Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo juego con ellos.
La trama es mía
Summary: Disculpa —susurré bajito. —Siempre nos encontramos de este modo, debemos cambiarlo, ¿no crees? —y esa voz me sonó muy conocida, alcé mi vista y unos ojos esmeraldas me miraban expectantes.-
Canción Recomendada: Ninguna. Pero yo lo escribí escuchando "Hey Baby – No Doubt"
Martes de locos:
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El día había comenzado bien. Me había levantado temprano, también me había dado una buena ducha, y por supuesto no me había caído. Hoy es mi día de suerte o eso creo. Eran las siete de la mañana, tenía tiempo, por eso estaba jugando con mi cereal, bueno lo que quedaba de el. Tenía todo listo para el instituto, mis deberes estaban listos, inclusive me había quedado tiempo de ordenar un poco la casa.
Lo único diferente de este día, era que su nombre no dejaba mi cabeza ni por un milisegundo. Edward Cullen.
Anoche había rogado por volverlo a ver, quería conocerlo, por último charlar con él. Apenas le conocía y ya quería estar cerca de él, esa no era una actitud común en mí.
Decidí dejar la gran confusión en mi cabeza, no quería tener un dolor en ella más rato. Tomé mi mochila y me dirigí hasta mi trasto. Una vez fuera, el frío típico de aquí me tomó desprevenida —mi cabeza estaba en otro sitio — así que corrí hasta mi camioneta.
Ya en el colegio, para mi desgracia, llegó Mike. Hoy venía feliz, no sé si eso era bueno o malo. Esperaba que hoy me evitara, y fuera a hablar con Jessica. Sabía que mi amiga estaba colada por él.
Hoy debía ser mi día de suerte ya que Mike no me vio. Si no que fue donde Jessica y le plantó un beso en los labios. Quedé totalmente sorprendida, jamás pensé eso de él, me refiero a que el día de ayer el me coqueteaba y a la mañana siguiente ya estaba con ella.
Decidí dejar lo de ellos de lado, hoy me tocaba biología, una de mis materias favoritas. Ya en la clase me senté junto a mi compañera y mejor amiga Ángela. Ella es la única persona que yo siento que sufre como yo, me refiero a que es tímida, y otras cosas parecidas a mi, excepto la torpeza.
Y la clase pasó rápido, sólo porque tocaba biología. Ahora me tocaba gimnasia, sólo esperaba un milagro, y que no hubiera.
En cuando me encaminé hacía la clase, habían muchos estudiantes reunidos en la puerta, me acerqué rápidamente, y vi que todos leían el hermoso cartel que decía "Clase cancelada por inundación" nunca un cartel me había hecho tan feliz. Corrí hasta el baño a cambiarme, varias veces casi tropecé de camino, pero eso no arruinó mi felicidad.
Ya estaba en mi auto, iría a ver a Jake, conociéndolo quizás se había hecho novillos. Debía avisarle a Charlie.
Tomé mi móvil y marqué a la comisaría. Sonó durante mucho rato y no me atendió nadie. Intenté otra vez y recién me contestaron. Esperaba la voz de Mark, pero no fue así, sino una conocida voz.
—Comisaría de Forks, habla Edward Cullen —me quedé paralizada ante su voz. No podía hablar, este tipo me saldría hasta en la sopa, y eso era bueno.
—Soy Bella Swan, ¿estará el jefe Swan? —pregunté con nerviosismo. A pesar de que no le veía hablar con él por segunda vez me ponía de nervios.
—¿Bella? —replicó Edward. Asentí con la cabeza, para luego darme cuenta de que él no me podría ver.
—Sí, soy yo —le contesté, pero de verdad quería hablar con Charlie —¿Está mi padre? —le volví a preguntar. Oí un carraspeó, y luego que otra persona tomó el teléfono.
—Bells —habló mi papá. Le comenté que iría donde Jake, ya que gimnasia había suspendido y luego no tenía más clases. Él encantado que pasará mi tiempo con Jake acepto sin pensarlo.
Una vez terminada la llamada, noté que ya había llegado a La Push. Aparqué fuera de una pequeña y cálida casita color rojo. Afuera de ella habían dos motos. La de él y la mía. Recuerdo cuando Charlie se enteró de eso, casi le dio un infarto.
Entonces vi una enorme figura sentada despreocupadamente en la entrada. Ese era Jake. Me bajé corriendo del auto.
—¡Jake! —grité eufórica. No tener deportes me ponía feliz. Él me vio y una enorme sonrisa apareció en su rostro.
En dos enormes zancadas llegó hasta mi y me rodeó en con sus enormes brazos. Me comenzó a dar vueltas como en la películas de reencuentro —a pesar de habernos visto hace tres días —, nos reímos en cuanto me soltó.
—¿Qué hay Bells? —preguntó luego de un momento. Me encogí de hombros, para él ese gesto significaba: nada.
Le conté el vergonzoso encuentro con Edward, y también le mencioné lo de hoy, la cara de Jake era de molestia, así que decidí dejar el tema hasta ahí. Miré mi reloj, y ya era tarde debía prepararle la cena a Charlie.
Ya estando en mi casa preparé una sabrosa lasagna. Sabía que mi padre la amaría.
Escuché el sonido del motor de Charlie, y comencé a poner la mesa. Quise también prepararle una ensalada, y sentí la puerta cerrarse.
—Bells, estoy en casa —rodeé los ojos ante eso. ¿Quién más sería? En fin, seguí haciendo la ensalada, y mi papá apareció en la cocina.
—Tenemos un invitado a cenar está noche —me anunció Charlie. Quizás había invitado a Mark a cenar con nosotros, no era inusual, generalmente mi padre lo invitaba a comer dos veces al mes.
—Okey, papá —le contesté —.Pero tendrás que esperar, a la lasagna le falta poco.
Charlie se fue de la cocina, diciendo algo como "vamos, hijo, verás algo de deporte" y nuestro invitado lo siguió.
Quince minutos habían pasado y comencé servir la comida. Puse leche, y los vasos. Estaba todo listo.
—¡Papá está servido! —le grité para que me oyera sobre sus gritos eufóricos. Mi estado anímico decayó gravemente en cuanto vi a nuestro invitado.
—¿Qué hace él aquí? —le pregunté a papá señalando con el dedo a él.
Charlie rascó su cabeza en señal de no comprender mis palabras y luego lo miró. Él me sonreía torcidamente. Desde ahora esa sería mi sonrisa favorita.
Sentía la mirada fija de nuestro invitado, la tensión en el ambiente era notable, mis mejillas estaban encendidas al máximo, su presencia activaba mi sensor de "mejillas tomates".
—¿De dónde la conoces Edward? —el apelado reaccionó ante la pregunta de mi padre, diciéndole nuestro vergonzoso incidente. Charlie reía, y le decía que yo siempre había sido despistada. Y esa noche fue la cena más incomoda que tuve. Sentí la mirada de Edward durante todo el transcurso de la comida, y de la sobremesa.
¡Hola! Aquí está el segundo capítulo. Gracias por todos los RR, alertas del capítulo anterior. ¡Me hicieron feliz!
El próximo capítulo no sé cuando lo subiré porque el martes comienzo el colegio otra vez. D:
Nos leemos.
LD.
