15 de setiembre
Hoy comencé mis clases de Aritmancia. Resultaron bastante agradables, pero nunca comparadas a las que me dio Gilbert en verano. El sí que sabe y no es una idiota que usa grandes prendedores en la ropa, como mi profesora actual, cuyo nombre no me incumbe demasiado. Lo único malo de las clases fue que me encontré con la patética sangre sucia, Granger.
Sí, sí, la idiota no tiene amigas, la verdad no comprendo cómo puede haber pasado seis años en compañía de tan solo San Potter y la comadreja. Nadie logra explicármelo, todos aquí en Slytherin dicen que tal vez sea lesbiana. Pero yo creo que no, porque no me dejó de mirar en toda la clase. Aunque yo creo que fue porque era nuevo, nada más. En fin, mejor para mi. No quisiera que un monstruo comelibros se interesara en Draco Malfoy.
Tengo grandes ganas de comenzar mi nueva clase de Herbopociones. Es algo nuevo, y espero que me sirva de mucho en la vida. No es que me interesen las plantas, pero son créditos que un sangre limpia siempre necesita. Espero que mi clase sea buena, me han dicho que solo los mejores Slytherin entraran en esa clase, así que no tendré motivo para posarmo con ningún Ravenclaw, o Hufflepuff, o (gracias a Merlín!) Gryffindor.
Durante el día no pasó nada más. Pero sí en la noche. Pansy se lució, tendría que decir. Pero creo que ya la voy a desechar, la verdad me están aburriendo sus conversaciones sobre chicas, sobre como lucen, y ay me canso. Quisiera conseguirme una chica mejor, con más carácter y personalidad. No una bruta interesada solamente en qué se pondrá en la próxima salida a Hogsmeade.
No se, quisiera estar en Malfoy Manor y poder dormir hasta cualquier hora, porque el colegio se está poniendo difícil. Claro, seguro que para la sangre sucia esto no es más que una práctica simple de Encantamientos.
Por cierto, hoy logré molestar un poco a la Comadreja. Escribo esto aquí para que, si alguien en algún momento lo lee, lo que espero que sea pronto, recordarán a Draco Malfoy con orgullo por poner en su lugar a los traidores a la sangre. Y por supuesto también a los sangre sucia.
Pues lo que pasó es que le grité que era un animal, y que no se me acercara. Lo hice porque se había tropezado con una túnica muy grande de seguro uno de los de su patética prole, y se había cogido de mi túnica para no caer en un charco. Estábamos en Cuidado de Criaturas Mágicas. Vaya situación para chistosa. Gracias a Merlín que me vengué de él. Y es que nadie puede tocarme. Tal vez alguna que otra chica pueda hacerlo, pero eso sí, solamente sangre limpias. Jamás una sangre sucia.
