Disclaimer: Naruto le pertenece únicamente a Masashi Kishimoto.
Resumen: Siempre. Desde que tengo memoria, me han sellado como la última, la sombra. Todos, incluso a los que consideré una vez mis amigos, mi familia. Siempre, siempre… hasta que llegó 'EL'. Quizás el único que me vio a mí, a Sakura.… ..:SasuSaku:.
Aclaraciones: Como ya algunos sabrán, editaré Shadows de este capi en adelante. El prólogo no me atrevo a tocarlo porque sé que lo arruinaré.
Autora: -Sakura-Star-
Shadows
Capítulo 1: Rutina
'Somebody listen please'
Estaba frustrada. Muy, muy frustrada.
Llevaba mucho tiempo buscando información, que por alguna razón no podía encontrar. Era como si todo lo referente a 'eso' hubiera desaparecido, o como si no existiera. Quizás alguien no quería que lo encontrara...y eso aumentaba mi frustración.
Y a esto le sumamos el hecho de que tenía varias miradas sobre mí; cada una expresando diferentes sentimientos. ¿Acaso no había nada más interesante que ver?
Rayos, por esto no me gustaba salir a los espacios demasiado abiertos. Detestaba tener tantas miradas sobre mí, que estructuraban y memorizaban cada uno de mis movimientos, ya sea para 'copiarlos' o para buscarme algún defecto. Definitivamente, ésas personas necesitaban una vida urgentemente.
Tras supirar, tomé el último trago de mi té y dejé la taza en su lugar, para luego sentir como alguien, sin permiso, se sentaba en la silla de enfrente. No necesitaba preguntar quién era; ya lo sabía. Suspiré de nuevo... lo último quería en este momento era compañía, y menos de él.
- Claro Neji, no tengo problema si te sientas – le dije con evidente sarcasmo.‑
- Lo sé – respondió, demasiado altanero para mi gusto.
Lo miré feo, pero él tenía su vista desviada hacia algún sitio, así que permanecí callada. El silencio se hizo presente instantáneamente, y yo no tenía ganas de romperlo bajo ningún motivo. No es que Neji fuera una persona desagradable... bueno, en algunas ocasiones si lo era, pero de alguna forma, nos complementábamos. Nuestra relación era muy extraña: no éramos compañeros, no éramos amigos… quizás sólo nos llevábamos bien porque nuestro carácter, en ciertos aspectos, era parecido: Callados, centrados, independientes y con un problema familiar algo parecido. No sabía si el tenía el mismo problema de 'doble identidad' que yo, pero no es que me interesaba mucho saberlo.
Su tío era muy exigente con él, y claramente al no ser hijo del dueño principal de las empresas Hyuuga, en ocasiones era desplazado como si de un cero a la izquierda se tratara. Es más, la carga que llevaba él en sus hombros, era igual de pesada que la mía. Su historia tenía una trama inesperada y oscura, lo que había provocado que fuera tal cual es ahora.
Salí de mis pensamientos al escuchar las charlas mal disimuladas de los jóvenes que nos veían. Retuve mis enormes ganas de decirles que se callaran... ¿Es que acaso, por lo menos, no podían cerrar la boca o hablar más bajo?
Solo decían estupideces como "Que bien se ven junto ¿no crees?", "Son tal para cual", y puras tonterías que estoy segura que tanto Neji como yo olvidaríamos en pocos minutos.
Cerré mi PC dispuesta a irme, disgustada por el rumbo que había tomado mi tranquila tarde, pero las palabras de él me detuvieron.
– ¿Aún buscas información sobre eso? – preguntó, para luego dar un sorbo a su té, sin apartar su mirada de mi rostro. Odiaba esos ojos que parecían poder ver a través de mi máscara.
Fruncí el ceño y lo miré con evidente molestia por el tema que tocaba – ¿Acaso es de tu incumbencia? – murmuré con recelo.
Neji bufó con una sonrisa un tanto hueca y fría – Sólo te traerá problemas – me dijo, serio; como si supiera de lo que hablaba.
