Las semanas habían transcurrido sin mayores novedades. Momotaro había pensado que el cambio en la relación entre su jefe y el demonio podría modificar su rutina de algún modo, pero eso no había ocurrido. De hecho, la pareja difícilmente podía llamarse "pareja" en el sentido estricto de la palabra. Si bien el antiguo héroe estaba vergonzósamente al tanto de que los dos mantenían frecuentes encuentros carnales (gracias a la desagradable tendencia de Hakutaku de compartir detalles de su intimidad) nada más había cambiado en ellos. No tenían citas, no compartían momentos juntos, ni proyectos, ni intereses en común..nada. Era extraño. Pero él no estaba ahí para cuestionar la vida amorosa de su superior. Además las cosas habían cambiado a través de los años y las relaciones ya no presentaban el cortejo que él recordaba en sus tiempos.

Tal vez, desean tener una relación...¿Cómo le había escuchado dedir a Shiro?, ¡Oh, si! Free lance.

En eso rondaban los pensamientos del antiguo héroe cuando fué espantado por el sonido de la puerta de acceso abrir y cerrarse de un golpe y a su jefe pasar como un bendaval por la estancia para encerrarse en su cuarto de un portazo.

Momotaro suspiró y continuó triturando las hierbas sin darle mayor importancia. Últimamente Hakutaku estaba en extremo susceptible. Esa tarde había acudido a la residencia de Hoozuki para ...no, francamente prefería no saber para qué había acudido. La cuestion es que se había demorado horas y ahora regresaba hecho una furia. Así que podía deducir que habían tenido una discusión.

No era la primera vez, por supuesto. Cuando situaciones así se producían Hakutaku solía encerrarse en su cuarto y luego salir por la noche como si nada hubiera pasado. Esa era una parte de su vida que curiosamente no le compartía. Jamás le hablaba del tema de sus discusiones o la razón de sus enojos. Momotaro por un lado estaba agradecido de no saber tanto acerca de su relación, pero por otro se sentía mal de no poder ayudar a su superior.

Hacía horas que el sol se había ocultado en el Shangri-la. Los conejos se habían acurrucado en diversos sectores para dormir, las medicinas ya preparadas y descansando en sus respectivos frascos. Momotaro, por su parte, había cocinado un delicioso ramén para alegrar de algún modo a su jefe, pero éste aún no salía de sus aposentos.

Qué extraño.

Colocando su porción en una bandeja, tocó la puerta para informar de su presencia. Tal vez no se sienta de ánimos para cenar en la mesa. Pensó preocupado. Al recibir la indicación de que podía pasar y haciendo malabares con la bandeja, ingresó a la habitación para ser recibido por una visión tan espeluznante y bizarra que casi decora el piso del lugar con los alimentos.

Hakutaku se hallaba sentado en la cama deshecha, en sus manos un enorme bloc de hojas y un pincel negro. Dibujaba frenéticamente y Momotaro no necesitaba ver el dibujo para saber de qué se trataba. A su alrededor, en el suelo, en las esquinas, sobre la cama..caminaban con sus raquíticos movimientos aquellos siniestros gatitos. Algunos aún permanecían sobre la cama junto a su autor, pero otros habían caído y ahora intentaban regresar junto a él trepando por un extremo de la frazada con sus inútiles patitas..cayendo miserablemente. Era un espéctaculo tan hipnótico como inquietante.

"Ah..Hakutaku-sama ¿Se encuentra bien?"

El antiguo héroe había recobrado la capacidad de hablar.

"¡Oh, si!..¿Lo díces por ésto?" Hakutaku señaló con un movimiento de cabeza el atestado cuarto. "Simplemente necesitaba dibujarlos..." Indicó volviendo a centrar su atención en el bloc apoyado sobre sus piernas.

¿Por qué consideraría necesario eso? Se preguntó abrumado Momotaro al ver que algunos de los gatitos se habían percatado de su presencia y ahora avanzaban en su dirección con sus sonrisas negras y vacías.

"Le he traído la cena" dijo, para centrarse en otra cosa al tiempo que se acercaba al lecho esquivando mininos.

"¡Ah ramén! Xie xie Taro Taro kun, tú siempre tan considerado.." Algo en la expresión de Hakutaku se crispó. Parecía como si de repente un pensamiento doloroso hubiera cruzado por su mente, pero solo duró un instante puesto que prontamente hizo a un lado el bloc que contenía a la novia del gato MaoMao, y colocó la bandeja sobre sí disponiendose a comer.

Extrañado ante la actitud de su compañero, el héroe iba a preguntar al respecto cuando sintió que algo reptaba por su pierna. Uno de los gatitos intentaba llamar su atención y Momotaro lo tomó entre sus manos, por hacer algo. Hakutaku obervaba la situación atentamente desde su lecho mientras absorvía el ramén con cuidado de no derramar nada.

