No se si alguien siga leyendo esto pero de todas maneras lo posteare. Es un AU, así que disculpen si no puedo respetar mucho el canon.
Naruto no me pertenece, obviamente.
Besos y antrax para todos.
Atte. CH_B
Cap. 2 La aventura de los sacos de papas
A 30 minutos del centro de la ciudad, al final de la avenida 53 y dentro de un terreno en el que anteriormente se erguía una estación de bomberos que irónicamente fue cerrada cuando se quemó, ahora se alzaba el antro favorito de los ricos y mafiosos del país del fuego, un edificio estrambótico pintado del mismo rojo que la antigua estación, el Onna Bugeisha.
El edificio tenía dos secciones bien delimitadas en la planta baja, donde estaba la pista de baile para las chicas y las mesas de los clientes y separado por un biombo color rubí la parte trasera del bar, donde tradicionalmente se hacían reuniones grandes de las pandillas. A través de múltiples escaleras de caracol esparcidas por la zona del cabaret, se accedía a los cuartos superiores. El ala de arriba era una colmena de cuartos diminutos con paredes de grueso roble que aminoraban el escándalo de sus ocupantes. Al final del complejo y tras una puerta que solo podía abrirse por dentro (sí, siempre había alguien adentro para abrirla) yacía la habitación más grande del complejo, el llamado Cubo de Silencio, donde las transacciones más importantes y peligrosas se llevaban a cabo.
Políticos, gansters y policías eran hermanos de parranda entre sus paredes, aunque se tirotearan apenas salieran al estacionamiento. La matrona, Chiyo de Suna, tenía una política estricta de neutralidad bajo su techo y las armas de los clientes eran educadamente recogidas a la entrada y devueltas a la salida, además de que se sabía que varias de sus chicas eran kunoichis renegadas que se habían enamorado de la vida fácil, por lo que era de idiotas crear una trifulca en el antro.
La noche ya estaba avanzada y los ánimos de la clientela subidos por el alcohol y las drogas cuando la vieja recibió una llamada a su oficina.
-¿En que habitación está el imbécil?- la pregunta fue fría y siseante.
La anciana dio una larga calada a su pipa antes de responder, solo para desesperarlo más. Era divertido fastidiar a Sasori.
-¿Así le habla un nieto a su abuela? Debí escarmentarte más seguido cuando eras niño
-Si lo hubieras hecho, ya no estarías respirando vieja- gruño Sasosi al otro lado de la línea- No tengo tiempo para tus charlas, pásame a la cosa andrógina o tendrás la primera muerte entre tus paredes el día de hoy.
Chiyo rodo los ojos, pero comunico la llamada a la habitación de inmediato. A veces olvidaba que su nieto no tenía sentido del humor.
El teléfono sonó 5 veces antes de que Deidara contestara. Las exclamaciones de sus compañeras de sabana y su propia calentura no lo dejaron responder de inmediato.
Cuando terminaba el sonido del quinto timbre, reacciono al fin y lanzó fuera de la cama a la chica que se interponía entre él y la mesita. Respondió solo para comprender que ahora estaba jodido en más de un sentido.
-Son las 4 de la mañana, y aún no ha habido ningún reporte de amenazas de parte nuestra o movilización de la policía por culpa de una de nuestras venganzas, así que ¿me quieres decir que hacer cogiendo?
Deidara hizo la perfecta imitación de un pez boqueando en busca de líquido al no saber responder.
-Tienes una hora para crear un titular donde salga el nombre de Akatsuki antes de que el líder me mande por ti- amenazó y colgó.
Como impulsado por un resorte, se levantó de la cama, se puso las ropas, les lanzo el dinero a las chicas, les dio una nalgada y salió disparado del edificio.
En el estacionamiento, Deidara se dirigió se subió a una camioneta solida de caja abierta y arranco pisando el acelerador a fondo.
Siendo el miembro más nuevo de la organización, Deidara tenía el nada envidiable puesto de esclavo de sus compañeros. Si había que iniciar un tiroteo a medio día, lo mandaban a él. Si había que contrabandear droga dentro del cuerpo a algún informante en prisión, lo mandaban a él. Si Tobi hacía de su habitación un chiquero, él tenía que ponerse su cofia y delantal blanco e ir a limpiar. Gajes del oficio.
No iba a arriesgarse a sufrir la ira de su dana o aun pero, de su líder, así que tenía que ocasionar algún desastre importante que llevara la firma de los Akatsuki pronto. La razón de la represalia era la siguiente: hace pocos días la nueva Hokage había anunciado que en los próximos días se impondría una política más estricta contra el tráfico de alcohol y drogas que manejaban las mafias en la ciudad. Hacía poco más de un año el alcalde anterior, incitado por los sectores más conservadores de la ciudad, había iniciado un movimiento a favor de la llamada Ley Pura, pero como ya era el fin de su mandato, no se le tomo muy enserio. Pero cuando Tsunade Senju se postuló para el puesto mostrando todo su apoyo para ponerla en práctica fue cuando los capos de la zona pusieron atención.