– Métete en tus asuntos, Hyuuga – le reproché, molesta. Intenté irme, pero una vez más detuvo mis pasos.
– Si quisiera que tú supieras algo al respecto... ¿no crees que hubiera buscado la manera de comunicarse contigo?. La falta de interés es evidente – dedujo con un tono que no me agradó para nada.
No, a lo mejor lo que no me agradó, es que quizás él tuviera razón. ¿Por qué a veces presentía que el interés no era mutuo?. ¿Que era yo la única que se ahogaba en un vaso de agua? Era injusto, muy injusto; pero hasta no saber toda la verdad, no pensaba darme por vencida.
No le respondí, ya que, además de que no tenía respuesta en ese momento, él sabía muy bien lo furiosa que me ponía que otros se metieran en donde no los llamaban; en conclusión, sólo quería ahorrarme unas arrugas menos. Me di media vuelta y me marché de allí, intentando mantenerme serena para que nadie notara que, por dentro, quería romperle un hueso a alguien. Sí, a veces tengo problemas con mi temperamento ¿y qué?. Después de haber pasado por lo que yo pasé, es un milagro que no necesite ir a un psiquiatra o a un manicomio.
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No pude evitar detenerme frente a una ventana a observar como todos los jóvenes jugaban o charlaban con entusiasmo. Já, si tan sólo ellos supieran algo del mundo en el que han nacido, no estarían allí perdiendo el tiempo tan descaradamente. No puedo evitar fruncir el ceño y apretar fuertemente mi PC contra mi pecho al sentir una ira indescriptible que crecía en mi interior. Me preguntaba constantemente ¿Por qué yo? ¿Por qué no ellos? Tch, estaba celosa, lo sabía, pero nadie, nadie jamás se enteraría. Estos sentimientos me prometí a mí misma enterrarlos, y no dejar que saliera a flote nunca.
Mi actuación en esta obra, que es en lo que se había convertido mi vida, debía ser perfecta.
Dejé de mirar por la ventana y seguí caminando rumbo al salón de clases. Aún me quedaban unas cuantas cosas que debía investigar antes de llegar a casa.
Al terminar las clases salí inmediatamente de allí, ignorando a cualquier idiota que tuvo el valor o la estupidez suficiente como para entrometerse en mi camino. No quería hablar con nadie, ni mucho menos tener uno de esos repentinos encuentros con Neji. Estaba irritada en estos momentos, y estaba segura de que si alguien me decía algo indebido, lo golpearía.
Salí del edificio, encontrándome a Sebastián esperándome, como siempre, al lado de la limosina.
– Bueno tardes Señorita – me saludó educadamente para luego abrirme la puerta.
– Buenas tardes Sebastián – le contesté, entrando en el auto y colocando mis cosas a un lado.
El camino a la casa se me hizo corto, o quizás estaba tan sumida en mis pensamientos que ni le presté atención al camino. Me perdí en mis pensamientos, relacionando las palabras de Neji con todo lo que había pasado hasta el momento. Me dolió pensar que quizás tenía razón, pero aún así yo no estaba dispuesta a sacar la bandera blanca antes de que comenzara la batalla. Era algo que había decidido desde pequeña, y hasta no llegar al fondo de todo esto, no desistiría. ¿Terca? Quizás, pero tengo un por qué.
Al llegar a casa, me bajé de la limosina y atravesé el umbral de la puerta, siendo recibida por dos hileras de sirvientes de distintas edades. Odiaba ese formalismo tan estúpido, pero era algo que ellos, según mi abuela, tenían que hacer para rendir respeto. Subí rápidamente unas cuántas escaleras hasta que una voz chillona me detuvo
– Buenos días Señorita Sakura –
– Buenos días Nana – le respondí, volteándome sólo un poco para verle a la cara, y luego seguir mi camino escaleras arriba.
