Los personajes pertenecientes a Crepúsculo son propiedad de Stephenie Meyer, yo sólo juego con ellos, personajes originales son míos así como la trama, el fic es sin ánimo de lucro, y el único fin es de entretener al lector.

Cap.2 ¿QUÉ TIENES EN EL CEREBRO EDWARD?

El dia siguiente no se molestó en llegar a su casa, estaba en su departamento de soltero, donde llevaba a sus conquistas. La pelirroja resultó ser una modelo cotizada. Tanya Campbell, y Edward estuvo con ella todo ese dia.

El lunes era dia de ir a trabajar, Tanya se había ido temprano porque tenia llamado para unas fotos de revista. Edward se bañó, se arregló y se fue. Al llegar a su oficina vio que había un movimiento inusual de gente. Por lo que subió hasta la oficina de su padre. Iba a preguntarle cuando se quedó congelado en la puerta.

Su padre estaba hablando con Isabella Swan. Esta vez la mujer llevaba un soberbio conjunto de falda gris plata totalmente pegada y con una generosa abertura, con una hermosa blusa blanca que remataba en un delicado moño. El saco de corte impecable y las zapatillas blancas inmaculadas. Era una verdadera visión gloriosa. Y su hermoso cabello en una elaborada trenza que la hacía ver más adorable.

—Justo a quien necesitaba…—dijo su padre algo molesto y Edward sabia porqué. No había llegado a casa.

—Surgió un imprevisto Edward, ¿podrías hacerme el favor de enseñarle a la señorita Swan la empresa? A lo mejor tenemos suerte y se anima a trabajar con nosotros.

Dicho esto, se despidió de Isabella prometiendo regresar en cuanto pudiera. Mientras ella se levantó con una elegancia felina que hizo que Edward tuviera escalofríos de placer.

—Por aquí por favor…—Y la llevó al ascensor y bajaron al primer piso, después del recorrido por los laboratorios, que fue extenso, pasaron por la oficinas administrativas, donde cada director mostraba lo que hacia su oficina. Había sido largo el recorrido. Y llegaron al departamento de ventas, donde el director Jacob Black, casi brinca de gusto al verla.

—Un enorme placer volver a verla Señorita Swan.—le besó nuevamente la mano mientras ella asentía con una sonrisa plástica. Y después de describir su departamento Jacob se tuvo que aguantar y dejar que se fueran. Su mirada se centró en el movimiento sensual de caderas de esa mujer, al salir, Edward volteó y lo vio. Y no le gustó nada esa mirada.

Llegaron a su oficina, donde él era el encargado de las compras y ventas a nivel internacional. Se explayó explicando, henchido de orgullo lo que hacia. Al final, ella parecía ensimismada en otra cosa.

—¿Y bien? ¿qué le parece Señorita Swan? ¿Se animará a trabajar con nosotros?—Nuevamente al acercarse, el aroma embriagador de fresias y lavanda le hizo perder los estribos, una especia de corriente eléctrica atravesó su cuerpo y para rematar, Isabella se mordió el labio inferior de manera tan sensual, era una invitación, una provocación tan directa que Edward no resistió y…

"Mía"—fue lo único que pudo procesar su cerebro.

La envolvió en sus brazos y la besó, cosa que a ella la tomó desprevenida. Su beso fue candente, y quería, deseaba, anhelaba que ella correspondiera a él. La abrazó con más fuerza aún esperando que en algún momento ella cediera.

Sólo después se dio cuenta que ella estaba tratando de empujarlo con sus brazos. Y entonces la soltó. Disfrutando aún del beso, que aunque no fue correspondido, le dejó vibraciones eléctricas por todo su cuerpo. Había sido algo totalmente nuevo para él.

Y al abrir los ojos…

—¡PLAFFF!—una cachetada le cruzó el rostro. Isabella estaba furiosa y tomó su bolso, en ese momento Carlisle, Jacob y otros directores más veían la escena impactados.

—¡¿Cómo se atreve?—gritó enfurecida y fue en ese momento que Carlisle dijo:

—Señorita Swan… lamento esto… por favor… podemos hablar en mi oficina.—pero ella estaba limpiándose la boca con un pañuelo que sacó de su bolso. Sus labios estaban hinchándose pero eso no evitó que frotara con fuerza el pañuelo, como si el toque de los labios de Edward le dieran asco. Él no dejó pasar ese detalle.

—¡¡No, me voy de aquí. Nunca me habían tratado de esta manera!—realmente estaba muy furiosa y Edward no atinaba a reaccionar. No podía procesar que ella había rechazado su beso. Que se había negado a corresponderle.

Solo vio un borrón gris plata que salió de su oficina.

—Jacob, trata de hacerla entrar en razón y discúlpanos con ella. Los demás los veré después.—Jacob salió encantado de su encargo. Y los demás desaparecieron en cuanto su Jefe se los pidió. Sabían lo que se avecinaba.

—¡Esto es el colmo Edward! ¿Qué rayos te sucede?—había hecho enfurecer a dos personas al mismo tiempo. Isabella y su padre pero ¿qué tanto daño podía causar un beso?

—Papá yo… no sé que me pasó… —pero su padre estaba demasiado disgustado para dejarlo terminar.

—Si hubieras llegado ayer a casa, hubieras sabido que ella es Isabella Swan, la dueña de los mayores laboratorios farmacéuticos del mundo. Estaba aquí porque deseo una alianza con ella. Y ahora por tu culpa, no sé si se podrá. ¿Qué demonios tienes en la cabeza Edward? ¿Acaso crees que todas la mujeres te deben rendir pleitesía?—Edward iba a protestar.

—No joven, ni una palabra mas. No sé como lo hagas y no quiero que la irrites aún más, pero tienes que convencerla de que vuelva con nosotros, imagínate si ella va con la competencia, no tendríamos un buen futuro. Así que no te quiero ver hasta que traigas buenas noticias. Si es necesario que te conviertas en su esclavo, que bien ganado lo tienes, lo serás, pero no la dejes ir, no aceptes un no.—Respiraba agitado por el disgusto.

—Pero… —

—Nada de peros… largo de aquí. Y ya lo sabes, si no hay buenas noticias, mejor no llegues—y salió de su oficina cerrando la puerta con gran fuerza.


Nuevo capítulo, y feliz de poder estar escribiendo para ustedes, mil gracias por sus reviews, espero les guste la historia.

Gracias a: guest (no tengo dia exacto de publicación, es cuando puedo, por lo general y espero que ahora si, cada semana).

Mil gracias, sus reviews me hacen feliz. Nos leemos pronto.