La idea de la implementación de dicha ley radicaba en eliminar las sustancias nocivas como el alcohol y el tabaco, así como la adicción al juego que se volvía un opio para la sociedad. Pero una vez llevada a la práctica, esto les dio mayor margen de acción a las mafias para extender su catálogo de productos. Al final la medida resulto sumamente contraproducente, al grado que la semana anterior la guerra entre bandas y la policía había recrudecido por que se habían esparcido anuncios entre la policía ofreciendo recompensas por atrapar a los grandes capos ya fueran vivos o muertos.
Con todo eso en la cabeza, Deidara la tenía difícil para concentrarse. Esto también provocaba que de tanto en tanto, el auto traqueteara cuando olvidaba cambiar velocidades. Apenas empezaba a conducir, así que decidió no adentrarse mucho al centro de la ciudad para buscar un desastre que ocasionar.
De todas maneras no lo ocupo. La oportunidad le llego como caída del cielo.
Cruzando la calle, vio caminar en su dirección un trio de hombres elegantemente vestidos, de cabello largo y castaño. Los reconoció como altos mandos del escuadrón de policías de Hiashi Hyuuga y miembros del clan. Los hombres tenían un paso un tanto tambaleante y reían a gritos. Un vicioso reconoce a otro y Deidara pudo notar que estaban algo ebrios. Ironías de la vida.
Dio la vuelta en la esquina y estaciono la camioneta. Bajo tranquilamente del vehículo, puso el revolver en el bolsillo secreto de la chaqueta y con la diestra sujeto su navaja. Calculaba poder manejar a tres borrachos, pero decidió esperar un poco entre las sombras.
Unos metros antes de llegar a la esquina, dos de ellos se desviaron y subieron las escalinatas que conducían a la entrada de una casa. El tercero hizo ademan de seguirlo pero se dobló antes de subir el primer escalón y se cubrió la boca con la mano. Uno de los hombres ya había desaparecido dentro del edificio mientras que el segundo le decía a su compañero que vomitara todo antes de entrar a la casa. El sujeto sin suerte se tambaleo un poco hacia la esquina para no llenar las escalinatas de vómito y sin quererlo se topó con su asesino.
Para Deidara fue coser y cantar. Un corte directo a la tráquea hizo que el hombre no pudiera ni pronunciar palabra antes de morir. Lo tomo de las axilas para arrastrarlo al callejón y en menos de 5 min le marco el estómago von el símbolo de la organización (nunca dejaría de preguntarse quién creyó que una nubecita sería una insignia aterradora). No se decidía si despellejarlo o sacarle los ojos cuando oyó la los compañeros del sujeto empezar a buscarlo. Tranquilamente, levanto el cadáver, le paso por encima una bolsa y lo arrojo a la caja de la camioneta, junto otros sacos de papas que tenia que llevar a fermentar para destilar vodka ilegal. Arranco el vehículo y se perdió en la ciudad antes de que los compañeros del cadáver vieran el primer rastro de sangre.
No podía tirarlo al rio, se dijo. Lo que quería el líder es que al día siguiente hubiera un titular sobre el caso. Colgarlo en un poste no era opción tampoco, era escaso el tiempo antes de que alguien lo reportara. ¡Claro! El monumento a los caídos, esa piedra era frecuentemente visitada y se le tenia bastante aprecio, así que una sorpresita allí no pasaría desapercibida. .
En el siguiente rojo que se detuvo, el carro se le apagó, Hecho pestes y maldijo a todo y a todos intentando volver a encenderla. Ya había cambiando a verde y el semáforo además de sus faros y los de un auto que se aproximaba, eran las únicas fuentes de luz de la calle. Cuando finalmente lo logro encender, metió los cambios con prisa y piso el acelerador a fondo para salir disparado. De reversa.
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El golpe entre ambos autos fue intenso. El auto que circulaba tras la camioneta de Deidara al verlo parado en el semáforo verde, decidió rebasar por la derecha. Cuando ña camioneta salió disparada inexplicablemente hacia atrás la caja le destrozo la llanta trasera, abollo la carrocería y quebró la ventana.
Kurenai quería matar al imbécil que la había chocado. Entonces recordó que ya traía un cuerpo en la cajuela y decidió abstenerse.
Su ahijada le había llamado desesperada una hora antes pidiéndole su ayuda para encubrir un crimen y no pudo decirle que no. Debida dejar de consentirla tanto.
Se asomó por el retrovisor solo para descubrir que la cajuela se había abierto con el golpe.