– ¿Cuál es el apuro? Ya el almuerzo está servido – volvió a hablar, claramente intentando o: sacarme información o detener mis pasos por completo.
– Ninguno, Nana. Voy a hacer algo rápido y bajo – fue todo lo que le dije, no necesitaba saber más; así que tras terminar de subir el último escalón, desaparecí de su vista al girar por una esquina.
Entré deprisa a mi habitación, comenzando a quitarme unas cosas mientras caminaba hasta la cesta de ropa sucia, donde dejé algunas cosas como la camisa y las medias. Caminé hasta el armario y saqué una franela y unos pants muy cómodos y me dirigí a mi escritorio donde coloqué mi laptop y la abrí, esperando que se cargara. Cuando lo hizo, tecleé unas cuantas cosas y la dejé descargando unas cosas que necesitaba; luego de eso, bajé al comedor, donde me encontré con una muy 'grata' sorpresa.
– Veo que sigues teniendo esa mala costumbre de bajar tarde a almorzar – me reprochó con la voz que recordaba: firme, ronca y un tanto molesta.
– Padre – lo saludé, ignorando su comentario... después de todo, ya no me interesaba replicárselos, no tenía caso.
Los sirvientes nos trajeron la comida y comenzamos el almuerzo sin dirigirnos ni una mirada más. Comí un poco apresurada, pendiente de lo que se estaba descargando en mi computador. Además... no quería tener una charla con mi padre.
Terminé de comer, y coloqué la servilleta a un lado del plato – Permiso – pedí, haciendo amago de levantarme.
– Me han llegado rumores de que este año van a entrar nuevos estudiantes – me comentó, mientras repetía mi acción.
Yo sólo lo miré sin decir nada, esperando que soltara que lo que quería que hiciera. Después de todo, nuestras pláticas no eran especialmente 'charlas normales'. Siempre conllevaban con ellas un interés o un orden.
– Quiero que te acerques a ellos – me ordenó. Ya sabía yo que algo quería – Sus familias son muy influyentes en el campo en el que se está desarrollando la empresa en estos momentos – me informó, poniéndose de pie y mirándome como si solamente con las palabras no hubiera entendido –Espero hayas comprendido lo que te quiero decir – así terminó nuestra interesante charla entre padre e hija. Él simplemente se giró y se fue por el lado opuesto hacia donde yo estaba.
No recibí una sonrisa, no recibí una caricia en la cabeza, no recibí un mero "adiós". Nada. Pero, aunque me doliera, y aunque tenía ganas de hacerle voltear y que regresara a saludarme, no lo hice. No me atreví ya que desde hace muchos años que es así... dejé que el tiempo pasara, y nunca me concentré en arreglar nuestros lazos familiares debido al rencor que le guardaba por lo que había hecho. Aún lo tenía... pero aún así extrañaba sus caricias, sus visitas a mi habitación por las noches para arroparme y sus cuentos llenos de mentiras que se inventaba para hacerse el interesante. Pero, ya era demasiado tarde, los lazos estaban congelados, y yo, presa del rencor y el orgullo, era incapaz de dar un paso más adelante.
Me di media vuelta y comencé a ir rumbo hacia mi habitación sin mucha prisa. Había oído mucho antes lo de que nuevos estudiantes se ingresarían en el instituto, pero que sus familias eran peones que mi padre pretendía utilizar, no me tomé la molestia de investigar.
No me animaba mucho que hubiera nuevos estudiantes, mas sentía curiosidad por saber más acerca de ellos. Quería saber en qué pretendía utilizarlos mi padre, así que por lo menos, esta noche, tendría algo que me distrajera un rato.
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Me levanté de muy mal humor. Me había despertado media hora después de la estipulada y lo poco que había cerrados mis ojos esa noche sólo profundizaba mi amargo estado. Sinceramente, me importaba un comino estar de normal o mal humor... Sólo debía de preocuparme por mantenerme serena en todo momento y nada pasaría.
