vine con mis amigos a este parque para hacer un picnic y me olvidé de coger un vaso para Juvia, una de ellos. Juvia siempre anda detrás detrás de Gray y más de una vez se enfada conmigo porque no capto sus mensajes de "déjame sola con Gray-sama"-esto último lo dijo tratando de imitar su voz. -¡Ah! También me encanta dormir. Es difícil despertarme. Si mi amiga Erza no hubiera venido con Jellal esta mañana a mi piso no habría sido capaz de hacerlo. Ambos estaban muy enfadados. Al llegar aquí eran las 11 de la mañana y, aunque no soy demasiado observador, hubo algo que capto mi atención -Lucy parpadeó sin poder abrir la boca de la impresión que le estaba causando la narración del chico, el cuál sonrió dulcemente. -Había una chica rubia sentada en esta fuente. Parecía esperar a alguien. -Lucy salió de su trance y lo miró con atención. Natsu apretó un poco más fuerte su mano. -Y, aunque ella no se dio cuenta, la observé durante un rato. Era extraño. Pasé una segunda vez por aquí y la chica aún seguía ahí sentada. Volví a pasar, y aún seguía. ¿Acaso está loca? Eso fue lo que pensé -rió. -Y ahora aquí estoy. Ni siquiera sé por qué dí media vuelta para volver a encontrarme con ella. Quizás sea yo el loco -Lucy ladeó el rostro con un gesto confuso. -Pero si de algo estoy seguro es que quiero que esa chica ahora venga a cenar conmigo. Yo invito -guiñó un ojo.

Lucy lo miró durante unos segundos. Luego, dio un largo suspiro.

-¿Sabes? Sí que eres raro -dijo. -¿Piensas que aunque me hayas dicho todo eso es razón suficiente para ir a cenar con un desconocido como tú? -preguntó. Su voz ya no se mostraba tan defensiva, pero sí tenía un sonido de alerta.

-Si ves que hago algo que no te guste un pelo, tan sólo pégame una patada donde más me duela -sonrió. -Además, si vienes a cenar conmigo, podrás saber más cosas de mí. Sólo hablando se conocen las personas, ¿no?

-Pero es que... -replicó Lucy, pero fue interrumpida por un fuerte tirón que dio Natsu, haciendo que se levantara.

-¡Vamos! -exclamó este dedicándole una sonrisa. Acto seguido comenzó a correr, haciendo que Lucy también tuviera que hacerlo si no quería caerse.

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-¿No comes? -preguntaba Natsu mientras devoraba su segunda hamburguesa.

Lucy lo miró con algo de asombro.

-¿Cómo puedes comer tanto? -preguntó mientras sujetaba tímidamente una pequeña hamburguesa con lechuga entre sus manos a la que aún no había pegado ningún bocado.

Natsu bebió de su refresco antes de responder.

-Creí habértelo dicho: me encanta comer.

-Nunca imaginé que tanto... -dijo Lucy. -En cualquier caso, no esperaba que me trajeras a una hamburguesería -añadió mirando a su alrededor.

-No llego a fin de mes -rió Natsu. -Pero te prometo que la próxima vez será un sitio mejor.

Lucy suspiró.

-¿Qué te hace pensar que habrá una próxima vez? -preguntó.

Natsu sonrió pícaramente.

-Conseguiré que la haya -respondió.

Lucy alzó una ceja interrogante para luego dar un bocado a su hamburguesa. Natsu la observaba casi sin parpadear. Mirarla le producía una extraña tranquilidad y hacia que todo a su alrededor dejara de existir. Era como si sólo ellos dos estuvieran en ese local. "Es extraño, pero agradable", pensó dibujando una dulce sonrisa en su cara.

De pronto, Lucy levantó la vista. Por un momento, Natsu creyó que le había leído el pensamiento.

-Es incómodo que me mires tan fijamente mientras estoy comiendo -comentó la chica.

Natsu dio un leve suspiro y luego apoyó su cara sobre su mano derecha.

-¿Entonces podré hacerlo mientras no estás comiendo? -preguntó burlonamente.

-No -respondió Lucy. -No deberías.

-¿Y por qué no? -interrogó Natsu sin cambiar la voz.

Lucy suspiró exasperada por milésima vez en ese día.

-Si Loke se entera de que estoy cenando con otro chico seguro que no le hace gracia... -susurró con la voz apagada.

Natsu parpadeó.

-¿Loke? ¿Quién es? -preguntó. Lucy no esperó que el chico la oyese.

-Bueno... -comenzó. -Él es... mi novio -respondió insegura.

Natsu sintió una pequeña punzada en el pecho. Aunque ya se lo imaginaba, no pudo evitar sentirse así al oír esas palabras de la boca de la chica. Era imposible que alguien tan guapa como ella no tuviera novio.

-Vaya... -comentó, sin saber qué decir. Apartó la vista de ella y miró por la ventana hacia la calle sintiéndose nervioso. -Posiblemente no le haría gracia. No...