-¡Con un demonio! – grito luchando por abrir la puerta. El conductor del otro auto aun no salía y ella aprovecho para asomarse entre los autos. El recién difunto estaba tirado a un metro de distancia, todavía metido en el saco. Tragando duro, se apresuro a saltar entre los autos para recogerlo y meterlo de nuevo a la cajuela
Una bala le rozo la nuca y estrello contra la carrocería. Kurenai grito y se lanzó al suelo por instinto. Otro tiro dio en el pavimento a pocos centímetro de distancia y luego un dolor lacerante le atravesó el brazo, haciéndola soltar un alarido. Una bala acaba de impactarle. en el antebrazo derecho.
Oyó al ocupante del otro auto darle la vuelta y haciendo acopio de todas las fuerzas que le quedaban abrió la puerta trasera del auto en un intento desesperado por resguardarse tras ella, pero las esperanzas ya habían muerto en su interior.
Una sirena de patrulla resplandeció en la esquina anterior y se dirigió hacia ellos. El sujeto se petrifico solo un momento. Después, para estupefacción de la mujer, creyó verlo levantar el cuerpo y meterlo en la caja de la camioneta. El tipo subió al auto y arranco- La patrulla lo siguió.
Un policía a pie no tardo en aparecer, para encontrarla hiperventilando en el piso.
-¿Señora está bien?- pregunto el oficial alumbrándola con una linterna.
Lo escucho pedir una ambulancia, la cual no tardó en llegar. Kurenai estaba en shock cuando la subieron a la camilla y la pérdida de sangre le nublaba la vista.
Cuando la subieron a al ambulancia, dirigió la vista a la parte trasera de su auto.
No lo había imaginado. El tipo se había llevado el cuerpo.
Mientras su mente trabajaba intentando procesar que le acababan de robar al muerto, la pérdida de sangre finalmente hizo efecto y cayó desmayada.
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Deidara huía a máxima velocidad buscando desesperadamente salir del centro. Estaba seguro que lo atraparían pero antes debía deshacerse del cuerpo. Si lo atrapaban con armas o alcohol, la organización pagaría fianzas o sobornaría para sacarlo, pero si lo hallaban con un policía degollado en el auto, lo dejarían solo.
Acababa de replantearse la opción del río. Podía meter el cadáver en la cabina y lanzar la camioneta desde el puente. Mmm, no eso tardaría mucho tiempo. Simplemente se desharía de la evidencia.
La patrulla se acercaba a cada momento.
A lo lejos empezó a distinguir las luces del puente.
En medio del puente atravesó la camioneta para cerrar el paso de ambos carriles y tomo municiones.
El intercambio de disparos inicio. Ambos tiradores tendrían refuerzo en unos momentos mas asi que tenía que apurarse. Logro derribar a uno de un disparo en la pierna. El otro policía siguió disparado. Las municiones se le habían terminado; Deidara decidió utilizar artillería mas pesada.
Tomo la pequeña esfera de metal que guardaba en su saco, le prendió la mecha y la lanzo a los oficiales. Era una de las bombas caseras que estaba desarrollando.
La explosión provocó que la patrulla ardiera en llamas al igual que los tiradores. A lo lejos ya podía vislumbrar mas oficiales acercarse. Corrió hacia la caja de la cabina y tanteo en busca del cuerpo. Lo tomo por los pies y lo enfilo hacia el río. Por un instante, se extraño. Seria su imaginación, pero lo sentía mas ligero.
Finalmente lo arrojo por la borda y pudo respirar más tranquilo. En caso de que lo atraparan huyendo no podrían incriminarlo directamente. Ya escuchaba nuevas sirenas cada vez mas cerca. Lanzo otras dos bombas, una de ellas a su propia camioneta, para acortar el paso de la policía en lo que escapaba, bajo del puente y se internó en el bosque. Lo castigarían por haber perdido la camioneta, pero el trabajo ya estaba hecho.
La policía tardo un buen rato en apagar el incendio que bloqueaba el puente y ya no pudieron alcanzar al perpetrador. Al extinguir el fuego, los agentes se dispusieron a revisar el vehículo.
La caja está hecha un desastre y olía fuertemente a papa quemada, lo cual a varios les despertó el apetito; al observar un poco mejor, un descubrimiento más macabro apareció.
Al jefe Hyuuga no iba a gustarle en lo absoluto.
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Lejos de todo ese ajetreo, otro costal sospechoso inicio su viaje rió abajo.
Para un poco de explicación el AU que imagine esta vagamente basado en el periodo de la Ley Seca de Estados Unidos. Para mas información de lo que circula por mi cabeza, pueden ver la serie Boardwalk Empire, o las películas Enemigos Publicos o J. Edgar, para que vean un poco como anda ambientado este fic.
Por ultimo Onna Bugheisha, era el nombre que recibían las esposas de los samurais que eran entrenadas para proteger a la familia y la propiedad cuando sus esposos estaban en la guerra. O eso fue lo que me dijo Internet. Simplemente, me pareció adecuado el termino.
Sus reviews son aceptados con gusto.