Después de todo, para mí, ponerme una máscara era uno de los artes más desarrollados y perfeccionados que poseía. No es algo de lo que pueda estar orgullosa, pero... es la única forma que tengo de protegerme a mi misma. Es una alternativa cobarde, pero es la única que había aprendido a usar, y no estaba segura de que, a estas alturas, pudiera aprender otra.
Me bañé y vestí en tiempo récord, tomé mis cosas y bajé las escaleras con rapidez. Llegué al comedor y, tras saludar a aquellos que lo hicieron, me dispuse a comer lo que habían preparado mientras me informaba un poco con lo que aparecía en el periódico. Nada muy relevante, pura monotonía... lo mismo de siempre. Desayuné sola, ya que mi padre no estaba; según Nana había tenido una emergencia.
Suspiré.
Salí de casa con un paraguas en mano, protegiéndome de la lluvia, pero... aunque no lo admitiera, tenía unas ganas enormes de dejar caer el paraguas y sentir como el agua caía sobre mi piel, relajando todo mi cuerpo. Pero no podía permitirme una actitud tan inmadura, o sería juzgada por los ojos de la sociedad. Y eso le traería serios problemas a mi padre, que ya suficiente tiene con los que llevaba encima. Según mi abuela (y diciéndolo con palabras adecuadas, sin todos los insultos que ella agregó), siempre debía recordar mantener las apariencias, porque ya había causado demasiados problemas.
Al llegar al colegio, no pude evitar mirar juzgadoramente a aquellas que miraban asqueadas la lluvia, o se limpiaban con un pañuelo cada gota que manchara sus uniformes. Eran tan... superficiales. Después de todo, ¿qué podría hacerles un poco de agua?
Caminé con tranquilidad por el asfalto, hasta pasar a un lado de ellas, y desaprobar totalmente su actitud de niñitas perfectas y plásticas. "No se van a derretir" pensé con ironía, no atreviéndome a decirlo en voz alta.
Entré a clases con mi expresión serena y calmada, mas tenía unas ganas de salir del salón y vagar por un buen rato. En clase, vimos un tema que ya yo había estudiado, así que me permití gastar mi tiempo en cosas más productivas, como seguir investigando. Los profesores no me llamaban la atención, ni se quejaban de mi altanería, porque sabían muy bien que si me retaban, saldrían perdiendo. El resto del día fue como todos los demás, toda una estúpida rutina: clases, receso, clases y salida.
Al terminar las clases, salí enseguida a la entrada principal. Tenía clases de ballet, y si llegaba tarde, la Sra. Rose se molestaría y me dejaría haciendo horas extras. Además de que entre esa señora y mi abuela confabulaban para, de alguna forma, arruinarme el día.
Al entrar a la limosina, tras saludar a Sebastián, dejé todas mis cosas del colegio en el asiento y sostuve en mis piernas el bolso con mi ropa de cambio. La ventanilla que separaba dos de las secciones de la limosina se bajó, dejando ver a Nana con su expresión contraída, dejando notar aún más sus arrugas.
- Buenas tardes señorita Sakura - me saludó
- Buenas tardes Nana - respondí
- Espero que tu desempeño en las clases de hoy sea el máximo - me dijo - Me ha contado la Sra Rose que has estado muy distraída últimamente. Espero que no tenga que ver con ese tema - agregó frunciendo el seño
Yo abrí aún más mis ojos, sorprendida, para luego volver a mi expresión serena - Mi desempeño siempre es el más alto en toda la clase. Siempre estoy atenta y hago los pasos tal cual deben ser. Sé distribuir mi tiempo, Nana, así que espero que se fijen más en mis destrezas que en los supuestos defectos existentes - me defendí. Me ponía furiosa que lo único que hacían era criticarme y criticarme. ¿Por qué no veían lo mucho que yo me esforzaba? ¿Acaso eso no contaba?
Estúpidos ignorantes de cuanto me costaba mantenerme de puntillas por dos horas seguidas, hacer todos los ejercicios (que ya de por sí eran el doble de los que hacían las demás), y practicar más de diez veces seguidas la rutina, que casualmente nunca quedaba perfecta.