"Sabes..ese demonio tiene razón. Es evidente que no tengo visión. Los verdaderos artistas pueden ver la realidad e interpretarla en sus ..ni siquiera soy capaz de ver la realidad que me rodea.."

Su subordinado lo miró con atención. Algo en su actitud le decía que su preocupación no se debía a su incapacidad para dibujar felinos, sino que provenía de algo más íntimo y profundo.

"En serio, creí que podía funcionar. Es decír, sé que tenemos nuestras diferencias..pero tal vez, solo tal vez..."

Hakutaku mantenía un soliloquio consigo mismo, hablando con frases a medias como si Momotaro pudiera seguirlo y entenderlo. Afortunadamente, a fuerza de costumbre, el antiguo héroe podía. Su jefe hablaba de su relación con Hoozuki-sama. Evidentemente habían llegado a un callejón sin salida. Era una lástima, se veía tan felíz..por momentos.

"Fué un error." Sentenció tajantemente la bestia sagrada. "Él simplemente no puede quererme...esa es la verdad." Finalizó con la cabeza gacha y los ánimos por el piso.

Momotaro sintió pena por su superior. Si bien había intuído que ese desenlace podía producirse de un momento a otro, no esperaba que fuera tan de prisa. Quería consolar de algún modo a su jefe, pero realmente no sabía que decirle. Para ganar tiempo centró su atención en el gatito entre sus manos. Éste le sonreía ajeno a todo el asunto.

Tú eres su creación...dame una pista.

El animalito se movía en su agarre y de vez en cuando emitía unos curiosos soniditos similares a un "Ah, Ah.."Como si por momentos olvidara que fuera un gato y quisiera hablar como una persona. Momotaro sonrió e imaginó que podría decirle si en verdad pudiera hablar.

Heme aquí, soy un gato...o por lo menos eso es lo que mi creador desea que sea. Puedo seguir a las personas y decir "Nyan"con mi voz absurdamente grave, lo cual es curioso puesto que mi creador es de orígen chino y debería decir "Miaow"...pero ya ves, digo "Nyan." Supongo que se debe a que este animé es japonés..

El héroe dejó de pensar la hipotética conversación. Mucho tiempo con esos gatos iba a terminar por afectarle el cerebro. Dejó al felino en el suelo y encaró a su superior. Se le había ocurrido una idea.

"Hakutaku-sama, creo que Hoozuki-sama tiene razón. Usted es incapaz de ver la realidad..."

Hakutaku salió de su nube depresiva para observarlo al borde de las lágrimas.

"O por lo menos solo es capaz de ver una realidad. La que usted conoce. Tal vez Hoozuki-sama no pueda amarlo en los terminos en que usted espera...pero pueda amarlo a su modo."

Hakutaku parecía intrigado.

"Explícate."

"Bueno, en mis tiempos...es decír, cuando estaba vivo, tuve la oportunidad de toparme con algunos demonios. Esos encuentros eran bastante desagradables puesto que siempre intentaban poseer humanos y había que exorcizarlos y...bueno la cuestion es que ellos no poseían a cualquier humano sino solo a aquellos que les despertaban interés.."

Momotaro hizo una pausa contemplativa, pero al ver la expresión de desconcierto de su superior decidió aclarar.

"¿No lo entiende? Hoozuki-sama también es un demonio. Tal vez su única forma de demostrar afecto sea ésta."

Hakutaku lo observaba incrédulo desde la cama mientras algunos gatitos curioseaban en los restos de la sopa.

"Piénselo por un momento...dice que no tolera su presencia, pero siempre pasa por aquí, piensa complicadas bromas solo para llamar su atención..¡Hasta le ha encontrado un aprendíz para que lo ayude con su trabajo!"Culminó refiriendose a sí mismo.

Su compañero había dejado de centrar su atención en él y ahora miraba un punto fijo de la habitación. Parecía estar procesando sus palabras.

"Tal vez no sea una relación convencional pero..bueno, de todos modos no hay nada muy convencional por aquí." Momotaro se rascó la cabeza observando a los gatos MaoMao sobre la cama hacer equilibrio en sus dos patitas de pollo para absorver el ramen sobrante.

Hakutaku salió de su ensimismamiento y le dedicó una pequeña sonrisa insegura. Poco a poco sus ánimos se reestablecían. Satisfecho consigo mismo, Momotaro decidió que era momento de retirarse, su jefe estaría bien. Estaba saliendo de la estancia, pero se detuvo a medio camino.

"Bien, algunos pueden venir a dormir conmigo..pero se comportan y nada de maullar por la noche." Y con eso salió de la habitación como la parodia de un extraño flautista de Hamelín seguido de un séquito sonrientes gatitos.

Fín