El silencio inundó el ambiente. Lucy miraba tristemente hacia su hamburguesa sintiéndose mal y perdida en sus pensamientos y Natsu miraba por la ventana a la gente pasar también sumergido en su mente. Y, aunque el local se encontraba algo ajetreado, para Lucy era como si tan solo la nada estuviera a su alrededor. Ningún ruido. Nadie.

Natsu se encargó de sacarla de ese trance, atreviéndose a preguntar la duda que en ese momento le andaba atormentando:

-¿Era él a quién esperabas en el parque?

Lucy lo miró. Luego bajó la cabeza y asintió levemente. Natsu la observaba en silencio sintiendo algo de impotencia.

-Ya sé. ¿Estás pensado que soy una idiota por estar esperándole durante todo el día? No te culpo -preguntó amargamente la chica sin alzar la vista. Se sentía abatida, triste y profundamente dolorida.

-No -respondió Natsu. Lucy alzó la vista algo impresionada. -Es solo que... Creo que tengo un poco de envidia -añadió sonriendo tímidamente. Lucy parpadeó con la boca levemente abierta. De pronto, cerró los ojos soltando una leve carcajada.

-¡Pff! ¿Qué es eso? -preguntó riéndose. -Desde que hemos empezado a hablar no has dejado de decir cosas raras y comportarte de una forma extraña. Quiero decir: ¿Quién invita a cenar a una desconocida? Creo que no es una costumbre muy común que digamos. A cualquiera que se lo cuente, no se lo creería. Definitivamente, estás fuera de serie -rió llevándose una mano a su estómago.

Natsu la miraba sin dejar de sonreír. Escucharla decir esas cosas no lo molestaban. "Raro", "extraño", "fuera de serie"... eran adjetivos que viniendo de ella le parecían los más bonitos del mundo.

-Por fin sonríes -dijo de pronto, haciendo que Lucy dejara de reír y lo mirara confusa. Luego de parecer habérselo pensado, dijo:

-Ahora que lo dices, tienes razón. Llevaba tiempo sin reírme así. -Natsu agrandó más su sonrisa. -Supongo que debo darte las gracias -añadió Lucy. Acto seguido, siguió comiendo de su hamburguesa, que ya estaba algo fría.

Natsu no dejó de observarla en ningún momento. La encontró. Encontró la sonrisa más bonita de este mundo. Era como la luna en una noche sin estrellas, tan fresca como el rocío de la mañana, tan fuerte como una rosa que ha sido capaz de nacer entre las zarzas y a la vez tan frágil como el más fino cristal. Y aunque verla le hacia pensar que nada malo había en el mundo en el que se encontraban, el hecho de que no fuera suya sacaba a relucir su lado más egoísta: la quería sólo para él.

Aún no lo entendía.

Tan solo sabía que lo conseguiría.

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Al terminar de cenar, ambos salieron de la hamburguesería. Lucy alzó los brazos para estirazarse.

-Mmm... Al fin y al cabo no se come tan mal en estos sitios -comentó.

-Yo VIVO de comer en estos sitios -rió Natsu. Lucy compartió la risa.

Al dejar de reír, ambos se quedaron mirando al otro fijamente. Al cabo de unos segundos, Natsu se llevó una mano a la cara para cubrírsela y apartó la vista avergonzado.

-Esto... ¿Y ahora qué vamos a hacer? -preguntó. Luego volvió a mirarla. -¿Quieres que vayamos a...?

-Lo siento -dijo ella interrumpiéndolo. -Tengo que ir a coger un tren para volver a casa.

-¿No eres de ésta ciudad? -preguntó Natsu.

-No. Tan sólo vine aquí para ver a Loke, pero... ¡Qué pena! Parece ser que no se presentó a nuestra cita -dijo arrugando las cejas con una sonrisa resignada en su cara.

Natsu se quedó mirándola sin decir nada.

-Pues eso, muchas gracias por todo -dijo Lucy. -Un placer Natsu -añadió cogiéndole de una mano y zarandeándola.

Tras soltársela, dio media vuelta dispuesta a irse, pero Natsu rápidamente la cogió por una de sus muñecas impidiendo que lo hiciera. Lucy lo miró sorprendida.

-¿Volveremos a vern...? -trató de preguntar, pero Lucy rápidamente se llevó un dedo a los labios, haciendo que se callase.

-Es posible -respondió retirando el dedo. Natsu le soltó inseguro la muñeca. Lucy le sonrió una última vez. -Bye bye -se despidió.

Antes de recibir una respuesta, la chica dio media vuelta dejando a un Natsu un tanto confuso.

Y viendo cómo se alejaba sentía como si esa chica fuera un sueño fugaz, de los que tienes pocas veces. Esos que hacen que hacen que te despiertes de buen humor, pero desearías no haberlo hecho para ver cómo terminan.

Lucy era como un sueño para él... De los que tienes sólo una vez en la vida.

Pero los sueños tan solo son sueños y debes despertarte de ellos, ¿no?

CONTINUARÁ.

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...

¿Soy un poco mala, verdad? xP ¿Qué os ha parecido este capítulo? :3

Espero vuestros reviews! ^^ Hasta pronto!