No saludé a nadie cuando me bajé de la limosina; es más, ni siquiera esperé a que Sebastián me abriera la puerta. Salí disparada del carro e ignoré los regaños constantes de Nana. Hoy, no quería escucharla. Me habían enfadado sus comentarios, mucho. Subí por el ascensor, desprendiendo un aire de molestia que cada persona allí presente pudo sentir. Me bajé en el piso cuatro y caminé directamente hacia la puerta de cristal, donde estaba dibujada una silueta de una bailarina. Las dos láminas de cristal se abrieron apenas pisé la alfombra que decoraba allí, y entré directamente hacia los baños.
Me cambié rápido y me recogí el pelo en un moño completo, para luego guardar la ropa del colegio en el bolso donde estaban las de ballet. Me coloqué las zapatillas y salí del baño, lista y con muchas ganas de escupirle en la cara a la profesora todo lo que quería decir, pero me contendría hasta que llegara el momento de bailar... allí si usaría todo lo que sentía y lo sacaría a flote. Ya vería.
Hice los ejercicios que me correspondían; me estiré por unos cuarenta minutos y comencé a repasar las posiciones una a una, perfeccionándolas. A la hora y media de estar allí, me pusieron a bailar la coreografía de la presentación que se llevaría a cabo en unos meses, pero Rose seguía sacando defectos y defectos de mi representación de Odette, así que me hacía repetirla una y otra vez. Y a pesar de que mis pies, brazos y muslos dolían, yo seguía bailando. Lo hacía, porque les demostraría que yo si podía ser más que un cero a la izquierda, o un error que nunca debió de haber existido.
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Al terminar las prácticas, salí por la puerta principal, y me di cuenta de que, a pesar de que había parado de llover en la mañana, había comenzado a llover de nuevo. Me coloqué justo debajo de donde terminaba el techo y, como si estuviera en un trance, estiré lentamente mi mano. Pude sentir como la lluvia chocaba contra mi piel, enfriando mi brazo. Me quedé pocos segundos así, sintiendo como las gotas chocaban en distintos lugares de mi extremidad y, en un momento de lucidez, retiré mi brazo como si la lluvia me quemara y decidí no volver a hacerlo jamás. Perturbada, me limpié el brazo en seguida con un pañuelo. Si alguien me hubiera visto, seguro empezaría a hablar e inventar estupideces acerca de mí.
Me hubiera encantado meterme toda debajo de esa agua fría que caía del cielo, pero habían muchas cosas en este mundo que me eran prohibidas... y entre todas esas, estaba el poder de elegir lo que quería o no hacer: mi libertad.
Valeria: El martes soy libre como una mariposa n0n. Al fin vacaciones. Oficialmente me retiro de mi estado de Hiatus (Wiii x3). Jo... la verdad, leí todo lo que hábía escrito antes y encontré muchas tonterías que no me agradaron en lo más mínimo. De ahora en adelante pensaré tres veces antes de ponerme a inventar. Sé que algunos, aún no comprendieron el por qué de mi repentina desición de ponerme en Hiatus, pero... soy muy mala explicando cosas, a veces xD. Siento todos los malentendidos.
Este capítulo, en un principio se lo dediqué a Karla. Y no cambiaré eso... y no lo hago porque antes haya sido así... No. Lo hago porque es un pequeño regalito que yo (desde acá, donde vivo) le quiero hacer. Ella se merece mucho más, pero a esta distancia no estoy segura de poder regalarle otra cosa xD
Espero me dejen su opinión acerca de que tal les parece ahora y...
¡Muchísimas Gracias a Todos los que me han dejado Review!. De verdad, esas opiniones de ustedes son como Vitaminas, sin mentir. Lo juro. Todos y cada uno de ellos. Espero me dejen uno ahora a ver que les parece. ¿Está mejor? ¿Peor?.
So...
¿Un Review?
