Letra: A
Título: Abdomen
Avisos: Humor, romance, Ooc…
Pareja: RyoSaku- KinSaku- Saku- (¿)
Edad: Catorce.
El dolor había comenzado de improviso. Justo cuando Tooyama había caído encima de la hierba y protegiendo con sumo cuidado entre sus manos las bolas de arroz con forma de pelotas de tenis. Se había llevado discretamente las manos hasta el abdomen, ansiando detenerlo.
Estaba sentada entre los dos chicos y se miró las rodillas, cerrando un ojo ante un gran calambre. También era mala suerte que la menstruación anunciara su llegada ese mismo día- si no había sido bienvenida ya- cosa que jamás era normal. Lo peor de todo, es que se estaba adelantado.
Probablemente, sería un mes irregular. Y lo peor de todo es que se encontraba con dos chicos. Si al menos hubiera una chica… había escuchado comentarios sobre las amistades entre chicas y chicos, que aceptaban hablar de aquel tema como si nada y hasta eran capaces de pedirle a uno de esos amigos, que fuera a comprarle los objetos necesarios especialmente esos días. Pero ella era incapaz de poder pedirle a uno de esos dos tal osadía, más teniendo en cuenta su personalidad propia.
Ella era tímida. Ellos, o bien un vivaracho muchacho que no dudaba en hablar y hablar alegremente y una tumba andante de frías miradas y ausente forma. Resultantemente imposible.
Se inclinó sobre su bolso, fingiendo buscar algo más para el improvisado picnic de los tres y solo encontró un tampón por cortesía de su madre. Ella siempre se había negado a utilizarlos y ahora se negaba de igual manera. Los mitos sobre tal objeto eran irremediablemente aterradores para una jovencita como ella.
Así que intentó hacer memoria antes de que el dolor aumentara a más, cosa que parecía no estar de acuerdo con ella, de alguna tienda de emergencia en la que poder comprar aquellas necesarias compresas. Pero no lograba hacerlo sin perderse o equivocarse de dirección. Pero, ¡las necesitaba con urgencia!
Bufó, inclinando la cabeza con las mejillas ardiéndole. Un comienzo que terminaría por hacerla notar más cuando los dos pares de ojos masculinos se clavaron sobre ella, mirándola con curiosidad: La mano sobre su abdomen no pasaba por alto a los muchachos.
-¿Te ocurre algo, Saku-chan?- Preguntó Tooyama con las cejas alzadas y claro rostro de sorpresa y perdida.
Era imposible. Tooyama era demasiado inocente incluso para su edad. No podía decirle que fuera a comprarle un utensilio femenino sin que Ryoma llegara a enterarse. Y por este último…
No podía decirle a Ryoma, el chico que se saltaba todas y cada una de las clases de sexualidad impartidas por el centro de estudios y encima, las clases de naturales donde se hablara de las relaciones humanas y lo necesario para poder tener hijos. Descartado. Tendría que ir ella, obviando su dolor o arrastrándose.
-N-no, nada…- respondió finalmente- tengo que ir… a comprar una cosa.
Kintaro parpadeó, mirándola confuso, levantándose. Un escalofrió le recorrió la espalda. Ir con ellos sería todavía más terrible. Ryoma no se movió, quedándose con las piernas cruzadas, estiradas, y las manos como punto de apoyo. La gorra le caía sobre los ojos, cubriendo la expresión de sus ojos sobre sus labios tensados. Pareció darles total libertad para ir a donde debieran.
Sakuno lo agradeció en cierto modo, sin embargo, era demasiado vergonzoso ir a comprar una cosa así con el chico que más hablaba. Si fuera Ryoma, estaba segura que mantendría la boca cerrada. Pero Kintaro… no se fiaba mucho.
Se rascó la mejilla, balanceándose, encontrándose más dolorida en el abdomen. Mala suerte, no podría levantarse. Pero hizo intento, cayendo en los brazos de Kintaro. Ryoma alzó la cabeza, mirándola con una ceja alzada y cara de incredulidad. Nadie perdía el equilibrio porque sí. Siempre existía una razón, aunque seguramente atajó eso como algo normal en la torpe Ryuzaki, que siempre terminaba tropezando con alguien.
NO lograba encontrar la probabilidad y eso la estaba poniendo más angustiada, aumentando así el dolor. Kintaro la colocó con cuidado.
-Saku-chan, te encuentras mal- anunció- ¿Quieres que vaya a comprar eso que necesitas?- Se ofreció- voy corriendo. ¿Una pastilla para la cabeza? ¿Te duele el pe… pecho?
Ahí pareció carraspear y ella enrojeció. Entonces, Ryoma lanzó un simple "ah" y se levantó. No dijo nada, se humedeció los labios y observó como el tenista se marchaba, dejándolos a solas. Aturdida y dolorida, casi se sorprendió cuando unos minutos después, Echizen regresaba con su prima, quien la miró por un instante, sonriendo y tomándola de las manos.
-Ven conmigo, Sakuno-san. Te ayudaré con tu problema.
-Gr… gracias- agradeció hacia ambos.
Miró a los chicos mientras se iba. Kintaro nervioso, pululando al lado de Ryoma en busca de una respuesta que- gracias a dios- Echizen no estaba dispuesto a responder y Sakuno, agradeció todavía más profundamente.
-Mi primo me llamó, diciendo que viniera de emergencia con su media lengua. Creí que le había pasado, pero nada más verte, sé que sucede- explicó Nanako cariñosamente- No te preocupes. Ryoma-kun no dirá nada. A veces, también se ve con la necesidad de llamar a mi tía cuando me sucede a mí.
Enrojeció nuevamente, sintiéndose más acalorada que antes. Ahora comprendía por qué Ryoma había sido más avispado que Kintaro- sin ir a ninguna clase de anatomía humana- y con tanta agudeza. Él lo vivía en su propia casa cada mes. Se rozó el abdomen y se encogió de hombros, esbozando una ligera sonrisa. Ahora, era momento de curarse para dar las gracias a los dos chicos con nueva comida deliciosa.
n/a
Bien, aquí continua este fic. Esta vez con esta palabra y lo primero que asocie al dolor de abdomen fue esto XD. Lo sé. Es una putada, pero en fin, solo las chicas sabemos lo que duele por casa propia. Ryoma lo ha "experimentado" en cierto modo, aunque me lo imagino huyendo de estas cosas xD.
En fin, saludos y nos vemos.
Gracias, como siempre, por su apoyo y rw n.n
